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21 gramos


Cartel de 21 gramos

El profesor universitario Paul Rivers (Sean Penn) y su esposa Mary (Charlotte Gainsbourg) ven cómo su relación se balancea entre la vida y la muerte. El está mortalmente enfermo y espera un transplante de corazón, mientras que ella quiere concebir un hijo suyo por medio de la inseminación artificial. Olvidado su turbulento pasado, Christina Peck (Naomi Watts) tiene una vida familiar llena de esperanza y alegría: tiene a su hermana Claudia (Clea Du Vall), a su marido Michael (Danny Huston) y a sus dos hijitas. De extracción social mucho más modesta, el ex-convicto y ahora firme creyente Jack Jordan (Benicio del Toro) y su mujer Marianne (Melissa Leo) luchan por sacar adelante a sus dos hijos.

Un trágico accidente hace que las vidas de estas tres parejas entren en una misma órbita y obliga a Paul a afrontar su mortalidad, pone a prueba la fe de Jack, y hace que Cristina se mueva para arreglar su presente y quizá su futuro. El equilibrio espiritual de cada uno de ellos puede resultar muy costoso para los demás. Pero ninguno de ellos pierde la voluntad de vivir y el instinto de apoyarse en otra persona.

     Título original: 21 grams
     Año: 2003
     Duración: 125 min.
     Nacionalidad: EE.UU.
     Género: Drama.
     Distribuidora: United International Pictures

 
Nominaciones:
Oscar. Mejor actriz 2004
Oscar. Mejor actor de reparto 2004
 
Curiosidades, gazapos, citas,...:

Comentario

21 GRAMOS es la nueva película de Alejandro González Iñárritu, nominado para el Oscar por su anterior Amores perros. En ambas películas el tiempo retuerce la estructura narrativa. La historia se mueve con fluidez entre el pasado y el presente, pero siempre se encamina hacia una promesa de redención en el futuro. El espectador debe convertirse en un participante activo desde la primera escena. Dice el productor Robert Salerno: "El público se va enterando sobre la marcha de lo que ocurre y cómo encaja todo entre sí".

Iñárritu vuelve a trabajar con el guionista de Amores perros, Guillermo Arriaga, en una historia que combina de nuevo el realismo duro con una firme fe en el potencial de la vida. Dice Iñárritu: "Esta película es una meditación sobre algunas cosas de nuestras complejas vidas: la pérdida, la adicción, el amor, la culpa, el azar, la venganza, la obligación, la fe, la esperanza y la redención. Me gustan los personajes multidimensionales y contradictorios, como lo soy yo y como creo que son todos los seres humanos que conozco. Nadie es simplemente bueno o malo. Simplemente flotamos en un inmenso universo de circunstancias. Me gusta mostrar sus flaquezas y sus virtudes sin juzgarlos, porque sólo así esos personajes pueden revelar algo sobre la condición humana".

Arriaga añade: "En todo lo que escribo se plantea siempre una cuestión moral. Moral en el sentido de que las acciones tienen consecuencias. Casi todo lo que escribo habla de cómo los muertos influyen sobre los vivos".

El guión de 21 GRAMOS se escribió en español y se concibió para tener lugar en escenarios de Ciudad México. A lo largo de sucesivas versiones la acción se acabó ambientando en el paisaje de la Norteamérica central pero manteniendo un valor de verdad universal. Dice Iñárritu: "No había ningún concepto inicial fijado. Quería contar la historia de la mejor manera posible. Para Guillermo y para mí fue un largo proceso de casi tres años, al igual que ocurrió con Amores perros". Como sucedía en esa película, tres individuos se ven vinculados a causa de un accidente y la narración recorre diversas fases de su evolución externa e interna.

Muchos de los que trabajaron con el director en Amores perros repiten en esta película, como la directora artística Brigitte Broch y el compositor Gustavo Santaolalla. Dice Iñárritu: "Era como si fuéramos un grupo de rock and roll que íbamos de gira por Estados Unidos tocando una canción universal..."

