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Wimbledon. El amor está en juego


Cartel de Wimbledon. El amor está en juego

Peter (Paul Bettany) es un deportista inglés que ocupa un lugar embarazosamente bajo en el ranking de tenis. Se presenta al torneo de Wimbledon con escasas expectativas. Pero allí conoce a la tenista americana Lizzie (Kirsten Dunst) y se enamora de ella. Peter se supera a si mismo en la pista y su destreza y una racha de buena suerte le catapultan de una ronda a la siguiente, poniéndole al alcance su viejo sueño de ganar el título en la categoría masculina.

     Título original: Wimbledon
     Año: 2004
     Duración: 98 min.
     Nacionalidad: Reino Unido, Francia
     Género: Comedia.
     Fecha de estreno: 25/02/2005
     Calificación: Todos los públicos
     Distribuidora: United International Pictures

 

Comentario

Peter Colt (PAUL BETTANY) es un jugador de tenis británico que nunca consiguió realizar su sueño, llegar a la cumbre y ser una gran estrella internacional. Alcanzó el puesto undécimo de la clasificación mundial, pero el veterano profesional empezó a perder la confianza en sí mismo y bajó hasta quedarse en el puesto 119. Está a punto de retirarse cuando el destino le da un comodín: podrá participar en el torneo de Wimbledon por última vez. Dicho sea de paso, también será su último torneo. Peter Colt está a punto de dejar el tenis profesional y de irse a trabajar a uno de esos clubes donde un montón de mujeres maduras dan clases de tenis entre limpiezas de cutis y cócteles.

La estadounidense Lizzie Bradbury (KIRSTEN DUNST) es la joven estrella, la nueva chica mala de las pistas internacionales que pisa Wimbledon por primera vez. Concentrada, decidida, controlada y entrenada al máximo por Dennis (SAM NEILL), su padre y entrenador, Lizzie no permite que nada se interponga en su camino, ni una equivocación de un juez de línea, ni una pelota inesperada y menos aún un romance sin importancia con otro campeón en alza, el americano Jake Hammond (AUSTIN NICHOLS). El futuro de Lizzie ya está escrito: será la mejor tenista del mundo, una campeona del Grand Slam. No tiene más sueño que ése, y ganar Wimbledon sería el comienzo ideal.

Los planes de Peter para un retiro tranquilo se quedan en suspenso cuando llega a las sacrosantas canchas del Club de Tenis sobre Hierba y Croquet de Wimbledon. Lizzie y Peter se conocen por casualidad, acaban teniendo una aventura y él hace lo impensable, gana su primer partido. Empujado por una mezcla de suerte, amor y habilidad con la raqueta, Peter sigue ganando partidos mientras sus seguidores y los periodistas deportivos redescubren a la vieja gloria.

El tenista descubre que el mundo ama a los ganadores, pero nadie tanto como Ron Roth (JON FAVREAU), su agente, que reaparece después de una larga ausencia. Vuelve a paladear el olvidado sabor de la victoria. Lizzie, por otro lado, descubre que su inclinación por aventuras cortas con compañeros de torneo quizá haya tocado a su fin. Ha pasado lo inimaginable, se está enamorando de un británico perdedor con corazón de campeón. Sólo hace falta que la suerte de Peter (y la de Lizzie) aguante un poco...

Siguiendo la tradición de producciones anteriores de Working Title Films, Cuatro bodas y un funeral, Notting Hill y El diario de Bridget Jones, WIMBLEDON EL AMOR ESTA EN JUEGO es una historia de amor divertida y romántica en la que los protagonistas se mueven por las canchas de uno de los acontecimientos deportivos de más renombre. WIMBLEDON EL AMOR ESTA EN JUEGO está dirigida por RICHARD LONCRAINE (Ricardo III; el telefilm "My House in Umbria", premiado con un Emmy, y "Amenaza de tormenta"). La producen TIM BEVAN, ERIC FELLNER y LIZA CHASIN para Working Title, y MARY RICHARDS (produjo la serie "Hermanos de sangre"). Los guionistas son ADAM BROOKS (French Kiss) y JENNIFER FLACKETT & MARK LEVIN (Little Manhattan, todavía sin estrenar). Sus protagonistas son KIRSTEN DUNST (Spider-Man 2), PAUL BETTANY (Master and Commander: Al otro lado del mundo), SAM NEILL (Parque Jurásico III) y JON FAVREAU (Swingers). El reparto se completa con un grupo de actores de talento procedentes de ambos lados del Atlántico: AUSTIN NICHOLS (El día de mañana), NICOLAJ COSTER-WALDAU (Black Hawk derribado), BERNARD HILL (El señor de los anillos: El retorno del Rey), ELEANOR BRON (Iris) y JAMES McAVOY (Bright Young Things).

