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Saw


Cartel de Saw

Dos hombres, Adam (Leigh Whannell) y el doctor Lawrence Gordon (Cary Elwes), despiertan atados en diferentes partes de una habitación. Aparte de ellos hay un tercer hombre muerto de un disparo en la cabeza y que tiene una pistola en una de sus manos. Ahora, ambos hombres forman parte de un macabro juego, creado por un psicópata, cuyo fin es que uno acabe con el otro.

     Título original: Saw
     Año: 2004
     Duración: 100 min.
     Nacionalidad: EE.UU.
     Género: Intriga.
     Fecha de estreno: 18/03/2005
     Calificación: Mayores de 18 años
     Distribuidora: Deaplaneta S.L.

 

Comentario

Desde el primer fotograma de SAW, el nuevo y terrorífico thriller de Lion's Gate Films, el espectador se enfrenta a lo desconocido: dos hombres se despiertan encadenados a la pared de un lavabo subterráneo. Lo único que saben es que uno de ellos debe matar al otro antes de ocho horas o ambos morirán. Esta película, de trama intrincada y final sorprendente, constituye una intensa y compleja incursión en el suspense, con un tratamiento visceral y asombrosamente humano del terror que no ha dejado de arrancar gritos a los espectadores desde su estreno en los festivales de cine.

"Yo diría que la película te permite ponerte en el sitio de estos personajes -afirma el director y coguionista James Wan-. Te va preguntando constantemente: "¿Qué harías si te encontraras en su lugar? ¿Llegarías a extremos impensables para sobrevivir?""

"El "factor desconocido" es la clave -agrega el actor y guionista Leigh Whannell, que en la película interpreta el papel protagonista de Adam-. No saber dónde estás ni lo que está pasando, no tener el control en definitiva, es aterrador. SAW sigue el punto de vista de las víctimas, no el de la policía, como solemos ver en los thrillers de investigación. A medida que avanza la trama, el espectador va juntando las pistas en tiempo real a la vez que los personajes. Por eso es fácil identificarse con ellos."

En la película, todas las víctimas deben afrontar una elección horrible de la que depende su vida. Un hombre sólo puede librarse de morir enterrado en vida escapando a través de una red de alambre cortante, una mujer debe matar a otro hombre para poder liberarse de una carcasa metálica programada para arrancarle la mandíbula... Estos juegos, orquestados por un asesino conocido únicamente como Jigsaw ("rompecabezas"), elevan a SAW por encima de las andanzas de los asesinos en serie típicos de las películas y aportan una inesperada nota macabra a la persistente atmósfera de terror de este thriller.

"El ingenio de Jigsaw es lo que distingue realmente a esta película -observa el productor Gregg Hoffman-. Los juegos a los que obliga a participar a sus víctimas son horrendos y perversos, pero sobre todo son tremendamente originales. Los espectadores nunca habrán visto nada igual."

Whannell reconoce haberse estrujado el cerebro para que los asesinatos fueran lo más impresionantes posible: "¡No me imagino a Jigsaw obligando a sus víctimas a jugar toda la noche a "Enredo"! -ríe el guionista-. Los juegos que prepara tenían que ser muy bestias. Así que terminé imaginándome todas estas situaciones truculentas, como si yo mismo fuera un maníaco."

SAW aporta otra vuelta de tuerca macabra al género al poder verse como una historia con moraleja. Jigsaw no sólo está motivado por la crueldad o la locura; también quiere dar una lección sobre el valor de la vida a sus víctimas de moral desviada. En una escalofriante escena, una superviviente de los juegos de Jigsaw llega a agradecer al asesino por haberle ayudado a replantear su vida.

Danny Glover, que interpreta al inspector Tapp, destaca también este aspecto como uno de los más interesantes de SAW. "Incluso el antagonista, que es el personaje al que más odias de la película, es alguien que tiene algo que decir desde el punto de vista filosófico sobre la forma en la que respetamos la vida ", afirma.

"Jigsaw hace que sus víctimas se den cuenta de lo valiosa que es la vida al amenazarles con quitársela -apunta Cary Elwes, que interpreta al Dr. Lawrence Gordon, uno de los prisioneros de Jigsaw-. Les dice: "no deis la vida por sentada, y no esperéis hasta que sea demasiado tarde"."

Wan añade, con una sonrisa: "Las intenciones de Jigsaw son buenas, pero sus métodos no."

Para Wan, SAW era una oportunidad perfecta para unir la angustia extrema de una película de terror con la trama enrevesada de un thriller de calidad. "Para mí, el género de terror es un ámbito que te permite experimentar más allá de los límites de las convenciones establecidas -afirma el director-. Siempre me he planteado este proyecto como una historia de intriga, una película rompecabezas. He utilizado el estilo de una película de terror para contar un thriller."