Otro miembro del equipo que repite es el director de fotografía Rodrigo Prieto, que ha rodado 21 GRAMOS en un estilo que él llama "absolutamente realista" y que le parecía el más adecuado para una película cuyos personajes "nacen, viven y mueren". Dice Prieto: "Alejandro es como si fuera de mi familia. Tenemos una excelente relación de trabajo y una buena amistad, por fortuna sin ningún elemento competitivo. Yo admiro y respeto a Alejandro. Si para una escena quiere algo en particular, hago lo que sea para conseguirlo, porque confío en su visión y sé que está en lo cierto. Sabe arriesgarse y anima a su equipo a hacer lo mismo. No teme cometer errores porque aunque te equivoques estás explorando una alternativa. Nos gusta planificar las cosas -hacemos un desglose, no un story board- pero cuando vamos a rodar y los actores hacen algo diferente a lo previsto, nos adaptamos".

Casi todos los planos de 21 GRAMOS están rodados cámara en mano, creando una sostenida tensión que será percibida por el público. Prieto, que es también el operador, dice que prefiere el método de cámara en mano por "su inmediatez, da la sensación de que puede ocurrir cualquier cosa. Yo reacciono a lo que hace el actor en cada momento: sé casi siempre lo que va a ocurrir pero intento olvidarlo y sentir tan sólo "el momento". Intento sintonizar con lo que están sintiendo los actores. Un director de fotografía puede distraer a un actor o hacerle perder la concentración cuando se le acerca con el visor y se pone a darle instrucciones. Intento evitar eso, ser más sensible a la situación; la cámara es también testigo de lo que le está pasando a un personaje. Cuando ruedo, me involucro de forma muy íntima y eso hace que los actores se sientan más cómodos. En 21 GRAMOS, teníamos un reparto de enorme talento y fue increible verlos trabajar acercándome lo más posible a ellos. Me dejé llevar por las emociones en algunas escenas y la verdad es que llegué a llorar un par de veces".

Dice Iñárritu: "Aquí usamos también la cámara en mano pero de otra forma que en Amores perros. Es algo que te da libertad para ser más flexible con la historia y el estilo de la película. A veces la cámara es un mero observador, respira con la escena y es pasiva; otras veces es descriptiva y muy activa. He tratado de usar la cámara como un pintor utiliza el pincel".

Prieto añade: "Los 21 gramos del título no se representan visualmente. Pero los personajes de la película están cerca de morir o alguien cercano a ellos muere. Es la muerte lo que hace avanzar las cosas en sus vidas. A través de la muerte descubren la vida. La historia es bastante fuerte pero las imágenes no lo son. El look general de la película es de una textura realista pero con aristas. La vida es bella incluso en toda su dureza".

Salerno comenta: "Alejandro tiene mucha energía. Le gusta oir la opinión de todo el mundo, del director de fotografía, del diseñador de vestuario, del director artístico, de quien sea... y luego ensambla todos los elementos. Enfoca con pasión todo lo que tiene que ver con el guión y con el rodaje de una película. Toda esa energía y pasión inspiran a los equipos técnico y artístico".

El rodaje fue precedido por unas semanas de ensayos y una fase de exhaustiva documentación. Se entrevistó durante horas a médicos, profesores y curas. Siempre que fue posible, se buscó que los extras fueran lo que aparentaban ser, enfermeras, cardiólogos, clientes de un bar o de una piscina...

