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The ring 2 (La señal 2)


Cartel de The ring 2 (La señal 2)

La historia se inicia seis meses después de los terribles acontecimientos que sembraron el pánico en Rachel Keller y su hijo Aidan (David Dorfman) en Seattle. Para tratar de olvidarlo todo, Rachel se muda con Aidan a la pequeña comunidad costera de Astoria, en Oregón. Pero su intento de comenzar de nuevo se revela ilusorio cuando se produce un nuevo crimen en la localidad asociado con la aparición de una cinta de video anónima... Rachel se da cuenta de que la vengativa Samara ha regresado, más empeñada que nunca en proseguir con su implacable ciclo de terror y muerte.

     Título original: The ring two
     Año: 2005
     Duración: 111 min.
     Nacionalidad: EE.UU.
     Género: Terror.
     Fecha de estreno: 01/04/2005
     Calificación: Mayores de 18 años
     Distribuidora: United International Pictures

 

Comentario

En el año 1998 el éxito de la película The Ring: El círculo del director Hideo Nakata puso de moda en el cine asiático y enseguida en la cultura pop mundial el fenómeno del llamado J-horror, el cine de terror japonés caracterizado por depender más de personajes y situaciones que del gore y los efectos especiales. Basado en la serie de novelas homónimas del escritor Koji Suzuki, The Ring: El círculo se convirtió en la película más taquillera de la historia del cine japonés y propició dos secuelas, una de las cuales (Ringu 2) dirigió el propio Nakata.

The Ring: El círculo mezclaba la mitología tradicional asiática de fantasmas con la tecnología del siglo XX, al centrarse en los letales efectos de una cinta de video que condenaba a cualquiera que la contemplase a morir en un plazo de exactamente siete días; así rompía con los esquemas gore utilizados de forma rutinaria por el cine de terror de las últimas décadas. El éxito internacional de The Ring: El círculo propició que DreamWorks produjera La señal, con Naomi Watts, que se convirtió a su vez en un éxito sorpresa en el otoño de 2002, al tener el público americano acceso al mismo fenómeno que había estado sacudiendo al cine asiático.

Walter Parkes, que vuelve a asociarse con Laurie MacDonald para producir RING 2 - LA SEÑAL 2, comenta: "Últimamente el cine de terror ha estado dominado por las sangrientas slasher movies. Pero hubo una época en la que este género estaba integrado en la corriente principal de Hollywood, y algunos de sus mejores directores, guionistas y actores produjeron joyas como El exorcista, La profecía o La semilla del diablo. Con The Ring: La señal, quisimos recuperar esa tradición. Bien, esa película tuvo un éxito que nos sorprendió a todos y eso nos dio la oportunidad de continuar con el mito y contar una nueva historia. Nuestra intención al hacer esta secuela es darle la misma legitimidad que tuvo la primera entrega".

Parkes y MacDonald quisieron reunir al equipo responsable del éxito de The Ring - La señal: el guionista Ehren Kruger y los productores ejecutivos Mike Macari, Roy Lee y Michele Weisler. Y por supuesto sus dos protagonistas, Naomi Watts, en el papel de Rachel Keller, y David Dorfman, en el papel de su hijo Aidan.

Dice Parkes: "Creo que el primer Ring no habría sido posible sin Naomi y desde luego el segundo tampoco. Dos años después de la primera entrega, se leyó el guión de la secuela e inmediatamente entendió el personaje y se hizo con él: esa mujer atormentada, a veces un poco agresiva, a la vez fuerte y vulnerable, que es Rachel. Hay que verla para creerlo".

Watts comenta: "Da un poco de miedo hacer una secuela porque invita a compararla con la primera entrega, que funcionó muy bien y resultaba una obra significativa dentro del género. Queríamos darle al público lo que éste esperaba, pero no queríamos repetir la misma historia. La parte buena es que vuelves a encontrarte con un personaje que te encantó interpretar; ahora puedes recrearlo y explorar su evolución".

Según cuenta MacDonald, el director de la primera entrega, Gore Verbinski, no estaba libre para rodar la secuela pero les recomendó una persona en su lugar: "Le preguntamos quién pensaba que podría dirigirla y sugirió al propio Hideo Nakata. En un principio Hideo estaba ocupado con otro proyecto y probamos con un director debutante lleno de talento, pero la cosa no funcionó. Luego Hideo se quedó libre y por fin la hicimos con él, creo que así estaba escrito... La película original que había dirigido en Japón era, pese a su escaso presupuesto, muy potente y original y tenía una visión propia que influyó mucho en el remake que hicimos."

