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Frío sol de invierno


Cartel de Frío sol de invierno

Adrián, un atractivo joven de veinticinco años, recibe el alta médica en el sanatorio donde ingresa periódicamente debido a sus problemas mentales. De familia adinerada y huérfano de madre, esa misma mañana el abogado de su padre le comunica la intención de éste de abandonar la ciudad para vivir su vida al lado de otra mujer, dejándole a su nombre la casa familiar ahora vacía. Perplejo y resentido por la noticia, decide iniciar su búsqueda, humillado por lo que él considera una traición, aprovechando su estancia en el sanatorio.

     Título original: Frío sol de invierno
     Año: 2004
     Duración: 97 min.
     Nacionalidad: España
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 12/11/2004
     Distribuidora: Wanda Films

 
Premios:
Goya. Mejor dirección novel 2005
Nominaciones:
Goya. Mejor montaje 2005

Comentario

Escribir un guión siempre tiene un extraño añadido; si no se materializa en una película, no existe. Y en caso de rodarse, el resultado siempre es un misterio.

En este caso, el misterio llevaba por título, "Frío sol de invierno".

Ahora que ha pasado casi un año de "todo aquello", uno va descubriendo que más que un misterio, sacar adelante una película es un milagro y que por lo menos en mi escasa experiencia, hay todavía dos recuerdos que aún mantengo muy presentes; uno, el excelente ambiente humano y de trabajo de todos los que allí participábamos y dos, una soledad tozuda y persistente que me acompañó cada día, como un traje de faena en horario de trabajo.

Esa soledad que uno necesita y va buscando cuando escribe, aparece de nuevo a lo largo de las semanas de rodaje; todo el día rodeado de gente y todo el día solo.

Curiosamente, al otro lado de la cámara, ese fue también el estado de ánimo que perseguía a los personajes. Diferentes status sociales y económicos pero un nexo en común; gente que no encuentra su sitio o se ha cansado ya de buscarlo, gente abandonada que paga las consecuencias de vidas que no han vivido, gente desplazada sobreviviendo en trabajos precarios o vejatorios. Gente sola y herida, vidas de cuneta.

Y como testigo mudo, ese sol de invierno que se cuela a duras penas entre las nubes y que nunca llega a calentar, luz avara del norte y lluvia constante.

Quizás por eso necesitaba ubicarla en una pequeña ciudad no reconocible, para que se reconociesen todas.

Y ahí es donde uno recuerda también al productor que a modo de rey mago te va consiguiendo, dentro de un límite llamado presupuesto, aquello que le pides. Siempre le agradeceré ese reparto, esa luz, esas localizaciones y ese equipo.

Me gustaría pensar que he devuelto en forma de película, aquello que buscábamos al comienzo del viaje y que ahora enseñamos a quien quiera acercarse a verla. Ojalá que esta historia de soledades, encuentre público suficiente que le acompañe.

Esa misma noche Gonzalo, un adolescente que se busca la vida en trabajos esporádicos y que a menudo rozan el delito, descarga un camión en un cementerio de coches, bien entrada ya la madrugada. A la hora de cobrar el trabajo, el dueño le acaba pagando menos de lo indicado, situación que se le repite demasiado a menudo. Su madre, Raquel, malvive desde hace muchos años de la prostitución callejera y la relación con Gonzalo es cada vez más difícil pese a los intentos del chico de agradar a ésta y de quien a menudo solo recibe rechazo y distancia. La noche que Gonzalo y Adrián cruzan sus caminos, será para los tres el principio de algo que nunca hubiesen imaginado.