El oscarizado Benicio del Toro hace el papel de Jack, un ex-convicto que se ha reformado pensando en el bien de su familia (y en el suyo propio). Benicio se entrevistó con Iñárritu tras haber visto y admirado Amores perros: "Hablábamos en spanglish al principio -recuerda-. Hablamos de cine, de directores, intercambiamos muchos cotilleos. Desde el principio me pareció que el guión de 21 GRAMOS era soberbio. Tiene alma. Es un drama lleno de profundidad y cuenta tres historias muy humanas. En el rodaje Alejandro te da muchos ánimos. Era como el padre de la familia, un buen padre. Hizo que todos nos sintiéramos unidos. Discutíamos las cosas y si había algo que no entendía, nos preguntaba".

Benicio continúa: "En cuanto a mis compañeros de reparto, trabajar con actores como Sean Penn y Naomi Watts hace que todo resulte muy fácil. Cuando no me tocaba rodar, miraba a Sean y Naomi hacer sus escenas y nunca me aburría: tenía butaca de primera fila en una función muy buena. Ya había trabajado con Sean pero no como actor: me había dirigido en dos películas. Es genial trabajar con él, ya sea como actor o director. Entiende no sólo su personaje sino todos los demás. Y con Naomi era como si pudiéramos comunicarnos sin palabras. Todos pudimos explorar a fondo nuestras emociones. Mi personaje es un buen hombre que utiliza la religión como una especie de garantía, para asegurarse su destino. Unos se dan a la bebida, otros se drogan, Jack Jordan se convierte a la fe. Todos tenemos momentos que quisiéramos no haber vivido, y Jack tiene uno de esos momentos en la película. Empieza a cuestionarse su fe y mire adonde mire, no halla ninguna respuesta. Tiene que volver a evaluar todo aquello en lo que creía hasta entonces".

Iñárritu dice: "Benicio repasó y se cuestionó cada línea del guión y todo lo que se refería a su personaje. Quiere conocer la razón de todo antes de que comience el rodaje. Quiere conocer a su personaje en todos los aspectos posibles. Comencé a trabajar con él cinco meses antes del rodaje. Una de las cosas más importantes de un actor es su vida interior y Benicio la tiene y muy profunda. No tienes más que poner la cámara delante de su rostro y verás un montón de cosas. No hace nada, simplemente habla con sus ojos y dice un montón de cosas. Es un verdadero animal cinematográfico".

Naomi Watts encarna el principal papel femenino, Cristina, esposa y madre que ha superado un pasado de drogadicción pero que ahora se enfrenta a un presente desolado y un futuro incierto. Watts confiesa ser una de las muchas personas que se quedaron "anonadadas" al ver Amores perros: "Acepté este papel sólo por trabajar con Alejandro. Guillermo y él vinieron a verme cuando estaba rodando The Ring. El guión estaba sin terminar aún pero les dije que contaran conmigo, que lo haría a ciegas. Luego me pasaron el guión y al leerlo pensé, Este es el segundo gran papel de mi vida después de Mulholland Drive. Los personajes recorren un duro camino, hay mucho sufrimiento pero también una toma de conciencia sobre lo valiosa que es la vida. Cristina vive un arco emocional muy amplio. Me enamoré de ella enseguida, tiene un alma hermosa".

Watts se adhirió a los mandamientos de Iñárritu: autenticidad, documentación y preparación previa. "Me fío de Alejandro. Quiere ver hasta donde puede llegar. Cada día de rodaje era un reto; la apuesta emocional era muy fuerte. Concebí el papel de Cristina durante el período de ensayos, documentándome por mi cuenta. Me metí en grupos de terapia de padres que han perdido a sus hijos y me hice muy amiga de una mujer en concreto. Creo que he podido hacer un retrato bastante auténtico, pero el dolor que se siente realmente al pasar por eso es algo inimaginable".

Dice Iñárritu: "Fue como trabajar a corazón abierto. Naomi se quedó sin voz un par de veces durante el rodaje. Se entregó a fondo en cada toma. Tiene un gran talento y sabe improvisar con el material de partida de forma experta".

