• Inicio Sugerir Modificar

Confidencias muy íntimas


Cartel de Confidencias muy íntimas

Por llamar a la puerta equivocada Anna termina contándole sus problemas matrimoniales a un consejero financiero llamado William Faber. Conmovido por su angustia, que a la vez le resulta excitante, Faber no tiene valor para decirle que en realidad no es psicólogo.

De una cita a otra, se va creando un extraño ritual entre ellos. William se siente conmovido por la joven mujer a la vez que fascinado por oír los secretos que ningún hombre alcanza a oír. Pero, ¿quién es Anna? y ¿realmente la está engañando con este juego?

Yendo mucho más allá en esta extraña relación, Anna y William empiezan a cuestionarse sus vidas y a pensar en sus seres queridos. Gracias a la perspectiva del otro, empiezan a ver todo de manera distinta, sin tener ni idea de dónde les llevará...

     Título original: Confidences trop intimes
     Año: 2004
     Duración: 104 min.
     Nacionalidad: Francia
     Género: Drama.
     Distribuidora: Vertigo Films

 

Comentario

- Háblanos del génesis de tu nuevo proyecto.

El productor Alain Sarde y Christine Gozlan me sugirieron que leyera algo que Jérôme Tonnerre estaba escribiendo. Eran unas treinta páginas de una historia que realmente me entusiasmó. Me dio la impresión que era el comienzo de un thriller sentimental. La historia empezaba con una identidad confusa y evolucionaba hacia algo que estaba entre el misterio y el deseo. La historia realmente me habló. En ese momento empecé a trabajar con Jérôme en su adaptación. Los dos queríamos ir en la misma dirección.

- ¿Qué fue en concreto lo que te atrajo de la historia?

Es un encuentro poco habitual que es íntimo y asombroso a la vez. Los dos personajes principales se van descubriendo despacio, muy poco a poco. Esto es especialmente así con Anna, el personaje interpretado por Sandrine Bonnaire. Me gusta que queramos saber quién se esconde detrás de esta joven mujer. ¿Consiste simplemente en que no es feliz?¿Se siente engañada? Cualquier cosa es posible, podría estar en peligro o podría estar simplemente manipulando a William. Dirigir una película y a un grupo de actores teniendo esto en mente es un ejercicio fascinante. Tienes que jugar con las apariencias, dejar sitio para la duda.

- Mientras que estabas escribiendo el guión, ¿ya habías pensado en los actores que querías?

No, nos imaginamos a William y a Anna sin saber quien los interpretaría. Por supuesto barajamos varios nombres pero dejamos la elección para más adelante.

A veces los actores son una fuente de inspiración, pero en esta película escribimos basándonos en los personajes, no en los actores. Lo que sí que fue fantástico es que una vez terminada la película nos dijimos, "¿quien si no Sandrine Bonnaire y Fabrice Luchini podrían haber interpretado estos papeles? Se impusieron por encima de nosotros, y le dieron todo a sus personajes.

- ¿Qué fue lo que te llevó a ellos?

Conocía a Sandrine Bonnaire desde que hicimos Monsieur Hire y estaba esperando lo oportunidad adecuada para volver a trabajar con ella. En cuanto que terminamos el guión, ella era una elección obvia. Aceptó el papel inmediatamente. Anna le ofrecía un registro diferente, más ambiguo y a la vez más crudo. Era una oportunidad para descubrir a esta actriz de una manera diferente. Con Fabrice Luchini fue distinto. Yo sólo le conocía desde el punto de vista del espectador. Alain Sarde y Christine Gozlan sugirieron su nombre y me pareció una idea estupenda.

- Este papel es algo totalmente nuevo para él, más profundo, más expuesto...

