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Yo, yo mismo e Irene


Cartel de Yo, yo mismo e Irene

Algo pasa con Charlie Baileygates (Jim Carrey), un veterano policía de Rhode Island con 17 años de experiencia a sus espaldas. Charlie es todo un caballero, infatigable trabajador, siempre servicial, y un abnegado y cariñoso padre con tres hijos.

Por desgracia, Charlie sufre un trastorno de doble personalidad, y cuando no se toma su medicación se convierte en Hank Baileygates (Jim Carrey), el hiperagresivo alter ego de Charlie. Hank es obsceno, bebe como un cosaco, es pendenciero y le encanta el sexo sucio, muy sucio.

Charlie y Hank no tendrían nada en común de no ser por… Irene Waters (Renée Zellweger), una guapa chica en plena huida y de la que ambos están locamente enamorados. Ahora Hank / Charlie debe pelear (consigo mismo) por el amor de la confundida Irene.

     Título original: Me, myself and Irene
     Año: 2000
     Duración: 117 min.
     Nacionalidad: EE.UU.
     Género: Comedia.
     Calificación: Mayores de 13 años

 

Comentario

Los hermanos Farrelly ya están aquí otra vez. El equipo que ha roto los esquemas de la comedia, dándole nuevos aires con su inconfundible sello de humor, ofrecen al público otra insólita ojeada a las tribulaciones y las pruebas a las que nos somete el amor en "Yo, yo mismo e Irene."

Los hermanos comparten de nuevo las labores de dirección, esta vez sobre la base de un guión original que han escrito junto con su amigo de la infancia Mike Cerrone. Bradley Thomas produce su tercer proyecto con los Farrelly.

Jim Carrey, la estrella protagonista de la primera película de los Farrey en 1994, el éxito de taquilla "Dos tontos muy tontos", se vuelve a reencontrar con los reyes de la comedia en el papel de Charlie, un policía de Rhode Island que padece esquizofrenia. Renée Zellweger se une a Carrey como Irene, objeto de amor tanto de Charlie como de Hank.

El sello de humor de los Farrelly siempre resulta sorprendente, a veces incluso para los propios miembros del reparto. "Existe el mal gusto, el buen gusto y el gusto de los Farrelly -exclama Renée Zellweger-. ¡Yo nunca había hecho nada semejante en mi vida! No puedes imaginarte algunas de las cosas con las que salen estos tipos. No me lo puedo creer. Mi padre no se lo creería. ¡Mi padre no puede ir a ver esta película!

"Acuden, sabes, a eso que es tabú y lo sacan a colación, y nos reímos porque todos sabemos que está allí aunque no queramos reconocerlo y enfrentarnos a ello -continúa Zellweger-. Y lo ponen en la pantalla, y es para morirse de la risa. Y es de morirse de la risa cuando salen con cosas de las que a todos nos dan miedo hablar, o cosas que nos hacen sentir vergüenza de nuestra condición de ser humano. Una vez que está allí delante de tu cara, no puedes hacer otra cosa que no sea reírte. Una vez que está en la pantalla delante de tus narices, no puedes evitar reírte".

"No creo que la gente use con frecuencia la palabra 'maduro' para referirse a nosotros" -bromea Bobby Farrelly-. "Lo creas o no, la primera cosa en la que pensamos no es en la risa, sino en los personajes -señala Peter Farrelly-. Queremos crear personajes a los que el público coja el cariño suficiente como para que hagamos lo que queramos con ellos y salgamos indemnes. Eso es lo primero. Sólo llegamos hasta donde lo permite el personaje".

"Lo que queremos y necesitamos para que nuestras películas tengan éxito es que te preocupes por el personaje -explica Peter-. Al igual que uno se preocupaba por Ben Stiller en 'Mary' y por Jim Carrey en "Dos tontos muy tontos", queremos que te preocupes por Jim en "Irene". Queremos que la gente se lo pase bomba, que salgan sintiéndose bien".

"Sólo intentamos que la gente se ría -asiente Bobby Farrelly-. Es difícil hacerlo hoy en día, especialmente sin romper barreras. Tienes que pasarte de la raya o hacer algo que el público no se espere. Creo que eso es probablemente lo que hacemos nosotros, y espero que estemos en primera línea en este tipo de comedia".