Watts continúa: "El período de ensayos fue genial. Benicio es fantástico y respeto mucho su trabajo. Nos entendimos bien aunque nuestros personajes no pasen demasiado tiempo juntos en pantalla. En cuanto a Sean Penn, le admiro desde hace veinte años. Su papel es más reactivo que el mío, así que se creó una dinámica intensa entre nosotros. Una siente que puede apoyarse en él a la hora de trabajar juntos".

Penn hace el papel de Paul Rivers, un matemático cuyo corazón funciona tan mal como su matrimonio, hasta que un transplante imprime un giro radical a su vida. Iñárritu comenta: " Trabajar con Sean Penn es como jugar al fútbol con Beckham o montar en bici con Lance Armstrong: el nivel del juego se eleva bruscamente superando todas tus expectativas. Sean no racionaliza, es todo intuición y emoción pura. Leímos el papel, lo discutimos y ensayamos un par de veces: Sean lo absorbió todo y luego le dio vida al personaje delante de mis ojos, como un mago. Tiene un método único, silencioso e interno; no le gusta pensar demasiado las cosas por anticipado o hacer muchos ensayos. Es uno de los tipos más sensibles, inteligentes, auténticos y generosos que he conocido. Tiene una integridad nada habitual en este negocio".

Penn explica el motivo que le llevó a hacer 21 GRAMOS: "Es muy sencillo. Una narración atrevida, personajes muy humanos y un director cuya opera prima me tocó la fibra sensible. Alejandro tiene una forma de rodar agresiva, muy armónica, con personajes y situaciones reales, y eso me parece excitante. En cuanto a Benicio, ya le había dirigido en alguna película mía: es uno de mis favoritos entre los actores actuales. Tiene fuerza y proyecta su alma en la pantalla. Es tremendamente inventivo, es una joya. También me ha encantado trabajar con Naomi. Me ha encantado, encantado, encantado... Es espontánea, lista, tiene un enorme talento y se entrega a fondo a su trabajo. Sube el nivel de la película".

El rodaje de 21 GRAMOS comenzó en diciembre de 2002 y se prolongó durante once semanas. Tuvo lugar en Memphis, aunque la acción no se localice en ninguna ciudad en concreto. Prieto explica: "No queríamos ambientar la historia en Memphis, Tennessee, sino en un lugar cualquiera de Norteamérica, o del mundo. La historia habla de lo que están viviendo estos personajes no de dónde lo hacen".

Se rodó en escenarios como el gimnasio de la escuela episcopal de Grace-St. Luke, el club de campo de Windyke, el restaurante North End y el barrio residencial de Chickasaw Gardens. Dice Del Toro: "Empezó a hacer frío cuando llegué allí, pero después cuando llegaron Naomi y Sean hacía un frío del demonio". Watts añade: "Memphis está muy bien. Es un fondo magnífico para la película. Alejandro quería un escenario despojado que no interfiriese con la historia".

Salerno explica: "Estos escenarios naturales ayudan a los actores a tener un sentido real del lugar y de su presencia en él. Se trataba de crear un entorno favorable para su trabajo y para el de Alejandro, a quien le gusta sentir la energía de los sitios en los que se encuentra. Podíamos haber construido un decorado para la secuencia de la funeraria, por ejemplo, pero en una funeraria auténtica sientes unas vibraciones especiales, que es lo que buscábamos y lo que conseguimos captar".

El rodaje en Memphis proporcionó la diversidad de personas y escenarios que se buscaba para colorear las imágenes de 21 GRAMOS. Dice Iñárritu: "Memphis es una ciudad especial, no conozco otra ciudad americana como ésta de entre las que he visitado. Me recuerda un poco a las ciudades de Latinoamérica. Tiene una fuerte personalidad y la gente de allí mantiene los pies en el suelo. Es el corazón de Norteamérica y produce un sentimiento de tristeza y nostalgia. Se puede oir el blues en el aire y además está el río Mississippi con toda su fuerza".