JOHN McENROE y CHRIS EVERT, ambos ganadores de Wimbledon, y la comentarista MARY CARILLO hacen de sí mismos y añaden una nota de color con sus comentarios. PAT CASH, el tenista australiano que se llevó el preciado trofeo en 1987, es el asesor técnico de la película. Por primera vez en la historia del torneo, se concedió permiso para rodar durante los campeonatos de 2003 al equipo de WIMBLEDON EL AMOR ESTA EN JUEGO, a pesar de ser uno de los acontecimientos deportivos más vistos en el mundo entero.

Un verdadero equipo de campeones se unió al director Richard Loncraine detrás de la cámara: el director de fotografía DARIUS KHONDJI (nominado a un Oscar por Evita); el diseñador de producción BRIAN MORRIS (Piratas del Caribe: La maldición de la perla negra); el montador HUMPHREY DIXON ("My House in Umbria"); la diseñadora de vestuario LOUISE STJERNSWARD (Sexy Beast), y el compositor EDWARD SHEARMUR (Laws of Attraction). Los productores ejecutivos son DEBRA HAYWARD (Love Actually) y DAVID LIVINGSTONE.

La larga historia de los Torneos de Tenis sobre Hierba de Wimbledon, considerados como el primer torneo de tenis del mundo, empezó en 1877 con una competición entre caballeros. Spencer Gore batió a sus 21 oponentes y unos 200 espectadores pagaron un chelín por cabeza para asistir a la final.

La historia de la comedia romántica WIMBLEDON EL AMOR ESTA EN JUEGO de Working Title Films es mucho más corta; empezó unos 120 años después, a finales de los noventa, cuando los guionistas Jennifer Flackett y Mark Levin tuvieron la idea de escribir una historia de amor ambientada en el mundo del tenis profesional. Se pusieron en contacto con Working Title que ya era la primera productora de Europa gracias a su lista de exitosas producciones, sobre todo de comedias románticas. El proyecto gustó y la compañía se hizo con la historia.

"Nos gustó mucho la idea", dice Eric Fellner, productor y cofundador de Working Title Films. "La forma en que los personajes estaban descritos, el hecho de que el protagonista era un perdedor y la idea de que una historia de amor se desarrollara con el tenis profesional de telón de fondo eran los ingredientes perfectos para hacer una gran película. Nos daba otra oportunidad de contar una historia interesante con gran atractivo".

"Da igual que a uno le guste el tenis, la historia conquistará a los espectadores", dice la productora Liza Chasin, una forofa del tenis que creció en Forest Hills, Nueva York, cerca del prestigioso club de tenis West Side donde solía celebrarse el U.S. Open. "Las historias con perdedores gustan, pero gustan aún más cuando el perdedor se lleva a la chica".

Alcanzar el perfecto equilibrio de todos los elementos contenidos en la historia no sería tarea fácil para la persona que se sentase en el sillón del director. Debía ser alguien que supiera manejar aspectos románticos, cómicos y dramáticos, además de saber capturar el deporte e ir más allá del intercambio de golpes. Es posible que, a primera vista, Richard Loncraine, más conocido por sus películas dramáticas y televisivas (Ricardo III, "Amenaza de tormenta", "My House in Umbria") no pareciera el director idóneo para la película.

Richard Loncraine lo reconoce: "No estoy loco por el deporte; tampoco puede decirse que haya rodado comedias románticas, pero el proyecto me entusiasmó, tenía mucha energía y frescura. También reconozco que mis hijos acababan de decirme: 'Papá, ¿crees que algún día harás algo que nos apetezca ver?'"

