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Emperor's club


Cartel de Emperor's club

William Hundert (Kevin Kline), asistente de dirección de la prestigiosa escuela St. Benedict, vive según sus propias enseñanzas. Esforzándose cada día en inspirar a sus alumnos para que se conviertan en adultos cultos y responsables, es un hombre de principios, apasionado, que enseña los clásicos y cree que el impartir clase sobre los tiempos de los griegos y los romanos es algo más que una lección sobre el pasado. A su vez está firmemente convencido de que la labor de un maestro no es sólo educar al alumno, sino también formar -e incluso moldear- su carácter.

Pero en otoño de 1972, el enclaustrado universo de tradición y enseñanza del señor Hundert se verá sacudido con la llegada de Sedgewick Bell (Emile Hirsch), un nuevo pupilo, hijo de un senador del estado de West Virginia. Casi inmediatamente, profesor y alumno se enzarzarán en una batalla de voluntades, cuyas repercusiones todavía afectarán a sus vidas un cuarto de siglo después.

Desafiando abiertamente las ancestrales y sagradas normas de la institución y la autoridad de Hundert, Sedgewick se convierte en el líder de sus compañeros, obnubilados por su carisma y desparpajo. Ningún alumno se había atrevido anteriormente a enrollarse con las chicas de la residencia para señoritas, sita en la orilla opuesta del lago; ni a organizar una "cerrada" de libros simultanea en una clase repleta; y menos, por supuesto, a blasfemar contra los emperadores de la Antigüedad reverenciados por Hundert, a quienes Sedgewick llega a comparar con Los Siete Enanitos y los Beatles.

A pesar de todo, y después de una desesperada reunión con el padre de Sedgewick, siempre ocupado y poseedor también de un carácter muy fuerte, Hundert descubrirá que él y el muchacho tienen una cosa en común que le impedirá desistir en su formación.

Empeñado en encontrar un camino para llegar hasta el alma del chico, Hundert le descoloca ofreciéndole un tregua entre caballeros. Tras un notable cambio de actitud por parte de Sedgewick, Hundert empieza a suavizar sus rígidas reglas para hacerse con la confianza del muchacho. Un improvisado partido de baloncesto se convierte en una bonita y enriquecedora experiencia para ambos.

Con el paso de las semanas, una concesión por parte de Hundert lleva a otra... y después a otra... hasta que llega un momento en que los nobles esfuerzos del profesor por formar a su alumno acaban teniendo profundas consecuencias en él mismo. Finalmente, los acontecimientos le llevarán a tomar una decisión salomónica que determinará el destino de Sedgewick, así como el de sus compañeros; una decisión que atormentará al profesor durante los siguientes 25 años de su vida.

     Título original: Emperor's club
     Año: 2002
     Duración: 109 min.
     Nacionalidad: EE.UU.
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 17/10/2003
     Calificación: Todos los públicos
     Distribuidora: Manga Films

 

Comentario

El director Michael Hoffman (Un Día Inolvidable, Restauración, Escándalo en el Plató) declara que Emperor's Club trata sobre "un maestro de valores tradicionales que se aventura en un mundo mucho más laberíntico y complejo de lo que él está preparado para resistir." Se puede llegar a la conclusión de que una de las razones por las que Hoffman se sintió atraído por Emperor's Club es su pasado como alumno en prestigiosas escuelas y universidades como Oxford, donde fue un devoto estudiante de los clásicos. Sin embargo, fue la inusual naturaleza de esta pieza lo que realmente le atrajo desde el principio.

Para Hoffman, la posibilidad de hacer una película que "tiene la audacia de tirar de las orejas a su propio género" era irresistible. Él mismo asegura, "La mayoría de las películas ambientadas en instituciones de enseñanza acaban con el profesor y el alumno salvándose mutuamente. Aquí se desafía este convencionalismo. Y eso es lo que la hace desconcertante".

El productor Marc Abraham (Family Man, A Por Todas, Spy Game) está totalmente de acuerdo. "No es lo que te esperas", afirma. "Da vueltas alrededor de una idea fundamental: la idea de la gran importancia que tiene el carácter para el destino de uno. Lo que hace a esta película tan especial es que se mantiene firme en sus convicciones. No muestra un retrato bello de la realidad, ni intenta eludir los momentos fuertes, intensos y desnudamente honestos. Actualmente, es difícil presentar una historia cuya trama no se resuelva finalmente atándolo todo con bonito lazo rosa".

