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Dogma


Cartel de Dogma

En lo que sólo puede considerarse una parábola cómica, dos ángeles caídos intentan destruir el universo entero, a menos que un destacamento del populacho pueda detenerlos. Loki (Matt Damon) y Bartleby (Ben Affleck) tratan de hallar un modo de acabar con su exilio perpetuo en Wisconsin cuando se topan con el plan perfecto para regresar al paraíso: una posibilidad de eludir el dogma que les permitirá retornar al Cielo, si pasan bajo el bendito arco de una catedral de Nueva Jersey. Tan sólo hay un pequeño inconveniente: si logran su objetivo, eliminarán a la vez toda existencia humana.

Así las cosas, el destino de la humanidad pasa a depender de una mujer que resulta sufrir una crisis de fe. Bethany (Linda Fiorentino), la heroína de Dogma, piensa que sus plegarias no son oídas, cuando en éstas que, salido de ningún lado, aparece un ángel anunciador en su dormitorio y le informa de su condición como salvadora potencial de la humanidad. Éste súbito encuentro la catapulta hacia un viaje excepcional lleno de misterios, comedia y suspense en tanto transita por un mundo fantástico lleno de personajes celestiales y aventuras trepidantes. En el transcurso del trayecto, se reunirá con un mensajero del cielo (Alan Rickman), un apóstol con 2000 años de quejas a sus espaldas (Chris Rock), un demonio impetuoso (Jason Lee), una musa celestial (Salma Hayek), y dos improbables profetas que responden a los nombres de Jay y Silent Bob, en tanto cada uno de ellos descubre el poder de su propia fe.

     Título original: Dogma
     Año: 1999
     Duración: 123 min.
     Nacionalidad: EE.UU.
     Género: Comedia.

 

Comentario

Había una vez, cuando el siglo XX tocaba a su término, que la vida estaba a punto de extinguirse sin dejar rastro. Éste es el punto de partida de Dogma, la fantasía cómica de Kevin Smith, en donde acontecen las desaforadas y divertidas aventuras de un grupo integrado por simples mortales y seres sobrenaturales un tanto surreales que emprenden un peregrinaje hasta Nueva Jersey para impedir por los medios que sea el imprevisto Apocalipsis.

Con anterioridad, Smith habia escrito y dirigido tres largometrajes, con Dogma, lleva su estilo narrativo a un nuevo territorio: el contexto fantástico, una especie de Oz del cosmos aunque con tratamiento cómico, donde los seres humanos se reúnen con una camarilla de personajes pintorescos del mundo celestial y echan un vistazo de primera mano a la vida, obligaciones y berrinches de estos últimos. Aquí, la montaña rusa verbal característica de Smith se las ve con una aventura de otro mundo y con los efectos especiales.

Smith escribió Dogma en un espacio de tiempo parecido al empleado para el guión del primer largometraje, Clerks, cuando un momento personal lleno de dudas le llevó hacia una comedia colosal sobre el cielo y la tierra y las cosas divertidas que acontecen en el espacio entre ambos. Smith ha forjado un mundo fantasmagórico poblado por ángeles de moradas etéreas y demonios furiosos y hediondos que literalmente brotan de las entrañas de la tierra; un mundo parecido al de los dibujos animados donde su autor pueda charlar alegremente acerca de algunas de las cuestiones que bullen en su cabeza. "Todo empezó cuando me hice algunas preguntas sobre mi propia fe, pero la película no trata de dar respuestas a ninguna de esos puntos" -explica Smith-; "se trata de hacer reír al público."

Continúa: "Principalmente, lo que siempre he hecho es cine de relaciones; y esto es una farsa, una fantasía sobre la relación con Dios. Sin embargo, nadie puede confundirla con una especie de librote o texto. Lo absurdo de sus personajes clava un alfiler en cualquier didactismo posible. Desde siempre, me he preguntado: ¿con qué grado de seriedad puede tomarse una película que contenga un monstruo de caucho duro?

Smith ha aguardado para hacer Dogma porque no creía estar suficientemente preparado para afrontar las ambiciosas exigencias de rodaje de una pura fantasía repleta de vuelos y quimeras. "Personalmente, creo que no estaba lo bastante maduro como para afrontarlo hasta ahora" -dice Smith-. "No quiero decir que el tema sea de una gran madurez -dado que se trata de un filme tan bobo como serio-, pero de haberlo emprendido antes se habría hecho una película mucho más adolescente. Soy, con mucho, el director menos visual de por aquí; hacer una película tan visual como ésta ha sido un giro; quería que este mundo reventara realmente."

Cuando su compañero de producción Scott Mosier leyó Dogma, el alocado mundo que Smith había creado cobró vida en su cabeza inmediatamente. "Se trataba de un guión que aportaba de verdad algo diferente y nuevo" -dice Mosier-. "Estaba condimentado con mucha diversión y aspectos varios. Pero también contenía todos esos elementos que hacen tan atractivas las películas de Kevin."

Tanto para Smith como para Mosier, la clave de Dogma estaba en hallar un grupo de actores que captaran ese sentido de broma y el espíritu de esta visión. "La devoción que demostraron los actores me hizo desear realizar una película fenomenal, dado que hicieron un acto de fe al contribuir en la narración de precisamente un acto de fe" -concluye Smith.

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