El productor Greg Hoffman concuerda: "Si vas a ver una película de género, siempre me ha parecido que tienes que darle la vuelta, removerlo, sorprender a la gente. Superarlo de alguna forma. SAW sería una película clásica de Hitchcock después de que Hitchcock hubiera visto más vídeos de la cuenta de Nine Inch Nails."

Wan cita a cineastas como David Lynch y Dario Argento como sus principales fuentes de inspiración a la hora de crear el tono siniestro e irreal de SAW. "Quería coger a personas reales y meterlas en un universo anómalo y lyncheano impregnado de la morbosidad grotesca de Argento -explica-. Desde el principio he querido que SAW fuera una película despiadada y con una feroz intensidad, que no diera tregua a ningún personaje en ninguna situación."

Wan y Whannell se conocieron estudiando cine en Australia, donde Wan ya estaba haciendo gala de una visión excepcional para el cine de género. Whannell recuerda: "Fuimos a una academia de cine muy de arte y ensayo, donde se veía esmalte de uñas negro y boinas por todas partes, y la gente hacía películas acerca de la arena. Luego salía James y enseñaba sus cortos, que iban de zombis. Yo estaba convencido de que haría cosas geniales."

Wan y Whannell se propusieron escribir juntos un guión que partiera de una sencilla premisa: dos hombres están encerrados en un lavabo y uno de ellos tiene que matar al otro. A partir de esta situación tan simple como intrigante, la trama crecería y se ampliaría para dar cabida a varios flashbacks y a un nutrido grupo de personajes.

Cuando Whannell tuvo claro cuál era el motor de la historia, supo que ya estaba listo para empezar a redactar el guión. "Tuve algunos problemas de salud antes de ponerme a escribir SAW y, aunque al final no eran como para alarmarse, actuaron como un revulsivo para mí e hicieron que me planteara cómo llevaba mi vida -recuerda Whannell-. Fue algo que me cambió de verdad. Se me ocurrió que éste sería un tema interesante en el que cimentar un thriller."

"El guión se estructuró de tal forma que todos los hilos de la trama terminaran juntándose al final -comenta Wan-. Como las piezas de un rompecabezas que acaban creando una imagen completa."

Cuando Wan y Whannell terminaron el guión, su representante les animó a volar a Los Angeles para celebrar reuniones sobre el proyecto. A estos dos jóvenes con los bolsillos vacíos, no obstante, aquel viaje a la otra punta del mundo les parecía más bien un "caro apretón de manos". Decididos a sacar el máximo partido al dinero de su viaje, los dos cineastas en ciernes se dieron cuenta de cuál era la única opción que tenían: gastar más dinero. Reunieron como pudieron algunos miles de dólares y, a partir del guión, rodaron una escena protagonizada por Whannell tan brutal como convincente con el propósito de que este fragmento avalara sus respectivas capacidades como director y actor. Grabaron el corto en un DVD y lo hicieron llegar a productores de Los Angeles junto con el guión.

"Es lo más inteligente que hemos hecho en la vida", concluye Whannell.

A muchos miles de kilómetros de distancia, en Los Angeles, el productor Greg Hoffman estaba esperando el momento de empezar una reunión cuando un agente amigo suyo lo metió en otro despacho para que viera el DVD de Wan y Whannell. "Al cabo de dos o tres minutos, la mandíbula me colgaba hasta el suelo -afirma Hoffman-. Volví corriendo a mi despacho con el DVD y el guión y se lo mostré a mis colaboradores."

Para cuando Wan y Whannell se bajaron del avión para pisar el suelo californiano, Hoffman y sus colaboradores ya les habían hecho una oferta para financiar la película, que sería dirigida por Wan y protagonizada por Whannell en el papel de Adam. Acerca del DVD, Whannell se limita a decir: "Fue una de las pocas cosas en la vida que cumplen exactamente el propósito para el que están destinadas." Tres meses después, Wan y Whannell ya estaban rodando SAW.

Wan y sus productores vieron que con el DVD y el guión contaban con base suficiente como para atraer a un elenco de peso hacia el proyecto. Cuando Cary Elwes vio el DVD, mandó a Hoffman un mensaje de correo electrónico con una sola palabra: "alucinante". Empezó a leer el guión y se dio cuenta de que no podía parar. "Me lo leí de una sentada, y es algo que nunca hago -afirma Elwes-. Pensé: "Bueno, esto lo tengo que hacer. Como sea." Era una historia de suspense magnífica, un thriller con una tensión increíble."

Monica Potter, que interpreta a Alison, la esposa del Dr. Gordon, evoca la primera vez que vio el DVD: "Después de verlo, tuve que verlo otra vez. Hizo que me sintiera turbada, y era porque quería hacerlo. Quería estar en esta película y no sabía decir por qué. Me quedé un poco preocupada."