Parkes dice: "Hideo no se tomó la oferta como un encargo o un mero trabajo, sino como la continuación de un proyecto muy querido para él. Al fin y al cabo se trata del hombre que creó la mitología que estamos explorando aquí".

Naomi Watts observa: "Hideo es un gran director del género. Había visto su The Ring: El círculo y Dark Water, así que tenía una enorme fe en él. Tiene un gran sentido visual de la narración y del ritmo; sabe cuándo debe enseñar algo y cuándo es mejor aplazar la revelación. Cuando Hideo se unió al proyecto, se puede decir que... el círculo se cerró".

Hideo Nakata, que hace aquí su debut en el cine de Hollywood, ha dirigido además de The Ring: El círculo y Ringu 2, películas como Kaosu ("Caos") y Honogurai mizu no soko kara (conocida en Occidente como Dark Water); de estas dos últimas se preparan también sus respectivas versiones americanas. El cine de Nakata se caracteriza por su artística sutileza a la hora de provocar miedo y por la atmósfera ominosa que logra construir con sus tramas centradas en la venganza y la maldad. En abril de 2004 la revista Time publicó una edición especial sobre las "100 personas más influyentes del mundo" e incluyó a Nakata en la categoría de Artistas y Figuras del Entretenimiento por su influyente corpus de películas de fantasmas orientales.

En RING 2 - LA SEÑAL 2, Nakata desarrolla los mismos temas y técnicas de su obra anterior: madres solteras, huérfanos, espíritus vengativos, el agua, y los efectos de la tecnología en la sociedad. En su cine los rituales banales de la vida cotidiana -el timbre de un teléfono, el chorro de un grifo- se revisten de un estremecedor suspense. La normalidad se vuelve terrorífica.

Dice el guionista Ehren Kruger: "Tanto en esta película como en el primer Ring, nos hemos inspirado mucho en los hallazgos de Nakata en sus películas japonesas. Ahora es el propio Nakata el que aporta su visión al fenómeno que él mismo creó hace unos años. En concreto, ha añadido elementos de folklore, mitología y aspectos sobrenaturales que a nosotros no se nos hubieran ocurrido. En ese sentido es una enorme ventaja contar con su participación".

Nakata dice que fue el guión de Kruger lo que le convenció de volver a la fuente, por así decir: "El guión de RING 2 - LA SEÑAL 2 me pareció interesante y muy distinto al de la primera entrega. Me pareció una historia intrigante y potente y que me permitía explorar un argumento diferente al de las películas originales".

Kruger añade: "El reto de toda secuela es encontrar su razón de ser, encontrar una historia que tenga sus méritos propios. Fue un desafío buscar un modo orgánico de continuar la historia de Rachel Keller y su hijo Aidan, y encontrar una razón para que Samara volviera a irrumpir en sus vidas".

MacDonald comenta: "Hay una diferencia cierta entre las dos películas. La señal estaba contada en imágenes; la cinta era un objeto amenazador pero al mismo tiempo contenía las claves visuales para descifrar el misterio. Nos servía de guía para desarrollar la película siguiendo esa serie de imágenes. Esta secuela desarrolla más los personajes y el aspecto emocional de la intriga; es una prolongación de la primera historia pero se extiende más sobre estos aspectos".

AMPLIANDO EL CIRCULO

En La Señal, Rachel Keller y su hijo Aidan se convertían en víctimas de una misteriosa fuerza del mal responsable de la muerte de cuatro adolescentes en una remota cabaña de alta montaña. El espíritu de Samara Morgan, una niña que murió ahogada en un pozo 25 años antes, había quedado atrapado en un mundo crepuscular desde el que se comunicaba de forma telepática con el mundo de los vivos a través del soporte de una cinta de video. Cuando alguien contempla dos minutos de imágenes surrealistas grabados en la cinta que proceden directamente de la mente de Samara, suena el teléfono y la voz de la niña dice ominosamente "siete días": es lo que le queda de vida a quien ha mirado el contenido de la cinta. Rachel descubre que la forma de salvar a su hijo, que ha oido el mensaje fatal, y de romper el ciclo viral de Samara, es hacer una copia de la cinta y pasarla. Rachel y su hijo Aidan sobreviven pero la cinta no ha sido destruida.