Eric Fellner y los otros productores estaban convencidos de que Richard Loncraine era el hombre perfecto para encabezar el proyecto. Fellner nos explica: "Richard sabe contar historias. Es tremendamente visual. Queríamos a alguien que no sólo se limitara a contar la historia con profundidad y emoción, sino que también supiera trasladar el interés a las imágenes. Richard era perfecto".

Para el director, el reto no sólo estaba en el género de la película. También debía superar los muchos obstáculos que implicaban las escenas de tenis. "Tenía muchas ganas de dirigir una comedia de ese tipo. Era algo nuevo y sabía que sería difícil. Quiero decir que si es una comedia y nadie se ríe, si no es divertida, es una metedura de pata. Era un verdadero reto para mí y probablemente ha sido el proyecto más difícil hasta ahora. A veces fue muy duro, pero también fue maravilloso".

Pero, ¿y el tenis?

"Bueno, si se trata de una película de monstruos con un pterodáctilo de 17 metros, nadie sabe exactamente a qué se parecía. Pero todo el mundo sabe exactamente cómo rebota una pelota de tenis en la pista central", dice el director. "Es como hacer dos películas. La comedia romántica surge de la realidad, de la verdad. Puedo rodar eso, no hay problema. Luego está el tenis. A primera vista, parece un deporte simple, pero es muy difícil de fotografiar. No hay un equipo de jugadores, sólo son dos personas, casi parecen bailarines, que ya no se apartan mucho de la línea de fondo en el tenis moderno".

Ante todo, el director y los productores de WIMBLEDON EL AMOR ESTA EN JUEGO se ocuparon del guión para que el mundo del tenis quedase perfectamente retratado. Se encargó a Adam Brooks, guionista de comedias románticas como French Kiss y de la adaptación del best-seller de Helen Fielding, ahora en rodaje, Bridget Jones: Sobreviviré, que actualizara el guión. Brooks dice: "Working Title me ofreció la oportunidad de trabajar con una historia fantástica. Reconozco que ha sido uno de los procesos más productivos en los que he participado. Creo que WIMBLEDON EL AMOR ESTA EN JUEGO encaja a la perfección con las encantadoras comedias inglesas de la productora que funcionan tan bien en el extranjero, sobre todo en Estados Unidos".

Con el guión casi terminado, los productores mandaron copias a varios tenistas de fama mundial como los campeones Pat Cash y John McEnroe. "Lo bueno es que nos los devolvieron con muy pocas correcciones", dice Brooks. "Tanto el espíritu como los detalles eran tal como recordaban de sus giras".

Pat Cash, el tenista australiano que se llevó el trofeo en 1987 y acabó siendo asesor del proyecto, recuerda: "Al ser una película, hay ciertas licencias artísticas. Pero la atmósfera y el mundo de los jugadores en Wimbledon estaban retratados con gran fidelidad".

Richard Loncraine añade: "Es posible rodar una película acerca del mundo del tenis sin ser muy exactos y fidedignos pero, ¿para qué? John McEnroe, Pat Cash y otros tenistas nos ayudaron mucho. Tanto Adam Brooks como Liza Chasin, la productora, son forofos de este deporte. El guión se basa en sus conocimientos y en los consejos de los tenistas, por eso la atmósfera, las circunstancias y los detalles son lo más fidedignos posible".

Para los papeles protagonistas, el director y los productores buscaron actores que pudieran interpretar a tenistas de forma creíble y que, además, tuvieran la química adecuada en la pantalla. Escogieron a Kirsten Dunst como Lizzie Bradbury y a Paul Bettany como Peter Colt.

Eric Fellner dice: "Kirsten es una de las primeras actrices de Estados Unidos. Tuvimos suerte de que le gustara el guión. Paul siempre ha puesto el listón muy alto para sus papeles. Después de hablar con él, no nos quedó duda de que estaría perfecto en el papel. Les pedimos que hicieran una pequeña prueba juntos y la química fue inmediata. Se llevaban bien, quedaban bien juntos y encajaban con los papeles. No se podía pedir más".

