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Un paseo para recordar


Cartel de Un paseo para recordar

Cada primavera, en la pequeña ciudad portuaria de Beaufort, en Carolina del Norte, cuando el aire tiene un aroma a pino y sal marina, Landon Carter rememora su último año en el Instituto de Beaufort y se acuerda de Jamie Sullivan, la chica que cambió su vida.

Jamie era la última persona de la que podría pensarse que Landon se enamorase. Seria y conservadora, Jamie era todo menos fría, y no le importaba. Su confianza en sí misma no dependía de la opinión de los demás. Hija del ministro bautista del pueblo, a Jamie no le importaba decir a los demás que su fe era lo más importante en su vida, incluso si eso le suponía perder algunos amigos.

Landon era uno de tantos: un tío temperamental, desnortado, que destacaba en el instituto por su aspecto y su carácter. A sus amigos les divertía burlarse de todos cuantos no eran como ellos y solían criticar a Jamie por su vestimenta sobria y su conducta taciturna. Landon y su pandilla mandaban en la escuela, pero su efímero reinado finalizaría pronto, cuando finalizase la escuela y comenzase la vida, aunque no fuesen consciente de ello.

Landon carecía de planes, de futuro y de fe en sí mismo.

Una noche, una travesura que Landon y sus amigos habían organizado para divertirse se tuerce terriblemente y termina con un chaval ingresado en el hospital. Como castigo, se obliga a Landon a hacer de tutor de un estudiante novato los fines de semana, y a tomar parte en la representación de primavera del Club Dramático, actividades éstas que, según pensaba el director, enseñarían a Landon a ser más humilde. Las actividades contribuyen también a acercarlo a Jamie, que ya venía trabajando como tutora voluntaria y que tenía un papel importante en la obra.

Evidentemente abrumado por ambas tareas, Landon se ve obligado a solicitar la ayuda de Jamie.

Muy pronto, en contra de sus expectativas personales y entre la sorna de sus amigos, Landon se enamora de esta chica aparentemente gris que tiene una pasión por la vida que él no había imaginado nunca. Pero no resulta tan fácil. Por causas que sólo ella conoce, Jamie hace cuanto puede por huir del amor hasta que ya no se puede negar.

La cercanía pone a prueba todo aquello en lo que creen. Sobre todo, pondrá a prueba el poder del amor y la fe para transformar la vida en algo digno de vivirse.

     Título original: A walk to remember
     Año: 2002
     Duración: 101 min.
     Nacionalidad: EE.UU.
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 14/11/2003
     Calificación: Mayores de 13 años

 

Comentario

En este tiempo en que los filmes juveniles se han convertido en un género en sí mismo, "UN PASEO PARA RECORDAR" ocupa un lugar especial. Más que un amor juvenil, se trata de una historia de amor entre dos personas que, incidentalmente, son alumnos del último año del instituto. Esta peculiaridad explica en parte por qué el guión interesó tanto al productor Denise Di Novi.

"Siendo una historia contada desde la perspectiva de los adolescentes", asegura Di Novi respecto a la novela de Nicholas Sparks en que se basa el filme," gusta, no sólo a los adolescentes y a los niños más pequeños, sino también a los adultos de todas las edades, porque nos recuerda qué es lo que realmente importa en la vida: el amor, la esperanza y la fe incondicionales, cosas todas que, según se ha demostrado a lo largo de miles de años, es lo que sostiene a los seres humanos. Creo que este mensaje llega, no sólo a los espectadores adolescentes, que quizás descubran estos sentimientos por primera vez, sino a gentes de todas las edades.

"UN PASEO PARA RECORDAR" suscita vívidos recuerdos de la incomparable experiencia cultural que es el bachillerato, especialmente, por la autosegregación de los alumnos en unos grupos sociales rígidamente definidos. En el instituto, en mayor medida que en ningún otro momento de la vida, si no te integras, te quedas "fuera". En el Instituto de Beaufort, Landon Carter se enmarca decididamente en la Lista A, al tiempo que Jamie Sullivan...bueno, Jamie es que no figura en lista alguna.

Es muy probable que Landon y Jamie no hayan intercambiado más que una mirada distraída al curzarse en los pasillos y aulas del instituto de Beaufort. Es muy posible que nunca se hubiesen conocido de no haber sido por aquella noche en que una travesura salió mal.

