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Doce en casa


Cartel de Doce en casa

En los Estados Unidos de hoy en día, donde las familias tienen una media de 1,87 hijos, Tom Baker (Steve Martin) y su mujer Kate (Bonnie Hunt) han decidido que la vida es mejor, si no más barata, por docenas.

Los Baker viven en un pequeño pueblo. El día a día en la vida de la familia está marcado a partes iguales por el amor y el caos… el tipo de caos que produce una rana de mascota aterrizando en medio de los huevos revueltos del desayuno.

Cuando a Tom le ofrecen el trabajo de sus sueños, entrenar un equipo en una importante universidad, él y Kate trasladan a toda la familia pese a la poca gracia que hace a sus doce hijos. Al mismo tiempo, Kate se entera de que está a punto de publicarse un libro basado en sus propias experiencias. Su agente se la lleva a Nueva York para promocionar el libro, dejando a Tom solo en casa para que se ocupe de la febril y crecientemente descontenta familia además de su exigente y absorbente nuevo trabajo. Con todo ese infierno desatándose en casa, Kate de viaje y el trabajo de Tom en peligro, la familia Baker va a elegir al final no tenerlo todo, pero sí apreciar y valorar lo que tienen.

     Título original: Cheaper by the dozen
     Año: 2003
     Duración: 98 min.
     Nacionalidad: EE.UU.
     Género: Comedia.
     Fecha de estreno: 20/02/2004
     Calificación: Todos los públicos
     Distribuidora: 20Th. Century Fox Home Entertainment Epaña, S.A.

 

Comentario

La producción dio comienzo en exteriores de Los Angeles y sus alrededores, sirviendo el valle de Napa, situado en el Norte de California, para la ambientación exterior de la granja de los Baker en Midland, Illinois.

“Una de las inusuales elecciones hechas para esta película fue la de construir una casa para dos historias en un mismo escenario para los planos interiores”, dice la diseñadora de producción Nina Ruscio. “En la mayoría de las ocasiones, los platós de la primera y la segunda historia se levantan uno al lado del otro y se rueda en ellos de forma separada, pero nosotros optamos por tener dos niveles, de manera que pudiéramos pasar de rodar en el primer piso y a hacerlo en el segundo y viceversa; esto nos permitía captar toda la diversión y el frenesí de la familia en acción”.

“Nos divertimos mucho creando formas de definir visualmente a cada uno de los chicos de los Baker. A Henry le gusta el jazz mientras que a Sarah le encantan los cómics y le pusimos pequeños dibujos por toda su zona. Jessica y Kim se pirran por los libros, así que colocamos en su puerta una pequeña relación de libros con su lista de los recomendados. A lo mejor los espectadores no se dan cuenta de estos pequeños toques, pero nos ayudaba a distinguir a cada niño y les daba sus propios rincones y escondrijos donde esconderse en la casa”.

Otra sutilidad en el diseño fue la de colocar a lo largo y ancho de la casa de los Baker diversos símbolos de fertilidad, tales como espigas de trigo en las molduras y una pequeña figura de mujer tallada en el dintel de una de las puertas. Estos toques tuvieron una importante contribución a la hora de crear el hogar familiar de los Baker.

El plató de DOCE EN CASA era a menudo un frenético entorno que reflejaba las dinámicas familiares de los Baker. “Si estás haciendo una película sobre la locura de una familia numerosa, no puedes tener un plató sin el mismo nivel de caos”, señala Levy.

Los actores más jóvenes y menos experimentados contribuyeron a crear la frenética energía que se respiraba en el plató. “A veces se produce entre niños una locura y un nivel de anarquía que nace de pasárselo bien sin el miedo al fracaso, y eso crea un ambiente fantástico”, dice Tom Welling. “Cuando tienes a doce chicos que están interpretando a hermanos y hermanas, hay un montón de energía que refleja que son una familia de verdad”.

“Al principio no sabía realmente cómo iba a resultar todo con tantos de nosotros en el plató”, señala Hilary Duff. “A veces se necesitaba un poco más de tiempo para rodar una escena, porque estábamos los doce y todos teníamos que estar centrados y trabajar juntos, pero no había ni un momento aburrido”. Steve Martin desarrolló ciertas tácticas psicológicas muy útiles para trabajar con sus jóvenes compañeros de reparto. “Con doce chicos en el rodaje, es imposible tener todo bajo control”, afirma.

El caos controlado fue un componente clave de varias escenas importantes que requerían comedia física y una acción complicada. Una de ellas implicaba un enorme desayuno familiar con una rana suelta y una refriega de huevos revueltos volando por los aires. La escena no fue una de las favoritas de Hilary Duff. “Me salpicó la mayor parte de los huevos revueltos”, dice Duff. “¡Fue horrible porque no puedo soportar los huevos!” Shawn Levy captó la sinceridad del asco de Duff y disfrutó con la autenticidad del caos de la escena. “La rana causando estragos en la cocina fue uno de los momentos álgidos para mí”, afirma Levy. “Tuvo mucho mérito la reacción de Hilary”.

Steve Martin no se libró de la locura que inundaba el plató. En una escena sale disparado por los aires después de que explote un artilugio hinchable gigante conocido como Moonbance; en otra se tuvo que balancear colgado de una lámpara de araña a punto de caerse mientras trata de rescatar al hijo de los vecinos después de que algo saliera mal en un partido de hockey sobre patines.

“Parte de lo que hace Steve es increíblemente físico y él es realmente el mejor cuando creas un contexto en el que tiene que hacer payasadas”, dice Levy. “Mucho del trabajo que se ha visto plasmado en el guión fue crear el contexto adecuado para que Steve pudiera ser Steve”.

La estrecha relación entre los actores hizo que la línea que separa la realidad de la ficción fuese borrosa, de manera que algunos actores siguieran metidos en sus personajes incluso cuando las cámaras no estaban encendidas. “Como si se tratara de una madre de verdad, Bonnie se ocupó de todos en el plató, lo cual moló un montón”, dice Duff. “Cuando los chicos tenían problemas y no podían concentrarse en el trabajo, hablaba con ellos. Los trataba como a sus propios hijos, haciendo que siempre se lo pasaran bien, y ayudándoles a hacer un buen trabajo”.

“Hubo momentos en que pese a interpretar me moría de risa”, dice Hunt, “y me hubiera reído igual de haberse tratado de mi propio hijo, porque los niños de verdad a veces dicen disparates”.

El reparto creó unos lazos familiares especiales que tienen su reflejo en la pantalla. “En lo que se refiere a la familia en conjunto, creo que la compatibilidad fue parte del proceso de selección de actores”, dice Tom Welling. “Se trata de una familia que se lo pasa bien estando con los demás integrantes de la misma, y espero que esto se transmita a los espectadores”.

DOCE EN CASA ha sido dirigida por Shawn Levy, ha sido producida por Robert Simonds, Michael Barnathan y Ben Myron, y coproducida por Ira Shuman. El guión es de Sam Harper y Joel Cohen y Alec Sokolow, y la historia es de Craig Titley, sobre la base de la novela de Frank Bunker Gilbreth, Jr. y Ernestine Gilbreth Carey.

El director de fotografía es Jonathan Brown, Nina Ruscio figura como diseñadora de producción, el montador es George Folsey, Jr., A.C.E., mientras que el diseño del vestuario ha corrido a cargo de Sanja Milkovic Hays. Dave Jordan ejerce labores como supervisor musical, habiendo sido compuesta la música por Christophe Beck.

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