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Deathwatch


Cartel de Deathwatch

1917. El Frente Occidental. Más de un millón de soldados aliados y tropas alemanas se enfrentan en el páramo en que se han convertido las antaño floridas llanuras del norte de Europa, cubiertas ahora de barro y sangre, y envueltas de un aire fétido e irrespirable, que huele a gas y a muerte. Esta tierra maldita es ya la tumba de centenares de miles de jóvenes; cientos de miles más perecerán antes de que concluya esta locura homicida.

Es aquí donde un muchacho de 16 años, deberá enfrentarse al más grande de sus temores: morir como un cobarde. El soldado Charles Shakespeare tiembla de miedo. La muerte le rodea, los cadáveres ametrallados de los que hasta hacía poco habían sido sus mejores amigos cuelgan como polichinelas abandonados sobre el alambre de espino. Él y los últimos componentes de la Compañía Y están perdidos tras las líneas enemigas. Su único refugio es una trinchera alemana abandonada, un claustrofóbico laberinto de ciegos recodos, oscuros rincones y túneles excavados en la tierra, repleta de muertos en combate e infestada de ratas. Aquí, exhaustos y aterrorizados, se esconden mientras esperan ser rescatados.

Pero nadie escuchará sus plegarias. Uno por uno, los jóvenes integrantes de la Compañía Y empezarán a morir. Otros, enloquecidos, atacarán a sus compañeros.

¿Pero cuál es el horror al que se enfrentan? ¿Está aquel terreno poseído por algo aún peor que la guerra que les rodea, algo arcaico y demoníaco? ¿Siglos de muerte y derramamiento de sangre sobre aquel lugar han infectado la tierra misma de un Mal indescriptible? ¿Tiene la trinchera vida propia?

En este lugar condenado y solitario, el soldado Charles Shakespeare deberá enfrentarse a un horror mucho mayor que el más grande de sus temores, un horror más allá de la comprensión humana.

"Bienvenido al Infierno, Soldado Shakespeare"

     Título original: Deathwatch
     Año: 2003
     Duración: 93 min.
     Nacionalidad: Reino Unido, Alemania
     Género: Terror.
     Fecha de estreno: 26/09/2003
     Calificación: Mayores de 13 años
     Distribuidora: Manga Films

 

Comentario

ORÍGENES

Estaba sentado un día en casa, frente a la pantalla en blanco de mi ordenador, preguntándome cómo debería ser el nuevo guión... Soy un aspirante a director de cine con poca suerte; me han comprado algunos guiones que no se han llegado a rodar, he reescrito algunos otros, tengo un proyecto que ha gustado en alguna televisión, pero mi ambición es la de dirigir mis películas, y ahora me gustaría hacer una de terror. No una cualquiera sino algo que siguiera la tradición de algún clásico, modificando un poco el concepto. Quería hacer una película sobre una casa encantada; algo sobre el típico grupo de personas atrapadas en un caserón por fuerzas oscuras y que van muriendo uno por uno... como La Leyenda de La Mansión del Infierno, La Casa Encantada, Alien, La Cosa... Todas ellas películas que parten de una premisa muy simple y que funcionan dándole una vuelta de tuerca o llevando la historia hasta otro nivel.

Para conseguir lo primero, necesitaba un ambiente nuevo en el que desarrollar la historia.

Mi abuelo tenía un libro de fotografías de la 1ª Guerra Mundial llamado "Hermanados con la Muerte", el cual yo tenía prohibido mirar porque contenía imágenes demasiado fuertes. Recuerdo que, a los nueve años, escalé la estantería de los libros de casa para acceder a ese libro negro y viejo, y poder ojear sus páginas de color sepia. Las imágenes se marcaron a fuego en mi cerebro. Era la primera vez que me enfrentaba a la muerte como algo feroz y terrorífico. Las trincheras eran un lugar terrible y las fotografías de hombres muriendo allí me impactaron profundamente.

Casar ese escenario con una historia de terror sobrenatural parecía algo inusual, pero a la vez podía representar una idea más aproximada de lo que fue esa guerra que otros films que lo habían intentado anteriormente. También tenía que darme cuenta de que, como debutante, no podría contar con un gran presupuesto ni un plan de rodaje muy largo, por lo que las trincheras serían un escenario fácil de reproducir y de filmar. Aunque no fuera capaz de vender el guión, encontraría algún modo de financiar el proyecto como un film de bajo presupuesto. Nueve tíos y un agujero cavado en el suelo, pensé: "no puede ser muy difícil..."