Nakata comenta: "La película termina cuando Rachel hace una copia de la cinta para salvar a su hijo. Pero eso significa que esparce la maldición de Samara por todo el mundo, así que la maldición continúa. Ahora han pasado dos años y Rachel y su hijo se han mudado a la pequeña villa de Astoria en Oregón. Parece un lugar tranquilo y apacible pero por supuesto no lo es".

Naomi Watts observa: "Seattle no era un buen lugar para vivir para Rachel, por eso se marcha a un lugar más remoto. Allí vive con su secreto y su sentimiento de culpa. ¿Qué ha hecho? ¿Qué destrucción ha causado? Ha cambiado, ahora se ha vuelto solitaria y desconfiada. Antes no era una buena madre, se preocupaba demasiado por su carrera, pero ahora se vuelca en su hijo. La ironía reside en que esta mala madre se ha convertido en el tipo de madre que Samara busca desesperadamente".

Parkes dice: "Rachel se ha convertido en una madre superprotectora. Se sabe responsable de haber esparcido el mal, un mal que ahora vuelve a ella de una forma terrible. Esta vez, en vez de huir o pasárselo a los demás, debe enfrentarse de cara al horror de Samara". Watts añade: "Por supuesto Rachel sabe que es la única capaz de manejar el problema; es la única capaz de entenderlo. Vive en un infierno privado que ahora vuelve a hacer erupción".

Nakata comenta: "El trabajo de Naomi en esta película es muy emocional. Su personaje debe expresar miedo y ansiedad pero al mismo tiempo debe tener fuerza suficiente para enfrentarse a la malvada Samara. Creo que Naomi expresa a la perfección las emociones reales de una madre que debe afrontar cosas muy poco reales para proteger a su hijo".

En la secuela David Dorfman vuelve a interpretar el personaje de Aidan, el sensible hijo de Rachel, que ahora aparece mucho más vinculado al espíritu de Samara. Dice MacDonald: "David tiene aquí un reto mucho mayor al que enfrentarse porque ya no es sólo el dulce Aidan sino que se convierte en la encarnación de Samara. Ha salido victorioso del desafío y además se ha creado una relación muy hermosa entre él y Naomi: parece que son realmente madre e hijo".

Dorfman dice: "La relación de Aidan con su madre es la única cosa que tiene. No tiene padre, no tiene amigos, sólo tiene a su madre... y el terrible recuerdo de Samara".

Dice Nakata: "El trabajo de David fue muy intenso porque se convierte literalmente en Samara... y no de golpe sino de forma gradual, lo que es más difícil de interpretar. Al hablar durante el rodaje decíamos respecto a una escena determinada, "Bueno el "medidor" de Samara está al 25% o al 50%"... Era una forma simple de describirlo pero funcionaba. David es listo e instintivo pero también estaba muy bien preparado. Ha hecho un gran trabajo".

Dorfman añade: "Yo me lo tomé como si estuviera interpretando varios personajes. No era sólo Aidan, era Aidan, Aidan/Samara, Samara/Aidan y finalmente Samara, porque a lo largo de la película Samara se hace presente de forma cada vez más implacable".

Junto a la familia Keller aparece el actor australiano Simon Baker en el papel de Max Rourke, editor del periódico local de Astoria, "The Daily Astorian", en el que trabaja ahora Rachel, y que es la única persona con la que ella tiene realmente contacto. En un principio Max se muestra escéptico ante los temores de Rachel, a la que no conoce de nada, pero acaba sintiendo primero curiosidad y finalmente se involucra en el círculo infernal de terror de Samara. Baker confiesa que no es fan del cine de terror pero dice que le impresionó The Ring: La señal: "Era una maravillosa síntesis de cine de terror (la maldición de la cinta) y película con un drama humano (la fuerza de la relación que existe entre esta mujer y su hijo). Me pareció muy buena y eso me influyó mucho a la hora de aceptar hacer la secuela".

