El capitán Doyle, comandante del submarino estadounidense Greenfish, trata de hundir con torpedos al protaaviones japonés Shinaru. Cuando le tiene en el punto de mira, un barco-prisión es colocado delante del barco de guerra, sin que Doyle pueda hacer nada, pues ha ha dado la orden de disparar. El portaaviones sale indemne y el barco-prisión, en el que estaban la esposa y las hijas de Doyle es hundido. |