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Ray


Cartel de Ray

Ray es el drama musical biográfico de la leyenda americana Ray Charles (Jamie Fox). Nacido en una ciudad pobre de Georgia, Ray Charles se queda ciego a la edad de siete años, poco tiempo después de haber sido testigo de la accidental muerte de su hermano pequeño. Inspirado por su madre, encuentra su lugar detrás de un teclado de piano. Debido a su inimitable música, en la que mezcla una gran variedad de diferentes estilos, se hace mundialmente conocido. Al tiempo que revoluciona la música, lucha contra la segregación y defiende los derechos de los artistas dentro del negocio de la música. "Ray" proporciona un retrato de este genio de la música mientras supera su adicción a las drogas y se trasforma en uno de los artistas más queridos de su país.

     Título original: Ray
     Año: 2004
     Duración: 152 min.
     Nacionalidad: EE.UU.
     Género: Biografía.
     Fecha de estreno: 28/01/2005
     Calificación: Mayores de 13 años
     Distribuidora: United International Pictures

 
Premios:
Oscar. Mejor actor 2005
Nominaciones:
Oscar. Mejor película 2005
Oscar. Mejor director 2005

Comentario

Si una vida se reduce a la suma de sus partes, entonces la historia de Ray Charles podría verse como un relato de triunfos y fracasos personales que se esconden tras una longeva y multipremiada carrera en el negocio del espectáculo. Pero estamos hablando de un hombre que sintetizó sus luchas, su dolor y su oscuridad personal con la misma efectividad con la que supo fundir en su arte una miríada de estilos musicales: el jazz, el rhythm & blues, el rock & roll, el gospel y el country. Su historia tiene entonces un sentido muy distinto: la cadena de eventos y logros se transforma en el vibrante y conmovedor trayecto de un genio único con una visión propia que enseñó al mundo a escuchar música de una forma nueva.

RAY es la biografía, nunca contada antes, de esa leyenda de la música americana que es Ray Charles. Viene a la pantalla de la mano del premiado cineasta Taylor Hackford y cuenta con un notable trabajo en el papel protagonista del multifacético Jamie Foxx.

Hackford lleva quince años preparando con el productor Stuart Benjamin este retrato de un artista que transformó su lucha personal con la oscuridad en una luz cegadora. La historia de RAY -ese niño ciego y pobre criado en la segregación del Sur que fue capaz de romper barreras sociales y artísticas y cambiar el curso de la música americana- es la historia arquetípicamente americana del empeño de un hombre por controlar su destino.

Apoyándose en el intenso y sincero trabajo interpretativo de Foxx, RAY se centra en el período más explosivo de la carrera de Charles, que comienza cuando este joven negro ciego se sube solo a un autobús en Florida y cruza el país para refinar su arte en la floreciente escena jazzística de Seattle. Ray lucha por ser tratado de forma justa, es descubierto por Atlantic Records y comienza su imparable ascenso hacia la fama global, enredado en su problema de adicción a la droga y en sus tórridos líos amorosos. Pero el trayecto de Ray no avanza sólo hacia el futuro sino que retorna también a su infancia: mientras se convierte en el gran héroe musical de su generación, Ray debe asimilar ese conflictivo momento de su vida cuando su hermano George muere y él empieza a perder la vista a los cinco años de edad; un momento que ejerce una influencia indeleble en sus emociones, su motivación y su música inmortal.

LA VIDA DE RAY

Para mucha gente el nacimiento del soul americano se remonta al año 1954 y al incendiario single de la Atlantic "I've Got a Woman", interpretado por una joven promesa que se llamaba Ray Charles. El tema mezclaba el blues y el gospel de una forma hasta entonces considerada tabú, fusionando lo sexual y lo espiritual, la ternura y la crudeza, la ligereza y la melancolía, en un sonido inolvidable que hizo que el mundo entero se sintiera sacudido por la canción. Sirvió de catalizador para incontables músicos que nunca habían oído nada semejante y la chispa que prendió sirvió para abrir un período de explosión creativa en la cultura americana que llevó a la revolución del rock & roll y más allá... además de poner en marcha, por supuesto, la carrera de Ray Charles que se iba a prolongar durante medio siglo.

Ese sonido era tan asombroso como el hombre que lo había creado. Esa leyenda musical que fue el recientemente desaparecido Ray Charles recibió el apodo de Genio del Soul, pero ... ¿cómo era el alma (soul) del genio? Todo el mundo conoce y ama la música de Ray Charles pero pocos conocen la historia que se esconde tras su azaroso viaje a la fama.

Charles no fue sólo un brillante artista sentado ante su eterno piano, o un agudo negociante que consiguió un control sin precedentes sobre su carrera, o un pionero musical que abrió caminos por los que muchos le siguieron... fue también un hombre en busca de la redención. Dice Taylor Hackford: "La vida de Charles describe un arco absolutamente maravilloso. En esta película he querido presentar toda la complejidad de este genio americano, sin eludir nada. Ray fue un hombre valeroso y brillante, pero su vida estuvo marcada también por la tragedia y por sus demonios personales. RAY pretende mostrar la evolución de un artista a lo largo de un increíble período de cambio cultural. Espero que el público entienda al ver la película que Ray Charles es mucho más que un músico del pasado: es un hombre que influyó en una vibrante revolución cultural cuyo efecto todavía se hace sentir en la actualidad".

En una entrevista concedida pocos meses antes de su muerte, Ray Charles habló de esta película: "Creo que Taylor ha hecho un buen trabajo. Ha captado bastante bien mi vida. Me gustaría que la gente entendiera las tribulaciones que sufrí desde que sólo era un niño hasta que empecé a centrarme en mi carrera, y todas las cosas que me fueron pasando a lo largo de los años. Me han ocurrido cosas maravillosas y también cosas bastante dramáticas. Quiero que la gente vea que uno puede superar la adversidad si se empeña en ello, si sigue teniendo claro adónde quiere llegar. Dicho de otra forma, uno no debe rendirse aunque le derriben unas cuantas veces".