Dice Parkes: "Para el papel de Max necesitábamos a alguien que proyectara cierta sensibilidad para abrirse a los problemas de Rachel pero también un cierto sentido de fuerza para ser capaz de protegerla. Simon tenía ambas cualidades. También resultó útil el hecho de que Naomi y él fueran buenos amigos: su relación previa se transmite a la pantalla".

Dice Watts: "Es estupendo trabajar con alguien a quien conoces bien. Simon es un gran actor y está perfecto en el papel: es muy masculino pero tiene un lado gentil. Y eso es esencial para que Rachel confíe en él: ella se da cuenta de que Max tampoco está en su lugar en ese pueblo, son como dos almas perdidas en un ambiente extraño".

Dice Baker: "Hace años que éramos amigos, Naomi y yo, pero nunca habíamos trabajado juntos. Nos llevamos muy bien en el plató. Naomi es muy graciosa lo que está bien porque la película es muy seria y era estupendo poder relajarse entre una toma y otra. Max y Rachel están fuera de su ambiente en ese pueblo, aunque Max nació allí. Siente curiosidad por esa mujer tan cerrada y misteriosa, y decide averiguar algo más sobre ella. Cuando ella le revela su secreto, Max no se lo cree. Como actor, tuve que encontrar un difícil equilibrio entre la primera reacción de tratarla como una chiflada y la actitud de querer ayudarla porque Max siente algo por ella".

Elizabeth Perkins es la Dra. Emma Temple, psiquiatra del Astoria Hospital que atiende a Aidan de una afección con extraños síntomas: un inexplicable ataque agudo de hipotermia. Watts explica: "Samara ha encontrado una forma más astuta de volver a introducirse en la vida de Rachel, a través de su hijo. Está claro que Samara no va a dejarlos en paz. El objetivo entonces consiste en descubrir de dónde viene Samara y por qué se dedica a sembrar el mal y el caos. Rachel comprende que debe llegar a la raíz del problema, al punto en el que todo comenzó". Ello requiere, como observa MacDonald, encontrar no a la mujer que adoptó a la niña sino a la mujer que le engendró.

Al investigar los orígenes de Samara, Rachel conoce a una paciente de un hospital psiquiátrico de Seattle, la misteriosa Evelyn, que parece una versión adulta de la niña con su largo pelo oscuro y su vestido blanco. Dice MacDonald: "Al desarrollar el guión vimos que Evelyn iba a ser un personaje clave. Sólo aparece en una escena de la película pero es un momento muy importante: todos los elementos de la historia convergen en esa escena". En un inspirado golpe de casting, el papel de Evelyn lo interpreta Sissy Spacek, inolvidable para los fans del cine de terror por su encarnación de Carrie en la película homónima dirigida en 1973 por Brian de Palma a partir de la novela de Stephen King, y que aquí retorna por primera vez al género de terror. Parkes observa: "Cuando surgió el nombre de Sissy todos nos preguntamos si sería posible contar con ella. Y es que además de ser una actriz con Oscar, evoca la película Carrie en todos los fans del cine de terror. Sissy es una artista muy seria e hizo un gran trabajo. Rodar con ella fue una de las mejores experiencias de este proyecto".

Dice Nakata: "Me encantó que aceptara el papel de Evelyn. Sissy es una de las mejores actrices que hay y el papel no era sencillo. En la escena en la que aparece, ofrece la clave sobre el misterio de Samara y sobre cómo puede tratar Rachel con ella. Es una escena muy tranquila pero al mismo tiempo muy inquietante".

Emily Van Camp (de la serie "Everwood") y Ryan Merriman (de "Steven Spielberg's Taken") hacen el papel de unos adolescentes que tienen un traumático tropiezo con la cinta maldita. Y Gary Cole hace una fugaz aparición en el papel de un agente inmobiliario que tiene a su cargo uno de los momentos ligeros de la película, cuando trata de ocultar a Rachel algo que ésta conoce bien, la ominosa historia del rancho Morgan que pretende venderle.

EN EL CENTRO DEL ANILLO

Dice el guionista Ehren Kruger: "Samara es el ángel -o más bien el demonio- vengador de todos los niños abandonados. Su conducta cruel y destructiva es comprensible desde el punto de vista de un niño malogrado. Pese a su monstruoso aspecto es una figura trágica".