EL GUIÓN

Escribí el primer borrador en un par de meses. Dado que mi intención era la de seguir la clásica estructura de este tipo de historias, creé un heterogéneo grupo de soldados, todos ellos con distintas personalidades, y los fui asesinando uno a uno. La historia se iba desarrollando de una manera en la que lo único que yo debía hacer era concebir interesantes maneras de eliminar a cada uno de ellos. Sin embargo, a medida que iba documentándome más y más sobre el tema e imaginando cómo sería la experiencia de estar en una trinchera y cómo se debían sentir los soldados de aquella guerra, me di cuenta de que en la historia había distintos niveles de horror. Tenía fotos de hombres que habían muerto en el Somme por toda mi oficina mientras escribía el guión para recordarme a cada momento que, cualquiera que fueran mis motivaciones superficiales y comerciales, un horror indescriptible yacía detrás de todo ello. Los personajes de mi película tienen nombres de hombres que murieron en esas batallas. Excepto el de Charlie Shakespeare. Tras pasar un tiempo puliendo la primera versión, lo envié, e inmediatamente recibí respuestas positivas.

Por supuesto, el problema estaba en que yo insistía en dirigir el proyecto, y eso hacía que los productores se sintieran inseguros. Yo era un debutante sin experiencia que había hecho algún corto de terror sin importancia y sin ninguna prueba que demostrara que podía rodar una película con acción, efectos especiales, explosiones, tiros, y un reparto profesional. Sin embargo, seguí intentándolo y le pasé el guión a Film and Music.

Los productores Sam Taylor y Mike Downey, tras poner algunas condiciones, decidieron dar luz verde al proyecto.

PRUEBA DE RODAJE

La condición para que yo pudiera dirigir la película era que hiciera una prueba de rodaje. Básicamente, se trataba de elegir una secuencia de la película, contratar a actores y rodarla en 35mm. Este encargo tenía dos objetivos: ver si yo me las apañaba y tener algo que enseñar a posibles inversores.

Para ello, cavé una trinchera cerca de mi casa en Shropshire, la rodeé de 500 sacos terreros (que me habían prestado y que debían ser vaciados cuando hubiera acabado), me hice con pertrechos militares de una base cercana e hice que pareciera bastante real. Hubert Taczanowski voló desde Los Ángeles para filmar la escena y logramos juntar un equipo que garantizaba que los aspectos técnicos no fueran problema. También conseguimos un grupo de actores excelentes y rodamos durante dos días. La secuencia de 7 minutos que nos salió era muy buena y representaba el espíritu del film. Yo pasé la prueba y los resultados fueron lo suficientemente buenos como para levantar el presupuesto financiero necesario para hacer la película.

EL REPARTO

Estoy asombrado de la calidad de los actores que he conseguido juntar para este film. Creo que es un premio al potencial del guión. Me costó mucho tiempo conseguir los rostros y 'looks' adecuados para los personajes que yo había concebido. En películas como ésta, donde todos los personajes visten uniforme, son hombres y tienen más o menos la misma edad, es una ardua tarea hacerlos a todos diferentes para que el público llegue a conocerlos bien. Ese era un factor muy importante a la hora de llevar a cabo el proyecto.

Jamie Bell acabó involucrándose en la película a causa de diferentes y sorprendentes razones; yo estaba teniendo problemas para encontrar a alguien que interpretara a Charlie Shakespeare, el personaje principal, porque no conseguía dar con actores jóvenes que fueran capaces de cargar con un papel tan complicado. El tema se puso tan cuesta arriba, que hasta llegué a plantearme rescribir el guión para hacer al personaje un poco más mayor y facilitar con ello el casting. Entonces, uno de los productores, Mike Downey, me propuso a Jamie Bell. La idea me pareció genial, pero se planteaban dos problemas: cómo conseguíamos interesarle en el proyecto y, después, ¿podíamos permitírnoslo, financieramente hablando? El primer obstáculo, se sorteó enseguida: Jamie ya conocía el guión y ya había mostrado interés. Lo que ocurría es que no sabía si realmente quería hacer el papel protagonista y yo, por mi lado, sólo le quería si cogía el personaje y lo hacía suyo. Jamie y yo nos reunimos. Fui muy franco sobre cuáles eran mis intenciones. Él admitió que parte de sus dudas eran debidas al enorme éxito que había supuesto su papel protagonista en Billy Elliot. Sabía que mucha responsabilidad caía sobre sus espaldas, y encima yo le insistía en que sería un papel muy físico y en condiciones difíciles. Jamie se lo pensó y finalmente accedió. Desde ese momento, todo el proyecto tomó una nueva dimensión.

