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Tercera identidad


Cartel de Tercera identidad

En 1956, la artista norteamericana Sally Tyler (SHARON STONE) vive en Beirut con su esposo, Paul (JOHN BOURGEOIS), un corresponsal del New York Times. Con Paul frecuentemente ausente ocupado en alguna labor, el matrimonio sufre una gran presión y desamor; Sally, una mujer brillante e inteligente, se ve a menudo sola en una ciudad que, en aquellos días, era un remolino cosmopolita que vibraba de actividad social. Y es bajo esas circunstancias que se cruza con el apuesto y enigmático Leo Cauffield (RUPERT EVERETT).

Éste, en la actualidad un corresponsal en el Oriente Medio para el London Times, había sido jefe de la división de contraespionaje M16 de la inteligencia británica. También es un padre de familia solitario que lleva mucho tiempo alejado de su esposa y madre de sus hijos.

El momento en que Sally conoce a Leo parece detenerse en el tiempo; la mutua atracción es extraordinaria e inmediata. Incapaz de seguir viviendo con el atormentador secreto de esta relación que cada vez va a más, Sally acaba por confesarlo a Paul, su marido, y añade que debe seguir su corazón y arriesgarse a perderlo todo. Paul no se entromete, por lo que Sally y Leo contraen matrimonio en 1959. Los pocos años que siguen son los más felices en las vidas de ambos hasta que, súbitamente, en el curso de una violenta tormenta vespertina del enero de 1963, Leo desaparece sin dejar rastro.

Fuera de sí, angustiada y desesperada por saber qué le ha ocurrido a su marido, la Embajada británica la sorprende con la guardia baja cuando le informa que albergan la sospecha de una deserción por parte de Leo, a quien suponen en la Rusia comunista. Mientras trata de juntar -desafiante- todas las piezas del misterioso rompecabezas del pasado, resiguiendo su apasionada relación con Leo y el historial de éste como uno de los espías más importantes del siglo XX, la infatigable búsqueda de la verdad que Sally sostiene le lleva a Londres, Nueva York, y finalmente a Moscú.

En lo que deviene un emocionante clímax a vida o muerte, Sally acaba por enfrentarse cara a cara con el conflicto secular entre el amor y el deber mientras el Éste y el Oeste colisionan en un momento irrepetible de la historia del siglo XX. Basada en una historia auténtica, Tercera Identidad es un drama romántico con mucho suspense enfrentado al contexto del espionaje propio de los tiempos de la Guerra Fría, y se centra en las situaciones extremas por las que dos personas deberán pasar en busca de su mutuo amor y convicciones.

     Título original: A Different Loyalty
     Año: 2004
     Duración: 103 min.
     Nacionalidad: EE.UU., Canadá, Reino Unido
     Género: Intriga.
     Fecha de estreno: 17/06/2005
     Calificación: Mayores de 7 años
     Distribuidora: Manga Films

 

Comentario

-¿De qué nos habla Tercera Identidad?

Se trata de una historia de amor entre Rupert Everett (que encarna a Leo) y Sharon Stone (que da vida a Sally). Y el tercer elemento de esta historia romántica es la ideología política. La cuestión está en cuál es la fuerza que puede más: la atracción hacia la ideología, o la atracción hacia ella. De tal modo que lo que tenemos básicamente es una película con un triángulo humano.

- En esta historia también hay elementos verídicos. ¿Sintió de algún modo el peso de la responsabilidad ante este sustrato real?

Sentí ese peso porque cada uno de nosotros tenemos una percepción distinta ante una misma situación… Lo que quiero decir es que usted verá una cosa, yo estaré viendo la misma cosa, y alguien más de por allí la verá igualmente, y sin embargo, cuando empecemos a hablar de ella, los tres diremos cosas bien distintas. De tal modo que se hace muy difícil hablar de ser fiel a lo que aconteció realmente, porque básicamente se trata de mi interpretación acerca de lo que sucedió, y de cómo puedo usar esto dramáticamente para lograr implicar al público. Así que ¿me senté cómodamente y me puse a comprobar todos los datos? Lo cierto es que no estaba interesado en cotejar toda la información, fuera ésta precisa o no. El fundamento de la historia radica en que Leo mantuvo una relación con una norteamericana, y fue apasionada y turbulenta. Básicamente, eso era todo lo que necesitaba saber.

Obviamente, se trata de una historia romántica, pero también es evidente que la razón por la que se ven separados radica en la actividad a la que él se dedica, en lo que tiene que afrontar.

Debido a un sistema de creencias. Porque él mantiene una estrechísima relación con otra fuerza poderosa, que acaba por destrozar la relación de ambos.

- ¿Cree que el público puede identificarse de algún modo con eso?

Bueno, en eso consiste el trabajo de un director de cine. No importa cuál es el personaje que se trate de crear, ni la historia que se trate de narrar: el trabajo consiste en atraer al público. Y el modo en que se logra esto no es subiéndote en un taburete para empezar a predicar cualquier ideología, sino disponiendo de una historia atractiva con personajes interesantes y narrándola de un modo imaginativo. Y luego, puede haber tantas capas y matices como se quiera, pero tu primera labor como narrador consiste en implicar al público. Y eso no lo vamos a lograr en el terreno de la ideología; no se puede implicar a la gente con ideas abstractas. ¿A la gente le interesan otras cosas? ¡Formidable! aunque esa no es la intención cuando se intenta empezar a narrar una historia.