Dice Hideo Nakata: "Samara nos da miedo pero también nos produce simpatía; ambos elementos son esenciales en las historias de fantasmas japoneses. La historia procede de una novela japonesa, así que tiene este tipo de dualidad". Dice Parkes: "En esencia se trata de yuxtaponer la inocencia y el mal en estado puro. La inocencia de esta niña con un largo pelo negro que oculta su cara y sus verdaderas intenciones... una niña indefensa que tiene más poder del que quepa imaginar".

Samara Morgan, la niña ahogada de largo pelo negro, mirada vengativa y evocador vestido blanco, sólo aparece en RING 2 - LA SEÑAL 2 en su versión maligna, lo que supuso un trabajo diario de cinco horas de maquillaje para la actriz que la encarna, Kelly Stables, que fue una de las tres dobles de la Samara mala en La señal. Kelly, a la que le da mucho miedo el cine de terror, se preparó el papel viendo las versiones japonesa y americana de la historia: "La peculiar conducta física de Samara es parte esencial del papel. Tiene una forma de moverse muy específica, en staccato. Y cuando me ponía todo mi maquillaje, me daba miedo a mí misma..."

Rick Baker, ganador de seis Oscars, creó el aspecto de Samara en La señal y ahora vuelve con su equipo de artistas del maquillaje especial para esta secuela. Baker transformó a la atractiva veinteañera Kelly en una niña que lleva años viviendo póstumamente en un húmedo y oscuro pozo estancado. Dice Nakata: "Discutí con Rick cómo debíamos mostrar la cara de Samara y ambos acordamos que "menos es más". A Rick le gustó el hecho de que sólo mostrara un ojo de Samara en Ringu y se concentró con su equipo en el look de todo su cuerpo: cómo el pelo le cubre la cara, los detalles de sus brazos y piernas... Tenían que arreglarle el maquillaje casi en cada toma: fue un proceso muy elaborado". Rick Baker añade: "Creo que lo que más miedo daba de Samara en la primera película era cuando sólo le veías el pelo y no sabías lo que había debajo. No hay nada que produzca más miedo que tu propia imaginación".

Las largas sesiones de maquillaje de Kelly comenzaban con un rociado completo con un spray de un fantasmal tono blanquecino. Luego el equipo de maquilladores le pintaba las venas azules que se veían a través de su blanca piel y le añadía una serie de prótesis antes de colocarle su rasgo más distintivo, su larga melena negra. Aunque suele tener el rostro cubierto, se le pusieron a la actriz unos postizos para hacerla parecer más infantil.

Respecto al cuerpo de Samara, Baker se documentó examinando documentos forenses para saber lo que le pasa a la piel humana cuando lleva mucho tiempo bajo el agua: "Cuando te das un baño largo se te queda la piel arrugada. Ese fue el aspecto que buscamos, pero muy exagerado. Para conseguirlo debimos colocar en las diversas partes del cuerpo de Kelly cientos de postizos. Había tantas piezas que era difícil saber dónde iba cada una, así que las distribuíamos en pequeños mapas para saber el orden en el que debíamos irlas colocando".

Lo más difícil fue conseguir que los postizos no se estropeasen en el agua; a tal fin se construyeron con el mismo material que suele utilizarse como adhesivo, lo que les daba por otro lado un conveniente aspecto translúcido. Lo malo de esta técnica es que Kelly Stables tardaba casi tanto tiempo en quitarse los postizos como el que se requería para colocárselos. Pero, según Baker, "Kelly se portó como toda una profesional y nunca perdió el buen humor pese a lo prolijo del proceso".

Respecto a la melena de Samara, se trabajó con dos pelucas de auténtico pelo humano, porque una de ellas siempre se acababa enredando en las numerosas escenas acuáticas. Además Kelly debía ponerse lentes de contacto blancas para darle aspecto de ciega. Ya sólo faltaba un detalle: una vez que se ponía su vaporoso vestido blanco, la actriz se transformaba en la maligna niña fantasma.

EL CÍRCULO SE CIERRA

El rodaje de RING 2 - LA SEÑAL 2 comenzó el 13 de mayo de 2004. Se rodó en diversos escenarios de Los Angeles. Los despachos del "Los Angeles Herald Examiner" sirvieron de fondo a las escenas que transcurren en el "The Daily Astorian", periódico que existe realmente en Oregón y que permitió que se utilizara su cabecera en la película. También se rodó en el St. Luke's Hospital en Pasadena, y en la Residencia Mary Andrews Clark, adonde acude Rachel en busca de pistas sobre Samara.

