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CSA, Confederate State of America


Cartel de CSA, Confederate State of America

A lo largo de la película aparecen conocidas personalidades históricas: Abraham Lincoln, Harriet Tubman, Chuck Berry, Adolf Hitler, Richard Nixon, John F. Kennedy y muchos más. Todos ellos, arrojados a un mundo que podría haber existido.

La película arranca con el logotipo y el eslogan de los patrocinadores ficticios del documental televisivo, la aseguradora Confederated Life Insurance ("Más de cien años sirviendo a la gente") y el Fondo Nacional para la Cultura Estadounidense ("Preservando una Forma de Vida"). Intercalando breves entrevistas con los historiadores Sherman Hoyle, un sureño de raza blanca, y Barbara Johnson, profesora negra de la Universidad de Montreal, el filme comenta los desafíos a que se enfrenta la Confederación. Un narrador explica la historia de los comienzos de la Confederación con ayuda de fotografías e ilustraciones reales.

No tardamos en conocer los hechos históricos que llevaron a la fundación de la nueva nación. La Constitución de la Confederación, basada en la Constitución de Estados Unidos, contiene una diferencia fundamental: la esclavitud es legal. En 1865, cuando el Sur gana la Guerra de Secesión, el ex presidente Lincoln acude a Harriett Tubman y a los Ferrocarriles Subterráneos para que le ayuden a huir a Canadá. Se disfraza de negro, pero lo capturan. Le ponen grilletes y le tratan como un criminal de guerra. En uno de los pasajes más impactantes de la película vemos la "última entrevista" de Lincoln, filmada con cámara de manivela.

Anexionado el Norte, el presidente Jefferson Davis cuelga la bandera confederada sobre la fachada de la Casa Blanca. Uno de los principales asesores del presidente es el senador John Ambroise Fauntroy, cuyos descendientes fundarán una larga dinastía política. Cuando el Norte acepta una propuesta de Davis para legalizar la esclavitud en los estados septentrionales, miles de negros huyen a Canadá junto a abolicionistas blancos. La consecuencia será la construcción del "Telón de Algodón" entre dos países que antes eran amigos.

Entre los primeros años del siglo XX y finales de la década de los cuarenta, la nación confederada se expande, incorporando países satélites en Latinoamérica y México. Necesitada de nuevas dotaciones de esclavos, la confederación cierra acuerdos diplomáticos y económicos con los líderes de varias naciones africanas: como dice un premier africano, "el negocio es el negocio".

Cuando la radio empieza a hablar del mundo libre a los esclavos norteamericanos, el poderoso John Brown Underground agita el ambiente en la Confederación. Para prevenir un problema de imagen, el Gobierno acude al sector publicitario para que le ayude a promocionar la Ley de los Valores Familiares, concebida para devolver al país a un mundo más sencillo y mejor. El cine industrial y la televisión popular -sustentados en un vasto sistema de seguridad a escala nacional- propagan la imagen de los esclavos felices, de las familias felices, de un mundo sencillamente fabuloso.

En la antesala del milenio, la economía de los CSA es fuerte y el país está en paz. Pero unos responsables gubernamentales, creyendo asegurado el poder, autorizan una breve entrevista con un esclavo en un documental de la BBS, la primera de la historia. Una entrevista que la familia Fauntroy -y cualquier persona que defienda los valores confederados- no olvidará en su vida.

Escrita y dirigida por Kevin Willmott, "CSA: The Confederate States of America" es una producción de Rick Cowan ("Ninth Street"), con fotografía del laureado operador Matthew Jacobson. Larry Peterson interpreta el papel del senador John Ambroise Fauntroy V.

     Título original: CSA, Confederate State of America
     Año: 2004
     Duración: 91 min.
     Nacionalidad: EE.UU.
     Género: Documental.
     Fecha de estreno: 24/06/2005
     Distribuidora: Notro Films

 

Comentario

La idea de la película surgió al ver la serie de Ken Burns "The Civil War" en la cadena PBS. En uno de los capítulos, Burns explica cuál era el plan del Sur en caso de victoria. Pensaban construir un "imperio tropical" y expandirse hacia el Sur, hacia México y Latinoamérica. La ciudad brasileña Americana, fundada por los antiguos confederados, es la prueba tangible de esta idea.

Cuando presentaba guiones en Hollywood que tocaban de alguna manera el tema de la esclavitud o de la raza en un contexto histórico, solían decirme que la esclavitud no es un tema "comercial" y que este aspecto de la historia de Estados Unidos no le interesa a nadie. Mi ex agente citaba "Amistad" y "Beloved" como ejemplos que demuestran que la esclavitud es un tema que deprime a los negros y acompleja a los blancos. Y el caso es que "Lo que el viento se llevó" siempre ocupa el primer lugar en las listas de las mejores películas de todos los tiempos. Yo suscribo las palabras del columnista Leonard Pitts, que dijo: "'Lo que el viento se llevó' es una historia de amor ambientada en Auschwitz". ¿Es tan popular esta película porque en ella todos los esclavos son felices y ajenos a todo ánimo de complicar la historia de amor y los problemas de los personajes blancos? Todos conocemos a Ken Burns, un hombre que sabe muy bien hasta qué punto es lucrativa la industria de la Guerra de Secesión, y su serie documental. "Cold Mountain" y otras muchas películas han ofrecido un cierto punto de vista sobre la Guerra de Secesión. Muchas veces, esta clase de trabajos tienen un aire aséptico que no entra en temas reales, sino en historias de amor y hazañas bélicas.

Empecé a pensar cómo abordar el asunto desde una nueva perspectiva. ¿Cómo ofrecer a los espectadores una visión renovada de la esclavitud y de la realidad de la Confederación? Así surgió la idea.

Investigué, tomé decisiones que anclaron la película en una realidad basada no en especulaciones históricas, sino en una serie de "señales de tráfico" que reflejan nuestra historia real. Y como estas decisiones proceden de nuestra historia real, no hemos querido minimizar la crueldad de la esclavitud. El humor surge no de los chistes, sino de lo absurdo de nuestras vidas reales.

Como productor tuve la suerte de contar con Rick Cowan, que ya produjo mi primera película, "Ninth Street". Empezamos a rodar en febrero de 2000, gracias en gran parte a nuestra primera subvención del National Black Programming Consortium y a la financiación conseguida por nuestro productor ejecutivo, Marvin Toth.

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