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Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snickets


Cartel de Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snickets

Jim Carrey es el taimado Conde Olaf que con sus astutos disfraces y tremendas estratagemas está decidido a hacerse con la fortuna familiar de los huérfanos Baudelaire. La película ha sabido hacerse con esa mezcla única de inteligencia, ironía e irreverencia que los lectores de cualquier edad han descubierto en las afamadas novelas de Lemony Snicket. Los libros de Lemony Snicket llegaron a ocupar el primer puesto en la lista de libros infantiles de más éxito en los Estados Unidos.

     Título original: Lemony Snicket's A series of unfortunate events
     Año: 2004
     Duración: 100 min.
     Nacionalidad: EE.UU.
     Género: Comedia.
     Fecha de estreno: 22/12/2004
     Calificación: Todos los públicos
     Distribuidora: United International Pictures

 

Comentario

Desde los cuentos de los Hermanos Grimm pasando por las fábulas morales de la era victoriana a las retorcidas historias de Roald Dahl, la literatura infantil hace gala de una larga tradición en la que unos niños encantadores se enfrentan a cosas realmente terribles. Las once novelas escritas y narradas por el misterioso Lemony Snicket - al que algunos acusan de ser Daniel Handler, un autor de 34 años - han elevado la tradición todavía más alto... para dejarla caer por el barranco.

Sin embargo, las novelas del Sr. Snicket han sido aclamadas por los lectores y la crítica en el mundo entero. Fueron las primeras en echar a la serie Harry Potter del primer puesto de los bestsellers infantiles del "New York Times" y, desde entonces, los libros que conforman la serie han ocupado esta lista durante más de 600 semanas. Los libros de Mr. Snicket han sido elogiados por publicaciones como "New York Times", "Entertainment Weekly" y "U.S. News and World Report", y han vendido más de 27 millones de ejemplares en todo el mundo, a pesar de que el autor no deja de repetir que "¡compren otra cosa!".

Por si eso no fuera bastante, una adaptación cinematográfica dirigida por Brad Silberling con un reparto angustiosamente talentoso que incluye a Jim Carrey está a punto de ensombrecer los cines. La película se basa en el mismo humor subversivo, peligro, locura, imaginación, emoción sincera, peculiar estilo y sanguijuelas caníbales que hacen que los libros del Sr. Snicket sean algo único.

"Les rogué que no lo hicieran. Les rogué que no contrataran a un buen director. Les rogué que no escogieran a actores de talento. Les rogué que no basaran una película en una de mis novelas, ¡y se basan en tres!", exclama el Sr. Snicket desde un agujero en el suelo o, si prefieren, una lujosa mansión. "Mi única esperanza es que hordas de voluntarios lean esto, compren todas las entradas de todos los cines y no vayan a ver la película".

"Lemony Snicket es uno de los autores actuales con más originalidad", dice Jim Carrey, ignorando del todo los sentimientos del Sr. Snicket. "Este viaje demencial por la vida de esos niños es a la vez maravilloso y aterrador".

Meryl Streep, cuya hija "se volvió loca con el proyecto", no podía dejar pasar la oportunidad de trabajar en esta película. "Lo que más me atrae es que es una historia que demuestra lo independientes que pueden llegar a ser los niños", comenta Meryl Streep. "También juega con su deseo de valerse por sí mismos y, en el caso de los niños Baudelaire, de ser más listos que cualquier adulto". Sin embargo, la actriz no dice que uno de los niños se ve obligado a disfrazarse momentáneamente de camello.

Jude Law se enteró de la existencia de los libros del Sr. Snicket cuando su hijo volvió corriendo del colegio, aunque nadie le perseguía, con uno de ellos en la mano.

"Los libros de Lemony Snicket tienen una forma única de atraer a los niños y a sus padres", comenta Jude Law. En su opinión, el narrador, aunque carezca de rostro, crea una relación emocional con los niños y los protege desde donde está. "Contrario a la mayoría de la literatura dirigida a los más jóvenes, estos libros tienen un toque siniestro que intriga a los de cualquier edad".

