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Boys Don't Cry


Cartel de Boys Don't Cry

Del corazón de los Estados Unidos surgió un caso extraordinario de doble vida, un enrevesado triángulo amoroso y un crimen que conmovería a la nación hasta lo más hondo.

Hacía poco que Brandon Teena (Hilary Swank) había llegado a la ciudad de Falls City, Nebraska; el nuevo vecino, ante quien se abría un excelente futuro, se había metido en el bolsillo a la pequeña población rural. Las mujeres le adoraban y casi todos los que conocían a tan carismático forastero se sentían atraídos por su cautivadora inocencia. Pero el hombre más solicitado de Falls City y el amigo más leal que pudiera imaginarse tenía un secreto: no era la persona que sus convecinos pensaban que era.

En su ciudad de residencia habitual, Lincoln, a una distancia de sólo setenta y cinco millas, Brandon Teena era una persona diferente presa de una crisis personal que le había atormentado durante toda su vida. Al igual que muchos jóvenes, había cometido errores de los que se pagan caros y cuando, sin darse cuenta, se interpuso entre su última conquista, Lana (Chloë Sevigny), y el irreflexivo amigo de ésta, John (Peter Sarsgaard), el misterio se aclaró dando paso a la violencia.

     Título original: Boys don't cry
     Año: 1999
     Duración: 120 min.
     Nacionalidad: EE.UU.
     Género: Drama.
     Calificación: Mayores de 18 años

 

Comentario

A finales de 1993, en una destartalada casa de labranza que se alzaba junto a un camino tranquilo y cubierto de polvo del Sudeste de Nebraska, dos expresidiarios cometieron un asesinato múltiple. Lo que en aquel momento parecía un tragedia rural de brutalidad inexplicable, pronto se convirtió en algo de mucho más contenido a medida que las verdaderas historias de los asesinos y de una de las víctimas fueron saliendo a la luz. La razón era que entre los muertos se encontraba Brandon Teena, un joven que había llegado a la ciudad hacía poco tiempo, pero que ya había logrado convertirse en uno de los personajes más cautivadores de la ciudad: un pícaro rebelde, un amigo leal y un irresistible castigador de las damas. Pero, ¿quién era en realidad Brandon Teena? Y, ¿qué había hecho para provocar una reacción tan violenta?

Como los titulares se encargarían pronto de desvelar, Brandon Teena no era la persona que él mismo y todos los demás hubieran deseado que fuese. Más aún; a pesar de que aparentemente había sido el apuesto novio de muchas mujeres, sus convecinos se llevaron la impresión de su vida cuando supieron después del crimen que Brandon Teena era en realidad una mujer proveniente de Lincoln, Nebraska, llamada Teena Brandon. Mientras que Teena Brandon era una joven encarcelada en un mundo que no la aceptaba, Brandon Teena era un rompecorazones juerguista siempre rodeado de hermosas mujeres que no ocultaban su adoración por él. Lo que dejó de piedra a los agentes de policía, a las jóvenes a las que había destrozado el corazón en la pequeña ciudad de Falls City y a los padres de éstas, fue la manera como una persona había podido adoptar dos identidades completamente opuestas - y que nadie sospechase, al menos hasta que todo se hizo público.

Fue este misterio lo que primero atrajo a la realizadora Kimberly Peirce. "Ante nosotros se hallaba un personaje que ya se estaba convirtiendo en un símbolo, transcurridos apenas unos meses de su asesinato. Brandon Teena representaba tantas vetas de nuestra cultura... Se había convertido de mujer en hombre, era un ladrón de poca monta, había sido víctima de un crimen provocado por el odio; sobre él escribían escritores especializados en crímenes reales, periodistas y feministas. No había quien discutiera que su historia resultaba dramática y trágica, pero el verdadero reto a la hora de contarla consistía en descubrir al ser humano que se ocultaba debajo de todo ello, en revelar lo que habría supuesto hallarse en el pellejo de Brandon la primera noche después de haberse transformado en un muchacho. Cuando uno se para a pensar quién era y comienza a advertir cuán extraordinario fue lo que hizo, se da uno cuenta del poder que ocultaba su espíritu, su imaginación y su capacidad de crear. Cuanto más me adentraba en la historia, más me convencía de que el mero hecho de que esta persona hubiera existido realmente era lo más atrayente de todo. El imaginar lo que pasaba en su interior y el tratar de encontrar sentido a la forma como se había creado a sí mismo, dando vida a su fantasía de ser un hombre, cómo había logrado hacerse un hueco en la vida de tanta gente y por qué había provocado una venganza tan feroz, todo ello merecía que se le dedicasen tantos años como los que empleó en imaginarlo".

Peirce se embarcó en una odisea de cinco años con el fin de comprender a Brandon Teena y llevar su historia al cine como un drama de ficción. El resultado, "Boys Don't Cry". "Sin ser consciente de ello, Brandon no sólo introdujo un sentido de aventura y posibilidad en un lugar donde éstas apenas existían, sino que también inculcó la sensación de que uno puede darle vida a los propios sueños", dice Peirce. "Sin embargo, cuando su identidad fingida quedó al descubierto, este muchacho que al principio había parecido sencillamente incapaz de hacer daño y deseoso de agradar, se transformó en alguien radicalmente amenazador. La historia contenía elementos sacados de un mito clásico. El quid de la cuestión consistía en desvelar la verdad emocional subyacente, en hallar la forma de contarla".

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