Luego el equipo se trasladó a Astoria, en Oregón, escenario escogido entre otras razones por su ominoso clima. Además Astoria está en una península, lo que era un factor clave dada la importancia que tiene el agua en la historia. Dice Nakata: "Yo vengo de Japón, que es un país insular rodeado de agua. A causa de los desastres naturales, el agua puede ser un símbolo de muerte, y yo me siento influido por ese miedo atávico que nos produce el agua. Además, en esta película el agua es un signo del malvado espíritu de Samara, porque lleva en el fondo del pozo muchísimo tiempo". El guionista Kruger añade: "El agua es fuente de vida pero es también un medio en el que no podemos vivir. Es por tanto una metáfora elemental perfecta tanto para la vida como para la muerte".

Lo que muchos recuerdan de las películas de la serie "Ring" es una sucesión de imágenes memorables. Además de los propios argumentos y de las densas atmósferas, se recuerda la abundancia de imágenes emblemáticas de pozos, espejos ovales, pantallas de televisores con estática, escaleras, insectos, agua, árboles... imágenes que se han convertido en iconos grabados en la mente de muchos aficionados al cine de terror. Por tanto, el look de la película es tan importante como los personajes y la propia historia.

Para RING 2 - LA SEÑAL 2, el director artístico Jim Bissell se concentró en una paleta de colores entre verde y azul, inspirada en las costas del noroeste del Pacífico; la idea era reforzar el leitmotiv del agua en la película. Estas tonalidades se hacen presentes en todos los aspectos de la película, en el vestuario, los escenarios, la iluminación y los decorados.

El director de fotografía de la película es Gabriel Beristain, que debió ajustarse a la variable climatología de Astoria durante las dos semanas que se rodó allí. La fluctuación de sol y lluvia requirió un esquema de iluminación especial, y la previsión de efectos de continuidad tales como mojar carreteras secas para mantener el raccord con lo filmado en el lluvioso día anterior.

El encuentro de Rachel y Aidan con una manada de ciervos se filmó en el parque estatal de Fort Stevens, el más grande de Oregón. Al remitir al episodio de los caballos en el ferry de La señal, el inquietante ataque de los ciervos sirve para reforzar el extraño vínculo existente entre los animales y la energía maligna de Samara. La elección del ciervo por parte de Hideo Nakata resulta significativa por el simbolismo de este animal en el Japón: en épocas antiguas se le consideraba un animal sagrado, un mensajero divino que debía ser adorado, y aún hoy se le protege como si fuera un tesoro nacional. Lo notable de esta escena es que en ningún momento del rodaje se empleó a ciervo alguno: fueron añadidos en el proceso de pos-producción, habiendo sido creados por medio de CGI (imágenes generadas por ordenador) bajo la supervisión de la coordinadora de efectos visuales de Rhythm & Hues, Betsy Paterson, y su equipo de animadores de imágenes generadas por ordenador. Los fondos de la escena los rodó la segunda unidad, bajo la dirección de Mark Vargo, en el parque estatal de Fort Stevens.

Tras completarse las filmaciones en escenarios naturales de Astoria, el equipo se trasladó a Los Angeles y completó el rodaje en diversos platós de Universal Studios y L.A. Center Studios. Aquí el agua volvió a jugar un papel importante en un par de escenas clave de la historia.

La primera tiene lugar en el baño de Max, cuando el agua se siente literalmente repelida por la presencia de Samara. Dice Nakata: "La idea es que Samara, que ha vivido encerrada en un pozo durante muchos años, es capaz de repeler el agua". Fue ésta una de las escenas más complicadas de rodar, pues requirió los servicios de los departamentos de efectos visuales y de efectos especiales. Muestra a Aidan encerrado en la bañera del cuarto de baño de Max: como si fuera una cámara anti-gravitatoria, el agua recubre techos y paredes, acumulándose en todas partes menos en donde debería estar (en la bañera) antes de caer torrencialmente sobre Rachel y Aidan que casi perecen ahogados.