Nacido en la pobreza de la Depresión el 23 de septiembre de 1930 en Albany, Georgia, Ray Charles Robinson se enamoró de la música a muy temprana edad. Absorbió los himnos de su iglesia baptista pero también el recio blues de los músicos locales. A los cinco años ya estaba aprendiendo piano. Pero una serie de trágicos sucesos alteraron el curso de su vida. Le tocó presenciar la muerte de su hermano George que se ahogó en un accidente por el que Ray se culpó a sí mismo. Luego el glaucoma y el trauma de la muerte de George le causaron la pérdida progresiva de la visión. A los siete años ya estaba completamente ciego pero, gracias a la insistencia de su dura pero amante madre, aprendió a valerse por sí mismo en el mundo a partir de su agudo sentido del oído y su fascinación por los sonidos. Nunca utilizó un bastón, un perro o ningún otro instrumento: no quería depender de nada. Con la sola ayuda de sus oidos Ray halló la forma de vivir la vida desde la ceguera. Y mientras tanto la música le ayudó a seguir adelante. Luego Charles escribiría en su libro "Brother Ray": "Nací con la música dentro de mí, es la única explicación que se me ocurre".

Su madre le envío a un colegio estatal para ciegos en Saint Augustine. Allí aprendió a leer música según el sistema Braille, estudió diversos instrumentos y absorbió la música local: jazz, swing, gospel, blues y country. Su madre muere y queda solo en el mundo. Motivado por el deseo que tantas veces le repitió su madre de que se valiera por sí mismo, el joven Ray se pone en marcha. Empieza a actuar en pequeños clubs, bares y salas de baile del norte de Florida. Incluso toca con un grupo de country, The Florida Playboys. La vida no es fácil para un chico ciego en este duro mundo pero Ray madura muy deprisa.

En marzo de 1948, a los 17 años, Ray cruza solo el país en un autobús Greyhound con dirección a Seattle. Allí se abre camino como pianista y crooner (cantante de baladas) al estilo de Nat King Cole y Charles Brown. Tiene bastante éxito como para conseguir un contrato con Jack Lauderdale y su sello Swingtime Records, para el que graba su primer single en 1949. Lauderdale le hace salir de gira con el guitarrista de rhythm & blues Lowell Fulson; pero Ray sigue siendo un músico anónimo en busca de un sonido propio. Lleva una vida solitaria. La banda de Fulson reconoce su talento pero pasa gran parte del tiempo que duran las giras a solas en su cuarto de hotel. Durante este periodo de experimentación Ray descubre otra cosa: la heroína.

A principios de los años 50 viene su gran oportunidad: Ahmet Ertegun y Jerry Wexler le contratan para Atlantic Records. Pronto le hacen salir de gira acompañando a la legendaria "Miss Rhythm," Ruth Brown. Ray comienza a hacer algo que se considera muy polémico: mezclar la pasión religiosa del gospel con los impulsos más terrenos de "la música del diablo", el blues. El resultado es electrizante... y tan controvertido que sus primeros éxitos son vetados por muchas emisoras de radio.

Pero el poderío de su arte era innegable. Era una época en la que se empleaba la expresión "música racial" para describir la música negra pero las canciones de Ray desbordaban las fronteras genéricas y atraían a una audiencia "crossover", o general, de oyentes blancos y negros. En su autobiografía Jerry Wexler comenta: "Ray superaba todas las categorías y tocaba la música como la sentía".

Ray Charles elimina su apellido Robinson para evitar ser confundido con el popular boxeador Sugar Ray Robinson y lanza en 1956 el mítico tema "I've Got a Woman", en donde fusiona una letra de blues sobre el deseo con un ritmo de espiritual. Y viene luego una serie de temas inolvidables como "What'd I Say", "Drown in My Own Tears", "Unchain My Heart" y "Hit the Road Jack". Con veintipocos años, a Ray Charles ya le llaman "el genio", una palabra que entonces se usaba poco en el oficio.

En 1959 Ray cambia de sello discográfico, atraído por la irresistible oferta que le hace ABC-Paramount de convertirse en dueño de los masters de sus canciones: este contrato le otorga un control financiero inédito para un artista musical en esa época. Para sorpresa de su nuevo sello, Ray da un giro radical a su estilo y se embarca en una exploración de la música country. Pero en vez de perder a su público gana nuevos fans con temas clásicos como "Georgia on My Mind", "I Can't Stop Loving You", "Born to Lose" y "Busted". Cuando parece que había llegado a la cúspide, Ray se eleva más todavía. En 1966 Thomas Thompson escribe sobre él en la revista "Life": "¿El mejor de los cantantes de blues? Por supuesto, pero no queda ahí la cosa. Es también un inigualable cantante de jazz, gospel y country. Ha bebido de todas esas fuentes musicales y construido un río que sólo él puede navegar".

En los años 60 Ray se convirtió también en un activista en pro de los Derechos Civiles, tras haber aprendido en la década anterior a vivir bajo la constante presencia de la segregación y el tratamiento injusto de los artistas negros y del público de su raza. Fue el primer artista en negarse a actuar en clubs segregados, lo que le hizo perder mucho dinero e hizo que el estado de Georgia le vetara "de por vida". (En el año 1977 el estado de Georgia le pidió perdón públicamente e incluso declaró su canción "Georgia on My Mind" himno oficial del estado.)

La caótica vida de Ray, siempre de gira, acabó pasando factura. Sus continuas infidelidades pusieron en peligro su matrimonio. Y en 1965 fue arrestado por posesión de heroína en el aeropuerto de Boston, procedente de Montreal. Consciente de que su hábito era una seria amenaza para su música, Ray decidió romper una adicción que se prolongaba ya durante dos décadas y se sometió a una cura de rehabilitación. Su pasión por la música era mucho más fuerte y no volvió a tocar la heroína.