Los productores estaban dispuestos a esperar a que ambos actores acabaran con sus compromisos profesionales. Ésa es la razón por la que el rodaje principal de WIMBLEDON EL AMOR ESTA EN JUEGO empezó un año después de escoger a los protagonistas.

Kirsten Dunst habla de lo que le atrajo de la película: "El guión me gustó mucho, era una comedia romántica inteligente. También me gustaba la parte del tenis. Ese deporte siempre me ha parecido sexy y elegante. Además, soy una fan de los productores. Estaba convencida de que la historia sería buena".

También le atraía la idea de trabajar con Paul Bettany: "Tiene mucho talento. No se trabaja con actores así todos los días y cuando ocurre, me esfuerzo aún más".

A pesar de que la actriz apenas sabía jugar al tenis, estaba dispuesta a aprender el mecanismo básico y a someterse al reto que representaba un papel así.

"Lizzie me pareció muy interesante y me entraron ganas de interpretarla", nos dice. "Quiere ganar como sea y no permite que el amor entre en su vida, es competitiva y agresiva. Hasta ahora ha sido capaz de usar a los hombres y tirarlos sin preocuparse. Pero cuando conoce a Peter, no lucha, se enamora de él y todo cambia".

Paul Bettany nunca había hecho una comedia romántica (ni una película de deporte), por lo tanto el papel de Peter Colt era algo totalmente nuevo para él. "El guión me pareció inteligente y divertido", dice el actor. "Nunca había trabajado en una película de deporte ni en una comedia romántica. Pensé que sería un reto. Cuando uno construye un personaje, se aproxima al papel, pero no es más que una representación. En la última película hacía el papel de cirujano de barco, pero no quiero operar a nadie. Pensé que, entrenándome, podría aproximarme a un tenista, aunque no lo sea. En cuanto a enamorarse, bueno, era lo más fácil".

El actor también tenía ganas de trabajar con Richard Loncraine. "Richard me cae muy bien. Es un hombre muy directo; sabe compartir el proceso de realización con los actores lo que convierte el rodaje en una experiencia genial. Creo que ha hecho un trabajo brillante a la hora de mantener una ligereza crucial para este tipo de comedia romántica".

Ahora sólo quedaba buscar actores de primera para los papeles secundarios. Se escogió a Sam Neill para hacer el papel de Dennis, el padre de Lizzie. El actor y también director americano Jon Favreau es Ron Roth, el agente de Peter. Actores británicos de la talla de Eleanor Bron y Bernard Hill interpretan a los padres de Peter. El actor danés Nikolaj Coster-Walder hace el papel de Dieter, el mejor amigo y compañero de entrenamiento de Peter. Para acabar, se escogió a Austin Nichols para hacer de Jake Hammond, el oponente de Peter en Wimbledon y, casualmente, el antiguo novio de Lizzie.

"Me atrajeron varias cosas", nos explica Sam Neill. "Una de las más importantes es que Richard Loncraine fuera tan buen director y tan simpático. También la idea de rodar una encantadora historia en Inglaterra en verano era muy tentadora, pero más aún, estaba la magia del torneo de Wimbledon. Ha sido un verdadero honor entrar en el recinto, pisar la pista central y sentir la atmósfera".

"Lo bueno de una película como ésta", comenta Favreau, "es que abre las puertas de un mundo impregnado de tradición, un mundo con el que no estaba familiarizado. Cuanto más aprendo de él, más interesante me parece. Además, la idea de trabajar en la primera película que transcurre en Wimbledon en 20 años me entusiasmó. Richard ha sabido entretejer una historia de amor muy personal con dos magníficos actores en un sitio tan histórico. Algunos dirán que es la película de un torneo de tenis, pero a mí me parece más una historia de amor entre dos personajes irresistibles que lo están pasando muy mal personal y profesionalmente. Da la casualidad de que también son unos tenistas fantásticos".

Para que la película fuera aún más auténtica, la famosa comentarista americana Mary Carillo comenta los partidos, el veterano John Barrett hace de sí mismo, y los campeones John McEnroe y Chris Evert vuelven a pisar las canchas de sus grandes momentos.

