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Hotel Rwanda


Cartel de Hotel Rwanda

Hace diez años, mientras el país de Ruanda caía en la locura, un hombre prometió que protegería a la familia que amaba y acabó por encontrar el valor para salvar a más de 1.200 personas. Hotel Rwanda narra la ejemplar historia del héroe de la vida real Paul Rusesabagina (Don Cheadle), gerente de un hotel de Ruanda que hizo acopio de su valentía y astucia para liberar a más de mil refugiados de una muerte cierta durante la guerra civil entre tutsis y hutus.

Mientras el resto del mundo cerraba los ojos, Paul abría su corazón y demostraba que un hombre bueno puede cambiar las cosas.

     Título original: Hotel Rwanda
     Año: 2004
     Duración: 110 min.
     Nacionalidad: Canadá, Reino Unido, Italia
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 25/02/2005
     Calificación: Mayores de 13 años

 
Nominaciones:
Oscar. Mejor actor 2005
Oscar. Mejor actriz de reparto 2005

Comentario

La historia. 1994. RUANDA. Kigali

A unas horas de la firma de un convenio de paz entre Hutus y Tutsis -respaldado por la ONU- en el Hotel Mille Collines (Kigali, Ruanda), que regenta Paul Rusesabagina (Don Cheadle), pequeños acontecimientos empiezan a perturbar la cotidianeidad de Ruanda. Soldados hutus instigan por radio a "erradicar la invasión asesina de los tutsis".

Paul Rusesabagina, es hutu y director del hotel Mille Collines, propiedad de las aerolíneas belgas, SABENA. Respetado por su generosidad, su carisma y los contactos que tiene, se ve involucrado en el transcurso de los acontecimientos cuando amenazan a su mujer tutsi (Sophie Okonedo), a sus hijos y vecinos con la muerte y logra sortear los primeros obstáculos mediante el soborno, con la esperanza de que las fuerzas internacionales lleguen en cualquier momento para evitar la Guerra Civil.

Sin embargo, la situación se recrudece. Tras el asesinato del presidente ruandés, comienzan las matanzas indiscriminada de tutsis a manos de los soldados y ciudadanos hutus. Paul logra proteger a los suyos en el hotel, al que empiezan llegan miles de personas pidiendo auxilio.

Mientras un joven cámara, reportero internacional (Joaquín Phoenix), asiste al espectáculo dantesco y Paul hace uso de todos los recursos y sobornos posible para mantener con vida a los tutsis refugiados en el hotel, las fuerzas internacionales llegan a Ruanda pero sólo para evacuar a los ciudadanos blancos y devolverlos a sus países de orígenes y con órdenes de no intervención.

Paul, armado de coraje, con la ayuda del coronel Oliver (Nick Nolte) de la ONU (defraudado por el comportamiento internacional), logrará cobijar y proteger primero, y salvar después, la vida de miles de personas que confiaron en él.

Se compromete consigo mismo para proteger a su mujer tutsi, Tatiana, a sus hijos y a los 1200 vecinos tutsis que, atemorizados y amenazados, llegan al hotel pidiendo auxilio y cobijo, cuando las fuerzas internacionales no ofrecen intervención ni ayuda a los perseguidos.

HOTEL RWANDA: HOMENAJE A UN HOMBRE VALIENTE

En enero de 2003, Terry George viajó a Ruanda para reunir información sobre la historia y familiarizarse con el país. "También estaba buscando respuestas," afirma George. "¿Por qué sucedió el genocidio? ¿Por qué se asesinó a tantas personas en un espacio de 100 días dando lugar al genocidio más rápido de la historia moderna? También quería tomarle el pulso a la gente normal de Ruanda y escuchar sus historias". En la visita, lo acompañó Paul Rusesabagina. Era la primera vez que Paul volvía a Ruanda desde las atrocidades.

