• Inicio Sugerir Modificar

Whale Rider


Cartel de Whale Rider

En una pequeña población costera de Nueva Zelanda, los Maoríes afirman ser descendientes de Paikea, el Jinete de Ballenas. En cada generación desde ya hace más de 1000 años, un varón heredero del jefe le sucede en el título. Ese momento ha llegado. El hijo mayor del jefe, Porourangi, es padre de gemelos: un niño y una niña. Sin embargo, la madre y el pequeño mueren en el transcurso del parto. La niña superviviente recibirá por nombre Pai.

Abatido por el dolor, su padre la abandona al cuidado de sus abuelos. Koro, su abuelo y Jefe, no la reconoce como heredera de la tradición y la rechaza. Sin embargo, su abuela Flowers ve más allá: es una niña desesperada por ser querida; y Koro, poco a poco, aprende a quererla.

Cuando el padre de Pai, Porourangi -ahora un artista reconocido internacionalmente- vuelve a casa tras una ausencia de doce años, Koro espera que todo ya haya sido resuelto y que Porourangi acepte su destino y se convierta en su sucesor.

Sin embargo Porourangi no tiene la intención de convertirse en Jefe; su larga ausencia le ha separado tanto física como emocionalmente de su gente. Tras una amarga discusión con Koro, se va y se lleva consigo a Pai. Ella inicia el viaje pero vuelve rápidamente, afirmando que su abuelo la necesita.

Cegado por los prejuicios, incluso Flowers no puede convencer a Koro de que Pai es su heredera natural. El anciano jefe está convencido que los problemas de su tribu empezaron en el momento en que Pai nació y pide a su pueblo que le traigan a sus hijos de 12 años para iniciar su entrenamiento. Koro cree que, a través de un proceso de aprendizaje de los cantos antiguos, los ritos tribales y las técnicas guerreras, el futuro líder se le revelará.

Mientras, en la profundidad del océano, un gran banco de ballenas responde atraído hacia Pai y sus destinos compartidos. Cuando las ballenas embarrancan en la arena de las playas, Koro se convence de que es una señal del final apocalíptico de la tribu… pero una persona se prepara para hacer el gran sacrificio que salve a la gente de la aldea: el Jinete de Ballenas.

     Título original: Whale Rider
     Año: 2002
     Duración: 105 min.
     Nacionalidad: Nueva Zelanda, Alemania
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 11/06/2004
     Distribuidora: Manga Films

 
Nominaciones:
Oscar. Mejor actriz 2004

Comentario

WHALE RIDER es una historia contemporánea de amor, rechazo y triunfo, sobre una niña que lucha por alcanzar su destino.

Dirigida por Niki Caro (Memoria y Deseo), la película es una adaptación para la gran pantalla de la novela de la escritora neozelandesa Witi Ihimaera (The Matriarch, Tangi).

Ihimaera se inspiró para la novela WHALE RIDER, en 1985, viviendo en un apartamento en Nueva York con vistas al río Hudson. "Oía a los helicópteros en el aire y las sirenas de los barcos que cruzaban el río, y era como escuchar una ballena remontando el río y resoplando", recuerda. "Esa escena me transportó a mi pueblo, Whangara, y a su mitología acerca de las ballenas".

Los maoríes (indígenas de Nueva Zelanda) afirman que sus antepasados alcanzaron Nueva Zelanda en canoas. Las gentes de Whangara y de la Costa Este creen que su antepasado Paikea, lo hizo a lomos de una ballena que le había rescatado tras volcar su canoa.

Ihimaera había llevado a sus hijas a ver algunas películas de acción y ellas no dejaban de preguntarle por qué los niños eran siempre los héroes y por qué las niñas siempre estaban indefensas. "Así, me decidí a escribir una novela en la que hubiera una heroína y acabé WHALE RIDER en tres semanas".