Al productor Andrew Karsch (El Príncipe de Las Mareas, La Princesa Caraboo, Seducir a Raquel) le interesaron las provocativas preguntas que se formulan a medida que avanza el relato corto de Ethan Canin, 'The Palace Thief', que sirvió como inspiración para la película. "La historia pone en un lado de la balanza una buena vida, y en el otro, una vida exitosa. Era el hecho de calificar una vida, la de ese hombre, lo que encontré cautivador". Recuerda Karsch.

Hoffman añade a su vez: "Todos y cada uno de nosotros, llegados a un punto, nos hemos preguntado qué significa 'llevar una vida de forma ética'. La respuesta nunca es del todo clara".

Prosigue: "Una de las cosas que más me atrajo de la historia es que mi éxito en la vida se debe especialmente a la influencia que en mí ejercieron algunos profesores. Mientras que mis padres se ocuparon en que yo tuviera una buena educación, fueron los profesores quienes influyeron de una manera más profunda en mi desarrollo intelectual e, indirectamente y de manera tangencial, colaboraron en que yo aprovechara las oportunidades que la vida me fue brindando. (Antes de leer la historia) no era tan consciente del impacto que mi comportamiento, bueno o malo, podría haber tenido después sobre ellos. Mirando hacia atrás, mis maestros han hecho tanto como mis padres a la hora de formarme, por lo que veo en esta película una oportunidad para rendirles homenaje".

Abraham también quedó cautivado por el trabajo de Canin. "La historia de Ethan indaga en profundas experiencias que yo también he vivido", asegura Abraham. "El importantísimo papel que ciertos profesores han representado en nuestras vidas, la influencia de un padre sobre su hijo, preguntarnos nuestro propio papel y las consecuencias de nuestros actos en el orden de las cosas, los retos a los que se tiene que enfrentar uno a la hora de educar a los niños, y el tratar de hacer lo correcto cuando esos niños ven a otros tomar atajos en la vida, el camino fácil".

Prosigue: "Era -sobretodo y muy especialmente- una historia sobre una postura vital ética, sobre decisiones basadas en la buena fe, así como también en la temeridad…en definitiva, sobre actuaciones que acabarán marcando, de un modo u otro, el resto de nuestras vidas. Dios sabe que todos hemos tenido que tomar decisiones que podrían haber resultado de modos muy distintos según las circunstancias. Son estas elecciones las que nos hacen diferentes de los demás y forman nuestro carácter. Somos la suma de decisiones y acciones. Está claro que esta película no desarrolla un concepto como el de las típicas producciones cinematográficas de los grandes estudios de hoy día".

En opinión de Canin: "Yo sólo pretendía explicar una historia con un cierto suspense que se centrara, finalmente, en el concepto de carácter. El carácter de Sedgewick Bell sella su destino y el destino de Hundter marca su carácter".

Al guionista Neil Tolkin (Sticks and Stones, Ritchie Rich, Papá Cadillac) le emocionaron las diferentes subtramas derivadas de la relación padre-hijo. Tolkin explica, "los pecados del padre cargan sobre las espaldas de los hijos. Hundert, Bell y Blythe, todos tienen padres que tuvieron éxito en la vida, una figura que domina la mesa a la hora de la cena. Y más tarde, Bell y Blythe acaban teniendo a sus propios hijos como rivales, y viceversa".

Karsch, productor, observa: "Hundert, Sedgewick y Martin Blythe deben todos enfrentarse a las expectativas de sus padres, que tienen por ellos un cariño marginal. Su reacción ante esto determina quiénes son. Finalmente, cada uno intenta romper ese patrón de conducta con sus propios hijos, pero ello no es siempre posible. Eso es lo duro de la paternidad. Para bien o para mal, uno está formado a imagen y semejanza de sus padres".

Fue Karsch quien ligó a Kevin Kline, amigo suyo de toda la vida, al proyecto. Ganador de un Oscar al Mejor Actor de Reparto por Un Pez Llamado Wanda, así como de dos Premios Tony (The Pirates of Penzance, On The Twentieth Century), Kline ya había colaborado con Karsch en La Princesa Caraboo, y con el director Hoffman en El Sueño de Una Noche de Verano y Escándalo en el Plató.