No cabe duda de que la palabra "siniestro" se refiere al conde Olaf, un malo entre los malos y aún peor actor interpretado por Jim Carrey. Los niños, una y otra vez, no tienen más remedio que depender de su inteligencia para escapar de las garras de Olaf. Algunos son de la opinión de que el conde es el equilibrio cómico perfecto. Otros creen que huele mal y que sólo tiene una ceja. También los hay que opinan que es el malo más aterrador de la historia del cine desde Joan Crawford.

Para el director Brad Silberling, las novelas parten de la base de que los niños tienen sentido del humor y que no se achantan delante de nadie. Añade que optó por esa perspectiva a la hora de dirigir la película: "Los libros están llenos de rebeldía, de atrevimiento, la película también". No debemos olvidar, sin embargo, que Brad Silberling no se juega nada cuando un niño especialista debe quedarse colgado de un acantilado.

Haciendo hincapié en el hecho de que los adultos no suelen hacer caso a los niños a pesar de que deberían, la historia, según el director, habla de supervivencia y perseverancia. Subraya el poder que pueden llegar a tener los niños cuando hacen gala de ingenuidad, sobre todo en un mundo que desconocen, desagradable y lleno de ropa que pica.

"El mundo de Lemony Snicket es un enfrentamiento constante entre el presente y el pasado en el que conviven ordenadores y adoquines. Los niños no tienen más remedio que recurrir a la astucia para sobrevivir en un ambiente tan peculiar", nos explica Brad Silberling. "Es una historia maravillosa con una textura que parece proceder de otra época, pero tecnológicamente muy contemporánea, como los temas que explora". Se refiere a temas que abarcan desde la justicia comunitaria, a secuaces con un garfio en lugar de mano, hasta los frigoríficos.

Julia Pistor, una de las productoras ejecutivas y primera vicepresidenta de Nickelodeon Movies, recuerda cuando su equipo descubrió la serie de "Lemony Snicket" en 1999, justo antes de la publicación de "Un mal principio", "La habitación de los reptiles" y "El ventanal", los tres primeros de la serie.

"Nos pasaron los manuscritos, los leímos y nos hicimos con los derechos inmediatamente; nos encantó esa corriente de humor subversivo", recuerda Julia Pistor. "Era algo totalmente nuevo para la literatura infantil. Además, la historia de esos increíbles niños que siempre van un paso por delante de los adultos encaja perfectamente con la 'oeuvre' de Nickelodeon". "Oeuvre", en este contexto, puede significar "tortilla de queso de cabra" o "conjunto de la obra" según se pronuncie.

El productor Walter F. Parkes hace hincapié en el hecho de que la película no sólo es una historia de aventuras acerca de tres inteligentes hermanos, sino que también es la historia del mismo Lemony Snicket que se relaciona con cada uno de los personajes, jóvenes o viejos, de un modo muy específico.

"De hecho", nos dice Walter F. Parkes, "al final de la película, se tiene la sensación de que Lemony seguirá a uno de los personajes porque habrá que continuar con sus historias". Una vez dicho eso, el productor se colocó un bigote falso y unas gafas oscuras por si Lemony Snicket también le seguía.

La productora Laurie MacDonald está totalmente de acuerdo y añade que nunca había leído novelas infantiles tan sofisticadas y divertidas además de contener un mensaje importante. "A pesar del tono cómico e irreverente, la película, como los libros, habla de supervivencia", nos comenta Laurie MacDonald. "Los hermanos Baudelaire dan la impresión de poder sobreponerse a las calamidades gracias a su ingenio, mientras que los adultos no parecen enterarse de lo que pasa". Al salir, la productora tuvo que enfrentarse a una muchedumbre furiosa.

Jim Van Wyck, otro que se disfrazó de productor, también está de acuerdo, y recalca: "Es una historia maravillosa, totalmente impredecible, basada en la fuerza de la familia y la resistencia de los niños".

En opinión de Julia Pistor, la ingenuidad de los hermanos Baudelaire es inspiradora. "Esta película no rebaja la inteligencia de los niños, al contrario, la realza", nos dice, después de consultar con su "ayudante" de doce años. "Me encanta como los Baudelaire son capaces de superar al conde Olaf".

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