Con renovado impulso volvió a tomar las riendas de su carrera, realizando una media de 200 conciertos anuales hasta que una enfermedad del hígado hizo que bajara su ritmo. En los años 70 lanzó uno de sus temas más imperecederos, una emocionante versión del himno "America the Beautiful". A lo largo de su carrera Ray Charles ganó un total de doce premios Grammy; y en 1987 recibió el Lifetime Achievement Award (premio a los logros de toda una vida). Grabó unos 75 álbumes y colocó 76 singles en las listas de los más vendidos. Entre otros premios y galardones recibió el del Kennedy Center y la Medalla Nacional de las Artes, y entró a formar parte de diversas galerías de la fama: Rock and Roll Hall of Fame, Blues Hall of Fame y NAACP Image Awards Hall of Fame. Nunca olvidó sus raíces ni los obstáculos que conoció en su carrera y dedicó más de veinte millones de dólares a obras de caridad, educativas y artísticas para la comunidad negra. Su influencia puede escucharse cada vez que se enciende la radio, pues de su inventiva musical han bebido generaciones enteras de artistas de rock, soul, jazz, gospel y country. Ray Charles falleció el 10 de junio de 2004 a los 73 años de edad.

EL PROYECTO SE REMONTA A 15 AÑOS ATRÁS

El director Taylor Hackford recuerda haber quedado hechizado al oir por primera vez "I've Got a Woman" en los años 50: "Desde la primera vez que le oí cantar sentí la fuerza de un fuego extraordinario y a partir de ese momento seguí toda su carrera. También comprobé los cambios culturales que se produjeron según se desarrollaba su carrera. Se hizo evidente que Ray había logrado que se produjera un verdadero giro radical en la cultura de la Norteamérica media. Muchos artistas sintieron su influencia: de Elvis Presley y B.B. King a Stevie Wonder y los Rolling Stones, hasta llegar a estrellas actuales como Outkast, Alicia Keys, Norah Jones y Justin Timberlake. Su importancia en el panteón de la cultura es monumental".

En los años 80 Hackford se dio a conocer como el director de películas tan renombradas como Oficial y caballero; pero también como un cineasta imbuido de una gran pasión por la historia de la música americana: comenzó su carrera con el musical Forjador de ídolos y luego dirigió el aclamado documental Chuck Berry Hail! Hail! Rock 'n' Roll y produjo La Bamba, biografía del pionero del rock Ritchie Valens. Hackford quería hacer una película sobre el cantante que le había inspirado durante tantos años; pero no era sólo la música de Ray Charles lo que conmovía al cineasta, sino la historia del ascenso a la fama del cantante, una historia llena de adversidades, tragedias, racismo y adicciones, así como de genialidad, amor, belleza y una fuerte voluntad de superación. Para Hackford y su viejo asociado en la producción Stuart Benjamin, se trataba de una historia típicamente americana.

Dice Hackford: "Para entender a Ray Charles no puede uno reducirse a su música. Cuando escuché las historias sobre su vida pensé, Dios santo, no tenía ni idea... No conocía el largo proceso que había vivido antes de convertirse en un increíble hombre de negocios y en un icono americano. Pensé que era necesario contar la historia de un hombre así".

Benjamin comenta: "Habíamos contado la historia de Ritchie Valens en La Bamba: un joven latino que salió de la nada y consiguió la fama, si bien sólo durante un fugaz instante. La historia de Ray trasciende períodos musicales e históricos; es la historia americana del éxito en su quintaesencia. Al final pudimos hacer realidad este proyecto gracias a la fe que teníamos en él; todos los elementos necesarios se conjuntaron en el lugar y en el momento adecuados".

Hackford se reunió por primera vez con Charles en 1987, para asegurarse los derechos sobre la historia de su vida; su relación con él durante los quince años siguientes dejó una impresión indeleble en el cineasta: "Era un hombre generoso pero muy buen negociante. Tenía una de las mentes más brillantes que he conocido y hablaba siempre con una gran franqueza. No es de trato fácil, como no lo es nadie que haya conseguido tantas cosas en la vida como él. Tenía una enorme confianza en sí mismo, cosa lógica después de todos los obstáculos que había logrado superar. También era un perfeccionista que exigía a los demás una total entrega y concentración. Y era imposible no sentirse inspirado por su presencia".

Hackford y Benjamin consiguieron ganarse la confianza de Charles y adquirir los derechos sobre su biografía. Pero, para su sorpresa, perdieron más de una década tratando de despertar el interés de algún estudio de Hollywood. Dice Hackford: "Stuart fue quien mantuvo vivo este proyecto, con su increíble tenacidad. Siempre pensamos que esta película iba a llegarle al público, y que sólo era cuestión de tiempo conseguir hacerla. Fue una desgracia que Ray muriera antes de poder verla estrenada".

Hackford escribió a finales de los 80 un guión basado en una larga serie de entrevistas con Charles, en las que éste le habló de lo que "se sentía" siendo ciego, de su compleja relación con su madre y con el hermano al que vio morir ahogado de niño. Hackford y Benjamin hablaron también con los buenos amigos que tenían en la industria musical -colaboradores de Charles como Ahmet Ertegun y Quincy Jones- para obtener testimonios de primera mano sobre el artista.

Dice Benjamin: "Era importante para nosotros y también para Ray que el retrato fuera fidedigno, con todos sus defectos. No hemos suavizado su historia, porque si no muestras los fracasos el camino al éxito carece de impacto y además sólo cuenta la mitad de la historia. Ray Charles no carecía de vicios pero precisamente su biografía es interesante porque los superó cuando se dio cuenta de que suponían una amenaza para lo que más amaba en la vida".

Hackford añade: "Ray colaboró con nosotros en todo momento, insistiendo en que no suavizáramos las partes más oscuras de su vida. De hecho, nos dijo, Podéis contar la historia que queráis y podéis hacerme aparecer como queráis; pero no permitiré que faltéis a la verdad, porque eso no estaría bien..."