Durante su estancia en Ruanda pudieron viajar, rodar los diferentes exteriores y conocer a muchas de las personas que se refugiaron en el hotel Mille Collines como, por ejemplo, Odette Nyrimilimo, su marido Jean Baptiste Gacacere, y varios miembros de la familia de Paul. "Fue un privilegio indescriptible visitar Ruanda con Paul" dice George, "y ver el amor y la admiración que la gente le profesaba. Cuando fuimos a visitar el Hotel Mille Collines, conocimos a varios supervivientes: cocineros, limpiadores, gente a la que Paul había dado refugio. Tenían la emoción pintada en la cara."

Aunque muchas de las experiencias de George en Ruanda fueron positivas y muchas de las personas que conoció supusieron una fuente de inspiración, nada podría haberlo preparado para lo que sintió al visitar uno de los lugares de la masacre. "Visitamos lo que fue una escuela técnica en Marambi, al sur de Ruanda," comenta George. "Pasé por habitaciones donde se apilaban los esqueletos momificados de las cerca de 40.000 personas que fueron masacradas durante cuatro días en abril de 1994. Mientras escuchaba al único superviviente contar la historia de esos días, sentí una necesidad imperiosa de realizar esta película."

Durante su visita a Ruanda, George también pudo comprobar la extraordinaria belleza de este país e investigar las medidas que adoptó el gobierno extremista hutu, la actuación de su emisora de radio, la RTML - que escupió odio y veneno hacia los tutsi -y cómo el prejuicio y el miedo llevaron a personas ordinarias a creer que tenían que masacrar a sus vecinos para poder sobrevivir. "Si me preguntaran cuál fue el factor que desencadenó el genocidio," dice George, "diría que fue la emisora de radio. En la película, tratamos a esa emisora de radio como un personaje. Necesito que la gente entienda el poder que tuvo esa propaganda".

Cuando se adaptó Hotel Rwanda a la pantalla, era importante para George y Peirson que la película no tuviera la estructura de un documental o que pudiera considerársela como tal, sino que fuera más bien entendida como una emotiva síntesis de los sucesos y hechos de la vida de Paul mediante los cuales el espectador pudiera acceder a una visión íntima y privilegiada de los hechos que tuvieron lugar en el hotel Mille Collines durante esos días. "Para mí es muy importante para contar una historia, basarse en el personaje y la evolución de dicho personaje además de los puntos fuertes que tenga," afirma George. "Hemos destacado los sucesos particulares que fueron la fórmula de su triunfo: el hecho de poder sobrevivir teniéndolo todo en contra. Cuando más disfruto de mi trabajo es cuando sé que el proyecto va a iluminar y, con suerte, dar fuerzas a la gente."

Hotel Rwanda es, sobre todo, una historia profundamente personal que gira en torno exclusivamente a un edificio (el hotel), a las personas que lo ocupan y a las relaciones entre ellas. Los cineastas evitaron deliberadamente centrarse en el espantoso horror del genocidio en sí. "Cuando la película se aventura al exterior, a Kigali, durante el genocidio, tratamos de crear una atmósfera extraña e irreal, para que el público sintiera el terror psicológico del genocidio sin tener que ir explícitamente a la matanza." Comenta Alex Ho, "Se trata de un drama humano lleno de fuerza, no de una historia de terror, y creemos que es importante que la vea un público lo más amplio posible."

LA DECLARACIÓN DEL DIRECTOR

Hace tres años, Keir Peirson y yo estábamos sentados alrededor de una mesa con Paul Rusesabagina escuchando su historia. Mientras hablaba, yo trataba por todos los medios de esconder dos emociones contradictorias: el entusiasmo y el miedo. Entusiasmo porque era una historia perfecta para una película; un thriller político fascinante, una historia de amor profundamente conmovedora y, sobre todo, una historia universal acerca del triunfo de un hombre bueno sobre el mal. Pero el miedo era la emoción que predominaba en mí. El miedo al fracaso.

