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Los pegajosos dedos del tiempo


Cartel de Los pegajosos dedos del tiempo

Llevada adelante con ingenio y estilo antes que con efectos especiales, "Los pegajosos dedos del tiempo"se rodó en Nueva York con un presupuesto de menos de 250.000 dólares. En su primer largometraje, la directora y escritora Hilary Brougher explora la interacción entre la historia, la política, el sexo, y la creatividad, mostrando el presente por medio de los ojos del pasado, y ofreciendo una mirada sobre lo que podría haber sido y lo que todavía puede ser.

"Los pegajosos dedos del tiempo"empezó como una conversación entre la directora, Hilary Brougher, el productor Isen Robbins, y el director de fotografía Ethan Mass, que llevan siendo amigos desde hace mucho además de ser colegas en el cine independiente. "No teníamos dinero, ni un guión" -dice Hilary-, "pero nos teníamos confianza los unos a los otros, creíamos en nuestra experiencia colectiva y dedicación total."

Para Hilary, "Los pegajosos dedos del tiempo"significaba la última oportunidad para debutar en el negocio del cine. Había estado viviendo en Nueva York desde que acabó sus estudios en la Escuela de artes visuales, dedicándose a trabajos de producción y sentándose detrás de ordenadores, al mismo tiempo que escribía constantemente y trataba de conseguir encauzar varios proyectos cinematográficos. "Sabía que no podía continuar así. En mi interior, sentía un enorme potencial para hacer un trabajo creativo sólido, pero la "espera" estaba yendo demasiado lejos, estaba consumiéndome. Había llegado al extremo de no tener nada que perder arriesgándome en una producción sin presupuesto. Por aquel entonces, ya tenía cierta experiencia en plató y contaba con el compromiso de Ethan."

"Cuando Isen dijo 'O:K., ya es hora de producir esto', supe que podíamos hacerlo. Hay un toque de prestidigitador en el estilo de producción de Isen. Puede hacer que la gente crea y, una vez logrado esto, puede cambiar la realidad. Fue la chispa que nos puso en funcionamiento. Aún siendo un riesgo de locos, Sabía que teníamos una buena posibilidad." Con el objetivo de escribir algo que pudiera rodarse usando los recursos disponibles, Hilary escribió el primer borrador de "Los pegajosos dedos del tiempo"en un par de semanas aproximadamente. Isen empezó a buscar el dinero suficiente para rodar la película en vídeo con amigos y colegas, en tanto Hilary empezaba lo que iba a ser un año exhaustivo de reescritos.

Según la directora: "Con "Los pegajosos del tiempo", quise hacer uso de la ciencia ficción de un modo que sirviera de vehículo para los personajes, y que transformara lugares comunes en espacios con posibilidades metafísicas. Quería y -por razones presupuestarias- necesitaba hacer una película sin prácticamente efectos especiales, que contara con una simple suspensión de la incredulidad que transformara mis lugares habituales en unos espacios extraordinarios con posibilidades metafísicas. Un tiempo no lineal -la capacidad de vivir el tiempo sin la secuencia lógica y sin que se repita dos veces- ya comporta en sí el desafío, por naturaleza. Al fin y al cabo, es decepcionante que las películas siempre aparezcan "en orden" cuando constantemente se ruedan en desorden. Esta película introduce algo de este camino opuesto: una película "no lineal" que efectivamente pueda convencer a un público de que está experimentando un tiempo desordenado y a la vez con sentido desde las perspectivas lógica y emocional. Ello me exigió ser extremadamente cautelosa tanto en lo referido a la concepción como a la ejecución de la película".

     Título original: The Sticky Fingers of Time
     Año: 1997
     Duración: 78 min.
     Nacionalidad: EE.UU.
     Género: C.Ficción.

 

Comentario

Cuando Tucker Harding (Terum Mathews), una escritora de ficción realista, sale a comprar café un día de 1953, se ve misteriosamente transportada a 1997. Aturdida y confundida respecto a la época, deambula a lo largo del East Village de Nueva York y se da de bruces contra Drew (Nicole Zaray), una mujer hastiada con crecientes impulsos autodestructivos. Incapaz de escribir tan siquiera una adecuada nota de suicidio, Drew desespera intentando localizar el lugar en que su coche está aparcado para huir de la ciudad en él. Al anochecer, la vida de Tucker ha efectuado una serie de giros más extraños que cualquiera de los que pudiera haber escrito.

La relación entre Drew y Tucker, una mezcla voluble de desconfianza y deseo, se complica con la llegada de Isaac (James Urbaniak), un antiguo compañero de Tucker en los años 50; él explica que Tucker y Drew son víctimas de los caprichos del tiempo: se hallan en una circunstancia producida por la mutación de sus almas después de la Bomba H, lo cual les permite viajar espontáneamente -y con frecuencia involuntariamente- en el tiempo. Y hay otros como ellas; otros que son peligrosos.

Cuando Tucker resulta súbitamente asesinada, Drew se ve obligada a desenmarañar la trama de amor, tiempo y traición que la ata a un pasado desgraciado y a un futuro amenazador. Su búsqueda la lleva hasta Ofelia (Belinda Becker), una "mujer fatal" del futuro que sostiene la hebra del destino de Tucker, y posiblemente también la de Drew.

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