El maestro rural Gao no cobra su sueldo desde hace seis meses, y su máxima posesión es una cajita de tizas. Los alumnos llevan su pobreza con cierta alegría y tres de ellos duermen con el maestro en la parte de atrás de la escuela, porque no tienen hogar propio. Sin embargo, el maestro se ve obligado a viajar para cuidar a su madre enferma, y para sustituirle contratan un suplente, que resulta ser una adolescente de 13 años, sólo un poco mayor que sus alumnos. Lo único que la joven puede hacer es enseñar a leer y escribir. Su trabajo consiste en copiar partes del libro en el pizarrón y sentarse en la puerta para evitar que nadie se vaya de la clase, ya que el maestro le advirtió que quería tener los mismos 28 alumnos a su vuelta… "Ni uno menos". |