Cuando leí el guión, me pareció que esto era una historia trágica, pues esas dos personas se amaban de verdad. ¿Conviene conmigo en que es la tragedia de dos personas a las que esas fuerzas exteriores les impiden permanecer juntos?

Bueno, es verdad que no se trata de una historia feliz pues la ideología les separa; el film también habla de la soledad humana, de la necesidad primaria de la Sally, de su conciencia de ser mujer y de su consecuente lucha por mantener la familia unida al precio que haga falta, y que es lo que la hace proceder de ese modo. Él ni siquiera lo entiende. Para él, todo tiene que ver con la ideología. Le es doloroso; le resulta muy difícil abandonar a Sally, la familia, los valores que todo ello implica. Sin embargo, están destinados a cosas completamente distintas. Para ella, lo importante es la familia, en tanto que él se halla atrapado entre la familia y su sistema de creencias.

- ¿Qué retos le supuso afrontar la dirección de esta película?

Debido a que se trata de una historia trágica, ¿cómo implicamos al público en una tragedia? Cuando hay tanto sufrimiento, ¿cómo logramos hacer que eso sea interesante? Creo que lo que se debe lograr es despertar compasión. Hay que evitar emitir juicios, y apuntar con el dedo, y afirmar quién es el malo y quién el bueno. Las cosas no son blancas o negras. Las relaciones humanas son infinitamente más complejas. No hay juego de culpación; ella hace esto debido a esto otro o a aquello. Ambos mantienen esa relación por algún motivo. Ese es el motivo por el que el público siente simpatía por ambos. Cuando la pareja deja de culparse, es cuando empiezan a separase realmente; en definitiva, es eso lo que pasa. Una vez que empiezan las acusaciones, les quedan pocas posibilidades a la pareja.

Creo que el guión está escrito del modo que usted dice. Cuando lo leí, fue eso lo que sentí exactamente. Obviamente, creo que el guión ha contribuido al film.

Con toda seguridad. Absolutamente.

He sentido lástima por ellos. No me hizo feliz que acabaran por separarse.

En el desenlace, hay también una dignidad extraordinaria, cuando se dan cuenta... Hay un momento de sus vidas, muy al principio de su relación, en el que son unos amantes llenos de alegría, de vida, con la sensación de disponer de infinitas posibilidades; sienten gran ternura el uno por el otro, se profesan auténtica veneración, y son fantásticos con sus hijos... Dos o tres años después, están ya en pleno y desgarrador proceso de separación. Es muy interesante presenciar esto en pantalla, porque ahí está la humanidad de la situación, de una relación que ha tocado extremos, algo por lo que muchos de nosotros hemos pasado en nuestras relaciones. Y esto es algo que también atraerá al público.

- ¿Por qué era Sharon Stone la idónea para el papel?

Porque es una actriz extraordinaria, capaz de asumir riesgos increíbles. Es muy valiente. Le encantan los retos, y no es esclava de intentar parecer siempre brillante y bella. De tal modo que con ella no eres víctima de la obsesión por la imagen, tan presente en muchos actores y que tan frecuentemente se impone a las decisiones creativas. Lo que muchos actores entienden como estrategia de supervivencia siempre resulta entorpecedor, sea que algo está obstruyendo en plena imagen, sea la perenne inquietud por lo que la imagen ha hecho por ellos. Todo esto no le interesa en absoluto a Sharon. Así que es idónea por muchas razones: es inteligente, es emotiva, es valiente, afronta retos increíbles, y puede ser encantadora -y el personaje ha de tener mucho encanto-. El personaje ha de ser una luchadora; Sharon puede resultar una luchadora muy tenaz. El personaje ha de ser vulnerable; ella puede recrear esa vulnerabilidad sin necesidad de recurrir a clichés, y además de un modo interesante. Lo que quiero decir es que era muy apropiada para el rol. Hemos tenido la increíble fortuna de trabajar con una actriz de ese calibre.

- Ha mencionado que Sharon ha recabado tanta atención aquí como allá donde han ido. ¿Qué cree usted que tiene la actriz para merecer este tipo de atención por parte de los fotógrafos, del público...?