"Desde luego que algunas personas pueden sentirse ofendidas -intercede Peter-. Pero nuestra norma es que si ofende a más personas de las que no ofende, lo quitamos de la película. Hemos descubierto en nuestros visionados de prueba que la gente no se ríe si es verdaderamente ofensivo".

El guión, escrito inicialmente en 1990, fue pulido después del éxito de "Algo pasa con Mary". En esa época, los Farrelly estaban pensando en dirigir otra película: "Stuck On You". Sin embargo, cuando Jim Carrey se mostró interesado en "Irene", se convirtió en su máxima prioridad. Los Farrelly reescribieron el guión, esta vez con su amigo de la infancia Mike Cerrone, quien les había ayudado a concebir la historia hacía una década.

"Sabíamos que era buena, pero pensábamos que estaba gafada, después de haber estado rodando por ahí tanto tiempo -sostiene Cerrone-. Luego Jim Carrey lo leyó y se puso en contacto con Peter y Bobby y les dijo que la quería hacer. Así fue como cobró vida".

Aunque Carrey tenía un compromiso para más adelante, el equipo de "Irene" estaba decidido a contar con él. El productor Bradley Thomas lo explica así: "Irene es un enorme vehículo para el lucimiento de una estrella, uno de los escasos con los que cuenta un actor cómico. Necesitábamos a alguien que pudiera interpretar las dos personalidades. Sabía que era sumamente atractivo para un gran cómico. Sólo había que gritar '¡Jim Carrey!'".

En "Yo, yo mismo e Irene", Carrey interpreta al que Peter Farrelly define como "el tipo más simpático del mundo. Lo interpretó e hizo un gran trabajo. Todo el mundo lo adora. Se casa con una chica de la que está locamente enamorado y que le corresponde. Las cosas cambian cuando ella se enamora del enano afroamericano conductor de limusinas que les lleva el día de su boda. Ella se larga con este tipo y deja a Charlie más solo que la una".

"A Charlie se le rompe el corazón -continúa Peter Farrelly- . Pero no se amilana; nunca se derrumba ni deja que la gente vea lo enfadado que está. Simplemente lo oculta porque es demasiado doloroso para hacerlo frente. Al final, quince años más tarde, explota bajo la apariencia de otra personalidad, Hank. Toda la agresividad que ha estado rumiando en los últimos quince años sale a la luz en esa otra personalidad. Es en nuestra toma de "Las tres caras de Eva", salvo que nosotros lo llamamos "Las dos caras de Barney Fife", después de ver al acosado diputado que interpretaba Don Knotts en "The Andy Griffith Show".

"Siempre pensamos que esta comedia funcionaría mejor si lo planteábamos como un tradicional triángulo amoroso -añade Bobby-, con la chica y los dos chicos peleando por ella. Normalmente es esa situación, uno de los chicos es bueno y el otro es un mal bicho. Y la chica normalmente se inclina por el malo. Y pensamos que debíamos escribirlo de manera que el público no pudiera saber cuál de los dos va a conseguir a la chica".

Carrey cogió todo lo que estaba escrito en el guión y añadió su propio toque cómico. "Jim aportó su propia colección de gestos y muecas para separar a Charlie de Hank y viceversa" -añade Bobby-. Hank, el sinvergüenza, habla de forma suave, con una especie de susurro que sin embargo es muy tajante. Está intentando calzarse a Irene, Charlie es extravertido, más de lo hayas podido ver nunca a Jim, muy amigable, simpático, un tipo muy decente".

Los Farrelly eligieron su nativa Rhode Island para filmar las dos primeras semanas de "Yo, yo mismo e Irene". Conocido como el "Estado del Océano" Rhode Island también había sido utilizado en los exteriores para "Dos tontos muy tontos" y "Algo pasa con Mary".

En esta ocasión, los hermanos dejaron a un lado Providence, optando en cambio por varios pueblos que rodean la fantástica playa de Newport, incluyendo las vecinas localidades de Jamestown y Grand Island. Allí, los residentes en la localidad se encontraron rodeados por un maremagno de actividad cuando el equipo de 120 personas, con Jim Carrey a la cabeza, inundó la zona durante una semana de rodaje en la isla privada.

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