Año 1940. El propietario de una tienda de ortopedia (Mariano Mariano) acaba de inventar unos surrealistas suspensorios térmicos, dichos suspensorios, hábilmente manipulados por espías aliados, estarán a punto de acabar con la vida de Hitler. Franco fue el que regaló los suspensorios a Hitler cuando se reunieron en Hendaya para tratar sobre la Segunda Guerra Mundial.Comentario Aunque la trama trata, a priori, un tema histórico y por tanto serio, como fue la reunión de Francisco Franco y Hitler en Hendaya, la historia es toda un demostración de un humor absurdo y de difícil comprensión. Una película mala, trasnochada, que recuerda a lo peor de otras décadas. |