Cuando el productor John Barnett leyó, hace ya diez años, el libro quedó impresionado por la universalidad de la historia. "Una de las cosas más emocionantes de WHALE RIDER es su universalidad, pues los temas que trata son totalmente vigentes en cualquiera de las sociedades y culturas del mundo", afirma.

Tras la venta de los derechos de la novela no fue hasta 1995 cuando fueron readquiridos para South Pacific Pictures y WHALE RIDER empezó a cobrar forma.

El productor reconoce que encontrar la combinación perfecta de guionista y director les llevó mucho tiempo, el mismo que fue necesario para encontrar la financiación de lo que -en esencia- resultaba un proyecto muy caro para Nueva Zelanda.

"Estábamos buscando a un director capaz de hacer una película que consiguiera capturar toda la magia. Queríamos trabajar con un director neozelandés, así que nos pusimos en contacto con Niki Caro, que ya había dirigido un largometraje además de interesantes cortometrajes y algunos trabajos para televisión en su colaboración South Pacific Pictures".

"Cuando la tanteamos, le pedimos hacer una lectura de guión para que nos mostrara cuál era su visión de la película y resultó increíble. Su trabajo fue fantástico y decidimos contratarla y ofrecerle la oportunidad de dirigir la película".

"Niki creó una transformación maravillosa", afirma Witi Ihimaera. "Actualizó la historia para que resultara relevante. No se trata de una comunidad que se enfrenta a un problema particular de ancestros y sucesiones; trata de las mujeres y de cómo tienen que encontrar su camino en esta sociedad. Pai se convierte en una niña icono en busca de su soberanía y su propio destino en un mundo totalmente patriarcal".

"En la adaptación busqué el punto de vista de alguien que fue una niña de 12 años", explica Caro. "Pregunté mucho acerca de los aspectos culturales de la historia sin querer imponer mi visión. Sentía que estaba al servicio de la historia y esa fue mi mayor preocupación a nivel ético, a lo largo de todo el proyecto. Hablaba y hablaba, escuchaba y escuchaba y cuando había algo que no entendía siempre tenía a alguien a quien recurrir y eso fue, realmente, una gran suerte".

Tim Sanders, productor y ganador de un premio BAFTA por El Señor de los Anillos: Las Dos Torres entró en el proyecto en el año 2000. "Tim gozaba ya de una larga experiencia en el campo de la producción y su experiencia en El Señor de los Anillos le había reportado un gran conocimiento en áreas como los efectos especiales y la logística en una gran producción, lo que lo convirtió en un miembro muy importante del equipo", afirma Barnett.

WHALE RIDER es la primera película que se produce con apoyo New Zealand Film Production Fund, impulsado en el año 2000 por el gobierno de Nueva Zelanda para la producción de películas neozelandesas de mayor escala.

"Éste es un proyecto caro para los standars neozelandeses y es una amalgama de financiación local y extranjera", explica Barnett. "Bill Gavin, el productor ejecutivo, había ya trabajado con Pandora anteriormente. Su entusiasmo resultó clave para conseguir la financiación necesaria y que ApolloMedia se embarcara en el proyecto. Además, WHALE RIDER cuenta con la participación ya mencionada del New Zeland Film Production Fund, de la New Zeland Film Commission y NZ on Air".

El siguiente gran paso fue la realización del casting para el papel de Pai. "No quería una niña actriz. Quería una niña", recuerda la directora Niki Caro. "Sabía que no estaba buscando a una niña que pudiera hacerlo. Tenía que buscar a la niña. No tenía que tener unos rasgos o edad determinadas. Sólo tenía que ser pre-adolescente y ser una niña realmente especial. Diana Rowan fue la directora de casting y una de las personas más importantes de la película. Contaba con una gran reputación en los castings infantiles incluyendo la excelente elección de Anna Paquin para El Piano".