El actor encontró esta historia "un fascinante estudio sobre un hombre que vive en un siglo equivocado, que posee un refinamiento y una sensibilidad totalmente opuestos a la vulgaridad que domina el presente. Su mundo, esta institución académica ubicada en un entorno rural, imbuida de un poderoso sentido de la tradición y orgullo, y regida por unas reglas estrictas, está algo así como suspendido en el tiempo", comenta Kline. "Hay algo quijotesco en su actitud hacia la vida y en la devoción por su trabajo. Cada año, recibe a 25 nuevos alumnos, y él siente que su deber es moldear el carácter de estos niños. Esto le rejuvenece, renovando su pasión con cada promoción anual".

"Entonces, un buen día, llega este chico en el que él se vuelca, probablemente más de lo que debería, porque percibe todo un potencial que está siendo frustrado por la problemática relación que el muchacho tiene con su padre, un conflicto que le trae al propio Hundert dolorosos ecos del pasado".

"Hundert se topa con una serie de desilusiones en su camino hacia una vida virtuosa -honor, verdad, vivir una buena vida, conocerse a sí mismo-", prosigue Kline. "Creo que esta historia contiene una llamada a despertarse. Hundert tiene una visión idealizada de lo que le rodea, pero de pronto, el velo que se alza ante su rostro se levanta y tiene que enfrentarse a los horrores de la vida real: la vulgaridad, la mentira, la erosión de nuestra cultura por ideas y personas superficiales y el fervor con que ciegamente las seguimos".

Es precisamente la suma de todos estos elementos lo que llevó a Kline a aceptar este "caramelo" que era interpretar a Hundert, según comenta Canin. "El tipo de cosas a las que Hundert da importancia son las mismas que preocupan a Kline, y eso se nota al instante viendo la película", afirma el autor del relato en el que se inspira Emperor's Club. "Creo que esta película no podría haber sido estrenada en un momento histórico más adecuado. La política ha sido siempre una profesión despiadada y da la sensación que sólo triunfan los políticos verdaderamente implacables. Pero se ha dado a veces la rara excepción de algunos políticos que han utilizado sus métodos implacables en servicio de una concepción idealista del servicio público (me viene a la cabeza Bill Clinton); con los delincuentes financieros y corporativos tienes la misma dureza y metodología despiadada, pero no el posible afán, aunque sea periférico u oportunista, de servicio público".

A Hoffman también le agrada de la historia su rabiosa actualidad. Él mismo manifiesta: "Mira los titulares de los periódicos. Esta historia está de moda actualmente porque vivimos inmersos en los escándalos financieros de los directores y altos ejecutivos de grandes corporaciones como Enron y demás". "Todo está relacionado con el carácter de las personas. Puedes ver claramente cómo todos esos timos en las grandes empresas, los engaños, el crimen de guante blanco, la contabilidad creativa... cómo esos comportamientos pueden llevar a todo un país a la ruina. Podemos constatar las consecuencias que ha tenido el que estas personas hayan racionalizado el hecho de que 'el fin justifica los medios'".

"Cuando Hundert toma por fin esa decisión radical y fundamental que cambiará su vida, te identificas con él. Entiendes sus razones", prosigue. "Te ves involucrado. No es hasta el final -cuando él debe enfrentarse cara a cara a las consecuencias de esa determinación, al enorme impacto que significó para otro ser humano y, más aún, para sí mismo- que te das cuenta de la auténtica dimensión de esa decisión tomada hace tiempo... de lo que ésta supone con el paso del tiempo".

Tolkin añade: "La mayoría de nosotros hemos conocido en algún momento de nuestras vidas a un Sedgewick Bell, a una persona que haría cualquier cosa por doblegar el sistema, por tomar el camino fácil, mientras condujera al éxito. Lo alarmante de esta historia, aunque no resulte tampoco una sorpresa, es que los Bell de este mundo acaban derrotando al sistema, son elegidos para altos cargos y, ocasionalmente, se convierten en grandes líderes. Bell acaba triunfando, y no le importa mucho cómo lo ha conseguido, ni los métodos que continuará utilizando para ganar en todas las lides que se le presenten. Su falta de carácter es un elemento destructivo para aquellos con los que se relaciona, incluido su hijo, que acaba siendo menos importante para él que el hecho de triunfar. Pienso que todo esto es muy significativo si tenemos en cuenta los tiempos que está viviendo nuestro país".

El equipo de dirección y producción entendieron que al insuflar vida al personaje de Sedgewick Bell en la película, éste tenía que ser lo más multi-dimensional posible: carismático, gracioso, ocurrente y simpático, y dar impresión, a su vez, de ser capaz de cualquier cosa para alcanzar sus objetivos. Algunos de los momentos más desenfadados de la película se crearon con dicho propósito.