"James y Leigh han sabido conectar con alguna parte de la psique -apunta Elwes-. Mientras andaba por los estudios los dos primeros días, todos me iban diciendo: "¿a que el guión es una pasada?" Nunca oyes al equipo de rodaje diciendo esto. Nunca."

Para el papel de Tapp, el inspector de policía obsesionado con detener a Jigsaw, Wan pensó en Danny Glover. El experimentado actor se quedó "realmente impresionado con la visión de Wan" y, atraído por el carácter multidimensional del papel, se unió inmediatamente al proyecto. Glover sonríe al recordar cómo fue que Wan le eligió para el papel. "James me vio en un reportaje publicitario en Australia -ríe-. No me dijo "le vi en otra película". Me vio en un reportaje publicitario."

Puesto que la relación entre el Dr. Gordon y Adam constituye el eje de SAW, Elwes consideró que era preciso que él y Leigh Whannell realizaran algunas pruebas antes que empezara el rodaje. "Son dos personajes que se encuentran atados en una habitación en circunstancias muy extrañas -observa el actor-. Entre ellos surge todo tipo de emociones, pero al final encuentran realmente un territorio común, aunque terminen siendo antagonistas. Salieron cosas estupendas en los ensayos. Hemos tenido mucha suerte."

Whannell, por su parte, afirma: "Para mí, lo más difícil era dar la talla frente a un gran actor como Cary. Por suerte, resultó ser un tío tan genial y atento que se me pasaron los nervios bastante rápido."

Tras haber demostrado sus capacidades interpretativas en el corto que hizo con Wan, Whannell dejó de lado su faceta de guionista y se lanzó a interpretar su primer papel protagonista en un largometraje. Sin embargo, ver cómo se hacía realidad lo que había imaginado resultó ser una experiencia poco menos que surrealista. "Cuando has tenido algo en la cabeza durante tanto tiempo, poder tocarlo es realmente flipante -afirma el joven actor y guionista-. Como el lavabo, el escenario principal. Estuvo en mi cabeza durante dos años, y de pronto podía entrar en él, tocar las paredes. Era algo increíble."

Era frecuente ver a Whannell en los estudios con unos auriculares, escuchando música, antes de rodar una escena. "A veces es difícil reunir el nivel necesario de furia o miedo, sobre todo cuando estás cumpliendo tu sueño de hacer una película. Me di cuenta de que la música podía inducirme un estado emocional concreto en poco tiempo."

Independientemente de sus métodos, resulta patente que Whannell da la talla sobradamente frente a sus experimentados compañeros de cartel. "Leigh es un chaval con mucho talento -afirma Elwes-. Estoy muy ilusionado por él porque esta película le va a proyectar muy lejos."

El reparto se mostró igual de ilusionado por el director novel James Wan, que ha demostrado que la dirección es, en palabras de Elwes, "un trabajo para el que ha nacido". Para Wan, dirigir SAW cumplió de lejos sus expectativas. "Siempre creí que mi primera película la haría con un par de colegas sin salir de casa, un grupo de amigos reunidos en torno a una mesa -afirma-. Pero esto es alucinante. Sobre todo me ha encantado trabajar con este reparto y este equipo. Todos me han apoyado mucho. He tenido muchísima suerte."

"Creo que James será uno de los nuevos directores más prometedores que van a entrar al ruedo. No me cabe la menor duda -asegura Elwes-. Es todo un visionario y trabaja de maravilla con los actores. Crea un entorno en el que te sientes tan a gusto que tienes la sensación de que puedes atreverte a cualquier cosa."

"Te da margen para la creatividad -añade Glover-. Se trata verdaderamente de un trabajo en común."

Monica Potter considera que la relativa inexperiencia de James fue en realidad un punto a favor, ya que le permitió ser más flexible y receptivo como director. "Los directores más veteranos pueden llegar a ser testarudos -observa la actriz-. James es dinámico y muy participativo. Sabe exactamente lo que quiere, pero le encanta escuchar nuevas ideas. Es un fenómeno."

El público se ha mostrado claramente impresionado por las modélicas interpretaciones, la tensión y el suspense de SAW, pero es el final sorpresa de la película lo que ha dado más que hablar. "El inesperado giro del final es lo que da el toque genial a la película -opina el productor Mark Burg-, y por eso lo vamos a guardar en secreto."

"Mi intención es que el final haga que la gente salga de la sala pensando en toda la película, como ocurría por ejemplo con SOSPECHOSOS HABITUALES y EL SEXTO SENTIDO -apunta Whannell-. Con estas películas, volvías a repasar escenas anteriores y todo quedaba más claro. De todas las partes de la película se desprende algo."

Wan disfruta imaginándose el efecto que tendrán los fotogramas finales sobre el espectador. "Quiero que la gente salga apabullada de la sala. Completamente apabullada -ríe-. Está calculado para que sea así".

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