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The company


Cartel de The company

Ry (Neve Campbell) es una dotada pero conflictiva bailarina de ballet que tiene la oportunidad de convertirse en la bailarina principal de la compañía de ballet a la que pertenece. La compañía está bajo las órdenes de Alberto Antonelli (Malcolm McDowell), considerado como uno de los mejores coreógrafos de América. "The company" muestra el mundo del ballet con toda su belleza y contradicciones. Vemos artistas de clase mundial que en su mayoría son mal pagadas y viven al día, a menudo en condiciones muy poco glamorosas. Miman sus cuerpos mientras fuman sin parar, beben un café tras otro y se dan auténticas palizas en el trabajo. Su realidad diaria incluye pies ensangrentados, ambiciones destrozadas y el trabajo en sí, con toda su exigente belleza.

     Título original: The company
     Año: 2003
     Duración: 112 min.
     Nacionalidad: EE.UU., Alemania
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 13/02/2004
     Calificación: Todos los públicos
     Distribuidora: Tri Pictures, S.A.

 

Comentario

Bailarina desde los seis años y ex alumna de la Escuela Nacional de Ballet de Canadá, Neve Campbell deseaba desde hacía mucho tiempo realizar una película que retratara sin romanticismos la realidad de una compañía de ballet, con los retos, fracasos y momentos de inspiración que experimentan todos los bailarines. Llevó su idea a la productora Killer Films donde a Christine Vachon le intrigó con la idea de hacer un filme sobre la danza, algo completamente nuevo para ellos: "Me gustó el hecho de que Neve quisiera presentar una visión tan realista del mundo de la danza y que pensara que nosotros fuéramos el tipo de productora capaz de hacerlo".

Para el guión, Campbell se puso en contacto con Barbara Turner, cuyo trabajo en Georgia y Pollock le había convencido de que Turner era capaz de situarse en un mundo desconocido y hacerlo real para un público amplio. Campbell señala que trabajar con Turner fue "una experiencia estupenda. No sabía mucho de danza cuando empezamos pero le gusta sumergirse en los temas y hacerlos muy honestos y reales, que es lo que buscaba para esta película".

Los cineastas pronto se dieron cuenta de que la colaboración con una compañía de danza sería esencial. Necesitaban encontrar una compañía abierta a las exigencias que supone una película de esta envergadura. Por varios motivos decidieron contactar con el Joffrey Ballet de Chicago. Pam Koffler, de Killer Films, explica estos motivos diciendo: "Es una compañía que sigue evolucionando y está comprometida con su visión única del ballet contemporáneo y clásico. Sus bailarines son fantásticos y Chicago es un lugar magnífico para rodar una película".

Después de los contactos iniciales de Killer Films con el Joffrey, Barbara Turner les llamó pidiendo permiso para observar la vida diaria de la compañía. De esta experiencia declara que "los bailarines eran increíblemente generosos. Me ponía en el estudio para verles trabajar y por la tarde salíamos a cenar o tomar algo. En esos momentos les preguntaba sobre sus vidas: De dónde eran, ¿por qué la danza, por qué el Joffrey, cómo llegaron hasta allí?, cómo eran sus vidas...

A lo largo de un periodo de dos años tanto Campbell como Turner pasaron mucho tiempo con la compañía. Durante todo el proceso de investigación y creación del guión, Campbell se refería al guión como "Altman-iano", porque no quería que se enfocara en un único personaje sino en un mundo entero. Campbell cree que Robert Altman es el mejor creando mundos en sus películas, pero dudaba mucho de conseguir que dirigiera la película, especialmente después del éxito de Gosford Park. Por este motivo le encantó descubrir que Barbara Turner conocía a Altman desde hacía muchos años.

Altman explica que Turner le llamó para pedirle que leyera un guión suyo. Le interesó inmediatamente pero dudaba de aceptar el proyecto: "Lo leí y pensé, 'no es un tema para mí, no sé nada de danza'". Sin embargo, cambió de parecer cuando se dio cuenta de que no podía quitarse el proyecto de la cabeza: "Pensé: '¿Por qué lo estoy evitando? ¿Por qué no voy a entrar en territorio virgen? Y en un momento dado decidí tirarme de cabeza".

