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Blancanieves y los Siete Enanitos


Cartel de Blancanieves y los Siete Enanitos

Hace muchos años, en un país lejano, vivía una princesa llamada Blancanieves. Su madrastra, una bellísima hechicera, consultó con su espejo mágico quién era la mujer más hermosa del reino, y al contestarle que Blancanieves ordenó a uno de sus vasallos que llevara a la princesa al interior del bosque y le quitara la vida.

En lugar de cumplir la cruel misión que le había sido encomendada, el verdugo dejó libre a Blancanieves, con la condición de que no volviera nunca más al castillo, de modo que la reina no supiera que continuaba viva.

Guiada por un grupo de animalillos del bosque, la princesa llegó a una casita situada en lo más profundo de la floresta. En su interior todo era muy pequeño: muebles, enseres…, como si estuviera habitada por niños. Todo estaba muy sucio, tanto que Blancanieves y los animales del bosque necesitaron el día entero para limpiarlo. Al fin, cuando la casa brillaba resplandeciente y el puchero hervía alegremente en el fuego, la princesa se acostó sobre tres camas y se quedó dormida. En el otro lugar del bosque, siete enanitos daban por terminada su jornada de trabajo en la mina de diamantes. Caminando, volvieron a su casa y se quedaron muy sorprendidos al ver una luz brillando en la ventana y humo saliendo por la chimenea. Al principio pensaron que la casa estaba invadida por los duendes y tenían mucho miedo a entrar, po lo que enviaron por delante al más pequeño de todos, mientras ellos le seguían, armados de garrotes, dispuestos a dar una paliza al intruso. Dormida sobre su cama encontraron a la princesa Blancanieves. Despertó, admirándose de encontrar a los siete enanitos, a los que contó la causa por la que se hallaba allí. A cambio de que le permitieran quedarse, Blancanieves se ofreció a limpiar la casa y cocinar para ellos, cosa que los enanitos admitieron encantados, y tras la abundante cena celebraron una fiesta. Mientras tanto, en su castillo, la reina consultaba a su espejo mágico sobre la idenidad de la mujer más bella del reino, a lo que el espejo contestaba que continuaba siéndolo Blancanieves y que vivía en el bosque en la casa de los enanitos. La madrastra tomó el aspecto de una horrible bruja y encantó una manzana con un hechizo que haría que quien la mordiese caería como muerto y sólo recobraría la vida si recibía un beso de amor, tras lo cual se dirigió al bosque dispuesta a acabar por sí misma con la vida de la princesa. Cuando los enanitos se fueron al trabajo, la bruja le dio a Blancanieves la manzana envenenada y cayó como muerta. Al momento se apercibió de que los amigos de la princesa regresaban, por lo que huyó hacia el monte, encontrando la muerte en su fuga.

Los siete enanitos depositaron el cuerpo de su amiga en una urna de cristal. Lloraban amargamente la desaparición de Blancanieves, cuando apareció un príncipe llegado de un lejano país, atraído por la fama de la belleza de la princesa. Al verla tan bonita, el príncipe la besó, con lo que el hechizo quedó deshecho. El príncipe se llevó a Blancanieves a su reino y vivieron felices durante muchos años, sin que olvidaran a sus amigos, los siete enanitos del bosque.

     Título original: Snow White and the Seven Dwarfs
     Año: 1937
     Duración: 83 min.
     Nacionalidad: EE.UU.
     Género: Animación.