Un colaborador esencial del proyecto fue el hijo de Charles, Ray Charles Robinson, Jr., que figura como co-productor de la película. Ésta se puso en marcha finalmente gracias a la intervención de la compañía de Philip Anschutz, Howard Baldwin y Karen Baldwin, de la que Benjamin es vice-presidente ejecutivo. Hackford y Benjamin contrataron a James L.White, que firma su primer guión con esta película. Dice Hackford: "Jimmy tiene mucho en común con Ray. Es negro, es del Sur, y ha tenido algunas experiencias dolorosas en la vida. Supo entender muy bien la historia de Ray, e implicarse fuertemente en ella. Ha aportado una gran autenticidad emocional al argumento y un gran sentido de verosimilitud a los diálogos de acento rural que caracterizaban a Ray".

White mantuvo extensas entrevistas con Charles, con su familia y amigos y con su ex-mujer Della: "Cuanto más hablaba con la gente, más veía el argumento como una sucesión de historias de amor: el amor de Ray por su hermano ahogado, por su madre, por Della y sobre todo por la música, que le ayudó a superar los malos tragos y le empujó a servir de inspiración a tanta gente".

Una vez completo el guión, se tradujo al Braille y se le entregó a Charles. Dice Hackford: "Esperamos ansiosos su respuesta. Sólo exigió dos cambios, ambos de tipo factual y ninguno relacionado con los aspectos más polémicos de su vida. Ray resultó ser un colaborador fantástico. Era duro y exigente pero no nos pedía más de lo que se pedía a sí mismo: compromiso y perfeccionismo. ¿Qué más se puede pedir?".

Dice Stuart Benjamin: "Cuando el proyecto se puso en marcha resultó evidente que sólo Taylor podía dirigirlo. Nadie como él conoce tan bien todos los elementos que hacen de Ray Charles lo que es: su genio musical, las penalidades que sufrió, el encanto, calidez y poderío de la figura real que hay tras la estrella. Además, Taylor sabe transformar la música en narrativa cinematográfica mejor que nadie. Lo que ha hecho en esta película es contar una historia profundamente humana que trasciende generaciones".

RAY ES JAMIE FOXX

Los cineastas debían resolver una cuestión esencial: ¿dónde iban a encontrar a un actor capaz de encarnar a un personaje tan único y tan reconocible de la cultura americana? La solución surgió de forma inesperada: Hackford y Benjamin decidieron apostar por Jamie Foxx, conocido como comediante y estrella de televisión, pero que les había impresionado con su trabajo en las películas Un domingo cualquiera, de Oliver Stone, y Ali, de Michael Mann.

Hackford le dijo a Foxx que quien hiciera el papel de Charles debía tener una relación profunda e innata con la música. Resultó que Foxx había empezado a estudiar piano a los tres años, como el propio Ray, y luego había dirigido el grupo de gospel de su parroquia de Texas y obtenido una beca para estudiar piano en la universidad. Hackford dice que aún recuerda esta revelación como un golpe de suerte.

Luego, continúa Hackford, faltaba reunir a Charles y Foxx, cosa que se hizo sentándolos ante sendos pianos contiguos: "Ray no es de trato fácil, como ya he dicho, y en cuestiones musicales es un perfeccionista. Jamie se puso a tocar enseguida y Ray se dio cuenta de que al menos sabía tocar. Según iban tocando, Jamie alternaba algo de funk y de gospel pero de repente Ray se puso a tocar jazz, algo de Thelonious Monk, y yo pensé, Oh no, Jamie no se sabrá esto... Ray siguió con los acordes de Monk y animaba a Jamie a tocarlos, pero a éste no le salían. Ray subió el tono de su voz, diciendo, Vamos, hombre, lo tienes en la punta de los dedos. Yo pensé, Esto va a explotar. Pero luego Jamie se hizo con el tema y Ray, que se lo había hecho pasar muy mal al chico, dijo, Esto es. El chico sabe hacerlo. Es el hombre adecuado... Ray le dio su visto bueno en ese mismo momento y Jamie no cabía en sí de orgullo: en cierto sentido, se había ganado su papel directamente de manos de Ray Charles".

Jamie sabía poco de Charles antes de conseguir el papel y debió sumergirse en la dura y fascinante biografía del artista: "Al leer el guión me di cuenta de que se trataba de una historia extraordinaria. No se trataba sólo de la música sino de la historia de un hombre que había superado todo tipo de adversidades, vertiendo luego todas sus experiencias en su maravillosa música, hasta llegar a convertirse en un líder cultural".

Foxx hizo un proceso de inmersión en el personaje: adoptó muchos de sus rasgos físicos, como su pelo corto y sus peculiares gestos, derivados de su ceguera y su caudaloso sentido musical; el actor se empapó de discos de soul, jazz y blues; estudió en el Instituto Braille; y se pasó varias semanas del período de ensayos andando con los ojos vendados durante doce horas al día para entender la realidad de la ceguera: "Es curioso: no poder ver me produjo una gran ira. Es algo muy frustrante. Pero también noté que mi sentido del oído se agudizaba y me volví sensible a todo tipo de sonidos que nadie más parecía escuchar".

Foxx prosigue: "Lo que no quería era imitar o suplantar a Ray, sino capturar una parte de su espíritu, simplemente. Era una cuestión de matices, una serie de pequeños toques que traté de ir acumulando hasta conseguir la definición física del personaje: su musicalidad, su calidez, su sentido del equilibrio, su postura... También consideré los extremos de su vida emocional. Su niñez fue una "bendita maldición", una época de intenso sufrimiento que sin embargo marcó el comienzo de su evolución artística. Creo que sus experiencias infantiles moldearon su personalidad adulta, pero a costa de pagar un alto precio. Lo asombroso es que nunca se rindió. Se dijo, No quiero ser pobre, negro y ciego; voy a tomar el control de mi propia vida. Siempre tuvo las cosas muy claras, no vaciló, porque no tenía tiempo de retroceder".