Richard Loncraine se quedó impresionado con John McEnroe. "Aterrizó por la tarde y debía rodar al día siguiente. En vez de irse a la cama, vino a Wimbledon a jugar. Estuvo jugando una hora y media; creo que es su forma de vencer el jet lag. Está en plena forma. Contar con John y los otros tenistas fue una gran ventaja para la película. Tiene un gran sentido del humor e hizo unas cuantas sugerencias que pudimos incorporar a la película".

Ahora quedaba lo más duro, preparar a los actores para las pruebas físicas requeridas en una película así.

"Supongo que hago lo mismo que la mayoría de ingleses", dice Richard Loncraine. "Cuando retransmiten Wimbledon, lo veo y me encanta, pero juego al tenis bastante mal. Cuando salió el proyecto, me hice con todas las cintas disponibles, leí unos veinte libros sobre la historia del tenis, además de los que escribieron Pat Cash y John McEnroe. Estaba rodeado de personas que aman y comprenden este deporte, lo que me permitió enfrentarme a cada escena sabiendo qué tipo de emoción quería que saliera en la pantalla. Pero siempre preguntaba al equipo si pensaban que esa emoción encajaba con el partido. Fue un buen matrimonio, hubo algunos momentos tirantes, pero estuvo muy bien".

Pat Cash se encargó de convertir a los actores (Bettany, Dunst y Nichols) en copias creíbles de campeones de Wimbledon. Empezó cuatro meses antes del rodaje. Nos dice: "La producción necesitaba un asesor técnico, alguien que pudiera coreografiar los puntos y que se asegurara de que Kirsten, Paul y Austin parecieran verdaderos tenistas. Tenían que saber andar, coger las pelotas como profesionales. Mi cometido era ayudarles a parecer verdaderos tenistas".

"Acabé haciendo lo contrario de lo que suelo hacer", explica Pat Cash. Cuando enseño a alguien, lo importante es que tire las pelotas dentro de la pista, da igual cómo. Pero ya que la trayectoria de las pelotas se haría por ordenador, lo importante era que los gestos parecieran auténticos".

La productora Liza Chasin añade: "Habríamos gastado demasiada película intentando que cada pelota cayese exactamente donde queríamos".

Pat cash acaba diciendo: "Lo primero era que quedasen bien los actores, las pelotas importaban poco. Es curioso, pero al concentrarnos tanto en la técnica, las pelotas acabaron por caer en la pista. Disfruté mucho viéndoles progresar, trabajaron muy duro. Teníamos cuatro meses para que parecieran campeones. Normalmente, hacen falta 20 años para conseguirlo, era todo un reto".

La primera escena que debía rodar Paul Bettany era en las pistas de Montecarlo. Nos dice: "Estaba muy satisfecho de mí mismo después de haberme entrenado durante cuatro meses. Pero cuando vi a los tenistas profesionales, parecen bailarines, llevan jugando desde los cuatro años, me entraron ganas de decir: 'Vale, me encantaría interpretar a Nureyev, ¿de cuántos años dispongo para aprender a bailar?' Hice lo que pude, pero es una mera aproximación".

Pat Cash no está de acuerdo con Paul Bettany. "Paul no había practicado ningún deporte, pero acabó moviéndose como un atleta. Sus movimientos son muy buenos cuando sube a la red, se tira, se gira, tiene buenos reflejos, por eso diseñé sus partidos sobre esa base. No me importó, era un poco mi estilo cuando jugaba".

Richard Loncraine añade: "Paul tiene un servicio increíble, muy poderoso, aunque algo inexacto. Pero tiene fuerza y queda bien. Se esforzó mucho para conseguir parecerse a un verdadero tenista".

