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Música del corazón


Cartel de Música del corazón

El mundo de Roberta Guaspari (Meryl Streep) se hizo pedazos cuando su marido la abandonó con sus dos hijos pequeños. Como muchas mujeres antes que ella, Roberta había sacrificado su carrera porque no era compatible con la de su marido. Éste trabajaba en la Marina, y habían de trasladarse de un lugar a otro con tal frecuencia que le era imposible mantener una ocupación. Tras la separación, se juró a sí misma regirse por sus propias normas; no permitiría a nadie que le dijera quién era o qué podía conseguir.

Roberta abandonó la seguridad de su pequeña ciudad natal y se trasladó a una de los barrios más difíciles de Norteamérica, el Harlem Este. Quería tener por fin la oportunidad de enseñar el violín. No disponía de gran experiencia que ofrecer a la escuela; pero tenía talento, determinación, y sus violines. Al principio, los chicos, sus padres, y la directora (Angela Bassett) se mostraron escépticos. Sin embargo, Roberta enseñaba con tal apasionamiento que contagió a los demás, y no pasó mucho tiempo que los jóvenes violinistas empezaron a mostrar resultados increíbles: estaban haciendo una música hermosa y sofisticada.

Los niños demostraban ser jóvenes músicos entregados, brillantes y disciplinados. Cada año eran más los que competían por tener un lugar en la clase de Roberta y, cada año, Roberta descubría el potencial y la brillantez que se ocultaba en el espíritu de sus estudiantes.

Pese a sus éxitos, después de diez años de enseñanza, la dirección de la escuela decidió cancelar los fondos para su clase. Con la ayuda de sus amigos y de la comunidad, Roberta se propuso enfrentarse a lo que nadie más osaría: plantaría cara.

     Título original: Music of my Heart
     Año: 1999
     Duración: 118 min.
     Nacionalidad: EE.UU.
     Género: Drama.

 
Nominaciones:
Oscar. Mejor actriz 2000
Oscar. Mejor canción original 2000

Comentario

Había un buen número implícito de desafíos en la decisión de llevar a la pantalla esta increíble historia verídica. El primero de ellos, convencer a Guaspari, que todavía vive y trabaja en Harlem, para que confiara su historia a los realizadores. Guaspari ya había contribuido a un proyecto semejante; su programa fue el tema de "Smal Wonders" (1996), el documental que recibió un Óscar en 1996. De hecho, fue este documental lo que movió a los realizadores a embarcarse en este proyecto. "Harvey Weinstein me llevó a un almuerzo en honor a todos los documentales nominados" - recuerda Guaspari -. "Me preguntó si les permitiría realizar un largometraje sobre toda mi historia. Sentí recelo. Una no quiere venderse a sí misma a Hollywood. Sin embargo, cuando me encontré con Wes (Craven) y hablé más con Harvey (Weinstein), me sentí más cómoda y confiada. Quería que fuera algo honesto, y lo era verdaderamente".

Una vez que el proyecto se puso en marcha, el equipo técnico buscó a un escritor capaz de manejar la difícil tarea de sopesar todas las facetas de la historia de Guaspari. La guionista Pamela Gray fue la escogida, "es inteligente, madura y tiene sentido del humor" - opina Craven -, "y entiende a los hombres, las mujeres y a los niños"

El siguiente reto fue encontrar la actriz adecuada para encarnar a Roberta. No se trataba sólo de que el papel pidiera mucho debido a la profundidad del personaje y al espectro de emociones que experimenta, sino que además la actriz tendría que tocar el violín. Meryl Streep colmaba las demandas de Craven, pero éste temió otra vez que su historial como director de género levantara una barrera.

Streep no había visto ninguna de las películas de Craven, pero le escuchó en una entrevista de su programa radiofónico favorito; le causó buena impresión y sintió curiosidad por él. Desafortunadamente, debido a su apretada agenda, tuvo que declinar el ofrecimiento. En un último esfuerzo por convencerla, Craven le envió una carta sincera y conmovedora. "Le decía quién era, empezando por mi pasado como maestro, y siguiendo por mi dedicación a la música clásica como músico y oyente durante muchos años. Le decía que llevaba en el cine de género, sin hacer otra cosa, más tiempo del que deseaba. Le explicaba lo mucho que confiaba en la guionista y que Roberta en persona se estaba dedicando por completo al proyecto". Tras leer esa carta, Meryl mantuvo una conversación telefónica. Unos pocos minutos después, ya se había comprometido a hacer la película.

Para Streep, el trabajo empezó tan pronto como aceptó el papel: asistió a clases de violín de cuatro a seis horas diarias con el profesor Sandy Park. Entre escena y escena, practicaba en cualquier momento que tenía, pero se daba cuenta de que esta instrucción devenía un duro obstáculo que superar cuando se trataba de estar lista para interpretar sus escenas. Streep opina: "Habitualmente, la gente se queja de que en los platós cinematográficos hay que estar mucho tiempo esperando, pero yo creo que los actores deben emplear este tiempo muerto para reforzarse y estar preparados de cara a ese momento que nunca se sabe cuando acontece, cuando se dice 'vale, llora ahora!' o 'bueno, ahora actúa! No tuve ni un momento de respiro. Solía estar en mi remolque tratando de no retardarme en mis lecciones, atendiendo esencialmente ese curso intensivo".

Dado que estaba encarnando a una mujer que había crecido con el violín, Streep debía mostrar además una gran seguridad con el instrumento. Tocaba con su mano izquierda en la posición más difícil, la tercera, en lugar de hacerlo en la primera, la propia de los principiantes. "La primera posición ya hubiera sido aceptable" - reconoce Divilio - "pero un profesional usaría la tercera, así que esa fue la que Meryl decidió aprender".

Más de la mitad de los aproximadamente 150 niños que aparecen en la película han estudiado con Guaspari. Los demás fueron reclutados en otras escuelas de música locales. La mayoría no había actuado nunca. En el reparto, sólo hay siete niños que tengan experiencia como actores, pero nunca habían tocado el violín. Guaspari se encargó de que aprendieran, pese a tener presente que no tendría el tiempo de convertirlos en violinistas expertos.

Nadie estaba más entusiasmada por trabajar con un increíble genio de la interpretación como Meryl Streep que la recién llegada al mundo del cine Gloria Estefan. Ésta, famosa como cantante pop, había estado interesada en actuar durante algún tiempo. Sin embargo, tampoco lo quería hacer en cualquier película ni afrontando un gran papel protagonista que fuera llamativo. Como la propia Estefan dice: "Buscaba un papel pequeño en una película significativa". Estefan sabía que podía aprender mucho de Streep, y la observaba con gran detenimiento haciendo lo posible por aprender de ella tanto como podía. "Streep es muy generosa y alentadora con todo el mundo que la rodea" - continúa Estefan -. "Vi cómo ella hacía una escena con el público, y la cámara ni siquiera la estaba captando, y logró eso tan asombroso: todo el mundo se fascinó con lo que estaba haciendo; es algo que requiere del actor mucha capacidad. Esa es la razón por la que está en la cumbre de su oficio".

La tercera protagonista femenina es Angela Bassett. Su personaje, Janet Reeves, la directora del instituto, posee una determinación que brilla con luz propia. Bassett se identificó profundamente con su personaje: "La enseñanza es muy importante para ella. Los niños son verdaderamente nuestro futuro y Janet, mi personaje, ve eso con diáfana claridad. Sabe que si se les motiva, si se les quiere, si se invierte en ellos, si se les disciplina, si se les muestra cuáles son sus límites y posición en el mundo, entonces se hacen incontables las grandes cosas que pueden hacer".

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