Foxx se quedó impresionado al darse cuenta de la fuerza de voluntad que debió tener para triunfar en un mundo que presentaba todo tipo de obstáculos: su raza, su ceguera, su humilde condición inicial de músico de acompañamiento. "Su habilidad profesional fue asombrosa. Consiguió controlar su carrera cuando nadie más lo hacía. Debió tener tanta energía como carisma para conseguir que la gente mantuviera su lealtad hacia él. También me impresionó la historia de su esposa Della, que le apoyó en la peor etapa de su carrera, pese a su afición a seducir a las mujeres que conocía en sus giras, y le obligó a afrontar su talento y a enfrentarse a sus demonios personales. Creo que Della y Ray se querían de verdad. Ella decidió querer a ese hombre hiciera lo que hiciera y lo cumplió. Era una mujer fuerte y en cierto modo fue ella la que le permitió llegar a ser el artista que fue. Ella fue la que cimentó su vida y, pese a todo lo que hizo, creo que Ray siempre supo que tenía una mujer insuperable".

Foxx continúa: "Ray vivió una vida muy dura y había muy pocas cosas con las que podía contar: la música, el sexo y la heroína. Y se entregó a las cosas que sabía que le podían satisfacer hasta que vio que estaba perjudicando a la gente que le quería. Pese al reto de tener que encarnar las muchas facetas de Ray Charles, sentí un enorme placer tratando de llegar al fondo de su personalidad. La que se refleja en todas esas grandes canciones. Mirando hoy el legado de Ray comprendo que fue un personaje esencial. Creó mucha música, fue una inspiración para muchos, marcó un hito histórico... Ha sido excitante haber tenido la suerte de llegar a conocerle".

Ray Charles también se sintió excitado con Foxx. En una entrevista concedida poco antes de su muerte, dijo: "Es increíble lo bueno que es (Foxx). Un par de amigos le han visto trabajar y me han dicho que es fabuloso, que ha clavado hasta mi forma de caminar. Lo hace todo exactamente igual que yo. Yo debo guiarme por mi experiencia personal con él y me parece que es fenomenal, es un hombre maravilloso".

LAS MUJERES DE RAY

Dicen que Ray Charles sólo actuaba con ceguera en asuntos de faldas... Su fama de seductor es legendaria; pero las mujeres jugaron también un papel esencial en moldear al hombre que era y al hombre en que se llegó a convertir. La película RAY se ocupa de cuatro de esas mujeres: Della Bea Robinson, la devota esposa de Ray, interpretada por Kerry Washington; Margie Hendricks, la fenomenal componente del coro de las Raelettes (así llamadas, según se cuenta, porque para convertirse en miembro del coro había que "dejarse hacer por Ray" [let Ray]), que está interpretada por Regina King; Mary Ann Fisher, la cantante de Kentucky conocida como la "Reina del Blues", interpretada por Aunjanue Ellis; y la querida madre de Ray, Aretha, encarnada por Sharon Warren, en su debut cinematográfico.

Cuando leyó el guión de RAY, Kerry Washington se dio cuenta de lo poco que conocía al hombre cuya música había adorado toda su vida. Le conmovió su relación con Della Bea, una cantante de gospel que apoyó a Ray al principio de su carrera y se mantuvo a su lado en los tiempos de la fama, la polémica y hasta la adicción a la droga... hasta que el estilo de vida de Ray amenazó a su familia. "Della estuvo con Ray cuando eran pobres y cuando él se volvió inmensamente rico y famoso. Le quería y creía en su talento pero llegó un momento en el que se dio cuenta de que no podía seguir con un hombre que estaba destrozándose a sí mismo. Para preparar el personaje conocí a la auténtica señora Robinson. Es una mujer independiente y muy fuerte y también muy espiritual. Tuvo que tomar una decisión muy difícil. Creo que quiso mucho a Ray hasta que vio que ese amor le estaba impidiendo quererse a sí misma y a su familia. Cuando Ray estaba con Della mostraba su alma verdadera, su auténtica esencia, y al rodar mis escenas con Jamie sobre la intimidad de Ray he visto cómo Jamie expresaba esa intimidad de forma airosa y bella, lo que me ha ayudado mucho a responder emocionalmente. Para mí la historia de RAY es una historia de aceptación: Della debe aprender a quererse a sí misma tanto como quiere a Ray, y Ray debe aprender a perdonarse a sí mismo y a dejar de huir de sus demonios personales. Creo que es un mensaje importante, tras el que se encuentra todo el poder de la música de Ray. ¡Ahora me he comprado todos los singles que Ray Charles grabó en su vida!".

Regina King es Margie Hendricks, la amante de Ray, una fenomenal cantante que murió de sobredosis después de dejar a las Raelettes. Había cantado en los años 50 con el grupo de chicas The Cookies pero su fama viene del contrapunto vocal que le puso a la voz de barítono de Charles en sus discos de los años 60. "Hay muy poco escrito sobre Margie, lo que es curioso porque fue una de las grandes voces de la música americana. Creo que fue una musa para Ray. El oyó en su voz ese toque de música de iglesia que mezcló con su estilo de blues para crear algo nuevo. Su mutua pasión por la música fue lo que les unió y les mantuvo juntos. Pero cuando ella empezó a beber la relación se deterioró. Creo que Ray la quería y que ella jugó un papel importante en su vida".

Según la autobiografía de Charles, Mary Ann Fisher le sirvió de inspiración para sus canciones "Mary Ann", "What Would I Do Without You" y "Leave My Woman Alone". Fisher participó en una gira de Charles en 1955 y siguió cantando con él incluso después de la llegada de las Raelettes en 1957. Dejó el grupo (y su romance con Ray) en 1958. Dice Aunjanue Ellis, que la interpreta en la película: "Mary Ann jugó un papel importante en la música y en la vida de Ray: estaba allí cuando el sonido de Charles se amplió para incluir el acompañamiento de voces femeninas y también cuando empezó a serle infiel a su esposa. Fue la primera de las cantantes que se involucró profesional y personalmente con Ray".

