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Los impostores


Cartel de Los impostores

Roy (Nicolas Cage) y Frank (Sam Rockwell) son una pareja de profesionales del timo de poca monta. Lo que Roy, un veterano timador, y Frank, su ambicioso protegido, están “colocando” –digamos vendiendo– últimamente son “sistemas de filtrado de agua”, filtros de agua de ocasión comprados por gente confiada que paga diez veces su valor para conseguir falsos premios como coches, joyas y vacaciones en el extranjero… que nunca reciben. Sin embargo, la vida privada de Roy no es tan satisfactoria. Roy, un agorafóbico obsesivo compulsivo (y un fumador empedernido) sin ningún tipo de relación personal, apenas puede mantener la cordura, y cuando sus manías empiezan a poner en peligro su rendimiento como delincuente se ve obligado a buscar la ayuda de un psicoanalista (Bruce Altman) para seguir funcionando. Si bien Roy está buscando una solución rápida su terapia provoca más de lo que él esperaba: la revelación de que tiene una hija adolescente, una hija cuya existencia sospechaba pero que nunca se había atrevido a confirmar. Y lo que es más preocupante, Angela, de 14 años, quiere conocer al padre al que nunca ha visto. Al principio, la aparición de Angela perturba la cuidadosamente ordenada rutina de su neurótico padre. Pero mientras él desarrolla sentimientos paternales por la muchacha, ella está desarrollando una fascinación por la cuestionable carrera de su padre. Finalmente, Roy comienza a enseñarle algunos trucos del oficio y, ante su ambivalente mezcla de sorpresa, orgullo y consternación, ella demuestra tener un talento considerable. Ahora, como un niño con un juguete nuevo, Angela quiere participar en la asociación. Pero eso podría poner en grave peligro la serenidad de Roy, por no decir todo su estilo de vida.

     Título original: Matchstick Men
     Año: 2003
     Duración: 120 min.
     Nacionalidad: EE.UU.
     Género: Comedia.
     Fecha de estreno: 12/12/2003
     Calificación: Mayores de 13 años
     Distribuidora: Warner Sogefilms, S.A.

 

Comentario

"Los impostores (Matchstick Men) en realidad no transcurre en ningún lugar concreto", confiesa el novelista Eric Garcia. "No puse nombre expresamente a ningún lugar ni incorporé puntos de referencia porque quería mostrar que este tipo de hecho y estos personajes existen en todas partes. No importa si es una gran ciudad como Miami o Los Angeles, o un pequeño barrio residencial de Topeka, Kansas - en cualquier lugar que estés, te pueden timar. Tu vida puede cambiar en un instante".

Al hacer que en la película la historia transcurra en Los Angeles, Ridley Scott mantuvo el punto de vista de Garcia eligiendo una zona que podría representar a infinidad de ciudades norteamericanas, con sus omnipresentes extensiones de viviendas, centros comerciales, boleras, cafés y lavanderías, y su confortable atmósfera suburbana: el valle de San Fernando en California.

El director recurrió a su veterano buscador de exteriores Stuart Barter para que le ayudase a descubrir algunas joyas visuales fuera de los caminos trillados por toda la cuenca del Sur de California. Barter trabajó estrechamente con la veterana directora de exteriores Janice Polley y entre los dos ayudaron a Scott a encontrar y asegurar una serie de prácticos emplazamientos entre los que figuraban lugares de North Hollywood (el túnel de lavado de coches de Toluca Lake), Burbank (la galería comercial de Magnolia Park), Canoga Park (la farmacia De Soto) y Woodland Hills (el mercado de Westhill), así como el Spearmint Rhino Gentlemen's Club en el centro, el aparcamiento del estadio de los Dodgers, las boleras AMF Eldorado en Venice, y el Centro de Convenciones de Anaheim en el vecino Orange County.

El diseñador de producción Tom Foden (La celda [The Cell], Retratos de una obsesión) aportó diseños originales para la consulta del doctor Klein y los interiores del inmaculado y antiséptico hogar de Roy.

Además de un plató creado por Foden, dos lugares de Los Angeles hicieron las veces del exterior de la casa de Roy - una lujosa casa estilo rancho en Woodland Hills y uno de los 52 edificios excepcionales diseñados por el arquitecto modernista californiano Gregory Ain en 1948, que salpican el barrio de Mar Vista en el Westside de Los Angeles. Da la casualidad de que el cámara Mitch Dubin, que trabajó como operador en la película para el director de fotografía John Mathieson, vive a la vuelta de la esquina de este último, en una de las incomparables casas de Ain.

"Stuart dijo que me iba a gustar esa austera piscina", dice Scott refiriéndose a la casa de Woodland Hills. "Vimos la casa, que también tenía una fantástica chimenea de piedra". Según recuerda Scott, la estructura impresionó tanto a Nicolas Cage con su sensación de tranquilidad que mostró su deseo de comprarla y trasladarla a Hollywood Hills.

