• Inicio Sugerir Modificar

La niña santa


Cartel de La niña santa

Es invierno en la ciudad de La Ciénaga. Después de los ensayos de coro las chicas se reúnen en la iglesia a discutir temas doctrinarios. Por esos días las conversaciones giran en torno a la vocación. ¿Qué quiere Dios de mí? ¿Cómo distinguir entre la tentación del Diablo y el llamado de Dios? Las adolescentes Amalia y Josefina, cuando no participan acaloradamente de la discusión, hablan en secreto de los besos de lengua.

Josefina viene de una típica familia de clase media de provincia, Amalia en cambio, vive en el Hotel Termas, que pertenece a su familia y donde vive con su madre Helena y su tío Freddy. Durante esos días se está llevando a cabo un congreso de otorrinolaringología. El hotel está lleno de médicos. En la calle, la gente se arremolina para ver a un hombre que ejecuta un instrumento estrafalario: un thereminvox. Entre la multitud está Amalia. Un hombre, detrás, se apoya sexualmente sobre ella. Más tarde, en el hotel, descubre que ese hombre es el Dr. Jano, uno de los prestigiosos otorrinolaringólogos del congreso.

Amalia durante días espía al médico. Jano jamás advierte su presencia, pero sí la de la madre, Helena, a quien en la adolescencia admiró por ser una gran nadadora, y por la que se ha sentido nuevamente atraído. Helena disfruta enormemente de la pudorosa atención que le prodiga este hombre, sin muchas esperanzas. Sabe que está casado y que tiene una familia.

Amalia anuncia a su amiga Josefina que ya tiene una misión: salvar a un solo hombre.El mundo de este respetado médico de provincia, atrapado en una trama de buenas intenciones, está a punto de desplomarse

     Título original: La niña santa
     Año: 2004
     Duración: 106 min.
     Nacionalidad: Argentina, Italia, España
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 26/11/2004
     Distribuidora: Nirvana Films

 

Comentario

Hablo de religión, la católica que es la mía, porque es donde aprendí una forma de pensar. Un sistema de pensamiento que define una "naturaleza" para las cosas, y un sentido a la existencia. Un sistema que confía en que Dios ha dispuesto todo en forma de plan, ha organizado las cosas hacia un fin. Pero cuando, por distintos caminos, alguien llega a la conclusión que tal Arquitecto no existe, al menos en esos términos de "voluntad divina", el mundo se revela en su misterio, en su injustificada existencia. Es inevitable sentir cierto desamparo, que de ninguna manera es triste ni paralizante, sino inmenso y maravilloso. Y es el desamparo divino, el abandono de las criaturas a su suerte, sobre lo que he preferido construir mi propio pensamiento. La Ciénaga, La Niña Santa, giran en torno a eso. Lo religioso es una cuestión extremadamente actual para mí. Nos obliga a pensar en nosotros, abandonados en esta tierra a nuestras propias guerras, a nuestras propias cárceles, sin embargo, capaces de ser inmensamente libres.

Hay algo entre la medicina y la santidad que me interesa. Los cuerpos enfermos y los cuerpos sanos. Las lepras de Job, donde se esconden Dios y el Demonio. Los santos enfermos de santidad y sus milagros de sanación. Las llagas de los estigmas y la idea de pasión. El médico del alma. Los enfermos tan enfermos que parecen monstruos. Me gusta pensar en los monstruos. En la antigüedad la aparición de un monstruo, alguien físicamente contrahecho, era una señal divina. Un gran cataclismo se acerca, algo va a suceder, ha nacido un niño con cola de rana. El Monstruo, el que señala, el que devela los designios divinos. Los monstruos mutaron con el tiempo y aparecieron otros monstruos, los degenerados, las medidas arias, los asesinos seriales vestidos en cuero humano, ¿las ligas de cuero?, el petizo orejudo, los pobres en general, que amenazan con su monstruosas carencias. Desde Aristóteles, pasando por Plinio, los fisionomistas, el libro de Lavater (con prólogo de Goethe), los frenólogos, la antropología antropométrica, la antropometría forense, el alma y el cuerpo, tantas veces separados para ser santos, volvieron a reunirse en el mal.

Se de la existencia de un libro que estudia las similitudes morfológicas en los pies de las prostitutas. ¿Habría una huella de prostitutas? ¿No sería bueno que en la playa analizáramos las huellas de nuestras madres, nuestra propia huella? ¿Serán los tacos pequeñas prótesis para pies de prostitutas? ¿Será por eso que en el colegio no nos dejaban usar tacos?. A fines del siglo XIX, la preocupación por descubrir el alma de las personas en la carne no tenía límites. Y en esta película todo eso está de manera subyacente, todo el tiempo, tengo que decirlo. Hay un capitulo de los comentarios de Francisco de Veyga al código civil argentino, creo que de 1901, dedicado a la responsabilidad jurídica de los monstruos, donde analiza con mucho esmero el caso de los siameses, un cuerpo con dos cabezas, una cabeza con dos cuerpos, ¿cuántos responsables?. Me gusta pensar a la humanidad como una familia de fenómenos que traicionan toda previsibilidad.

Lo religioso es una cuestión extremadamente actual, que inunda toda cultura y se derrama fuera de todos los templos, y nos obliga a pensar en nosotros, los hombres, aquí, abandonados en esta tierra, a nuestras propias guerras, a nuestras propias cárceles, ¿no deberíamos intentar establecer un pacto entre nosotros, para organizar este mundo del modo que nos parezca mejor para la felicidad de todos, sin intentar hacernos iguales? En el fondo me parece un mejor camino que el "no hemos venido a liberar a los esclavos, sino a hacerlos buenos" dice San Pablo. Yo creo que es hora de liberar a los esclavos.