Tres pescadores barbateños, Manuel (Pablo Carbonell), El Perra (Pedro Reyes) y El Sheriff (Antonio Dechent), amigos de toda la vida, intentan sobrevivir como pueden a pesar de la crisis pesquera que vive la costa gaditana. El hijo de uno de ellos, Manolín, llega un día a su casa con un problema más: quiere hacer la comunión. Sus padres, Manuel y María (María Barranco), no están casados y el niño no está bautizado por lo que, en un primer momento, lo que impera es la sorpresa. Tratan de disuadirlo. Pero el niño está decidido y ante la voluntad, casi mística, de Manolín, los padres, que se quieren muchísimo y siempre han formado una pareja sólida sin necesidad de papeles por medio, se ven obligados a pensar seriamente en "ordenar su vida". Pero claro, el orden cuesta. Sobre todo dinero… María, contagiada por la ilusión de su hijo, lo organiza todo: Arregla con el singular Cura del pueblo (Paco Vegara) para que oficie la ceremonia. Busca los trajes. Invita a los vecinos... Pero claro, no hay boda sin convite. Lo único que falta es la comida, pero de eso se va a encargar Manuel. Manuel, que adora a su familia, no puede permitir que la ilusión de los suyos naufrague como todo lo demás en su vida. Se "agenciará" un atún destinado a los japoneses. (Con lo caro que está el kg de atún, ni los mismos pescadores pueden probarlo...). Lo hará de noche en la misma almadraba y El Perra lo va a ayudar en esta misión "casi" imposible. Este acto de amor hace que todos los amigos del pueblo se solidaricen con la pareja y la ayuden: Las extravagantes bailaoras (Esther Arroyo y Begoña Labrada), la mejor amiga de María, Juani (Rosario Pardo), las compañeras de bingo, Paco, el hijo del Perra y sus amigos "busquimanos", los padres de María, Omar, un morito que "adoptan" María y Manuel, los guardias civiles y los demás vecinos del pueblo... . |