Pero la mujer que más influyó en Ray Charles a lo largo de su vida fue su madre Aretha Robinson, que jamás le permitió desanimarse a causa de su ceguera: una vez le dijo, "Eres ciego, no tonto; has perdido la vista no la cabeza". La interpreta Sharon Warren, que anteriormente había trabajado en funciones regionales de teatro en el Sur. Hackford recuerda cómo llegó a incluirla en el reparto: "Mientras buscábamos a un actor para el papel del joven Ray, una mujer entró en nuestras oficinas de Atlanta, en Georgia. Tenía mucho carisma, mucha energía. Le di un par de páginas de diálogos, se las leyó durante un cuarto de hora y luego le hicimos la prueba. Mientras grabábamos la cinta, me dije, ¡Dios mío, es Aretha! Se ajustaba a lo que Ray me había contado de su madre: una mujer huesuda que murió a los 31 años, pero que tenía una increíble fortaleza de espíritu. Ray decía que sin ella no hubiera llegado a nada en la vida: "Ella fue la persona más importante de mi vida!". Es un desafío encarnar un papel así. Y Sharon Warren se lo ganó cuando entró como sin querer en nuestro despacho... es una historia de Cenicienta. Luego le enseñé a Ray una escena que habíamos rodado con Sharon, en la que las palabras que ella decía procedían directamente de los recuerdos que tenía Ray de su madre y que nos había contado. Al ver la escena dijo, Sí, está bien. Esa es la verdad..."

Warren dice que se preparó el papel "hablando con mi abuela, Annie Lou Gould Walker, que tiene 87 años. Me contó historias sobre el Sur rural de aquella época. Por desgracia murió justo antes de que yo comenzara a trabajar en el rodaje de RAY. También le estoy muy agradecida a Ray Charles Jr., por todo lo que me contó de su abuela. La historia de Aretha es muy misteriosa. Sabemos que era muy pobre y muy frágil. Se ganaba la vida lavando ropa porque era lo único que sabía hacer. Trabajó muy duro para sacar adelante a sus hijos. Perdió a George y Ray se quedó ciego, pero ella no se rindió, y se empeñó en que Ray aprendiera a cuidar de sí mismo. Trataba a Ray con amor y con dureza porque sabía que para salir adelante en este mundo iba a tener que ser muy fuerte".

MANAGERS Y MÚSICOS

Ray Charles vivió rodeado de gente llena de talento y ambición que le ayudaron a plasmar su genial visión de la música. De entre ellos sobresalen dos managers que también fueron sus amigos: Jeff Brown, interpretado por Clifton Powell, le acompañó en sus primeros años en el llamado Chitlin Circuit; y Joe Adams, interpretado por Harry Lennix, fue el manager de Charles durante las siguientes cuatro décadas de su carrera.

Dice Taylor Hackford: "Clifton es un actor fabuloso. Sabe transmitir lo que debió ser iniciarse en un negocio que a menudo trataba de forma muy injusta a artistas como Charles: Jeff Brown presenció cómo mucha gente subestimó el talento, la inteligencia y la ambición de Charles durante los primeros años de su carrera".

Harry Lennix, un actor habitual del cine de Spike Lee, recuerda haber visto actuar a Ray Charles en su época de estudiante, y le pareció una noche "mágica e inolvidable. Conocí al auténtico Joe Adams y supe lo que era ser un negro ambicioso en aquellos tiempos. Joe era un hombre renacentista y refinado, aunque proceda del barrio de Watts. En los años 50 fue actor, junto a Sidney Poitier y Harry Belafonte; fue piloto; y fue el primer disc-jockey negro cuyo programa se emitía de costa a costa: un tipo fascinante".

Otros personajes fascinantes de Ray son los legendarios Ahmet Ertegun y Jerry Wexler de Atlantic Records, el sello independiente que se convirtió en el primer productor de rhythm & blues en los años 50 y de música soul en los años 60. El inmigrante de origen turco Ertegun fue responsable del éxito de Ray Charles pero también de Ruth Brown, Big Joe Turner, The Drifters y The Coasters; luego siguió dirigiendo la Atlantic cuando la compañía triunfó con una nómina de artistas que iban de Aretha Franklin a Led Zeppelin.

El papel de Ertegun lo hace Curtis Armstrong, actor que también ha producido varias reediciones en CD de la obra de Harry Nilsson. Dice Armstrong: "Ahmet Ertegun era un negociante implacable pero también tenía mucho talento para la música. Se convirtió en una especie de mentor para Ray: vio todo su potencial y, sobre todo, le dio libertad para desarrollar todo lo que llevaba dentro. Incluso después de que Ray se fuera al sello ABC, siguieron siendo amigos, porque entre ellos existía mucho afecto y respeto".

Jerry Wexler entró en la Atlantic en 1953 y se convirtió en uno de los productores estrella de la industria del disco. Además de Charles, ha trabajado con Aretha Franklin, Wilson Pickett, LaVern Baker, Dr. John, Dusty Springfield y Bob Dylan, entre otros. Interpreta su personaje Richard Schiff: "En esos días, Wexler y Ertegun fueron verdaderos pioneros, exploradores de un terreno desconocido, unidos por un amor común por la música. Cuando hablé con Jerry me dijo que aquella época fue la más feliz de su vida".

En RAY aparecen también músicos tan famosos como Quincy Jones, interpretado por Larenz Tate: "Cuando hablé con Quincy me dijo que Ray y él habían sido amigos íntimos durante 55 años. Es asombroso que dos leyendas de la música como Quincy Jones y Ray Charles se conocieran y se hicieran amigos antes de ser famosos. Lo curioso es que en la vida real soy muy amigo de Jamie Foxx, que hace de Ray en la película. Le he dicho que espero que mi teléfono no deje de sonar durante los próximos 55 años... Tal y como yo lo veo, gente como Ray Charles y Quincy Jones abrieron la puerta a gente como Jamie y como yo. Siento un profundo agradecimiento hacia ellos".

En la película aparecen otros personajes reales de la historia de la música como el guitarrista de jazz Gossie McKee, encarnado por Terrence Dashon Howard; Bokeem Woodbine es el músico de jazz David "Fathead" Newman; Chris Thomas King es el blues-man Lowell Fulson; y David Krumholtz es el empresario de jazz Milt Shaw.