"Me concentré en la pelota", explica Kirsten. "Soy muy agresiva, lo utilicé en la cancha. Mi personaje no tiene miedo a nada e intenté incorporarlo a la parte física de Lizzie. Me entrené con mucha intensidad durante unas cuantas semanas y me encantó. Es increíble cómo se suelta agresividad. Creo que conseguí una buena base; a la hora de rodar sólo quedaba pulir los detalles. Cuando estaba con los chicos me volvía más competitiva. No quería que fueran mejores que yo. Pat siempre me decía que me moviera por la cancha como una pantera. Creo que lo hice tan bien como ellos excepto a la hora de servir, no hay quien pueda competir".

"A Kirsten se le da muy bien el golpe de derecha y el revés", comenta Pat Cash. "Se mueve muy bien, con mucha elegancia. Lo hacía bien en los entrenamientos, pero cuando oía la palabra 'acción', lo daba todo. Era fantástica".

Austin Nichols, un atleta ganador de varios campeonatos de esquí acuático, se metió de lleno en los entrenamientos. Pat Cash nos dice: "Austin dispuso de más tiempo para entrenarse y jugaba unas cuatro o cinco horas diarias. Cuando repetíamos las escenas, hacía el revés a dos manos. Le pedimos que hiciera un revés con una sola mano. Y lo consiguió a la primera. Es la primera persona que conozco que pasó de hacer el revés a dos manos a una en cinco minutos".

Austin Nichols nos dice: "Al principio no sabía manejar la raqueta. Empecé a visionar cintas de partidos: Borg contra McEnroe, Ashe contra Connors, Betty Stove contra Virginia Wade. Mucho Patrick Rafter. Me encanta el golpe de derecha de Juan Carlos Ferrero y el revés de Gustavo Kuerten".

Para el productor Eric Fellner, las escenas de partidos funcionan porque han conseguido el equilibrio justo entre talento y esfuerzo: "Tres cosas contribuyeron al resultado. En primer lugar, los actores tuvieron bastante tiempo para entrenarse; segundo, está la ventaja del CGI para que la pelota caiga donde debe y poder crear los fantásticos golpes descritos en el guión y, tercero, Richard Loncraine y Darius Khondji (director de fotografía) han rodado los partidos con una visión creativa que va mucho más allá del tenis estático al que nos tiene acostumbrados la televisión. Es muy cinematográfico".

"Tampoco hay tenistas conocidos con los actores en las canchas", añade Eric Fellner. "Así evitamos que el espectador viva la acción y que, de pronto, aparezca Pete Sampras quitando realismo a la escena. Espero que esto ayude al público a creer que los personajes son verdaderos tenistas".

Algunos de los oponentes en las pistas aún no son profesionales o son tenistas al final de su carrera. Por ejemplo, un joven recién llegado, Vikas Punna, juega contra Paul Bettany, y Murphy Jensen (también trabajó con Pat Cash entrenando a los actores), campeón de dobles en Roland Garros, hace el papel de Ivan Dragomir, un divertido ucraniano con tendencia a romper las raquetas.

Los productores siempre tuvieron claro que la mayoría de escenas de tenis (dentro y fuera de las pistas) debían rodarse en el mundialmente famoso Wimbledon y que era esencial rodar algunas escenas durante el campeonato de 2003. Eric Fellner de Working Title habló con Mark McCormack, fundador y presidente de International Management Group (IMG), la agencia para la promoción y comercialización del deporte más conocida del mundo. Éste presentó a Eric Fellner al presidente de AELTCC (el club de Wimbledon). Llegaron a un acuerdo mediante el cual se les permitía rodar en Wimbledon, concediendo a los productores y al equipo un acceso sin precedentes a las canchas.

Tim Phillips, presidente del Comité de Dirección del Campeonato, nos explica por qué: "Estamos muy orgullosos de Wimbledon y de su posición única en el mundo del tenis. Por eso lo protegemos tanto. Pero prevaleció la idea de que el tenis es un deporte divertido y maravilloso. Cualquiera puede jugar, chicos y chicas, desde los cinco a los noventa y cinco años. Working Title ha producido una serie de brillantes comedias románticas. Una película localizada en Wimbledon que mostrara el lado divertido y competitivo del tenis podría atraer a un nuevo público".

"Fue fantástico trabajar con el AELTCC", añade Eric Fellner. "Fue todo un privilegio poder rodar en el club. Estar en medio de la pista central produce una sensación muy especial".