Rowan vió a cerca de 10.000 niños de distintas escuelas antes de reducir el número a doce. "Entonces les hicimos participar en un taller", explica Caro. "Keisha Castle-Hughes brillaba entre ellos. Es una actriz impresionante. Es el corazón de la película, un auténtico regalo. No me podría imaginar hacer la película con otra actriz que no hubiera sido ella".

"Todo el casting es impresionante", añade Barnett. "Rawiri Paratane (Koro) y Vicky Haughton (Flowers) han hecho un trabajo increíble. Son actores con una larga carrera en la industria neozelandesa".

Otra gran sorpresa fue la incorporación al reparto de Cliff Curtis, reconocido internacionalmente por su trabajo en películas como Daños Colaterales, Training Day (Día de Entrenamiento), Tres Reyes y Blow para el papel de Porourangi. "Durante todo el rodaje identifiqué plenamente a Cliff Curtis como Porourangi", afirma Barnett. "Últimamente había interpretado numerosos papeles en los que no era un maorí y esta oportunidad que se le brindó la quiso aprovechar al máximo".

"Ni uno solo de los actores de la película se cortó en el rodaje y así tenía que ser la película", afirma Caro. "Esto es lo que permite estas raras y apabullantes interpretaciones".

"Tenía que entender el significado de la palabra lideraje", afirma Caro. "Y como líder de esta película, como director, entendí que liderar no se consigue mediante gritos. Has de ser una persona que sirva al resto del equipo y cree un ambiente en el que todos puedan darlo todo".

Este principio se aplica tanto al reparto como al equipo técnico. "El equipo creativo que trabajó en la película era realmente magnífico", afirma Barnett. "Es fantástico tener a un equipo dotado de la experiencia, pasión y habilidad para convertir el proyecto en esta gran película". Niki Caro, Leon Narbey (The Price of Milk) como Director de Fotografía y, Grant Major (nominado a un Oscar por la Dirección Artística en El Señor de los Anillos) al cargo del Diseño de la Producción; David Coulson (Broken English) en el Montaje y Lisa Gerrard galardonada Globo de Oro por su trabajo en Gladiator y nominada por su trabajo en Ali y en El Dilema como Compositora.

El último obstáculo que se tenía que sortear era la localización de la película. "Esta novela está situada en Whangara y hubiera sido casi una herejía rodarla en otro lugar", afirma el productor John Barnett. "Hay ciertos elementos físicos que se describen en la novela: el rumor de la bahía, la isla que recuerda a una ballena, la casa de reuniones y sobretodo la gente de la que habla la leyenda. Si hubiéramos ido a otro sitio e intentado reproducir los alrededores y el ambiente, se hubiera notado en la película".

"Nuestra mayor obsesión fue el naturalismo", afirma Narbey. "Queríamos que tuviera un look bastante apagado. Sin embargo, eso no podía ser: se necesita luz, grandes reflectores y, al trabajar con la complexión de los Maoríes necesitamos incluso más luz".

Aunque se necesitó poco trabajo en la ciudad, una de las principales labores del equipo de diseño fue construir una canoa (waka) de casi 20 metros de eslora.

"Tardamos aproximadamente 12 semanas desde que empezamos hasta que la botamos", explica Major. "¡Se tuvo que construir en dos mitades para poderla transportar desde Auckland!"

"Cuando finalizamos el rodaje, regalamos el waka a Whangara pues durante mucho tiempo habían estado intentando construir una canoa pero, por alguna razón, nunca lo consiguieron", afirma John Barnett. "Es un recuerdo de lo que hicimos, de la historia que contamos y de cómo participaron".

"Trabajar en Whangara ha sido extremadamente beneficioso, incluyendo la posibilidad de trabajar con sus ciudadanos que han colaborado como extras", añade Sander. "Muchos de los pequeños papeles y los extras son en realidad ciudadanos de Whangara totalmente familiarizados con la leyenda de Paikea y todo lo que la rodea".

CANAL COMPRAS