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La feria de las vanidades


Cartel de La feria de las vanidades

Hija de un paupérrimo artista inglés y de una corista francesa, Becky se queda huérfana a muy temprana edad. Incluso de niña, anhela una vida más glamorosa de la que le toca por suerte. Cuando sale de la Academia de la Srta. Pinkerton en Chiswick, Becky está decidida a conquistar la sociedad inglesa a cualquier precio. Para conseguirlo, usa todo su ingenio, astucia y sensualidad mientras trepa por la escala social de principios del siglo XIX.

La ascensión de Becky hacia la cúspide de la sociedad empieza cuando encuentra trabajo en calidad de gobernanta de las hijas del excéntrico sir Pitt Crawley (Bob Hoskins). Becky se gana a las niñas y, de paso, a Matilda (Eileen Atkins), la tía rica y solterona de la familia. No tarda en convertirse en indispensable, y Matilda acaba confiando ciertos secretos a la inteligente joven. Becky es consciente de que nunca será parte de la sociedad inglesa mientras no se mude a la ciudad. Cuando Matilda la invita a vivir en su casa de Londres, la joven no duda en aceptar. Allí se reúne con su mejor amiga, Amelia Sedley (Romola Garai), una joven que ha tenido una infancia cómoda y que no comparte las ambiciones de su amiga. Sin alejarse de la familia que ya conoce tan bien, Becky se casa en secreto con el heredero, el joven Rawdon Crawley (James Purefoy). Cuando Matilda se entera, echa a los recién casados de su casa. Napoleón invade Europa y Rawdon se hace voluntario para luchar en primera línea. Becky, embarazada, hace compañía y anima a la desesperada Amelia, cuyo marido George Osborne (Jonathan Rhys Meyers) ha sido llamado a filas. Cuando George muere en la batallad de Waterloo, la amistad que unía a Becky con Amelia se rompe sin remedio. Rawdon regresa sano y salvo. Becky da a luz un niño, pero la posguerra es dura, tienen poco dinero y aún menos comodidades. Más decidida que nunca a entrar en la sociedad de Londres y a vivir bien, Becky encuentra un protector en el poderoso marqués de Steyne (Gabriel Byrne). El caprichoso Steyne permite que Becky alcance su sueño, aunque el precio final quizá sea demasiado alto incluso para ella.

     Título original: Vanity Fair
     Año: 2004
     Duración: 137 min.
     Nacionalidad: Reino Unido, EE.UU.
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 05/11/2004
     Distribuidora: United International Pictures

 

Comentario

La directora nos ofrece su interpretación de la clásica novela. Criada en la India, entiende a Thackeray (que pasó su niñez en Calcuta). Esta conexión totalmente fortuita es a la vez creativa y muy personal. La nueva versión fílmica se pregunta hasta qué punto influyeron las culturas de ultramar en Inglaterra.

Hacía diez años que la productora Janette Day intentaba llevar la novela al cine. Dice: "Siempre he pensado que era la película de época que quería hacer. No tiene nada de remilgada, Becky Sharp es una heroína moderna que nace en la época equivocada, una mujer con carácter, difícil y diferente en un mundo de lujos y de locura. La influencia del personaje tiene mucho alcance y soporta el paso del tiempo".

Para los guionistas y productores asociados Matthew Faulk y Mark Skeet, adaptar "La feria de las vanidades", "fue un sueño hecho realidad, un verdadero privilegio. Thackeray nos ofrece una serie de personajes ricos y cómicos, el sueño de cualquier guionista. Esta novela habla de todos nosotros".

El guionista Julian Fellowes comenta: "Con Becky Sharp, Thackeray crea una heroína arquetípica cuya frescura, vitalidad y relevancia van más allá de las épocas y de las generaciones".

LA FERIA DE LAS VANIDADES es la adaptación más importante que se ha hecho del trabajo del autor desde que Stanley Kubrick dirigiera Barry Lyndon en 1975. Según Faulk y Skeet: "El mayor reto fue reducir una novela de 900 páginas al tamaño de un guión. Fue posible concentrándonos en las aventuras de la maravillosa Becky Sharp. El viaje desde el comienzo del proyecto hasta el resultado final fue largo, pero si conseguimos familiarizar a más gente con esta grandiosa novela, cada segundo del viaje habrá valido la pena". Janette Day desarrolló la película trabajando en Granada Film y siguió con el proyecto después de convertirse en productora independiente. Igualmente, Donna Gigliotti, que llevaba trabajando en el proyecto con Janette Day desde 1999 cuando era presidenta del departamento de producción de USA Films (trabajó con Mira Nair en La boda del monzón), fundó su propia empresa, Tempesta Films, y apoyó el proyecto. Nos dice: "Becky Sharp es un personaje genial. Se da cuenta de que hay una vida mejor, pero las convenciones sociales de su época no permiten que las personas suban por la escala social. Ella encuentra una forma de hacerlo. Lo más conmovedor es que cuando Becky consigue por fin lo que tanto anhelaba, descubre un cierto vacío en su vida".

En la primavera de 2002 el proyecto se consolidó cuando Focus Features y su directora Mira Nair aceptaron hacer y financiar la película. Según Janette Day: "LA FERIA DE LAS VANIDADES tenía que ser una película enorme, lujosa, con personajes divertidos y conmovedores, con historias cruzadas, con realismo y humanidad Eso es lo que consiguió Mira en La boda del monzón, no hay personaje que nos deje indiferentes".

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