Durante cinco años, en el matrimonio entre Teresa y Pedro no ha sucedido nada extraordinario. Viven en un escenario cómodo, en el que cobran sentido exacto algunos objetos de exquisita frialdad. No hay sorpresas: convivencia distante, pero comprensiva. Loinesperado son esos muebles que de pronto llegan cargados de recuerdos. Entre ellos ha transcurrido el mundo infantil de Teresa. Quedan amontonados, almacenados en el sótano. |