Además de Campbell y un gran reparto coral, compuesto principalmente por bailarines del Joffrey Ballet, el filme también cuenta con la presencia de Malcolm McDowell y James Franco. Los dos actores reconocen que les atrajo el proyecto porque era de Robert Altman. McDowell y Altman llevaban varios años intentando trabajar juntos. "Todos los actores le quieren", comenta McDowell con respecto al director. "Es maravilloso trabajar con un hombre que tiene tan claro lo que quiere pero que a la vez te da mucha libertad como actor". Para Franco, después del éxito de James Dean, representaba la oportunidad de trabajar con una leyenda: "Haría cualquier cosa para Robert Altman".

Todos los actores dedicaron mucho tiempo a la preparación de sus papeles. Por su parte, Neve Campbell se entrenó durante dos años para las difíciles secuencias de baile que tendría que rodar. McDowell pasó una semana con Gerald Arpino, el director del Joffrey en el que se inspira su personaje, Alberto Antonelli ("Mr. A"). Para su papel de Josh - un ayudante de cocina - James Franco pasó muchas horas en Marché, un restaurante de moda en Chicago.

Sin embargo, no hace falta decir que la verdadera estrella de la película es el Joffrey Ballet. Fundada en 1956 por Robert Joffrey y Gerald Arpino, la compañía estaba compuesta originalmente por seis bailarines que recorrían Estados Unidos representando el repertorio creado por Joffrey. La visión de la danza americana de Joffrey y Arpino rompió con el planteamiento tradicional del ballet en Estados Unidos, donde las compañías itinerantes se dedicaban principalmente a representar versiones reducidas de los ballets clásicos. Actualmente, casi medio siglo después, el Joffrey es conocido en todo el mundo por su increíble repertorio de más de 225 ballets de 85 coreógrafos. En línea con su tradición de apoyar la danza americana, el Joffrey ha encargado las primeras creaciones de coreógrafos tan destacados como Alvin Ailey, Laura Dean, Mark Morris y Twyla Tharp.

Campbell estableció una relación especialmente cercana con los bailarines del Joffrey porque trabajó con ellos en la preparación de sus secuencias de baile: "Estuvieron increíbles", declara entusiasmada. "Para mí fue realmente intimidante volver al mundo de la danza después de nueve años y entrenar de nuevo. Y además tenía que hacerlo con una compañía de bailarines que se conocían desde hace años y estaban todos muy familiarizados con las coreografías que íbamos a hacer. Pero me apoyaron en todo momento y en todo".

McDowell, que encarna al director de la compañía, está completamente de acuerdo: "La verdad es que no recuerdo haberlo pasado tan bien en un plató como con ellos. Como viven en su propio mundo, que les exige tanto, no tienen mucho tiempo para disfrutar de la vida y creo que para ellos nuestra llegada fue como una conexión con el mundo exterior. Les dio la oportunidad de salir de la rutina diaria y hacer algo distinto".

McDowell espera que la película también beneficie a los bailarines de un modo aún más tangible: "La danza es teatro en directo y sin embargo nunca se conserva, salvo en algunas grabaciones llenas de grano. Creo que tener una grabación de estas maravillosas piezas para pantalla panorámica y a todo color será algo que apreciarán siempre"

Trabajar con bailarines representó un reto personal para Robert Altman. "Todos los actores experimentados tuvieron que adaptarse muy rápidamente", explica. "Comprendieron que no podíamos tener a los bailarines actuando como si fuesen actores y entonces los actores tuvieron que tratar de parecer personas reales, en lugar de actores, para que todo se uniformara". Al final resultó ser una experiencia muy gratificante para el director: "Los bailarines son tan disciplinados que era como dirigir a una sola persona. Pedía algo a uno y lo podrían haber hecho los cuarenta enseguida. Cuando ajustaba la cámara y les pedía que se colocaran en un lugar en particular lo hacían perfectamente siempre. Y no tienen miedo. Están acostumbrados a mirarse al espejo y son interpretes natos. Por ese motivo son actores excelentes, sin excepciones".

