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Balseros


Cartel de Balseros

En el verano del 94, un equipo de reporteros de Televisió de Catalunya filmó y entrevistó a siete cubanos y a sus familias durante los días en que preparaban la arriesgada aventura de lanzarse al mar para alcanzar la costa de los Estados Unidos huyendo de las dificultades económicas que asolaban su país.

Algún tiempo después, en el campamento de refugiados de la base norteamericana de Guantánamo, los reporteros pudieron localizar a los que habían sido rescatados en alta mar. Sus familias permanecían en Cuba sin noticias de ellos, salvo en el caso de una mujer que había naufragado con su balsa y se había visto obligada a volver a territorio cubano.

Siete años después de que se lanzaran a las aguas del Golfo de Florida en busca de un sueño, el equipo de "Balseros" se reencuentra con aquellos personajes para descubrir cuál ha sido su destino. Esta película retrata con detalle y sensibilidad su evolución, su vida en Estados Unidos o su permanencia en Cuba. La suya es la historia de algunos de los verdaderos supervivientes de nuestro tiempo, la aventura humana de unos náufragos entre dos mundos.

     Título original: Balseros
     Año: 2001
     Duración: 120 min.
     Nacionalidad: España
     Género: Documental.
     Fecha de estreno: 12/04/2002

 

Comentario

Un equipo del programa de reportajes "30 Minuts", de TV3, fue de los primeros en llegar a Cuba cuando estalló lo que hoy se conoce como "La crisis de los balseros".

Era agosto de 1994 y las portadas de todos los periódicos del mundo se iban a ocupar durante varios días de un hecho histórico y dramático: más de 50.000 cubanos se estaban lanzando al mar, amparados sólo por rudimentarias balsas con las que pretendían llegar a las costas de Florida.

Dicha locura colectiva no cedió hasta que, quince días después de su inicio, los presidentes Castro y Clinton llegaron a un acuerdo por el cual Cuba "cerraba" sus costas. Estados Unidos acababa así con un flujo de emigrantes que hasta entonces había estado fomentando, a base de dar facilidades y tratamiento de héroes a los que conseguían llegar a Florida en balsa o, incluso, secuestrando un avión o un ferri del estado cubano.

Fidel Castro abrió y cerró las costas el tiempo que consideró necesario: quince días, los que hicieron falta para ganar esta partida de ajedrez, Castro contra Clinton, en la que 50.000 peones quedaron a la deriva y no lograron llegar a las costas de Florida.

Los guardacostas norteamericanos nunca más trataron a los inmigrantes cubanos como héroes. Bien al contrario, los recondujeron hasta un centro de reclusión en la Base Naval de Guantánamo, el mismo territorio militar estadounidense en el sur de Cuba donde hoy están recluidos los presuntos terroristas detenidos en Afganistán. Allí se hacinó a los "balseros" durante más de un año, mientras en Washington se decidía qué hacer con ellos.

El equipo de reporteros de TV3 (el periodista y el cámara que hoy son los directores de esta película-documental) trabajaron aquel agosto de 1994 con la esperanza puesta en que algún día aquellos personajes nerviosos que amartillaban los últimos clavos a sus balsas y se perdían en el mar pudieran ser objeto de un segundo reportaje, tal vez días más tarde, o quizás meses, una vez se hubieran asentado en territorio norteamericano.

A pesar de las prisas de unos y de otros, filmaron poniendo el acento en los personajes que el azar puso ante sus cámaras. Uno tras otro, surgieron unos hombres y mujeres cuyas identidades o circunstancias rezumaban matices perfectamente definidos: Guillermo se lanzaba a la aventura porque hacía cinco años que no podía ver a su hija, que vivía en Miami, y nunca había obtenido una visa legal para ir a visitarla; Rafael se adentraba en el mar para conseguir "una casa, un coche y una buena mujer"; Méricys se prostituía para invertir lo ganado en los utensilios básicos para terminar su balsa, todo encarecido en una Cuba que vivía unos días desaforados.

Aquel primer reportaje de media hora, editado urgentemente, cubría perfectamente lo que requería el momento: dar la noticia, ilustrarla, adjetivarla. Pero además sentaba las bases para ir más allá, porque el trabajo descansaba sobre unos personajes que iban tomando cuerpo.

TV3 hizo posible que durante los dos años siguientes Carles Bosch y Josep Maria Domènech (autores del primer reportaje) mantuviesen un contacto permanente con los protagonistas más carismáticos y con sus familiares que se habían quedado en Cuba.

Así se gestó un segundo reportaje, que se emitiría en 1996, dos años después del éxodo. En él se recogía todo aquel año de confinamiento en el campo de reclusión de Guantánamo, el fracaso de quienes fueron devueltos a La Habana y las emociones de los que llegaron a a Miami y después se dispersaron por diferentes pueblos o ciudades norteamericanas.

En este segundo documental, Rafael, Guillermo, Méricys y los otros tenían ya perfectamente diseñado su perfil, que la cantante y compositora cubana Lucrecia ilustró con una banda sonora perfectamente ajustada a cada personaje.

El documental, de una hora de duración, obtuvo diversos premios, entre ellos el FIGRA (mejor documental del año en Francia). El IDA ("International Documentary Award" de Los Angeles) lo seleccionó como uno de los tres mejores documentales de aquel año y cincuenta televisiones de todo el mundo lo compraron para su emisión (incluyendo el canal público PBS de Estados Unidos).

En el 2001, cuando Bausan Films y Televisió de Catalunya asumieron conjuntamente, el reto de llevar a la gran pantalla la historia de los 7 balseros, habían pasado cinco años desde ese último encuentro y siete desde el éxodo. Todos los protagonistas continuaban su periplo por una vida marcada para siempre por el paso que dieron cuando salieron de Cuba en balsa. En Estados Unidos, algunos ya habían empezado a dar forma a sus sueños de emigrantes. Otros habían caído en el desánimo, y para ellos podía más la añoranza que los éxitos. Finalmente, había quien ya se había acostumbrado a convivir con el fracaso.