Fue una noche terrible. Landon y sus camaradas desafiaron a un cándido compañero recién matriculado a que se zambullese en la turbia piscina de la fábrica de cemento local para ser admitido en la pandilla. El chico estaba ansioso por agradar a los otros. Cuando se dieron cuenta de que la pileta no estaba vacía, sino llena de tubos rotos y oxidados, era demasiado tarde. El chico se zambulló y volvió a la superficie sangrando profusamente de una herida. Aterrorizados, los chavales huyeron del lugar haciendo chirriar las cubiertas del coche en su veloz carrera. Todos menos Landon, que se quedó allí unos instantes para tranquilizar al asustado clavadista y, por eso, fue el único al que pillaron.

Aunque tuvo suerte en no ir a la cárcel, el castigo impuesto a Landon le pareció más terrible que si lo hubiesen encerrado. El director del instituto asigna a Landon al programa de tutoría, en la creencia que quizás el joven rebelde podría redimirse ayudando a un alumno en dificultades procedente de una escuela cercana. También piensa que Landon podría madurar un poco si se ponía a dirigir la representación dramática del Club Teatral del Instituto de Beaufort. El actuar en la escena de cara a los compañeros colocaría a Lanndon en la misma situación que aquéllos de los que suelen burlarse. El director no puede prever, empero, hasta qué punto estas experiencias pueden influir realmente en Landon. No ha previsto la mediación divina, materializada en Jamie Sullivan.

Jamie ya colabora como voluntaria en el programa de tutorías y también tiene asignado un papel en la escenificación de primavera. En un principio, la mera presencia de la chica en ambas actividades constituye para Landon una prueba de que lo han colocado injustamente en el batallón de los torpes del instituto. Le resulta mortificante incorporarse al mismo círculo social de la hija del ministro, aunque fuese sólo por unas horas.

A Jamie tampoco le hace mucha gracia compartir su tiempo libre con Landon. La chica se toma en serio sus cosas y sus servicios a la comunidad, y las actitudes displicentes de Landon no le hacen gracia. Conocedora del incidente ocurrido en la fábrica de cemento en el que un chaval casi pierde la vida, Landon y su pandilla le parecen despreciables. Sin embargo, la han enseñado a perdonar y a intentar buscar el lado bueno de todo el mundo, así que, disciplinadamente, domina sus sentimientos personales y hace cuanto puede para ayudar a Landon cuando éste precisa asistencia para memorizar su papel en la obra. Además, existe la posibilidad - ¿o es imaginación suya? - de que Landon, después de todo, no sea tan malo como parece.

Cuando el padre de Jamie ve una tarde en el umbral de su casa al chico, que ha acudido para ensayar, se siente muy preocupado. ¿Por qué tiene un chico como Landon que acompañar a Jamie? Nada bueno puede resultar de esto. Progenitor único y volcado en su única hija desde la muerte prematura de su esposa, el cariño que el Reverendo Sullivan profesa a su hija es tan intenso y centrado como los poderosos sermones que pronuncia desde el púlpito la mañana de cada domingo. Está claro que no va a permitir que nadie haga daño a su hijita.

Peter Coyote, que encarna el papel del Reverendo Sullivan, asegura de su personaje: "Es duro, pero justo. Mide su conducta y la conducta de los demás por unos determinados criterios y es muy estricto al respecto. Por supuesto, en la cultura permisiva de nuestros días, parece un viejo dinosaurio totalmente fuera de la realidad." Más que otra cosa, como explica Coyote, se trata del deseo del Reverendo Sullivan de proteger a su hija contra cualquier daño que puedan hacerle y "quizás sea eso lo que lo hace un poco más severo de lo que sería normalmente."

Cynthia, la madre de Landon, también es progenitora única. Ama a su hijo más que nada en el mundo, pero no sabe mucho de los intereses del chico ni sobre cómo le va en el Instituto, porque Landon no se sincera con ella. Al ver a su nueva amiga por vez primera, Cynthia siente curiosidad por saber de quién se trata, pero se guarda muy mucho de preguntarle.

Daryl Hannak, que da vida a Cynthia en la pantalla, cree que su personaje "trata de mantener ese delicado equilibrio entre la madre y la amiga. Tiene una personalidad compleja; muy conservadora en algunos aspectos y, sin embargo, un tanto hippie y bohemia en otros. A pesar de sus sinceros esfuerzos y de su amor, nunca está lo bastante segura de que ha educado correctamente a Landon, especialmente en ausencia de una figura paterna." Cynthia es consciente de que Landon tiene problemas y confía en que salga adelante, aunque no sabe qué hacer para ayudarle.

