• Inicio Sugerir Modificar

El abrazo partido


Cartel de El abrazo partido

Tengo esta única imagen de mi padre. Es un video casero, pero se lo ve bastante bien. Esta junto al tío Eduardo y detrás del rabino. Me circuncidan con alegría y orgullo. El sonido no es muy bueno, pero mi llanto se escucha, mezclado con los vítores de los invitados.

Al otro día Papá se fue a Israel, a luchar en una guerra. La guerra terminó enseguida, pero él no volvió. Algunas cartas llegan, y a veces llama.

A mamá todo esto le parece normal y a mi hermano, Joseph, no lo merece ningún comentario. Yo no los entiendo. Uno no le anda cortando el pene a los hijos, y desaparece por treinta años, así como si nada. No es justo.

Yo trabajo con mi Madre, en una galería comercial del barrio del Once. La galería es mi universo, un universo en extinción. Mamá tiene un negocio de lencería femenina. Trabajo con ella, imaginando los cuerpos desnudos de las mujeres que vienen a comprar prendas diminutas. Mi hermano Joseph trabaja en un local del fondo, vendiendo y comprando cosas. Enfrente esta el negocio de Osvaldo, que esta en venta, y mas allá los coreanos y el de la familia Salgan, que arregla radios, y se gritan en italiano. Por suerte también esta el local de Rita, que es como una novia o algo así. Los negocios cambian de rubro, mis amigos se convierten en otras personas, algunos se casan, otros se transforman y la mayoría busca la salvación de un pasaporte europeo. Aarón ya es francés, Pedro español y yo pronto seré un hombre polaco.

"El abrazo partido" es la historia de un reencuentro, entre un padre y un hijo. Es la búsqueda de un pasado que nos justifique, el retrato de un abrazo demorado.

     Título original: El abrazo partido
     Año: 2003
     Duración: 100 min.
     Nacionalidad: Argentina, España
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 02/04/2004
     Calificación: Mayores de 13 años
     Distribuidora: Nirvana Films

 

Comentario

En mis anteriores películas, el único momento donde sentía que esto se parecía a un trabajo, era cuando llegaba el momento de tener que hablar con los actores. (Ahora a la distancia creo que les tenía miedo). En cambio, en esta película ese temor devino en un placer extraordinario. La construcción del universo de la galeria me obligó a tener muy claro desde un principio quien era quien, y definir a los personajes no por oposición, si no tratando de contar sus individualidades de manera muy austere: pequeños gestos, una palabra, la manera de palpar un rollo de telas… etc

Lo que sucede en realidad es que todos los habitantes de la galería me resultan familiares, casi viejos amigos. En mi niñez y adolescencia transcurridos en el barrio del Once siempre fui espectador de aquellas historias y personajes extraordiarios que se esconden a traves de la aparente monotonia del mundo comercial.

Para algunos pueden pasar desapercibidos por el frenesí de los empleados llevando y trayendo cosas y los clientes esperando que llegue un descuento, pero detrás de los mostradores siempre encontré señales que advertían universos muy ricos en historias maquillados de mediocridad para mantenerse ocultos.

El proceso de casting fue muy divertido. Convocamos en el teatro de un club judio a actores "amateurs". Vinieron amas de casa, contadores, sastres, etc. Todos querian participar en la película y todos en su juventud habian soñado con una vida distinta de aquella que plantea repetir siempre la misma rutina…

El desafio mas grande era el de poder combinar estos "actores-no actors" frente a aquellos denominados "profesionales". Fue fundamental en este aspecto la decisión de dejar fuera del set todo aquel elemento que interrumpa la inmediatez entre la cámara y los actores, y mas aun, entre el lente y aquello que los actores podían llegar a hacer. Se optó por no utilizar grips y en cambio, usar (excepto sólo un plano) la cámara en mano durante toda la película.

El zoom y el reencuadre en toma fue la manera de remarcar sin pudores ni sutilezas, aquel gesto o palabra del personaje donde radicaba su unicidad.