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El portero


Cartel de El portero

1948. Una noche de luna y violencia, un forastero llega en su camioneta a la taberna de un pueblo asturiano. Se trata de Ramiro Forteza (Carmelo Gómez), un portero de Primera División que, por cúlpa de la Guerra, ha cambiado los estadios por las plazas de las aldeas. En la mano lleva una manzana mordida, la señal de que en las montañas las armas no han callado.

Forteza explica a los lugareños su espactáculo, un reto de penaltis con unas monedas en juego para quien consiga batirle. Entre los asistentes, un entusiasta, Tito (Adrián Ramírez), el hijo de Manuela (Maribel Verdú), una mujer desconfiada por haber sufrido en carne propia los estragos de la barbarie y de la marginación, una superviviente que se gana la vida cosiendo para Úrsula (Elvira Mínguez), la esposa del sargento Andrade (Antonio Resines), arriesgada amiga del borrachín Doctor del pueblo (Abel Vitón).

Mientras Forteza, Tito y Manuela inician una amistad peligrosa, Don Constantino (Roberto Alvarez), el vehemente párroco del lugar, se presta a ayudar al portero a cambio de algún peculiar servicio. Pero las exhibiciones de Forteza y el curso de su creciente relación con Manuela van a ser trastocados por una propuesta del sargento Andrade a la que el portero no se podrá negar y que Nardo (Eduard Fernández), el jefe de los maquis de la zona, querrá aprovechar. Las cartas del amor y de la guerra se juegan en un enfrentamiento decisivo a la orilla del mar.

     Título original: El portero
     Año: 1999
     Duración: 86 min.
     Nacionalidad: España
     Género: Drama.

 
Nominaciones:
Goya. Mejor interpretación masculina protagonista 2000
Goya. Mejor guión adaptado 2000

Comentario

Para Gonzalo Suárez, "El Portero" es una película de personajes, una historia colectiva con la dificultad añadida de bascular entre el drama y la comedia, entre la farsa y la epicidad. EI excelente trabajo de interpretación de todo el reparto, y en especial la química de la pareja protagonista, Carmelo Gómez y Maribel Verdú, que no habían coincidido en pantalla hasta ahora, le confieren la fuerza y el sentido esenciales al guión.

"Creo que es la película de la que estoy más contento del reparto”, asegura Gonzalo Suárez. "Carmelo Gómez tenía la dificultad añadida de tener que lanzarse a parar penaltis. Curiosamente a él no le gustaba el fútbol, pero se entrenó con enorme fuerza de voluntad. Y consiguió no sólo una gran interpretación sino también una auténtica exhibición atlética. Es un actor que me gusta mucho por la intensidad sobria que confiere a sus personajes. "

"Aún conociendo de sobra su calidad como actriz, Maribel Verdú me sedujo porque enseguida me di cuenta que tenía una perfecta sincronía con la cámara, y eso es algo muy importante para mí. Hay actores muy buenos, pero que se dejan retratar y hay que perseguirles con la cámara para que no se te salgan de cuadro. Maribel aprovecha todos los recursos de la cámara y no de una manera ostentosa. La noto conectada en la mirada, en los giros, en la intensidad que aporta al personaje. Ella oye motor, acción, y da justo el tono. Es un placer dirigirla porque es muy dúctil, es soberbia"

Si el reparto completo de la película merece los elogios de Gonzalo Suárez, el director insiste en reconocer públicamente la preciosa colaboración de los habitantes de la comarca de Llanes en su calidad de figurantes destacados:

"No tengo más que palabras de agradecimiento para los 300 extras que vinieron con un entusiasmo tremendo a trabajar, a veces en condiciones muy duras; pasaron frío, pasaron calor y aportaron fuerza con su presencia. Ellos han vivido la película y se ve en sus rostros. Esta experiencia ha sido importante para ellos, y para mí, esos rostros han sido un elemento básico. Algunos desarrollaron hasta papeles con personalidad, y les estoy muy agradecido."

La película realizada casi exclusivamente en exteriores; sometida a las veleidades del cielo y las mareas, ha provocado que la naturaleza pueda considerarse un personaje más, sino el principal, al menos; el que se ha reservado la última palabra a la hora de decidir cuando y donde se rodaba.

