Manuel Lucena, afamado torero, muere en la plaza de toros llevando consigo un relicario con la fotografía de su amante. El nieto del torero continúa con la tradición y se convierte también en un famoso torero, llevando siempre el relicario que heredó de él. Pero cree estar maldito al conocer a una joven exactamente igual a la del relicario, teme correr la misma suerte que su abuelo. |