Entre tanto, el grupo de Landon se siente perplejo por su comportamiento al ver que pasa más tiempo en sus nuevas actividades que haciendo el ganso con ellos. Su amigo, Dean (interpretado por Clayne Crawford, más conocido por sus intervenciones periódicas en "Roswell") y su ex novia, Belinda (encarnada por Lauren German, conocida por "Down to You") se preguntan si Landon se ha olvidado de ellos, a pesar de los tímidos esfuerzos de éste por convencerles - y convencerse a sí mismo - de que nada ha cambiado. ¿Qué le pasa a Landon? ¿Qué hechizo le ha echado esta chica? Tratan de recuperarlo por todos los medios a su alcance y, al ver que no lo consiguen, intentan hacerle daño haciéndoselo a Jamie con una jugarreta especialmente repugnante que ha concebido Belinda, cuyo corazón late todavía por su ex novio. Sin embargo, nada de lo que hacen parece surtir efecto.

Lo que termina ocurriendo entre estos dos jóvenes no es, en absoluto, lo que temía el Reverendo Sullivan ni lo que habrían esperado los demás, y menos aún Landon y Jamie: se enamoran.

A medida que Landon y Jamie llegan a conocerse mejor, se van transformando. Cada uno de ellos abre al otro un mundo ignoto. Por muy ocupada que pueda parecer la vida de Jamie, con los estudios, el voluntariado, su hobby por la astronomía y la ayuda a su padre con el trabajo doméstico, falta algo importante. Por causas que sólo ella conoce, jamás ha permitido que nadie de su edad intime realmente con ella y, sobre todo, jamás se ha permitido enamorarse.

También falta algo en la vida de Landon. Por supusto, están los amigos y las cosas a que se dedica la noche del sábado. Se ha citado con algunas chicas y es posible que crea haberse enamorado un par de veces; sin embargo, eso no ha durado mucho. No tiene contacto alguno con su padre, que ha vuelto a casarse y no vive lejos. Globalmente, Landon se ha ido reajustando y ha rebajado sus expectativas vitales a lo largo de los años, hasta el punto que ya es incapaz de imaginar un futuro distinto.

Con Jamie, Landon se siente impulsado a plantearse ciertas preguntas que nunca antes se le habían ocurrido, y comienza a barruntar la posibilidad de que existan en el universo una fuerza y un orden que no alcanza a entender. Cuando ella le dice que "puedes hacer cualquier cosa", él comienza a creérselo. Cuando escudriñan los cielos nocturnos a través del telescopio que Landon ha creado para su compañera contemplativa del firmamento, la vida comienza a abrirse ante él con unas perspectivas tan vastas como luces brillan en la oscuridad.

Su alma se agita, como su corazón.

Aunque ésta es una historia de amor, como indica el director Adam Shankman, "trata también de cómo la fe - en nosotros mismos y en nuestro futuro - es capaz de transformarnos y definirnos y de hacernos vivir realmente. Landon inicia el relato enfadado, desorientado y confuso, y se libera de todos esos lastres gracias al amor de Jamie. Logra un sentimiento de fe que no se adscribe a una determinada religion, sino que se manifiesta en el espíritu del amor y en el respeto, el perdon y la aceptación.

"Teniendo en cuenta el ambiente que reina en nuestras escuelas", sigue diciendo Shankman, la angustia y el descontento tan conocidos, queríamos mostrar que hay otra forma de manifestarte.

"Para mí", añade Di Novi, "se trata de una simple cuestión de redención y de la fuerza del amor, contada desde la perspectiva de los adolescentes y destinada a los jóvenes y los adultos. Es un mensaje positivo. Quiero que este filme impacte a la gente y la induzca a contemplar el mundo de otra forma, con mayor esperanza. Si Landon no hubiese conocido a Jamie, su vida no habría sido lo que quería que fuese. Y, si podemos ofrecer esto a todo el que se cruce en nuestro camino, esto es lo más importante."

Es también una "historia de crecimiento", asegura el autor Nicholas Sparks, que escribió el best-seller del que se ha adaptado el filme. "La primera vez que ves a Landon, piensas que quizás hay algo más en el mundo exterior que el desea alcanzar, pero no sabe cómo. Entonces aparece Jamie para ayudarle a emprender su ruta. Espero que, cuando la gente vea esto, no sólo se sienta emocionada, sino que también se sienta identificada con esto, porque toda la vida es una ruta.

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