Hoffman aclara: "Es importante que Sedgewick Bell tenga sentido del humor, que sea de alguna manera gracioso y simpático. Esa es una de las características que le hacen atractivo a los que le rodean. Una vez ese carisma entra en juego, no son sólo sus compañeros de clase quiénes caen seducidos por su personalidad, también el espectador. Era fundamental el aliviar los momentos serios y dramáticos con candor y humor para que Sedgewick pudiera hechizarnos a todos".

Canin encontró que los momentos desenfadados del guión aportaban calidad a la historia. "Eso fue todo producto de la imaginación de Neil Tolkin, e hizo un gran trabajo".

Pero encontrar un actor que interpretara el personaje de Sedgewick Bell fue uno de los retos más difíciles de todo el equipo, hace notar Karsch.

Hoffman recuerda: "Vi a un par de chicos (para el papel de Bell) y pensé '¡Oh, Dios mío, este chaval tendrá que trabajar cara a cara con todo un Kevin Kline!' Lo fascinante es cómo mis miedos desaparecieron tan pronto apareció por la puerta Emile Hirsch. Aunque, comparado con Kevin, tiene poca experiencia, su sofisticación e inteligencia, así como su instinto natural, eran de tal intensidad que inmediatamente supimos que ya teníamos a Sedgewick Bell".

Hirsch cree que él tiene muy poco en común con su personaje.

"Veamos... sí, ambos pertenecemos a la raza humana", bromea Hirsch, "pero más allá, no creo que fuéramos muy buenos amigos. Pero entiendo que las personas quieran relacionarse con él para no perder. A nadie le gusta perder. Es tan sólo cómo algunas personas lo llevan, esto de intentar ganar siempre. Sedgewick se comporta como alguien que definitivamente no se puede permitir perder, y no perderá. Para él es algo como 'No quiero perder, por lo que voy a estudiar y hacer lo que sea necesario para asegurar mi victoria'. Es el ganar a toda costa".

El ganador de un Oscar Kevin Kline quedó muy impresionado por Hirsch y los otros co-protagonistas adolescentes, entre los que se encuentran Jesse Eisenberg, que interpreta a Fred Masoudi; Rishi Mehta, que da vida a Deepak Mehta; y Paul Dano, que interpreta el personaje de Martin Blythe cuando era joven. "Están increíbles", afirma. "¿Cómo lo hacen? La adolescencia es la parte más difícil y compleja de la vida porque luchas por crear tu propia identidad. Interpretar ayuda a hacerte una idea de quién eres en realidad. Tienes que empezar desde ahí, y para ello tienes que tener una cierta noción de quién eres. Esa especie de auto-posesión que tienen estos chicos es realmente impresionante".

Para apoyar el trabajo de Kline y sus jóvenes co-protagonistas, el director y los productores reunieron a un distinguido grupo de actores veteranos, entre los que se incluyen: Edward Hermann (El Abogado, A Cor Obert), en el papel del respetado pero almidonado director de la academia Woodbridge; y Rob Morrow (Northern Exposure) dando vida al pragmático y astuto Charles Ellerby. Harris Yulin (Frasier, Training Day) hace el papel del formidable y temible padre de Sedgewick.

Embeth Davitz (La Lista de Schindler, El Hombre Bicentenario) es Elizabeth, la esposa de uno de los colegas de Hundert, y alguien que comparte su pasión por la literatura, la historia y los clásicos. Para aquellos familiarizados con el relato 'The Palace Thief', este personaje no aparecía en la historia original de Canin.

El guionista Tolkin explica sus razones para este cambio: "Quise darle a Hundert una vida más rica y completa. Enamorarse de una mujer casada hacía la historia más interesante desde el punto de vista del guión. Era un contrapunto a su personaje, algo con lo que tendría que esforzarse en resolver, algo que le haría luchar consigo mismo, aparte de todos los otros dilemas morales y éticos que pudiera albergar".

Para interpretar a los alumnos de Hundert en la edad adulta, se seleccionó a Joel Gretsch (Minority Report, La Leyenda de Bagger Vance) en el papel de un Bell ya convertido en un hombre; a Patrick Dempsey (Once and Again, Scream 3) haciendo de Masoudi; Steven Culp (Star Trek: Nemesis, Trece Días) interpretando a Blythe; y Rahul Khanna (Bollywood/ Hollywood, Earth) en el papel de Mehta.