El personaje de McDowell - el director artístico de la compañía - es una mezcla de dictador, figura paternal y político. "Creo que Mr. A está apasionadamente enamorado de la compañía y de cada uno de sus bailarines," declara el actor. "Por supuesto, es un coreógrafo brillante, pero dedica menos tiempo a la creación que a la dirección de la compañía, con todo lo que eso conlleva". Neve Campbell disfrutó de su colaboración con McDowell: "Tiene una energía increíble. Se enamoró de la compañía, de los bailarines y de su papel y fue estupendo ver su entusiasmo".

James Franco - que da vida a Josh, un ayudante de cocina del que se enamora el personaje de Campbell (Ry) - califica su personaje como "una vía de escape para Ry de la intensidad del mundo de la danza". Campbell admira a Franco porque estaba dispuesto a hacer uno de los pocos papeles en la película no directamente relacionados con la compañía: "James tiene muchísimo talento. Su papel no era muy grande pero es un verdadero artista y admiro cómo se involucró con él".

Campbell también se alegró por la elección del ballet "Blue Snake" como clímax de la película. Lo había visto representar por el Ballet Nacional de Canadá hace muchos años y lo recordaba mientras preparaba su papel: "Trajeron los decorados y el vestuario de Canadá y cuando me probaba el traje vi el nombre de una bailarina que me encantaba cuando estudié de pequeña en el Ballet Nacional. Fue un momento asombroso y muy difícil de asimilar. ¡Y además el traje me quedó bien!"

Altman y el director de fotografía Andrew Dunn trabajaron juntos en Gosford Park pero para ambos fue su primera experiencia con el vídeo de alta definición. Esta tecnología les permitió utilizar varias cámaras para rodar tomas largas de interpretaciones vibrantes y contribuyó a las magníficas secuencias de danza que vemos en la pantalla. Dunn lo describe como un proceso estimulante: "Cuando Bob lo sugirió estuve encantado porque si tenía que rodar con vídeo de alta definición quería hacerlo con él. Te permite hacer cosas extremas, al contrario de un estudio, que te limita mucho más. El modo de trabajar de Bob te permite un uso mucho más excitante de los medios".

El rodaje de las secuencias de baile fue particularmente emocionante para Dunn: "Ver a los bailarines casi me daba escalofríos de la emoción, especialmente cuando veía los primeros planos en el monitor de alta definición. Era como vivir la experiencia a través de las cámaras".

La fotografía principal de The Company comenzó en el otoño de 2002 y toda la película se rodó en localizaciones de Chicago, con un equipo esencialmente local. Fue una experiencia gratificante para Dunn: "Creo que Chicago es una de las mejores ciudades del mundo y sus habitantes la convierten en un lugar muy especial. Tuve el mejor equipo que se pueda imaginar y a partir de ahora la danza va a formar parte de mi vida".

Barbara Turner espera que la película sea una experiencia visceral para los espectadores: "Espero que salgan del cine comprendiendo lo que es el mundo de la danza, lo que es ser bailarín. Que se den cuenta de que estas personas sufren constantemente, que les pagan poco y que sus vidas suponen muchos sacrificios. Pero su dedicación a la danza es asombrosa y el respeto que se tienen es extraordinario. Y por supuesto su alegría, que es increíble".

Para Robert Altman, The Company representa un nuevo estilo de cine y se siente cambiado por la experiencia: "Descubrí que era capaz de plantear esta película de un modo distinto de cualquier otro filme. Fue un proceso de aprendizaje desde el primer día. Cuanto más me obligaba, más pude empujar y adentrarme en la verdad. No sé cuál va a ser mi próxima película porque ya no puedo volver a plantear el cine como lo hacía antes".

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