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León y Olvido


Cartel de León y Olvido

León y Olvido son dos hermanos mellizos -él con síndrome Down- huérfanos desde hace cinco años y que como única herencia han tenido el alquiler de la vieja casa en la que viven y un coche.

La relación entre ellos es contradictoria, por un lado les une un gran cariño, por otro disputan sin tregua. Olvido quiere que León tome sus propias decisiones, colabore en casa y aprenda a valerse por sí mismo, pero León sólo desea sentirse protegido y atendido por su hermana. Olvido ha tenido que dejar sus estudios y ponerse a trabajar; León apenas acepta algunas pequeñas cuotas de responsabilidad en los asuntos de la casa. Y las relaciones de ambos con el mundo exterior no siempre son gratificantes.

La desesperación de Olvido va en aumento y la tenacidad de León será continuamente puesta a prueba, por lo que ambos vivirán situaciones muy extremas. Situaciones que desafían el amor que se profesan y el marco moral en el que se mueven.

     Título original: León y Olvido
     Año: 2004
     Duración: 112 min.
     Nacionalidad: España
     Género: Drama.
     Distribuidora: S.L. Diferencia Audiovisual

 

Comentario

- ¿La idea de la película está basada en hechos reales?. ¿Por qué se le ocurrió la idea de contar una historia con un chico que tenía sindrome de Down, con las complicaciones que podría conllevar?

Yo creo que todas las historias, hasta las más fantásticas, están basadas en hechos reales y en cosas que se ha temido o deseado que pasasen. LEÓN Y OLVIDO en concreto está principalmente basada en deseos y temores que han aprovechado algunos personajes y hechos reales -aunque la mayoría inventados- para plasmarse, pero el impulso principal era plasmar aquellos y no estos.

Desde niño he tenido relación cercana con gente con el síndrome Down y se ve que su manera de ser me impactó. Respecto a las complicaciones: cuando se me ocurre algo que me gusta, que me llama no pienso en ellas, me dejo llevar por los personajes y las situaciones. Las complicaciones las enfrento después.

- ¿Qué es lo que quería contar exactamente en esta película? ¿Ha obtenido el resultado que usted esperaba o le ha quedado algo por contar?

Quería hacer sentir el conflicto entre dos personajes que tienen cada uno hacia el otro sentimientos muy intensos y contradictorios, y también quería hacer sentir el conflicto que ambos tienen con su entorno, cada uno de un modo distinto. A su vez la narración guarda la misma ambivalencia hacia todos ellos, personajes y entorno: por un lado intenta ser escrupulosamente neutral, actuar como un notario honrado, por otro los pone en situaciones muy difíciles, a veces extremas, incluso crueles, evidenciando un cierto

humor negro, pero confío en que bajo la capa de dureza se pueda captar sin problema la ternura con la que están vistos. En el fondo tal vez se trate de mostrar la vieja guerra entre el deseo y la realidad.

Respecto al resultado: nunca estoy del todo contento con lo que hago, pero las respuestas de público y especialistas están siendo muy satisfactorias.

- Sorprende la naturalidad con la que actúa Guillem, ¿había hecho más papeles anteriormente? ¿Qué le ha parecido la experiencia de dirigir a un chico con síndrome de down? ¿volvería a repetir la experiencia? Cuéntenos cómo fue el casting de los actores por favor.

Bajo la naturalidad de Guillem hay un gran trabajo. Nunca antes había interpretado. En cuanto le conocí e hicimos un primer ensayo decidí que le iba a plantear las mismas exigencias que a los demás actores. Así lo hice y respondió a ellas con una gran categoría, como si siempre se hubiese dedicado a actuar. Evidentemente Guillem tiene características singulares, pero ningún actor es igual a otro; para todos hay que aplicar dos tipos de

tratamiento: el general y el específico; el primero tiene elementos comunes a todos, informativos y el otro lo varías según la personalidad de cada actor y según tu inspiración. Se trata siempre de plasmar, enriqueciéndolo, el personaje escrito y ,al mismo tiempo, de aprovechar las mejores cualidades del actor concreto que tienes delante; a veces estas dos

exigencias chocan. Cada vez me importa menos hacer que choquen y que salten chispas.

Dirigir a Guillem ha sido un placer, y también ha sido duro, pero lo mismo podría decir de Marta y de los otros actores. Dirigir cine siempre es un poco sadomasoquista.

Por supuesto que repetiría la experiencia con Guillem, ojalá que aparezca una historia que lo permita.