Las normas de Wimbledon reservan el uso de la pista central (fuera del torneo) al presidente del club y a sus invitados. Todos los miembros del equipo se dieron cuenta de lo que significaba dejarles rodar y jugar en esa cancha.

"Wimbledon es enorme, me quedé impresionado", comenta Richard Loncraine. "Sólo vive de verdad dos semanas al año, eso sí, con el mundo entero mirando. Cuando llegamos para rodar la final, pasaban tantas cosas que no sabía dónde apuntar con la cámara. Era enorme, corríamos el riesgo de empequeñecer la historia. Tomamos la decisión de mostrar únicamente una pequeña parte de Wimbledon, la zona más antigua".

Al ser un club privado, Richard Loncraine no pudo rodar en el vestuario con los casilleros ya que sólo se permite la entrada a los miembros. Hubo que reconstruir el vestuario pero, según Pat Cash: "Creo que los nuestros estaban bastante mejor".

El equipo debía tener sumo cuidado a la hora de rodar en las canchas. "Nuestra mayor preocupación era proteger las pistas del equipo necesario para un rodaje", comenta Eddie Seagal, encargado de las pistas de Wimbledon. "No estamos acostumbrados a que entren equipos y personas en las canchas. El equipo se instaló sobre planchas de madera para repartir el peso. No se permitió el paso de bebidas a las pistas ya que pueden dañar la hierba. Tampoco se podía comer en el recinto para que los restos no atrajeran a los zorros por la noche ya que no podíamos activar las vallas electrónicas por el rodaje".

El decorado dejo asombrada a Kirsten Dunst. Nos dice: "Había estado en Wimbledon el año anterior, en el Palco de la Reina. Había hecho todo lo que se debe, incluso comer fresas con nata, era tremendo. Tuvimos mucha suerte de que nos permitieran rodar en las canchas. Es un sitio precioso, muy sereno, tan lleno de prestigio".

Austin Nichols recuerda lo que le pasó durante el torneo de 2003: "Tenía el pase de Working Title y se me ocurrió ir a la pista central a ver un partido. Se lo enseñé al de la puerta, pero nada, no me dejó pasar. Luego, alguien me coló, pero enseguida me pillaron y me echaron. La organización es impecable, todo está muy bien cuidado. Es un lugar muy especial, fue fantástico filmar allí".

Para que los partidos estuvieran a la altura de un escenario tan legendario, Pat Cash tuvo que coreografiar cada punto. Nos dice: "La final masculina en WIMBLEDON EL AMOR ESTA EN JUEGO es una simulación, pero es el partido de todos los partidos. Lo tiene todo, acción, estiradas, subidas a la red, rebotes imposibles, puntos espectaculares".

"Hicimos un storyboard que incluía cada bola y cada punto de ese partido", recuerda Richard Loncraine. "Decidimos desde un principio que no cortaríamos el peloteo, habríamos perdido la tensión. También descartamos la steady-cam a pesar de la fluidez de movimientos, pues yo quería algo más disciplinado. Acabamos montando una grúa con un alcance de 18 metros a un lado de la pista central. Usamos la grúa para la fotografía principal además de otras cámaras de apoyo".

Richard Loncraine también contaba con que Darius Khondji, el director de fotografía, captase su visión del deporte. "Darius es uno de los grandes cámaras actuales. Tuvimos mucha suerte de poder conseguirle. Hablar del trabajo de Darius y decir que 'pinta la luz' es un lugar común, más bien corta la luz, la quita. No podíamos iluminar la pista central, es demasiado grande, pero sí podíamos quitar luz".

Para conseguirlo, se fabricaron enormes paneles y sedas para cubrir la cancha más famosa del mundo, todo un reto. Se contrató a técnicos especializados para tender los cables por encima de la cancha y colocar los paneles al armazón que habían instalado previamente. Todos los paneles funcionaban por control remoto; así, el director de fotografía podía tapar cualquier zona de la cancha. El fin de este enorme trabajo era conseguir una continuidad en la iluminación. Las sedas suavizaban la luz, los espectadores quedaban bajo una ligera sombra. También permitía recrear la misma luz día tras día sin que importase cuántas nubes había producido el clima británico.

