Hay un cruel asesino en serie aterrorizando la ciudad. Sus víctimas son jóvenes prostitutas que sufren el mismo y violento ritual: vestidas con lencería de cuero, y atada a la cama, el homicida cubre su rostro con una máscara diabólica, mientras envuelve sus cuerpos en sábanas blancas manchadas de sangre y espera pacientemente su lenta asfixia. |