El casting para los actores que no tenía ya previamente elegidos, lo hice en A Coruña. Como es lógico allí asiste menos gente que a uno que se haga en Madrid o Barcelona, pero fue suficiente. Los casting de los muchachos con síndrome Down resultaron divertidos y conmovedores; quedaron fuera algunos de gran interés, pero necesitaba los que necesitaba.

Guillem fue el último en ser elegido. Llegó con solamente una semana de antelación al rodaje. Todo un valiente. No me convencía del todo para el papel de León ninguno de los que había visto hasta entonces, necesitaba a alguien que tuviese una determinada edad, que pudiese aprenderse su papel de memoria, que tuviese una dicción aceptable, que tuviese "gancho" y que además poseyese una capacidad de asimilación y mimesis y una ductilidad

importantes; Guillem tenía todo esto y más. Menna, mi ayudante, me presentó un día un vídeo que nos llegaba de Barcelona. Por suerte no me había hecho caso cuando le dije que debían buscar solamente en poblaciones cercanas. El vídeo me impresionó, entonces llamé a Guillem por teléfono y hablamos largo y tendido, un par de veces, hasta le hice cantar. También hablé con su madre, Joana, respecto a las dificultades que entrañaba un rodaje, al

cansancio que produce incluso en los más avezados y me tranquilizó su respuesta: una contundente fe en la capacidad de resistencia y en la valía de Guillem, no hecha desde la vehemencia sino desde una serenidad tan convencida que hizo que me pudiese ya dormir tranquilo: por fin teníamos a León.

- ¿Cómo fue el rodaje?, ¿alteró de algún modo el plan de rodaje y el presupuesto el hecho de contar con actores no profesionales? Cuéntenos por favor anécdotas del rodaje.

Rodamos en cinco semanas, y a pesar de mucho agorero cumplimos el plan con gran solvencia. Siempre eché de menos no haber tenido al menos una semana más de preparación y otra más de rodaje, pero el resultado a juzgar por las reacciones es muy satisfactorio.

Decidí rodar con una cámara de vídeo, pequeña, una Mini-DV para facilitar el rodaje con los no profesionales...y con los profesionales. Ganamos tiempo e intimidad. La lógica habitual de un rodaje está marcada por el patrón de las necesidades de iluminación, aquí lo fue por el ensayo y la grabación, por las necesidades intrínsecas de la película.

Guillem podía ser más lento que otros entendiendo lo que yo le pedía (no siempre) pero una vez entendido no lo entendía peor. En su falta de maldad hay curiosamente una gran sabiduría. Cuando rodábamos la escena de la bañera (Olvido y León se bañaban juntos, desnudos) surgió un problema, que Guillem me va a perdonar que cuente; yo me impacienté con él porque no respondía a lo que le pedía. En realidad ya estábamos terminando la escena y lo principal había ido muy bien, pero me enfadé un poco y le dije que si no me hacía caso se terminaba la escena. Finalmente hicimos lo que había que hacer

y la terminamos. Después de vestirse Guillem me pidió hablar conmigo a solas y salimos al parque. Me dijo que no le había gustado mi impaciencia ya que él no me estaba desobedeciendo, sino que le había surgido un problema y yo le expliqué por qué me había impacientado. Me comprendió, pero también me pidió que le comprendiera yo él: estaba con Marta desnuda en la bañera, "¡y tienes que entender que en realidad no es mi hermana!". No me lo comí entero porque aún teníamos mucho trabajo por delante.

Ese fue el segundo de los dos únicos problemas serios que tuvimos. El otro había surgido cuando se negó a romper un dibujo, un retrato de Marta. Estuvo muy terco aunque finalmente accedió. El incidente me provocó los sentimientos contradictorios que yo buscaba retratar: ternura, por su devoción a Marta, ¡y ganas de estrangularlo!

- ¿Cómo fue la relación de Marta y Guillem en el rodaje?

Fue extraordinaria. Yo le había dicho a Marta que contaba con su ayuda para trabajar con Guillem, ¡pero no tanto! Al principio mi temor era que pudiese haber algún tipo de recelo, de temor entre ellos que incidiese en su interpretación; pronto mi temor cambió: ahora consistía en que de lo bien que sintonizaban nos podían fallar los momentos tensos, de enfrentamiento. Pero tampoco ocurrió así. Marta y Guillem son dos pedazos de diamante en bruto, Marta con el añadido de una técnica increíble; pero creo que hubo una simbiosis entre ambos más allá de propósitos y conciencias que brilla por toda la película. Al lado de esta pareja para mí Bogart y Bacall sólo son de cartón piedra.

