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La suerte dormida


Cartel de La suerte dormida

Una mujer que huye del dolor causado por una traumática pérdida en el pasado se refugia en una perfecta burbuja de rutina de trabajo y vida sin sobresaltos, hasta que se ve empujada a defender un caso judicial de indemnización por muerte. Este proceso, del que en un primer momento trata de huir, acaba por convertirse en una obsesión que la devuelve al mundo de los vivos.

     Título original: La suerte dormida
     Año: 2003
     Duración: 105 min.
     Nacionalidad: España
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 21/11/2003
     Calificación: Mayores de 7 años
     Distribuidora: Alta Films, S.A.

 
Premios:
Goya. Mejor dirección novel 2004
Nominaciones:
Goya. Mejor interpretación femenina protagonista 2004

Comentario

Con frecuencia me preguntan por qué he decidido pasarme a la dirección tras casi diez años de trabajo como guionista. Algunos piensan que todos los guionistas secretamente aspiramos a dirigir porque siempre quedamos frustrados ante lo que otros cineastas hacen con nuestras historias.

No es ése mi caso. He tenido la gran fortuna de que todas y cada una de las películas en las que he participado me han llenado de alegría y orgullo. Siempre me he sentido respetada, escuchada, partícipe de esa creación colectiva que yo creo que es el cine. Lo que ocurre es que… bueno, que quería aprender a escribir mejor. Me estaba quedando corta de herramientas y lo que podía aprender sin salir de casa, frente a mi teclado y mi pantalla, era ya poco. Me sentía limitada. Cuanto más sabe uno, más quiere saber y yo siempre he tenido espíritu de cursillista. Desde niña ando aprendiendo una cosa u otra. Como era vieja para regresar a la escuela de cine, el único camino era convencer a algún productor de que me dejara dirigir. He de confesar, para envidia de algunos, que no me costó nada convencer a Gerardo Herrero. La historia le interesó desde el primer día cuando apenas era un caso real escuchado a un amigo abogado.

Me tomé mucho tiempo para escribir el guión, más de lo normal puesto que no tenía ningún director presionándome por su necesidad de rodar. No, esta vez lo que tenía era una directora novel con mucho miedo y encantada de no tener nunca una versión definitiva.

Finalmente, fue Gerardo Herrero el que casi me tuvo que empujar al set, cosa que nunca le agradeceré bastante porque la experiencia de dirigir ha sido más enriquecedora y positiva de lo que nunca hubiera imaginado.

El segundo factor que me ha llevado a la dirección es el trabajo con los actores, que, en mi concepción de la escritura dramática, son centrales, mis más próximos aliados. Estar cerca de los buenos actores es para mí un motivo de alegría, fascinación y disfrute. Lo reconozco. Posiblemente tenga una obsesión con ellos. Me encantan, los admiro, los respeto, les estoy agradecida, me emocionan, me subyugan, me chifla verlos trabajar, escucharlos, que me dejen estar cerca. Son especiales, son seres expresivos que se arriesgan y yo, que soy reconcentrada y cortada, supongo que estoy en este trabajo en gran parte por ellos. Y quizá porque antes que fraile… yo también quise ser actriz.