"Hemos hecho como los pescadores, esperar a que la naturaleza nos dejara trabajar", matiza el director, "Por las razones que fueran la película ha sido dura y armoniosa de rodar. La secuencia 51 fue inolvidable, tan complicada que pensamos que nunca acabaríamos. Ha sido como la toma de una colina en plena batalla"

"El tiempo se ha portado como un amigo y un enemigo al mismo tiempo", señala Antonio Resines. "Y eso ha influido en el rodaje porque los problemas también unen. Enseguida hubo un sentimiento de grupo que hizo que la película funcionara muy bien. Hubo momentos difíciles. Un ejemplo es la secuencia 51; el desenlace de la película se concentra en una sola secuencia y asombrosamente para lo que suele ser el tiempo en Asturias lució un sol espléndido, lo que nos impedía rodar. Estábamos agobiados por el sol hasta que cambió nuestra suerte meteorológica ".

Los protagonistas

Carmelo Gómez es Forteza: ¿Qué te atrajo de Forteza? Nunca hay una razón sólo para comprometerse con una película, pero en este caso el guión me gustó mucho. Además es una comedia, un género nada frecuente en mi carrera, y aunque la comedia no gira en torno a mí, soy ese personaje extraño, ese hombre que viene de lejos y consigue que la rutina del pueblo se vea alterada. Además, Gonzalo Suárez está muy distinto, cada vez lo veo más divertido.

Maribel Verdú es Manuela: ¿Qué te decidió a convertirte en Manuela? El guión me pareció que no era un guión, sino un cuento, algo surrealista, nunca había leído nada igual. Una historia de amor que no pega con todo lo que hay alrededor. Y todo está regado con un humor brutal, tan especial tan de Gonzalo por otro lado. Para mí, trabajar con Gonzalo era una asignatura pendiente y encima el reparto me seducía muchísimo, tanto como hacer un western donde el caballo es una chica.

Antonio Resines es Andrade: ¿Cómo llegaste a convertirte en promotor de fútbol? Había leído el cuendo de Hidalgo y el guión me pareció estupendo. Entonces empezó una historia muy larga, que ya no viene a cuento recordar. Gonzalo me llamó para hacer otro papel pero resultaba imposible encajar las fechas de rodaje. Y me convertí en Andrade, un sargento de la Guardia Civil, sobre cuyo cuerpo descansan los aspectos más cómicos de la historia.

Elvira Mínguez es Úrsula: ¿Cómo te has llevado con tu primer personaje de comedia? Siempre he hecho personajes dramáticos, con problemas, y éste era todo lo contrario. La relación ha sido buena, porque en él había cosas que no había trabajado antes, nunca había enfocado un personaje desde fuera. y digan lo que digan, un personaje cómico es muy difícil, y muy distinto a todo lo demás.

Roberto Álvarez es Don Constantino: ¿Qué fue lo que te atrajo de él? He hecho de médico homoxesual, de conductor de ambulancias, he hecho muchas cosas, pero de este papel lo que más me atrajo fue el mundo de Gonzalo Suárez y la posibilidad de rodar en Asturas. Cuando en una comedia un portero trata de atrapar la Luna como si fuera un balón imposible y un niño negro toma baños de Luna para volverse blanco; y esto contado en clave de humor, aunque parezca mentira, es imposible resistirse.

Eduard Ferández es Nardo: ¿Cuáles son las claves de tu anarquista? Se mueve por la ilusión de acabar con una guerra, de liberar a la gente del pueblo, lucha por acabar con la represión y la Guardia Civil. Es un tipo duro, muy serio, porque se está jugando la piel.

Adrián Ramírez es Tito: ¿Es más difícil ser actor o jugador de fútbol? Ser actor es fácil. No, no me resultó dificil aprenderme el guión. Lo más difícil era esperar, hacer las cosas como te las ordenan. Memorizarlo no es complicado. Una de las escenas que más me gustan es cuando conozco al portero, él me pregunta de dónde soy y cuando le digo que de aquí, de Asturias, un niño le dice "Es negro", y yo contesto "Sí, soy negro y me faltan los dientes de delante".

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