"Desde el principio", cuenta Foden, "sabíamos que Roy viviría en un ambiente austero y ordenado - no sólo debido a su obsesión por la limpieza, sino también por la naturaleza de su negocio. Tiene que poder alejarse de esta casa y no volver nunca si hay problemas. Este planteamiento práctico y funcional se prestaba bien al diseño moderno. El primer esbozo de Ridley fue una casa de mediados de siglo sobre pilotes desde la que se divisa el centro de Los Angeles. Esta idea evolucionó - en parte influida por nuestro descubrimiento de los escenarios de Woodland Hills y Mar Vista - hasta convertirse en una casa de finales de los 50, principios de los 60".

"Siempre me han gustado las pinturas de John Register", continúa diciendo Foden. "El uso que hace de la intensa luz solar de la tarde y de las sombras alargadas, combinado con escenarios contemporáneos, era una idea que pensé que podía establecer la atmósfera de la película. Proporcionaba una división lineal entre el orden y el caos que realmente define al personaje de Roy".

Teniendo previsto casi un mes de rodaje, el equipo de Foden recreó la casa ideal de Roy en un estudio. Hablando con la voz de la experiencia, Scott cuenta cómo un equipo de rodaje en una propiedad residencial es siempre "muy popular entre la gente que quiere ver una unidad de rodaje y cables durante el primer día y medio. Luego, al tercer día, obstruyes el paso y te odian a muerte. Después de tres semanas y media de rodaje en esa casa les habríamos vuelto locos, así que reprodujimos la casa en un estudio y pude añadir la piscina".

El decorado de la piscina se construyó a tamaño natural pero con una profundidad de sólo 76 centímetros y se llenó de agua en el Estudio 16 de los Culver Studios. Simbólicamente, resultaba más profunda. "Es un motivo de tranquilidad para Roy, con la superficie reflejándose de noche en su sala de estar", dice Scott, que también la consideró "una fantástica oportunidad para la iluminación. Roy se sienta allí noche tras noche en su sofá, con su cigarrillo, y observa el agua en calma como si mirara un televisor sin imagen en movimiento".

Gran parte del trabajo de Foden se concentró en arreglar escenarios existentes como una lavandería automática en la ciudad costera de Venice, donde Angela prueba suerte intentando un timo con un billete de lotería; un supermercado con atractivos detalles geométricos en los escaparates situado en el extremo occidental del Valle, donde Roy se detiene para su festín nocturno de atún enlatado; y la farmacia DeSoto, en la que el mostrador de los medicamentos estaba en ángulo recto respecto a la parte delantera del establecimiento, en lugar de estar en la parte posterior, una situación poco habitual que se hizo así para hacer viables algunos ángulos de cámara.

Debido a los problemas logísticos y de seguridad que supone rodar en el aeropuerto internacional de Los Angeles (LAX), los realizadores confiaron en Foden para que transformase el Centro de Convenciones de Anaheim, un edificio de cinco pisos de vidrio y acero, en una copia razonable del aeropuerto para una escena clave. Tal como Barter recuerda, "Había visto el centro de convenciones en una búsqueda de localizaciones anterior y estaba deseando tener la oportunidad de usarlo antes de que otro lo utilizase primero como terminal de aeropuerto". La decisión de Scott de rodar allí supuso la primera vez que se utilizaba para una película de Hollywood el edificio construido tres años antes.

"El nuevo añadido del centro de convenciones es totalmente moderno, casi europeo en su arquitectura" comenta Foden. "Como ya contaba con largos pasillos y techos altos, todo lo que teníamos que hacer era añadir la señalización, mostradores de facturación, puestos de atención a discapacitados y gente. Añadimos un revestimiento de aluminio a un quiosco de información ya existente para convertirlo en un mostrador, junto con algunos reservados y mesas a medida para crear un bar de aeropuerto".

Si bien "Take Me Out to the Ballgame" no será una de las melodías clásicas de la banda sonora, Scott llevó a su equipo al estadio de los Dodgers para un día de rodaje con el fin de utilizar la enorme zona de aparcamiento (Parking 24) para construir una parada de autobús desde la que se ve el centro de la ciudad.

"Teniendo en cuenta que el plano general nos mostraba la gran extensión del aparcamiento, nos figuramos que habría una serie de lugares sombreados desde los que acercarse hasta la entrada del estadio", comenta Foden. "Ridley quería un look concreto para una escena. La crudeza de la cegadora luz del sol y el refugio de la sombreada parada del tranvía proporcionaban un contraste de ambientes para que Roy tuviese una acalorada discusión con Frank", añadiendo que es ese tipo de atención a la composición y al efecto visual lo que es típico del estilo del director.

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