Era una historia que había que contar, una historia que daría a conocer a los aficionados al cine de todo el mundo un suceso del que, para vergüenza de todos, nadie supo nada. Pero además, el público podría participar de la pérdida, del miedo y del coraje de un hombre, que podría haber sido cualquiera de nosotros -suponiendo que lográramos reunir ese coraje. Sabía que si escribíamos bien la historia y la llevábamos a la pantalla, todos los espectadores del mundo se entusiasmarían con un auténtico héroe africano que luchó por salvar vidas en un infierno que supera a la imaginación.

Era un proyecto que nos infundía respeto a todos los que participábamos en Hotel Rwanda, pero parece que el desafío sirvió para estimular a todo el que trabajó en la película, desde nuestro excelente reparto y el equipo técnico hasta los extras, que se levantaban al amanecer en los distritos de Alexandra y Tembisi de Johannesburgo para hacer posible esta historia épica. Estoy orgulloso de todos los que han trabajado en esta película y me honra haber tenido la oportunidad de contar la historia de Paul, Tatiana, su familia, y el pueblo ruandés. Sólo espero haber hecho justicia a su acto de heroísmo.

UN GENOCIDIO MODERNO

El conflicto que tuvo lugar en Ruanda en la década de 1990 escribió uno de los capítulos más sangrientos de la historia africana reciente. El genocidio fue aún más trágico si cabe por el hecho de que la mayor parte del mundo decidió ignorarlo y cerrar los ojos a la penosa situación del pueblo ruandés. Mientras las agencias de noticias internacionales hablaban ocasionalmente de "guerra tribal" en Ruanda, el horror del conflicto, en lugar de provocar la indignación internacional, parecía descartarse como "otro incidente del tercer mundo", al que no merecía la pena prestar atención.

Durante 100 días, casi un millón de personas fueron asesinadas en Ruanda. Las calles de la capital Kigali, se tiñeron de rojo con los ríos de sangre, pero nadie acudió en su ayuda. En Ruanda no hubo intervención internacional, ni fuerzas expedicionarias, ni coaliciones de nadie que estuviera dispuesto a ayudar. No hubo ayuda internacional para Ruanda. Los extremistas hutu masacraron a sus vecinos tutsi y a cualquier hutu moderado que se interpusiera en su camino, y el mundo se lo permitió.

"Diez años después, políticos de todas partes del mundo han ido en peregrinación a Ruanda para pedir perdón a los supervivientes y, una vez más, los mismos políticos prometen "nunca más" ", comenta el director Terry George. "Pero está volviendo a suceder en Sudán, o en el Congo, o en algún lugar olvidado de Dios donde la vida vale menos que el polvo que pisamos; lugares donde hombres y mujeres como Paul y Tatiana nos avergüenzan a todos con su decencia y valentía."

Las guerras han sido siempre un terreno fértil para el surgimiento de héroes y actos supremos de heroísmo entre la gente corriente. Ruanda no fue una excepción. En medio de la terrible violencia y el caos que asoló al país, uno de los muchos héroes que nacieron fue Paul Rusesabagina, un hombre sencillo que por amor y compasión llegó a salvar las vidas de 1.268 personas.

Terry George llevaba mucho tiempo interesado en realizar una película ambientada en África, pero fue la historia de Paul Rusesabagina lo que por fin le trajo al continente. "Cuando Keir Peirson, mi coguionista, me introdujo a la historia, inmediatamente supe que quería hacerla" dice George. "Volé a Bélgica para conocer a Paul y allí me contó su vida: cómo se hizo hotelero, cómo fue ascendiendo puestos en los varios hoteles de la cadena Sabena dónde trabajó, y cómo acabó en el hotel Mille Collines de Kigali."

La extraordinaria humanidad de la historia de Hotel Rwanda es lo que tocó la fibra sensible al productor Alex Ho. "Es una historia que significa mucho para mí, y es el tipo de historia que realmente me gusta," afirma. "Trata de un hombre corriente que, a instancias de su mujer, utiliza su posición para ayudar a los demás. Entra tanto, se embarca en un viaje de descubrimiento que hace de él un hombre mejor."

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