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Quills


Cartel de Quills

A finales del Siglo XVIII, tras la sangrienta Revolución Francesa, apareció una figura polémica e inconformista, el Marqués de Sade, padre del término sadismo. Sade constituyó tal escándalo en su día que aún sigue conmocionado en la actualidad.

En la película el Marqués de Sade (Geoffrey Rush) se hace amigo del director del asilo, Abbe Coulmier (Joaquin Phoenix), y ambos comparten el afecto de la lavandera del asilo, Madeleine (Kate Winslet). Pero cuando Napoleón envia a un doctor (Michael Caine) para que cure la supuesta locura del Marqués, el rebelde caracter de este se hace aún más fuerte.

     Título original: Quills
     Año: 2000
     Duración: 124 min.
     Nacionalidad: EE.UU.
     Género: Drama.
     Calificación: Mayores de 18 años

 
Nominaciones:
Oscar. Mejor actor 2001
Oscar. Mejor dirección artística 2001
Oscar. Mejor vestuario 2001

Comentario

Según todos los datos históricos, el verdadero Marqués de Sade era una persona increíblemente compleja y contradictoria, a la vez brillante y blasfemo, en ocasiones tierno y aparentemente sensible, y en otras, dominado por impulsos diabólicos y colérico egoísmo. Para interpretar a tal inimitable personaje, Philip Kaufman, el director, quería un actor que pudiera infundir miedo, escandalizar y conmover al espectador, todo a la vez. Encontró a su Sade en la figura del actor Geoffrey Rush, quien había conseguido reconocimiento internacional y un premio de la Academia por un papel casi en el polo opuesto, el afligido pianista David Helfglott de la película "Shine."

La facilidad de Rush para meterse en la provocativa piel del Marqués de Sade fue lo que reforzó la ya absoluta confianza de Philip Kaufman en su interpretación. "Era capaz de quedarse desnudo, literalmente, y sentirse completamente natural y cómodo. No puedes permanecer impasible ante él", afirma Kaufman.

Para preparar su papel, Rush trabajó con un asesor psicológico que había estudiado la vida del Marqués desde su infancia, analizando los orígenes de sus inusuales preferencias. "Empecé a ver que el Marqués necesitaba controlar a la gente que le rodeaba, y que estaba dispuesto a conseguirlo empleando cualquier arma: el ingenio, el terror o la perversión sexual", comenta Rush. "Lo intenta hacer con todo el mundo en Charenton. Quiere tanto a Madeleine como a Coulmier, desea el cuerpo de ambos porque es su manera de comunicarse".

Algunos de los momentos de mayor intimidad de Rush tienen lugar en su habitación, en las escenas de seducción de la virginal lavandera Madeleine, interpretada por Kate Winslet. Winslet debía cumplir la desafiante tarea de emocionarse con los atroces relatos del Marqués, esquivando al mismo tiempo sus demandas de carácter sexual. "Lo maravilloso de Madeleine es que mientras el Marqués se ve a sí mismo como un tipo siniestro y salvaje, ella simplemente le manda a paseo. Madeleine puede ver a través de él", explica Philip Kaufman. "Kate Winslet hace verdad todo esto con una extraordinaria credibilidad. Pensar que Kate tiene solamente 23 años es sorprendente porque posee mucho mundo, gran elocuencia y una pasmosa capacidad para expresar la profundidad de los sentimientos y las ideas. Y la palabra "atractiva" no es nada para lo que ella da en pantalla".

Durante varias semanas Winslet se dedicó a leer textos sobre la forma en que vivían las mujeres trabajadoras en Francia tras la Revolución con el fin de conocer más sobre los conflictos de su personaje, y con la dificultad añadida de ser una época en la que tales mujeres eran generalmente invisibles a los ojos de la historia. "Me gusta hacer este tipo de investigación", admite. "Me resultó verdaderamente fascinante y me dio un punto de vista sobre cómo podría haber sido la vida de Madeleine, cómo sería su forma de hablar y cuáles serían sus sueños".

Los sueños de amor y de aventura de Madeleine se detienen estrepitosamente con la llegada a Charenton del Doctor Royer-Collard, el único médico supuestamente capaz de cambiar al Marqués de Sade (aunque su cura podría ser peor que la enfermedad). Royer-Collard está interpretado por Michael Caine: "Me gusta interpretar personajes malvados, pero intento descubrir la forma de aportarles algunas buenas cualidades", continúa Caine. "Interpreto a los malos con la idea de que ningún hombre malo cree que lo es. Todos los malos piensan que son buena gente".

Para interpretar al abate, los realizadores querían a un actor espontáneo y al mismo tiempo lo suficientemente camaleónico como para manifestar todos los aspectos de la importante transformación que sufre el personaje, de exaltado idealista a uno más de los oprimidos. De hecho fue Kate Winslet la primera que mencionó el nombre de Joaquin Phoenix a Philip Kaufman indicando: "Creo que es uno de los mejores actores de mi generación". Lo cual fue confirmado por Ridley Scott que había trabajado con Phoenix en la famosa película "Gladiator".

La historia sedujo rápidamente a Phoenix. "Al leer el guión lo que más me interesó fue que hoy en día todavía seguimos sosteniendo las mismas discusiones acerca de la sexualidad, la religión y la libertad", dice. "Pensé que era el mejor guión que había tenido oportunidad de leer". Sobre todo le cautivó la compleja y enigmática relación que su personaje sostiene con el Marqués de Sade. "Existe una maravillosa amistad entre ambos", comenta, "a pesar de sus diferentes puntos de vista, sus cordiales discrepancias y sus sarcasmos mutuos. Pero tanto el principio como el final de sus respectivas vidas son dos mundos completamente distintos".

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