- El deseo de Olvido de tratar a León como una persona normal y tratar de que él sea independiente la muestra como una hermana demasiado dura y con métodos moralmente cuestionables, ¿pretendías esto con la película?

La película no juzga a los personajes ni quiere dar lecciones morales. Olvido se enternece con León porque su hermano tiene cualidades encantadoras y porque tienen una infancia (la verdadera patria) en común. Olvido quiere que León sea más independiente porque ella también necesita serlo. Olvido se quiere deshacer de León porque para ella es una carga insoportable y porque no es feliz.

Hay películas que quieren mostrar las cosas como les gustaría que fueran a los que las hacen o las pagan: en general buscan halagar nuestro lado más infantil y propagar determinadas ilusiones morales. Otras prefieren intentar explorar las cosas como son o como verosímilmente podrían ser: buscan seducir sin faltar a la verdad, quieren nuestra complicidad sin separar los intereses de nuestra inteligencia de los de nuestro corazón. Quiero pensar que "LEÓN Y OLVIDO" está más cerca de estas últimas.

- Aparte de la belleza del paisaje, Galicia es difícil para rodar por las inclemencias del tiempo. ¿Qué le animó a rodar allí? ¿tuvo algún tipo de ayuda de alguna organización benéfica de allí?

Rodé allí la película porque allí la imaginé y porque allí tengo mi productora. El tiempo te puede traicionar en cualquier parte aunque suele haber pautas regulares, (cada vez menos). Yo ya sabía lo que es rodar en Galicia, mi anterior largometraje también lo había rodado en A Coruña. Teníamos para "LEÓN Y OLVIDO" ayuda de la Xunta de Galicia y co-producción con la Televisión de Galicia, y colaboraron con nosotros el Ayuntamiento y la

Diputación coruñeses, pero no tuvimos apoyo de ninguna organización benéfica, salvo el apoyo "logístico" de Paideia que nos facilitó el poder contar con Jaime Vázquez para el papel de Jonathan y algún otro.

- El mensaje final que se extrae de la película tiene una lectura positiva: muestra el gran amor que puede ofrecer una persona con síndrome de down, con su inocencia e ingenuidad dentro de un mundo bastante cruel. ¿no le parece un poco exagerado las circunstancias que lo rodean, una hermana que lo

trata duramente y que intenta de una manera poco ortodoxa que su hermano desaparezca de su vida?

La película se limita a presentar del modo más vivo un conflicto, una serie de contradicciones. Y lo que muestra no es exagerado: en las noticias de los periódicos de los últimos años se pueden encontrar casos mucho más dramáticos. Sí hay un juego con la repetición de intentos de Olvido de deshacerse de León, pero ese es un recurso de la narración que imita los estribillos de los romances populares; pertenece al

modo en el que se cuenta; lo que se cuenta no alcanza, ya digo, los peores casos que la realidad ofrece. Y esto sin entrar en la subconsciencia de la gente: la película tiene que plasmar acciones, pero estas reflejan los temores y deseos que cualquiera puede sentir en su interior aún si darse cuenta, y, desde luego, sin que necesariamente los realice. Es por aquí por dónde más hay que buscar la verosimilitud de LEÓN Y OLVIDO, y creo que la

mayor parte del público que la ha visto aunque sea intuitivamente lo está entendiendo así.

- En medio de tanta película comercial, ¿por qué ha querido escribir y dirigir esta historia?, ¿para qué público la ha escrito?

La verdad es que no elijo las historias siguiendo ningún tipo de cálculo previo, ellas me eligen a mi y yo veo después si es factible o no intentar hacerlas. Siempre he pensado que las relaciones entre personajes, si uno sabe escarbar en sus sentimientos, en sus ideas, en sus contradicciones y las expone del modo adecuado, acaban interesando a todo el mundo. Es cierto que hay un tipo de público (mayoritario) muy sometido a una serie de fórmulas estándar, de estereotipos de toda calaña al que es difícil sacar de ahí. Es difícil pero no imposible. A quien se trata con respeto acaba devolviendo respeto e inteligencia. Se puede hacer un cine popular que responda al mismo tiempo a las más altas exigencias artísticas. Y para mí estas exigencias tienen exclusivamente que ver con el ritmo y la verdad, no con la apariencia o brillantez del envoltorio.