La diseñadora de producción, y ganadora de un Oscar en esta disciplina por su trabajo en Amadeus, Patrizia Von Brandenstein, fue inspirada por la pasión del cineasta. "Marc y Andy se esforzaron terriblemente por todos nosotros. Nunca cejaron en su empeño de llevar a cabo este proyecto. No encuentras a profesionales así. En cuanto a Michael, es único. Su entusiasmo es la razón por la que gente como Lajos Koltai (director de fotografía), un hombre dotado de un talento inmenso, firmaran inmediatamente".

Para Cann, el escritor, el que quisieran contar con su aportación durante el proceso de producción fue una agradable sorpresa. "Habitualmente, los escritores, los autores de la obra original en la que se basa una película, no son bienvenidos en la producción de ésta. Aquí fue diferente", asegura. "Los productores, director y actores me hicieron sentir muy cómodo en todo momento. Fue un gran placer el ver mi historia plasmada en película, e incluso llegaron a darme un pequeño papel. Resulté ser un actor nefasto".

Aún más memorable para Canin, cuyo padre, Stuart, es músico de estudio y director de orquesta de la Ópera de Los Angeles, fue la experiencia vivida después de que se completara el rodaje de la película: "Cuando mi padre y yo fuimos a ver cómo el compositor James Newton Howard musicaba el film, éste le invitó a tocar un solo de violín. Se escucha cuando una garza se eleva sobre el lago en cuyas orillas se levanta la escuela. Fue muy conmovedor el que mi padre también participara en esta película. Adoro el momento en que aparece su violín".

La película se rodó en Nueva York y Nueva Jersey y sus alrededores. La producción comenzó en Abril de 2001 y finalizó 9 semanas después. El concurso 'Mr. Julio César' fue filmado el primer día en un claustro adyacente a St. John The Divine, la catedral más grande del mundo, sita en la parte alta de Manhattan. Von Brandenstein transformó aquella sala en el auditorio de la escuela St. Benedict. Fue decorada con una colección de estatuas griegas, conseguidas tras numerosas peticiones a algunos residentes del área de New Jersey que las exhibían en sus domicilios.

De allí, la producción se trasladó al Union Theological Seminary, ubicado cerca de la Universidad de Columbia, al norte del estado de Nueva York. El seminario, una escuela de teología sin adscripción religiosa, está allí desde 1910. Su campus de estilo gótico, con un gran patio rodeado de árboles, se convirtió en el aula de Hundert, los aposentos privados y los dormitorios de St. Benedict. Tras un mes de rodaje en la ciudad de Nueva York, la producción se mudó hacia el norte, al precioso campus de piedra de la escuela Emma Willard, en Troy, Estado de Nueva York. Fundada en 1814, es uno de los colegios de señoritas más importantes de los Estados Unidos. Su campus de 137 acres es famoso, no sólo por su belleza arquitectónica, sino también por su sistema de túneles que comunican los diferentes edificios. Los tres más antiguos de entre éstos, todos de estilo gótico, fueron construidos entre 1908 y 1912.

La hacienda palaciega Oheka, en Huntington, Nueva York, sirvió como escenario de la representación de la retirada en el concurso 'Mr. Julio César', organizado por Bell. Construido en 1921, fue una vez residencia privada del financiero de la Costa Este, Otto Kahn. La mansión es la segunda residencia privada más grande de los Estados Unidos (siendo la primera el castillo Hearst, en San Simeón). Otras escenas fueron rodadas en Nueva Jersey, concretamente en un pintoresco vecindario Victoriano en Morristown, y en el Ringwood State Park, lugar en el que -en la ficción- se halla la academia para señoritas que hay a la otra orilla del lago.

Von Brandestein recuerda, "Hay mucha arquitectura románica en Nueva York. No sólo estas edificaciones eran similares, algunas de las molduras interiores eran idénticas", añade. "Eso era tan importante para nosotros porque necesitábamos algo de una calidad intemporal, algo que diera la sensación de haber estado allí desde los primeros tiempos de los Estados Unidos de América. Con tan sólo mirarlo, ya sabías que los padres de aquellos muchachos habían ido también a aquel colegio, como antes lo habían hecho también sus padres; que ese era un lugar que representaba una continuidad educativa y espiritual en sus vidas. Y que continuaría sí. El ambiente tiene que reflejar el carácter de Hundert. Ese era un sitio en el que la historia antigua tomaba vida e inspiraba al maestro, porque él era también uno de los materiales de los que está fabricado aquel solemne lugar".

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