El guionista Arriaga admite la profunda influencia de William Faulkner, sobre el que ha impartido clases. Arriaga aprovechó que estaba en Memphis para peregrinar al hogar y santuario del escritor en Oxford, Mississippi.

La directora artística Brigitte Broch, que también trabajó en Amores perros, dice: "Memphis tiene historia, autenticidad y alma. Fue un puro impulso de Alejandro, Rodrigo y yo misma lo que nos llevó a rodar allí. Memphis tiene una mezcla de estilos arquitectónicos que nos daba muchas posibilidades a la hora de crear diferentes niveles de texturas. Las casas que salen en la película no son genéricas, cada una pertenece a un nivel social distinto y habla por sí sola; y todo eso lo encontramos en Memphis. La película busca las raíces del dolor y el renacimiento humanos, las escenas son muy intensas, y esta ciudad ofrece un telón de fondo ideal para lo que andábamos buscando".

Las últimas dos semanas de rodaje tuvieron lugar en la zona de Albuquerque, Nuevo México, en un despojado motel de la villa de Grants, que no es más que una calle realmente, y en el territorio de Zia Pueblo, un páramo de hierba y arbustos de sorprendente majestuosidad. Salerno comenta que los escenarios de Nuevo México les aportaron "una dureza desértica que suponía un adecuado contraste con las localizaciones de Memphis, justo lo que necesitábamos en ese punto de la historia".

Broch continúa: "Si rodábamos una escena en un despacho, llenábamos los cajones de las mesas con los objetos que tendría el ocupante del despacho, aunque luego los cajones no llegaran a abrirse nunca delante de la cámara. Ese es el mandato de autenticidad de Alejandro. Hay una base de total confianza mutua entre nosotros. Si el personaje no tiene una historia previa (a la que se muestra en la película), se la creo yo misma. Sí, ya sé que esa es la forma de trabajar de los actores del Método... Para mí cada elemento del decorado tiene una razón de ser: la realidad del personaje que va a ocupar ese decorado".

Prieto comenta: "Los elementos visuales de la película corresponden al arco emocional de la historia y de los personajes. Debido a la estructura de la película, hemos distinguido cada una de las tres historias por el color. Se trata de ofrecerle una pista sutil al espectador para que sepa en todo momento en donde está. El mundo de Paul es azul frío. El mundo de Jack es amarillo rojizo. El mundo de Cristina es intermedio, tiene rojos y dorados pero mezclados con elementos azules que proceden del mundo de Paul. Cuando las cosas se le complican a nuestros personajes, usamos película con más grano. Cuando la vida parece que se les aclara, no hay tanto grano. El encuadre y el trabajo de cámara reflejan lo mismo: cuando la vida de los personajes parece equilibrarse, empleamos un tipo de encuadres más tradicionales".

Dice Iñárritu: "Los diferentes tipos de película dan una textura diferente a cada personaje, en función del momento emocional que atraviese en un momento determinado. Pero la paleta visual general de la película está unificada por un proceso de tintado (bleach-bypass process) que se le aplicó al negativo. Esto refleja el hecho de que yo me crié viendo de esta forma los colores de mi país. Lo discutí con Rodrigo antes de empezar el rodaje, y también nos inspiramos en una serie de fotos que estudiamos juntos". Esto significó, dice Broch, que debió preparar su trabajo para hacer que "el color púrpura virase a marrón y el rojo a negro. Es fantástico trabajar con Rodrigo y tuve muy claro que debía adaptar mi trabajo al suyo, a sus necesidades de iluminación".

Lo mismo admite la diseñadora de vestuario Marlene Stewart: "La película tenía un criterio de color muy específico y eso influyó en todas mis decisiones. Se iba a procesar el negativo con un alto contraste, así que debí trabajar con colores de rango medio, como si fuera una película en blanco y negro. Una debe trabajar sin traer ideas preconcebidas al plató, en estrecha colaboración con el director, los actores, el director artístico y el operador. Alejandro no quería que el aspecto de un personaje influyese sobre el espectador, no quería que le indujese a adoptar una opinión previa sobre él. Esto refuerza el carácter universal de la historia".

