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Lejano


Cartel de Lejano

Un fotógrafo obsesionado con la idea de que la distancia entre su vida y sus ideales está creciendo se ve obligado a acoger en su apartamento a un joven familiar que ha dejado el pueblo para buscar trabajo a bordo de un barco en Estambul para viajar al extranjero.

     Título original: Uzak
     Año: 2002
     Duración: 110 min.
     Nacionalidad: Turquía
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 31/10/2003
     Calificación: Todos los públicos
     Distribuidora: Golem Distribucion, S.L.

 

Comentario

Nuri Bilge Ceylan antes de empezar a contar historias en el cine, capturaba instantáneas fotográficas, congelaba efímeras fracciones del tiempo. Y lo hacía, al parecer, por una razón fundamental: dar una oportunidad y, paradójicamente, más tiempo a la mirada para que, de esta forma, pudiera comprender, prehender y ordenar lo que tenía ante sus ojos. Y es que este Nuri Bilge Ceylan ha sido

forjado con la materia ingrávida que alimenta a unos pocos cineastas, aquellos que practican un cine íntimo, cine de silencios estridentes, cine de gritos mudos. No hay muchos ni tampoco se les permite sobrevivir en esta época. Son gentes como Dreyer, como Ozu, como Sokurov, como Angelopoulos o como ese Tarkovski al que en algún modo homenajea este filme, si por tal se entiende

nombrar, es decir señalar, distinguir, invocar a quien supo arañar un camino propio.

En cuanto a UZAK (Lejano) pasó por Cannes y brilló en una edición extraña en la que naufragaron algunos viejos maestros. Premiaron a sus actores, pero igualmente pudieron haber premiado su fotografía, su dirección o todo su contenido. Nada hubiera cambiado. Ni para la película lógicamente ni, especialmente, para el cineasta salvo que, sin premios, es seguro

que muchos espectadores jamás la hubieran visto.

Cuando era fotógrafo, Nuri Bilge Ceylan dirigía sus cámaras hacia objetivos

hechos de mar y nubes, hacia personajes anónimos y paisajes sin historia. Tras

convertirse en cineasta Bilge Ceylan filma películas a las que titula, y no por

casualidad, KASABA (El pequeño pueblo, 1997), MAYIS SIKINTISI (Nubes de Mayo, 1999) o este UZAK (Lejano) que habla más de una actitud que de un espacio. No se ha dicho todavía pero tanto como fotógrafo o como cineasta Nuri Bilge Ceylan se mueve en un territorio cotidiano, evita el tremendismo y cultiva esos sutiles detalles apenas relevantes pero sin duda realmente decisivos. Su cine emite vibraciones de baja frecuencia, de esas que casi no son perceptibles pero que, si se detectan, conmocionan y perturban de un modo hondo.

Aunque en Cannes se premió a sus dos principales actores -sin duda merecidamente- y aunque a veces se explica la sinopsis argumental del filme como la historia de dos personajes, un encuentro entre dos hombres de

caracteres opuestos, entiendo que UZAK (Lejano) responde mucho más al deseo

de radiografiar a un cadáver. UZAK (Lejano) corresponde a la autopsia de un

náufrago que corta con desesperación las últimas amarras que le podrían haber

mantenido con esperanza. Mas allá de las semejanzas anecdóticas de sabor

autobiográfico Nuri Bilge Ceylan proyecta en su personaje principal, un fotógrafo

como lo fue él, heridas y cicatrices de sí mismo para mostrar el hundimiento de

un individuo corroído por la angustia de la existencia, podrido por la frustración y

el egoísmo.

En un momento del filme, el único en el que se asiste a una desenfadada reunión

de amigos, Mahmut afirma que la fotografía ha muerto. En realidad lo que está

gritando es que quien ha muerto ha sido él que ha renunciado a sus sueños y ha

vendido su técnica para trabajar para una empresa de cerámicas a las que

fotografía sin emoción alguna, recluído en un triste cuarto de su espaciosa e

inhabitada vivienda.

