• Inicio Sugerir Modificar

Camino al andar


Cartel de Camino al andar

Una niña “caminante” observa con ojos inocentes la evolución de la humanidad en paralelo a lo personal. El aprendizaje, la verdadera comprensión, la guerra, la pobreza, los medios de comunicación, lo que el futuro nos depara,… son algunos de los asuntos sobre lo que reflexiona de la mano de voces experimentadas de filósofos (Rafael Argullol), médicos (Sir John Woodhall),

escritores (Amin Maalouf), músicos (Trilok Gurtu), profesores (Ramón Tamames, Federico Mayor Zaragoza), trabajadores sociales (Bani Dugal, Linda Kavelin, Gustavo Correa, Alberto Pérez), promotores de nuevos sistemas económicos (Muhammad Yunus y Jean Ziegler), llegando a la conclusión de que “el futuro contra lo que ciertas teorías aseguran no se escribe solo. Nosotros escribimos el futuro.”

     Título original: Camino al andar
     Año: 2004
     Duración: 83 min.
     Nacionalidad: España
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 13/05/2005
     Calificación: Todos los públicos
     Distribuidora: Amaranta

 

Comentario

“Camino al andar”, el largometraje documental de Sholeh Hejazi, no es sólo un título para una experiencia fílmica tan inclasificable como sugerente. La autora, iraní de nacimiento pero formada y afincada en España desde su mocedad, plantea mucho más que una oferta variopinta de entrevistas entretejidas en un flujo de imágenes salmodiadas (empezando por las olas del mar), penetrante música (de Mauricio Sotelo) y respuestas a las preguntas de toda la vida. El mestizaje de estos tres ingredientes está garantizado, de modo que en el rítmico sucederse de las intervenciones, a veces son los segundos planos y la misma música los que se encargan de introducir sus propios subrayados o pasar a la primera línea de atención.

La obra no es densa, sino intensa. Sin ser trepidante –todo lo contrario– consigue remover y causar trepidación al establecer muy pronto sus propias reglas de juego y marcar su territorio con preguntas implícitas que dan lugar a los comentarios que el espectador escucha por boca de sus personajes, conocidos unos y otros no tanto. Así van desfilando progresivamente las voces de Sir John Woodhall, Amin Maalouf, Federico Mayor Zaragoza, Muhammad Yunus, Rafael Argullol, Ramón Tamames, Jean Ziegler, Bani Dugal, Gustavo Correa, Linda Kavelin, Alberto Pérez Hernanz, Trilok Gurtu. Los temas que aborda “Camino al andar” se mueven progresivamente desde el terreno de lo más primario y personal –qué hacemos en este mundo, qué importancia tiene el aprendizaje y la necesidad de saber en nuestras vidas–, hasta alcanzar los repliegues mismos de la globalización, el papel de la mujer, el equilibrio entre ciencia y conciencia, la subsistencia del planeta, y el reparto de sus bienes. Aviso a los espectadores algo lentos de reflejos. Dado que las reflexiones van entrando en escena sin previo aviso, conviene estar atentos a los remansos (las inevitables olas) para rumiar las frases con que algunos de los

entrevistados se destapan. No vale la pena condensarlas aquí; pero es seguro que no pasarán desapercibidas. Tampoco es preciso estar de acuerdo con todas las afirmaciones que van desgranándose para darse cuenta de que sus voces son auténticas y, en más de un sentido, concordantes incluso en sus

propias disonancias. Lo que en el guión original de Víctor Andresco hubiera sido un repaso esperanzado a un siglo XX de lecturas enfrentadas y casi imposibles –el siglo de los gulags o de los campos de concentración, pero también el siglo del Tribunal Penal Internacional– se ha convertido por obra y gracia del camino andado en una mirada apasionada a los retos y posibilidades de un mundo convulso, adolescente si hemos de creer a los más optimistas, y en vías de alcanzar nuevos equilibrios creativos. La obra ha sido descrita con adjetivos como “necesaria”, “refrescante”, “aportación a la cultura de paz”, "incatalogable" e "independiente". Ninguno de ellos sobra, pero aun podrían añadirse otros como “sencilla” y “compleja”, posiblemente porque

contrariamente a lo que diría Oscar Wilde, no siempre el arte no tiene por qué ser individualista… a veces basta con que sea fiel a la persona, ese elemento común que hace –como bien subraya Muhammad Yunus– que no haya

personas sencillas o personas complejas.

El proyecto de “Camino al andar” comenzó en el año 1999 sobre papel y arrancaba como un documental de repaso a los acontecimientos del siglo que

estaba a punto de finalizar pero siempre con una vista hacia el futuro que nos

espera.

Desde el principio fue muy difícil conseguir la financiación para el proyecto. Y

después de muchas negativas vinieron los primeros apoyos, Televisión Española le dio un buen empujón al adquirir los derechos de emisión de la película al que luego se han ido sumando Avid con la postproducción, Lufthansa con sus facilidades en los vuelos, las productoras New Atlantis, Token Productions y Tijuana cediendo algunas de las imágenes, la Fundación Nehal sobre todo con su apoyo en la promoción y la fase final de la película. Pero lo que realmente ha hecho posible su producción ha sido el entusiasmo y la energía de las personas que se fueron adhiriendo al proyecto. Sólo su ánimo y apoyo han llevado su proceso de producción arduo a su finalización. Desde los entrevistados que se han involucrado más allá de sólo unas palabras, hasta todo el equipo de profesionales que han adoptado la película como suya haciendo de ella una suma de fuerzas que se refleja en cada detalle de la pantalla. Todos los que hemos intervenido en ella podemos afirmar con toda seguridad que “Camino al andar” ha sido sobre todo eso, un continuo descubrimiento.

La producción de la película se ha configurado fuera de las estructuras habituales. Un equipo reducido, muy compenetrado y presente en todo el proceso ha intervenido de manera muy activa en el conjunto de la película. El rodaje en formato de video y audio digital nos ha permitido tener muchas horas de material y un material con una frescura que se siente en la película. Un periodo largo ( dos años ) de montaje en Avid Symphony ha permitido el cuidado de todos los detalles tanto de edición como de tratamiento de la imagen. Y un meticuloso etalonaje con la herramienta de corrección de color facilitó el paso a negativo de 35mm. con una calidad excepcional. Una banda sonora fluida y expresiva, integra las voces de los entrevistados como un

instrumento más de la orquesta y es el resultado de dos años de trabajo minucioso.