Dice Salerno: "Alejandro rueda muchas tomas trabajando estrechamente con cada actor. Prueban una y otra vez hasta que Alejandro consigue lo que quiere -nunca se conforma con otra cosa- lo que significa que el reparto y el equipo deben esforzarse hasta el límite, mucho más de lo que harían normalmente".

Naomi Watts observa: "La cámara de Rodrigo es como un personaje más de 21 GRAMOS. Se mueve con la cámara sin cesar de un lado a otro y para un actor es muy liberador el no tener que concentrarse todo el tiempo en sus marcas".

Watts se refiere al hecho de que el director de fotografía Prieto operaba él mismo la cámara, lo que le permitió observar el estilo de trabajo respectivo de cada actor. Se quedó fascinado: "Sean siempre se interesa por lo que haga la cámara, es muy consciente de ello. Necesita silencio para concentrarse en su personaje y en el momento concreto que está interpretando. Es asombroso, y también muy generoso con todos sus compañeros. Naomi es muy dulce y nunca se quejó porque la cámara no la sacara bien. No sé cómo lo hace pero no la ves trabajando: se convierte en el personaje. Se ponía delante de la cámara y ya no era Naomi, era Cristina". Salerno añade: "Es increible lo que hace Naomi, lo que le saca al personaje. Su trabajo es devastador".

En cuanto a Benicio del Toro, Prieto repite los elogios de Iñárritu: "Benicio explora cosas que no están escritas en el guión. Es muy sutil. Le da a sus personajes una vida propia. Tiene unos ojos maravillosos. Me encantaba iluminarle los ojos y cuando conseguíamos capturar ese brillo tan suyo, salían momentos increíbles. Benicio sabe proyectarse: sabe moverse cuando tiene la cámara lejos pero cuando te acercas a él, proyecta una intensidad que no se detecta a distancia".

Presente como "observador" en el rodaje estaba el montador Stephen Mirrione, quien ya había trabajado con Benicio del Toro en la película Traffic, que le valió un Oscar. Dice Mirrione: "21 GRAMOS es un relato muy emocional conducido por lo que ocurre en el interior de los personajes, no por situaciones argumentales. Me siento cómodo con este tipo de narración, me da libertad para no sentirme esclavo de la trama; así puedo concentrarme en captar la emoción específica de una escena o de un instante. Me pongo en el lugar de los personajes y eso hace que el trabajo de montaje sea más interesante. Miro el copión cada día y apunto detalles para no olvidarlos. Alejandro no quiere que se desperdicie nada, siempre me decía lo que andaba buscando y el efecto que quería conseguir. El reto de montar una película como ésta es que cada espectador va a reaccionar ante ella de forma diferente en un principio. Pero no tienen que saber ni anticipar lo que va a pasar porque la película los va a arrastrar según se vaya desarrollando. Va a producir un efecto distinto en cada uno, sobre la marcha, pero al final cuando termine el efecto global va a ser el mismo: un impacto emocional".

Prieto dice: "21 GRAMOS es el tipo de película sobre la que uno sigue pensando días después de verla. Habla de cosas en las que todos pensamos y las muestra de una forma directa e inmediata".

Dice Del Toro: "21 GRAMOS habla de cómo podemos encontrar esperanza, perdón y redención".

Dice Stewart: "Todas las personas de todas las culturas experimentan las mismas emociones básicas y se enfrentan a los mismos dilemas. Esa es la clave de la película". Broch añade: "Todos hemos puesto el corazón en 21 GRAMOS. Sabíamos que estábamos trabajando en algo muy especial". Watts concluye: "21 GRAMOS acaba en un tono esperanzado. Hay que tener esperanza incluso en la más difícil de las situaciones".

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