Para rodar la escena, el coordinador de efectos especiales Peter Chesney construyó un cuarto de baño del revés y le añadió un centenar de finos cables para que toallas y cortinas se mantuvieran en su sitio. Luego inundó el techo (es decir el suelo) como si fuera una pequeña piscina. Luego introdujo este decorado invertido en el plató, que tenía siete tanques estrechos y largos que permitían por un lado iluminar el decorado y por otro estaban programados para ir derramando el agua en una secuencia sucesiva desde un extremo al otro del decorado. Para el rodaje se emplearon múltiples cámaras, muchas de las cuales filmaban a alta velocidad para conseguir en proyección el efecto de cámara lenta.

Las últimas jornadas de rodaje se centraron en el pozo de Samara. La imagen pixilada del pozo que aparece al principio de la cinta de video maldita se recreó en un plató de L.A. Center Studios. Bissell y su equipo llenaron el plató de vegetación y césped, dejando libre una pared para una pantalla verde gigante sobre la que el equipo de efectos especiales proyectó la imagen de un escarpado precipicio.

Para la escena de la persecución en el interior del pozo, se construyeron varios decorados, tanto secos como inundados de agua, en dos platós de Universal Studios. Dice Nakata: "Para mí, era la tercera vez que rodaba la secuencia del pozo. Me resultaba algo bastante claustrofóbico y además fue muy complicado de rodar".

Dice Naomi Watts: "Daba un poco de miedo estar allí metida, aunque supieras que no era algo real. La verdad es que era un decorado genial". Ayudándose de arneses y cables y asesorada por el coordinador de especialistas Keith Campbell, la propia Naomi rodó la mayoría de las escenas en las que a su personaje le toca escalar por el pozo. Para la escena en la que vemos a Samara recorrer de forma anti-natural, como una araña, las paredes del pozo, se contrató a la contorsionista profesional Bonnie Morgan (Minority Report, Men in Black 2), que retorció sus miembros para imitar los ominosos y antinaturales movimientos y andares de Samara.

DIAS EXTRAÑOS

A lo largo del rodaje de RING 2 - LA SEÑAL 2 se produjeron una serie de extraños sucesos que parecían evocar el argumento de la película. Los sucesos extraños comenzaron el 20 de mayo de 2004, el "séptimo día" de la producción. Al llegar al trabajo el equipo de la película descubrió que la oficina de producción estaba completamente inundada. Luego se descubrió que el motivo era la ruptura de una cañería pero para algunos el incidente, tan vinculado con el leitmotiv del agua en la historia, se constituyó en un oscuro augurio de males futuros. Se corrió la voz y todos se pusieron alerta.

Para evitar más problemas, y por sugerencia del director Hideo Nakata, se celebró una ceremonia de purificación japonesa oficiada por el sacerdote shintoista Igawa, tanto en la oficina de producción como en el plató. La idea del ritual era alejar el infortunio del rodaje y fueron invitados a asistir todos los miembros del equipo que desearan hacerlo. Walter Parkes recuerda: "Miré la hoja con las previsiones del día y ponía: "8:30 p.m.: Ceremonia de purificación". He trabajado en más de treinta películas pero nunca había visto nada igual. No quise perdérmelo. Fue genial y sirvió para unir más al equipo técnico y artístico desde un principio".

Pese a haber sido bendecido, el rodaje siguió presenciando extrañas ocurrencias. Un día el camión de utillaje fue atacado por un enjambre de miles de abejas, forzando una evacuación inmediata del personal; el enjambre se marchó tan rápidamente como había llegado. Otro día, sin razón aparente, un enorme tanque de agua se derramó en la cocina de la oficina de producción, inundando el mismo cuarto que se había anegado muy pocas semanas antes. Otro día, en el plató de Universal Studios, una decoradora se encontró en el parking con un ciervo que avanzaba por el asfalto hacia ella. Aunque a veces ocurre que estos animales bajan al estudio desde las colinas vecinas, la similitud con el ataque de ciervos que muestra la película resultaba inquietante. Muchos miembros del equipo llegaron a creer que de algún modo la maligna Samara se había escapado de los confines de la ficción y hacía sentir su presencia en el mundo real.

Dice el director Nakata: "La idea de que existe un umbral entre el mundo real y el otro mundo puede ser aterradora. Creo que la presencia de Samara se hace notar mucho más en ésta que en las películas anteriores. No está sólo dentro del televisor; está muy cerca de ti. Creo que eso es lo que le va a dar más miedo al espectador de esta película".

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