DISEÑANDO OTRAS DÉCADAS

Solucionado el reparto, uno de los retos a los que se enfrentaba el rodaje de RAY era el de recrear el mundo que rodeaba a Ray Charles: el miserable mundo sureño en el que se crió, el ambiente salvaje de los clubs del circuito "chitlin" (término referido a los despojos del cerdo con que alimentaban a los esclavos; por extensión se usa derogatoriamente para designar elementos de la cultura negra) que recorrió de joven, o el modernísimo estudio de grabación, RPM Studios, que se hizo construir en los años 60 en Los Angeles y que le sirvió de base durante el resto de su vida. Dice Benjamin: "La película recorre varias décadas de la historia americana y en ella aparecen diversos iconos reales de nuestra cultura. Por tanto era importante conseguir una ambientación lo más fidedigna que fuera posible".

Pese a que la acción transcurre en ciudades como Seattle, Nueva York y Atlanta, se decidió rodar en Nueva Orleans, lugar de origen del jazz y del blues, debido a que tiene muchos escenarios poco explotados y muy conectados con la historia de la música americana. Dice Hackford: "Nueva Orleans es la ciudad de Estado Unidos con más resonancias musicales. Durante veinte años he tenido una casa allí y no deja de asombrarme. Es la cuna del jazz y sigue produciendo los mejores músicos del mundo. Ray Charles se vio muy influido en sus comienzos por los arreglos de metal estilo rhythm & blues típicos de la ciudad. Allí produjo el primer disco suyo que vendió un millón de ejemplares, "The Things That I Used To Do", por ejemplo".

El director artístico Stephen Altman quería darle un toque de realismo a la película pero descubrió que los clubs en los que actuaba el joven músico no habían sido nunca fotografiados y, por supuesto, Ray no los había "visto" tampoco nunca: "Investigamos todo lo que pudimos sobre la época pero también utilizamos nuestra imaginación. Queríamos recrear el espíritu de libertad y sensualidad que flotaba en aquellos locales". Altman, Hackford y la diseñadora de vestuario Sharen Davis decidieron que el aspecto de la película debía ser vibrante, con ricos colores y fuertes texturas que subrayaran el apasionado carácter de la música de Ray y la turbulencia de su mundo interior y del entorno que le rodeaba. El presupuesto no permitía recrear los cientos de escenarios en los que vivió y actuó el músico, así que se decidió recurrir a imágenes de archivo para establecer cada escenario antes de pasar a mostrar los decorados construidos en estudio o en las diversas localizaciones de Nueva Orleans. Como el material de archivo era a veces de muy mala calidad, se recurrió a técnicas de procesamiento digital tanto para mejorar las imágenes históricas como para degradar la calidad de las imágenes rodadas por el equipo, de forma que la transición entre unas y otras fuera menos abrupta.

De entre los escenarios reales que aparecen en la película (unos dos tercios del total, el resto se construyó en estudio), el equipo rodó en los RPM Studios, en dos históricos teatros de Nueva Orleans (el Orpheum Theatre y el Saenger Theater), en los exteriores de la primera casa de Ray Charles en California, situada cerca del Coliseum de Los Angeles, y en el exterior y el interior de su mansión en View Park.

Altman colaboró estrechamente con el director de fotografía Pawel Edelman, conocido por su trabajo en la película de Roman Polanski El pianista.Dice Hackford: "Pawel ha trabajado con uno de mis directores favoritos, Andrzej Wajda. Como todos nosotros, de joven había sido un gran fan de Ray pero tuvo que buscar copias clandestinas de sus discos en Polonia". Hackford y Edelman discutieron la idea del primero de separar los estilos visuales de los tres niveles de realidad de la película: la historia lineal que sigue la evolución artística de Ray; los flashbacks que muestran acontecimientos de su infancia; y sus "visiones" de Aretha, escenas de alucinación en las que su madre le habla en diversos momentos cruciales de su vida. Comenta Hackford: "Hemos invertido el procedimiento habitual: usamos tonos sin saturar para la historia lineal y mostramos los flashbacks con un color "natural" que, en nuestro caso, es en realidad ultra-saturado, casi hiperrealista. Hay que recordar que Ray era ciego: hemos querido transmitir lo brillantes que debían parecerle los colores el primer día de primavera".

Hackford prosigue: "En las primeras escenas en Georgia la vida de Ray es estable así que la cámara casi no se mueve. Cuando viaja por América usamos grúas para crear un movimiento fluido. Cuando se casa con Della la cámara vuelve a estabilizarse. Pero cuando crece su ambición y empieza a consumir heroína, rodamos con la cámara al hombro para expresar la nueva inestabilidad de su vida. Al final, cuando deja el hábito y resuelve el conflicto que vive con su madre y hermano, la cámara descansa y finalmente se detiene".

La diseñadora Sharen Davis se inspiró mirando viejas fotos de Ray Charles y otros músicos del circuito "chitlin". El primer "uniforme" de Ray fue un traje y una pajarita. Las Raelettes vestían con más colorido y Sharen lo exageró aún más. A partir de los años 60, con la llegada del éxito, Ray empezó a ponerse sus famosos smoquins de colores y las Raelettes también vistieron con más libertad aunque Ray insistía en que llevaran ropa decorosa para que no parecieran "gatitas sexy"; Sharen ha hecho que en la película lleven ropa un poco más reveladora. Ray Charles numeraba todos sus trajes para poder vestirse él solo; lo que más le preocupaba era que la ropa se le ajustara bien. Para reproducir esta manía de Ray, toda la ropa que lleva Jamie Foxx en la película está hecha a medida: como se pone más de cien trajes distintos, Sharen llegó a conocerse sus medidas de memoria...

Por supuesto, Foxx dispuso también de varias docenas de gafas oscuras con cordón, como las que popularizó Charles.

Foxx debió someterse a arduas sesiones de maquillaje para aproximar su aspecto al de Charles. Dice la maquilladora LaLette Littlejohn: "Ray tenía un ojo cosido pero el otro se lo dejaron abierto. Hicimos lo mismo con Jamie, pegándole el ojo derecho y dejándole el izquierdo parcialmente abierto. Era muy incómodo y sufría mareos y pérdida de equilibrio; pero eso le ayudó a ensayar un lenguaje corporal distinto que le vino muy bien para aprender a moverse como Ray Charles".