No deja de ser significativa que la primera voz que oímos en el filme, provenga de la llamada telefónica de su madre a la que Mahmut no responde. Luego

comprenderemos que salvo su madre, es decir su origen, ya no le queda nada a

Mahmut pero es que su madre empieza a descender por el camino de la

enfermedad y la muerte. Por eso mismo es desde su origen, su pequeño pueblo,

desde donde arranca el filme. Allí, con el plano sostenido de un amanecer, con el

canto de un gallo, se pone en marcha su última oportunidad. Es entonces cuando vemos avanzar, a través de un paisaje nevado, a Yusuf -probablemente un reflejo de Mahmut que, con el tiempo, será como él-. Aunque Mahmut no lo acepte, Yusuf representa la última oportunidad, el último tren para escapar de esa ratonera en la que vive obsesionado por un ridículo ruido que por las noches

provoca un insignificante ratoncillo. Pero para quien se ha anclado en el silencio

de la soledad ese roer quedo alcanza el valor del estruendo y tras él ya no se

escucha, ya no se puede oir otra cosa que eso. Paradójicamente el filme se cierra con un acercamiento en primer plano a Mahmut, un Mahmut liberado de su

obsesión que mira y espera, probablemente en vano, a que vuelva a cantar un

gallo y todo comience de nuevo.

Por todo ello y detrás de ese aparente hieratismo, Bilge Ceylan construye un

filme de poderosa escritura, de reposada digestión. Todo en él rebosa

intencionalidad, todo en él está alumbrado por el significante consciente de quien ha reflexionado sobre lo que está narrando. Esos planos a veces casi inmóviles desbordan tanta tensión como las obras de Hitchcock. Esa aparente sobriedad monocromática de grises fríos ofrece tantos matices como el más colorista filme de Minnelli. Pocas veces con tan pocos planos se ha dicho tanto. Porque si bien es cierto que todo el filme gira en torno a Mahmut, no lo es menos que los escasos personajes que le circundan quedan perfectamente retratados.

La cuestión de fondo es percibir que UZAK (Lejano) duele en esos personajes sin

esperanza. En ese Estambul blanqueado por la nieve. En ese barco encallado de

medio lado arruinando la esperanza del turco que sueña con recorrer el mundo.

En esa mujer furtiva que comparte lecho pero no derecho. En la multitud de

pequeñas mezquindades de ese patético fotógrafo prepotente y maniático incapaz de ser generoso con quien se muestra desesperado. En ese gesto de piedad consistente en golpear hasta matar a un pequeño ratón para evitarle el horror de ser comido vivo... Por todo eso y por mucho más escuece este UZAK (Lejano) que parece hablar desde los recovecos más profundos del propio cineasta al mismo tiempo que verbaliza la angustia de un mundo en retirada hacia ningún lado.

Juan Zapater

Alimentada de forma subterránea por un sútil sentido del humor, la película avanza con paso firme y descansa sobre una rigurosa planificación...

Carlos F. Heredero [DIRIGIDO].

Utiliza el lenguaje del mejor cine intimista europeo.

Carlos Boyero [EL MUNDO].

Imágenes recias, fuertes e insólitas.

Angel Fernández-Santos [EL PAIS].

Excelente película.

Oscar Peyrou [EFE].

Un melancólico estudio de la soledad en medio de un Estambúl nevado.

María Luz Climent [DPA].

Una de las mejores película de la competición.

Nuria Vidal [FOTOGRAMAS].

Realizada con rigor ejemplar y soberbiamente interpretada.

Jose Angel Herrero-Velarde [RESEÑA].

Una profundamente bella y emocionante meditación sobre la soledad cuya esencial seriedad no excluye algunos tiernos y cómicos momentos...

Peter Bradshaw [THE GUARDIAN].

El sombrío argumento es tratado con tanta gracia y momentos tan delicados, que la película ha cautivado a la audiencia...

Joan Dupont [HERALD TRIBUNE].

Es un estudio sutílmente envolviente sobre la perdida de oportunidades y desilusiones. Es un tipo de cine que hace que medites sobre tu propia vida.

Fiona Morrow [INDEPENDENT].

Una silenciosa y poderosa meditación sobre la soledad del inmigrante y la pérdida de ideales.

Noah Cowan [FILMAKER].

Una obra maestra.

Ron Holloway [MOVING PICTURES].

A través de dos existencias sin futuro posible, el realizador nos cuenta una historia universal en la que se mezclan soledad, desilusiones y desesperanza.

Moland Fengkov [PLUME NOIRE]

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