Yo ya había charlado con Matthew Rhys durante el rodaje de su próximo estreno The Abduction Club, y me gustaba; es versátil y transmite a la vez compasión y fuerza (tanto física y como mental), todos ellos elementos indispensables para el importante papel de 'Doc' Fairweather.

Para dar vida al Sargento Tate buscaba a un actor en el que pudiera confiar plenamente; alguien que tocara con los pies en el suelo, con un 'background' de clase obrera y que transmitiera honestidad. Tuve que ver a más de una docena de actores antes de que Hugo Speer entrara por la puerta y clavara el papel. No he visto Full Monty por lo que no me había formado ninguna opinión sobre él antes de nuestra primera reunión.

Para el papel del mal encarnado en hombre, Quinn, inicialmente busqué a alguien de gran fortaleza física. De nuevo, no di con nadie que pudiera tomar este papel por los cuernos. Entonces, justo al final del casting, apareció Andy Serkis. No es una montaña de hombre, pero su presencia desprende una intensidad y una ferocidad que lo hacen temible. Su control físico es excelente y tiene una mirada hipnótica. Dijo que quería hacer el papel a toda costa y que no se marcharía hasta que se le diésemos; cuando cerró la puerta detrás suyo, ya habíamos cerrado el trato.

EL RODAJE

Intenté decirle a todo el mundo lo difícil que aquello iba a ser. Quise explicarles todo lo referente al barro, las ratas, la lluvia y el frío, pero nadie me escuchó.

¿Qué puedo decir? Es un rodaje muy físico, en condiciones duras, un plan de rodaje muy apretado y un presupuesto más bien bajo. Tenemos explosiones a nuestro alrededor, disparos, peleas, efectos especiales, barro, y lluvia. Mucha lluvia.

El reparto y el equipo han superado las adversidades y se han tirado de cabeza al proyecto. El reparto, el primer día de rodaje, se lanzó al barro y empezó allí un combate de lucha libre (¡no os perdáis los extras del DVD! ¡Sale todo!). El grupo de actores en seguida se convirtió en la Compañía Y del guión. Asumieron la cadena de mando por rangos, lo que hizo que el pobre Jamie Bell pasara mucho tiempo haciendo de recadero y cortando leña para las estufas de campaña. Se construyeron ellos mismos un chamizo con restos de tablones que había por ahí y lo llenaron con un sistema de calefacción, camastros, mesas, un pequeño jardín, dos porterías de fútbol (construidas por Jamie) e incluso Andy Serkis pintó un cuadro que decoraba aquel extraño lugar.

En términos de dificultad a la hora de conseguir el material filmado necesario para mi idea de la película, probablemente escucharéis de mí las mismas palabras que de otros directores noveles: poco tiempo para conseguir cada ángulo de cada toma. Tuve la suerte de que pude contar con las sugerencias del director de Billy Elliot y de Las Horas, Stephen Daldry, quien contestó a la mayoría de mis preguntas sobre cómo conseguir a los actores deseados y me recordó lo más importante en una película: EXPLICAR LA HISTORIA. Como director, deseo haber hecho una película entretenida y emocionante, eso lo primero. Como guionista, pasé mucho tiempo trabajando con los productores para darle a la historia más profundidad y consistencia, y entonces me llegó ese cargamento de buenos actores, a los que involucré en el proceso para que aportaran sus propias ideas. Seguidamente, cuando la trinchera ya estuvo lista, pasamos a otro nivel del proceso de producción y creación. El diseñador de producción, Denic, ha hecho un trabajo tan excelente a la hora de recrear ese ambiente hiper-realista, que lo único que me quedaba hacer es pensar dónde coloco la cámara. No es algo tan complicado, he seguido los pasos de las películas clásicas de fantasmas y de terror, donde los personajes se hallan atrapados en un ambiente cerrado e intentan encontrar la salida (esencialmente pasar de la muerte segura a la vida). No obstante, también he querido crear un material lo suficientemente bueno para que este excelente grupo de actores pudiera trabajar con comodidad.

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