El rodaje de WIMBLEDON EL AMOR ESTA EN JUEGO empezó en julio de 2003 y duró quince semanas, de las cuales siete transcurrieron en las pistas de Wimbledon (la central, la dos y la tres principalmente, y unas cuantas tomas en la seis, siete y ocho). Se rodaron escenas de Peter Colt jugando con Jake Hammond durante el campeonato del año 2003, antes del partido entre Tim Henman y Michael Lodra. Se rodaron las gradas y los espectadores, además del árbitro Alan Mills acompañando a Paul Bettany y a Austin Nichols.

Para ambos actores, rodar en la pista central con público de verdad fue quizá lo más duro de toda la película. Paul Bettany explica: "Nunca había vivido nada parecido. El ruido era atronador, era una sensación increíble. Austin y yo tuvimos que agarrarnos el uno al otro para no caernos. Se me iban las piernas. Después de una toma, me senté en una silla y pensé que no podría levantarme. No puedo imaginar cómo hacen para jugar un partido de cinco sets ahí dentro".

Austin Nichols añade: "Me quito el sombrero ante los tenistas, aguantan delante de la multitud durante dos o tres horas. Es asombroso. Wimbledon es como un circo romano, me sentía como un gladiador".

Además de rodar durante el torneo, se añadió más realismo a la película pidiendo a la juez de línea Pauline Eyre, que ha estado en dieciséis torneos de Wimbledon, que instruyera a los actores que harían el papel de jueces de línea. Pauline Eyre también asesoró al equipo técnico en la cancha para que todo fuera auténtico. Se contrató a auténticos recogepelotas además de actores.

Pero, ¿qué ocurre con el pequeño detalle de la trayectoria de las pelotas? Aquí entra la experiencia de Moving Picture Company que se encargó de realizar todos los efectos visuales con pelotas. "Nuestro trabajo consiste mayormente en realzar los partidos", explica Richard Stammers, el supervisor de efectos visuales. "Mejoramos las tomas de las gradas e incorporamos pelotas de animación por ordenador cuando los actores sólo fingían jugar. También alteramos digitalmente la trayectoria de algunas pelotas para obtener mayor dramatismo".

Gracias al control de movimiento y a pantallas azules, el equipo de efectos visuales consiguió cosas imposibles para una cámara, por ejemplo, la pista vista desde una pelota de tenis lanzada con tremenda fuerza que empieza a perder velocidad justo antes de que el jugador vaya a devolverla.

"El partido final de la película dura unos 14 minutos", explica Richard Loncraine. "Podemos decir que equivale a una "persecución". Toda la película conduce hacia ese momento y tiene que valer la pena, por eso nos esforzamos tanto a la hora de rodarlo. Lo dimos todo. Cada elemento necesario está ahí, romance, drama, competición. Creo que, en la mejor tradición de la comedia romántica, muestra la vida de una forma estilizada, en la que los deseos se hacen realidad. Nos costó mucho a todos, pero al final lo conseguimos".

El productor Eric Fellner añade, para terminar: "Creo que es una comedia romántica genial con un toque de tensión añadido gracias al personaje del tenista perdedor que intenta ganar un torneo. La película tiene acción, romance y comedia, ¿qué más se puede pedir?"

Universal Pictures y StudioCanal presentan una producción de Working Title dirigida por Richard Loncraine. WIMBLEDON EL AMOR ESTA EN JUEGO está protagonizada por Kirsten Dunst y Paul Bettany, con Sam Neill y Jon Favreau. Música de Edward Shearmur; vestuario de Louise Stjernsward; montaje de Humphrey Dixon; diseño de producción de Brian Morris; la fotografía es de Darius Khondji, A.F.C., A.S.C. Los productores ejecutivos son Debra Hayward y David Livingstone. La película está producida por Tim Bevan, Eric Fellner, Liza Chasin y Mary Richards. Guión de Adam Brooks y de Jennifer Flackett & Mark Levin. Dirigida por Richard Loncraine.

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