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Trabajos de amor perdidos


Cartel de Trabajos de amor perdidos

1939. El Rey de Navarra (Alessandro Nivola) ha invitado a sus tres mejores amigos para unirse a él en un solemne y público juramento: durante los tres años siguientes se dedicarán exclusivamente a estudiar. El juramento incluye otras condiciones igual de estrictas: no verse con mujer alguna, correr un día a la semana y dormir tan sólo tres horas al día.

Mientras Longaville (Matthew Lillard) y Dumaine (Adrian Lester) están dispuestos a ceder tres años de sus vidas al estudio, Berowne (Kenneth Branagh) desafía al Rey: "Oh, esas arduas tareas son, difíciles de conseguir, ¡No ver mujeres, estudiar, correr y no dormir!". El rey replica que esas son las "delicias más inútiles" que precisamente entorpecen sus propósitos. Berowne firma el juramento, pero señala que la Princesa de Francia está a punto de llegar a Navarra, poniendo a los cuatro hombres en una situación extremadamente complicada.

El edicto del Rey también se verá puesto a prueba por la llegada de Don Armado (Timothy Spall) -un noble español-, Costard (Nathan Lane) - el payaso de vodevil-, la lugareña Jacquanetta (Steffania Rocca) -que luce un bolso sobre su cabeza-, Moth (Anthony O'Donnell) -el compinche de Don Armado- y el policía Dull (Jimmy Yuill). Costard ha sido visto con Jaquanetta, desafiando así la orden de evitar la compañía femenina, y vienen en búsqueda de justicia. El Rey decreta que Costard deberá pasar una semana en prisión, bajo la supervisión de Don Armado. Armado confiesa a Moth que está enamorado de Jaquanetta, un terrible dilema para el leal servidor el Rey, y cuando la ve de nuevo descubre que es un hombre apasionado y poético.

El juramento del Rey también ha llegado a oídos de la Princesa de Francia (Alicia Silverstone), quien insta a su guardián Boyet (Richard Clifford) para que comunique al Rey su llegada, debida a motivos diplomáticos. La Princesa preguntará a sus damas de compañía, siempre dispuestas al romanticismo, sobre los tres compañeros del Rey y es advertida de sus intereses en cuanto al amor.

A su llegada, el grupo oye que no pueden ser admitidas en palacio y que deben alojarse en tiendas de campaña. La Princesa bromea amablemente con el Rey acerca del juramento y le entrega una carta de su padre, el Rey de Francia, subrayando el propósito meramente diplomático de su visita -firmar un duradero acuerdo económico entre los dos reinos. Mientras las presentaciones se llevan a cabo, Boyet es interrogado sobre cada una de las chicas: Dumaine pregunta sobre Katherine (Emily Mortimer), Longaville quiere saber de Maria (Carmen Ejogo), y Berowne se ve irremediablemente atraído por Rosaline (Natascha McElhone).

La Princesa y sus acompañantes deberán permanecer en Navarra hasta que se finalize el propósito diplomático de su visita y hasta que produzcan varias bromas sobre el amor. Las cuatro mujeres dejan cuatro hechizados caballeros que no pueden creer la difícil situación en la que se han metido. Ninguno de ellos puede admitir haberse enamorado sin traicionar el solemne juramento realizado. Aún así, ninguno puede ocultarse a sí mismo la fuerza de sus sentimientos. Al igual que los chicos, las chicas aparentan indiferencia, pero Boyet sabe que están rendidas a los pies de ellos y explica a una encantada Princesa que el Rey está locamente enamorado.

Don Armado visita a Costard en su celda y, a cambio de su libertad y una pequeña recompensa, le pide que entregue a Jaquanetta una carta. Costard se encuentra entonces con Berowne, quien a su vez le pide que lleve un carta a Rosaline. Por supuesto, Costard se equivoca y entrega la carta de Don Armado a la Princesa y la de Berowne a Jaquanetta.

Jaquanetta, analfabeta, pide la ayuda de dos de los tutores del Rey, Holofernia (Geraldine McEwan) y Nathaniel (Richard Briers) para poder leer su carta, quienes al leerla descubren el equívoco. Jaquanetta y Costard van corriendo a contarle toda la historia al Rey.

Berowne sucumbe a su pasión y descubre que se ha convertido en un poeta, descubriendo que el Rey y Longaville y Dumaine están también loca e inevitablemente enamorados. Cada uno expone a los otros sus sentimientos y Berowne, hipócrita, finge haber sido traicionado por sus amigos, justo cuando Jaquanetta llega, esgrimiendo su carta a Rosaline. Berowne confiesa su culpa y el Rey admite que todos ellos están enamorados y que, por lo tanto, han roto el juramento. Berowne corrobora inteligentemente que es a través del amor como todos aprendemos lo que necesitamos saber.

Los hombres deciden cortejar a las damas, algo que sigue un cúmulo de flirteos y, al poco, toda la verdad sale a la luz, para alborozo general. La súbita llegada desde Francia del Mercader (Daniel Hill) rompe el encanto, trayendo la noticia de la muerte del padre de la Princesa. Ella está decidida a volver a Francia inmediatamente y las parejas comparten por primera vez momentos de auténtica ternura. Las mujeres rechazan prometerse sin reserva a sus respectivos caballeros y piden un año de gracia, para poder probar la seriedad de su amor. Todos acuden al aeropuerto en una agridulce despedida.

Mientras el mundo se sumerge en la II Guerra Mundial, nuestros héroes prueban su valor y la Princesa y sus amigas soportan la ocupación de Francia. Cuando por fin llega el día de la liberación, los amantes se reúnen en la paz de la posguerra.

     Título original: Love's Labour's Lost
     Año: 2000
     Duración: 89 min.
     Nacionalidad: Reino Unido
     Género: Comedia.
     Calificación: Todos los públicos

 

Comentario

Kenneth Branagh ha hecho de su carrera cinematográfica una pura adaptación de la obra de Shakespeare, si bien es verdad que en algunas ocasiones con más acierto que en otras. En esta ocasión une los versos del escritor inglés con el musical de Broadway dando como resultado un producto poco ortodoxo pero lleno de frescura y agilidad.

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