El montador Paul Hirsch comenta: "En la película usamos imágenes con un contenido poético que evocan los recuerdos de infancia de Ray, cuando aún podía ver. También hemos empleado de forma creativa los planos de transición; hay muchos fundidos a negro y también hay varias escenas que abren en negro: antes de ver la imagen oímos voces en la oscuridad, lo que nos da una sensación subliminal de ceguera".

Hirsch le presentó un montaje en bruto a Hackford cuatro semanas después de concluir el rodaje. Después pasaron dos meses refinando el montaje. Ya que se trataba (inicialmente) de una producción independiente, trabajaron en la sala de montaje ellos dos solos, es decir, en las mejores condiciones posibles, sin recibir ningún tipo de interferencia.

SIMPLEMENTE MÚSICA

Taylor Hackford decidió evocar las emociones y los acontecimientos de la vida de Ray Charles a través de su música. Desde un principio hizo una lista de las canciones que quería que aparecieran en la película:

-"I Got A Woman". La canción que propulsó a Ray Charles hacia la fama, alterando el curso de la música al fundir el sagrado gospel con el secular rhythtm & blues para crear un nuevo estilo llamado soul. La canción llamó la atención de Elvis Presley cuando triunfó en 1955 y provocó una polémica por la blasfemia de utilizar el estilo extático del gospel para hablar del deseo.

-"Drown in My Own Tears". Un enorme éxito en 1956 para Ray Charles, escrito originalmente por Henry Glover para la cantante Lula Reed. Su estilo gospel la convirtió en una balada clásica.

-"What'd I Say". Para muchos este éxito de 1959 expresa el estilo definitivo de Ray Charles, con su piano eléctrico y un esquema vocal de llamada y respuesta rebosante de sensualidad primaria. En su momento, la canción fue vetada por varias emisoras de radio pero en 2003 la Librería del Congreso decidió preservarla como una de las grabaciones más significativas de la historia de la música americana.

-"Georgia on My Mind". Este tema standard de Hoagy Carmichael se convirtió en el primer número uno de Charles en la listas pop y luego en el himno oficial del estado de Georgia. Supuso un nuevo impulso en la música de Charles, que acompañó su dulce canto con un sentido coro y una orquesta de cuerda en vez de con las habituales Raelettes.

-"Hit the Road Jack". Un número uno en todas las listas en 1961, coronado por la desgarradora voz de Margie Hendricks que le ruega a Ray que deje la ciudad.

-"Unchain My Heart". Un tema soul y funky en el que un hombre ruega que le liberen de una relación amorosa no correspondida; tiene un ritmo latino y las famosas armonías tripartitas de las Raelettes que acompañan a los emocionales efectos vocales de Ray Charles.

-"I Can't Stop Loving You". Charles le dio su toque soul a este tema country, primer single extraído del álbum "Modern Sounds in Country & Western". Esta arrolladora balada se mantuvo en las listas de rhythm & blues de Billboard durante diez semanas seguidas, vendiendo más de un millón de copias.

Dice Taylor Hackford: "Esta es una película complicada desde el punto de vista musical. Hemos utilizado unas 40 canciones y las hemos utilizado para contar la historia, de forma que cuando cesa la música se mantiene la atmósfera creada por ella, y viceversa. Cuando se oye una canción se ve que la música procede de una emoción o de un drama de su vida y de que ambas cosas, música y vida, están necesariamente entrelazadas".

Para recrear la vibrante vitalidad de la música de Ray Charles, Hackford contrató al supervisor musical Curt Sobel, que dice: "Creo que Charles ocupa un lugar crucial en la historia de la cultura del siglo XX. Fue el primero que fundió el sentimiento del gospel, la alegría del boogie woogie, y la profundidad del blues, y lo convirtió en un estilo único". Sobel tuvo acceso a los archivos de grabaciones de Charles pero también tuvo la fortuna de trabajar en una réplica de sus primeros discos con el propio Charles y con un grupo de músicos de Nueva Orleans, que acogieron con entusiasmo la oportunidad de recuperar el sonido de los primeros grupos que acompañaron al artista. Terminadas las grabaciones, Jamie Foxx les añadió la parte vocal para evocar el estilo del joven Charles. Aunque Foxx se reveló capaz de imitar de forma asombrosa la voz de Charles, Sobel dice que "Ray era demasiado genial como para no utilizar su auténtica voz en todas las ocasiones que pudimos hacerlo".

Para Sobel trabajar con Charles fue como ver un sueño hecho realidad: "Ray es todo un caballero en el estudio y me pareció fascinante ver el perfeccionismo que guiaba su trabajo con los músicos. Le dijimos que queríamos que grabara unas cuantas canciones y se las pusimos en un CD. Escuchaba un minuto o así de cada tema y luego se metía en el estudio y empezaba a tocarlo al piano. Es un músico fenomenal y hemos tenido suerte de poder contar con su participación".

Sobel grabó un video de Charles al piano para que Foxx pudiera imitar el movimiento de sus manos: "A veces mirabas a Jamie y te parecía ver al propio Ray Charles. Jamie es un gran pianista y fue capaz de aprenderse temas muy difíciles. No creo que nadie hubiera podido hacer este papel mejor que él".

Para componer la banda sonora de la película Hackford escogió al músico escocés Craig Armstrong, que ha trabajado en Moulin Rouge pero también con artistas pop como Madonna, U2 y Massive Attack, además de ser un aplaudido compositor clásico. Dice Hackford: "La película la conduce la música de Ray pero con la banda sonora lo que queríamos era resaltar su mundo interior, todo el sufrimiento emocional que logró superar. La partitura de Craig se inspira en Ray Charles pero sirve de contraste a su imperecedera música. Lo que más me gusta de esta película es que cada elemento -la música, los decorados, el trabajo de los actores- funciona de un modo muy directo y excitante. Los equipo técnico y artístico han conseguido un resultado que no tiene nada de retrospectivo; han recreado la vida de un hombre que empezó una revolución que sigue inspirando a los artistas que harán las revoluciones del mañana".

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