Creo que se debe a una combinación de cosas. Tiene una increíble inteligencia en cuanto a entender los mass media, o lo que éstos necesitan. En Londres, hubo un momento impresionante cuando nos vimos realmente asediados por la prensa y los fotógrafos; los teníamos a nuestras espaldas y ante nosotros. El tráiler de maquillaje estaba a más de un kilómetro y medio del punto donde estábamos rodando, y lo único que nos separaba de ellos era una valla. Sharon hizo una cosa maravillosa: salió del coche, se encaminó hacia ellos directamente, increíblemente afable, y les ofreció diez minutos de su tiempo. Pudieron hacer todas las fotografías que quisieron, y a partir de aquel momento no hubo más problemas. Aquello fue una acción tremendamente inteligente; mientras que muchos actores hubieran luchado y se hubieran resistido, quejándose todo el tiempo de cómo es posible que la gente les aborde y qué triste es tener que andar escondiéndose de todo el mundo. Ella hizo lo opuesto; se brindó abiertamente. Fue algo absolutamente encantador. Y aprovechó el momento adecuado en lo referente al vestuario que su personaje estaba usando. Se publicaron fotografías en toda la prensa inglesa, en primera plana y, si no, en la tercera. Conozco muchos actores que hubieran convertido esto en un combate. "Me voy a colar por la puerta de atrás." "No les voy a dar ni cinco minutos." "He de concentrarme en esto." De todos modos, no cabe duda de que, para un actor, la relación con la prensa es algo difícil de saber manejar, pero ella lo hace magníficamente.

- El poder que se desprende del estrellato de Sharon Stone, ¿también atraerá al público a la película?

Así lo espero. Sí. Lo que quiero decir es que hay gente que no se llevaría la película del estante de un videoclub si su nombre no estuviera en la copia, o el de Rupert. Sus nombres hacen que los ingresos suban enormemente. Porque se trata de Sharon Stone: "Oh, bueno, veamos cómo está en esta película." Por otro lado, creo que fue todo un acierto hacer que se deshiciera del encorsetamiento de su cabello rubio: tan pronto como le pusimos la peluca, cambió todo su lenguaje corporal, el modo de pensar, la manera de sentarse... Fue como empezar con un lienzo totalmente nuevo listo para ella. Eso fue, de verdad, un acierto inmenso. Y el público se muestra atraído por ver a una Sharon Stone morena. No me importa decir esto. ¿Cómo? ¡Sharon Stone morena! Estuvimos en situaciones en las que sencillamente no la reconocíamos. Entraba, y la gente no se daba cuenta de que era ella. Fue una acción muy, pero que muy brillante, realizar una película en la que Sharon tiene la oportunidad de hacer algo así con su imagen.

- Hablemos de Rupert. ¿Por qué era el apropiado para el papel?

Por su esencia inglesa, porque es alguien enormemente complejo, increíblemente inteligente, inquieto, atormentado, divertido, caprichoso, encantador, airado... Con él, volvemos a encontrarnos con un actor que dispone de un completo espectro de personajes y complejidades que le es posible convocar al instante. Quiero decir que ambos actores, Sharon y Rupert, disponen de la capacidad de convertirse en alguien absolutamente distinto a quienes son en realidad. Y juntos, son verdaderamente buenos. En la pantalla, se percibe que disfrutan enormemente actuando juntos; se les ve felices en el trabajo. Los actores han contribuido enormemente. En caso de que no hubiera ocurrido, habría habido que incentivarlo como fuera vinculándolo al modo en que se plantean las escenas, a las notas que uno pasa, las decisiones... Sin embargo, la mayoría de los actores son suficientemente inteligentes. Acaban por darse cuenta de ello, en beneficio de la película; son ellos quienes tienen que hacer que la cosa funcione. En algunas ocasiones, hay actores con los que hay que bregar enormemente antes de que logren asimilar lo que se quiere de ellos. Pero en esta ocasión, ha sido enormemente fácil. Rupert y Sharon asimilaron absolutamente lo que tenían que hacer.

- ¿Estuvo bien desplazarse a todas esas localizaciones en lugar de realizar la película completamente en estudio? ¿Era necesario hacerlo así? ¿Había que rodar imperativamente en las localizaciones en que finalmente se rodó?

Prefiero rodarlo todo en escenarios naturales. No me gusta trabajar en los estudios. Prefiero las restricciones que implica estar en una habitación de un hotel, o en un apartamento, lo que sea, a estar en un estudio, lo que me parece un entorno muy difícil para trabajar. Soy consciente de que puede ser más fácil para la cámara; las paredes pueden retirarse fácilmente... Sin embargo, creo que si eres hábil, se puede lograr que cualquier localización funcione. Me pregunta usted si estuvo bien: Por supuesto, siempre es estimulante. Lo único que hubiera querido es haber dispuesto de más tiempo en Londres, más tiempo en Moscú, más tiempo en Malta... Nunca se dispone del suficiente tiempo. La película se rodó en 40 días, lo que no es tanto tiempo para una película con este tipo de complejidad.

- ¿Hubo dificultades en esas localizaciones? Lo pregunto presuponiendo que Moscú y Malta son lugares difíciles para rodar.

Llegar a un lugar con un equipo agotado, significa trabajar sin energía. Y yo no he tenido un momento de descanso. Eso, en sí mismo ya es todo un reto. ¿Cómo mantener la energía? Trabajando muchas horas, disponiendo de equipos foráneos... No nos era posible traernos todo el equipo. Así que fuéramos donde fuéramos, también contratábamos profesionales locales. Había que conseguir que la química funcionara con gran rapidez; hay que cumplir el cometido y por tanto hay que actuar con gran determinación. Hay que hacer que todo funcione. Así que siempre hay un reto allá donde se va. Hacer cine siempre es un desafío. Es un proceso muy maduro.

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