En esta película no es muy diferente a como es en la vida real, pero sí que revela una cierta humanidad, fragilidad, y sentimientos bastante inesperados. Hasta donde yo sé, nunca antes hemos visto a Sandrine o a Fabrice tal y como se presentan aquí. Cuando Sandrine, interpretando a Anna, dice cosas tan duras, con tanta confianza, y con esa especie de calma casi angelical, es algo muy fuerte. Actúa de forma perturbadora. No se supone que él tenga que oírlo, pero al hacerlo su mundo se vuelve del revés y empieza a cuestionarse todo. Camina por un territorio desconocido, donde él ya no es el maestro: el mundo de los secretos femeninos. Este es uno de los aspectos que encontré fascinantes de tratar en la película.

- Sandrine Bonnaire y Fabrice Luchini sorprenden como pareja. ¿Qué tal trabajaron juntos?

Tenía en mente a una pareja de opuestos. Son dos actores de familias diferentes que simplemente no están hechos para estar juntos. Si no hubiera entrado por la puerta equivocada, nunca se habrían conocido. Ese es el tema de la película. Anna nunca habría conocido a William y Sandrine nunca habría conocido a Fabrice. Se tienen mucho respeto el uno al otro pero cada cual va al son de su propio tambor. En la película hay momentos en los que tocan juntos pero de repente empiezan a desafinar como resultado de su propia naturaleza. Para un director esto es como un regalo.

- La película muestra a los dos personajes esperando...

Esto es lo que yo creo que hace de la película un thriller sentimental. El misterio, la incertidumbre, el miedo, la duda y el suspense, todo ello girando en torno a las emociones. No me atrevo a decir que es una historia de amor, porque hay mucha más perversión, es más atípica y a la vez platónica. Disfruto creando expectativas.

Para mí lo más bonito de la película, la parte más conmovedora, es el preludio, lo que "viene antes de". No es una cuestión de vergüenza virginal, es una cuestión de ser atento, de respetar, de retrasar "el momento en el que..." En este caso una especie de deseo flota sobre sus cabezas, una especie de conflicto del que van siendo cada vez más conscientes, poco a poco. Adivinamos cuando están empezando a enamorarse. Cuando captas esto de los actores, es muy molesto de filmar.

- Hay muchos papeles secundarios importantes.

Ya había trabajado con Michel Duchaussoy en La Viuda de Saint Pierre y estaba encantado de trabajar con él de nuevo. Se divirtió mucho interpretando el papel de psiquiatra. La que más me gusta es Anne Brochet. Su personaje, Jeanne, no era fácil de hacer. Si hay una persona a la que no se le escapaba nada de esta aventura, esa era ella. Es una mujer realmente increíble. Helena Surgere interpreta a Madame Mulon, la fiel y buena secretaria que "pasa de padre a hijo", que conoce la casa como la palma de su mano. Da a su personaje la correcta nota maternal .

El personaje interpretado por Gilbert Melki, muy importante porque Anna siempre está haciendo referencia a él, solo tiene dos escenas en las que verdaderamente destaca. No hay suficiente espacio para que el personaje haga movimientos en falso. Gilbert Melki estuvo ejemplar. Recuerdo que hubo un momento en que su expresión era oscura, profunda, terrible y de repente en tan solo un instante mostró una total fragilidad.

- ¿Hay alguna imagen que permanezca contigo desde el rodaje?

Hay muchas y las más importantes suelen ir unidas a los actores. He tenido mucha suerte por haber trabajado a menudo con actores tan buenos que han hecho un extraordinario trabajo. Y, una vez más, trabajar tan de cerca con Sandrine y Fabrice ha sido una maravilla. Su generosidad, su habilidad para acertar realmente no me sorprendió.

El encuadre de las películas lo decido yo y estoy convencido que esto incita a los actores a dar mucho más de sí mismos. Se establece un entendimiento casi sensual. Cuando estoy organizando el rodaje me siento como un personaje de la película, como un actor virtual. Cuando grito "corten" ligeramente inclinado para ponerme cara a cara con las personas que están llevando a la vida la historia... eso no tiene precio.

CANAL COMPRAS