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90 Millas


Cartel de 90 Millas

Una familia media cubana necesita ir a los Estados Unidos para apoyar a un hijo preso allá. Al no conseguir visado por ningún medio, decide emprender la loca aventura de tratar de llegar a Miami en balsa. La película narra la desventurada odisea de la travesía a la vez que describe con ternura no exenta de humor las dramáticas situaciones que se suceden; así haciendo a la vez un fino análisis socio-psicológico de los personajes y de sus circunstancias.

     Título original: 90 Millas
     Año: 2005
     Duración: 118 min.
     Nacionalidad: España, Cuba
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 27/05/2005
     Calificación: Mayores de 13 años
     Distribuidora: Diorama

 

Comentario

Francisco Rodríguez comenzó el rodaje de "90 MILLAS", tras leer el guión original de Jorge Herrera. Rodríguez quedó impresionado con la primera lectura. "El tremendo dolor que se cierne sobre esa familia, representativa de las miles de familias que se ven cada día rotas por las mismas causas, resulta tan conmovedor que desde el primer momento me enganchó la historia. Pensé que el guión hablaba también de algo universal como es el deseo legítimo de los seres humanos de comenzar una nueva vida, de buscar raíces en otro lugar que te despierte ilusiones y que ese impulso de progreso y de realización personal (se cumpla o no) ocupe el desgaste de tus energías cada día de la mañana a la noche, en definitiva la búsqueda de un mundo mejor, para uno mismo y para los suyos."

"Muchos no tenemos esa necesidad, pero sí la percibimos en otros, casi diariamente, a través de los medios de comunicación y en particular quienes vivimos en éste país, con historias de pateras, que nos conmueven una y otra vez."

"Estaba enfrascado en una comedia que probablemente rodaré el año próximo, cuando llegó éste guión a mis manos y pensé que el paso del tiempo iba en contra suyo, de modo que puse toda mi energía en convertir en realidad el proyecto".

El decidido apoyo de Enrique Salaberría y Miguel Ángel Derqui hicieron el resto.

"90 MILLAS" fue rodada en exteriores en el sur de Tenerife con excepción de una semana en la que el equipo viajó a Madrid para rodar en el plató de Reyes Abades, quien se encargó de los efectos especiales, la secuencia de la tormenta.

A pesar de que todos sabíamos que nos enfrentábamos a un rodaje difícil, jamás se nos pasó por la cabeza que sería tan duro. No despreciamos el elemento mar pero hacerle frente cada día fue agotador .

Este tipo de películas se ruedan idealmente en Malta, donde poseen unos estudios con piscinas preparadas, únicos hasta ahora en Europa. Por razones de presupuesto no pudimos desplazarnos allí y por otra parte "La Ciudad de la Imagen" en Alicante, que gozará también de éste tipo de piscinas, no estaba terminada por lo que decidimos rodar la película en su "decorado" natural.

Construimos dos balsas (una de repuesto que también serviría para planos rodados paralelamente con una posible segunda unidad) y dos pantalanes para el equipo y las cámaras que unidos en forma de ele a la balsa formarían con ésta un todo a fin de que el movimiento de cámara y actores motivado por las olas fuese al unísono.

A falta de una semana para comenzar el rodaje todo el planteamiento se vino abajo. Domingo Solano, el director de fotografía, puso sobre la mesas un argumento de peso. Estoy seguro, dijo "de que a los veinte minutos de proyección los espectadores estarán ya mareados de tanto movimiento de cámara". Por otra parte se había informado y sabía que todas las películas rodadas últimamente con ambiente de mar habían terminado por plantar las cámaras en tierra.

Rodríguez y Solano acordaron abordar la película sobre un planteamiento combinado, la noche desde tierra y el día en mar abierto con las cámaras sobre la propia balsa y utilizar los pantalanes a modo de plató flotante.

El problema ahora era que no teníamos localización. Recorrimos la isla de punta a punta y sólo encontramos una en la que podíamos trabajar aunque con dificultades: El puertito de Armeñime, un lugar entrañable con una boca a alta mar tan estrecha que no nos permitía utilizar angulares y con un chiringuito donde nos daban de comer estupendamente cuando volvíamos hambrientos después de jornadas agotadoras.

La otra localización, para el rodaje del cayo, el lugar en el que la familia se encuentra con los narcotraficantes, la encontramos en El Médano. Una zona protegida, por lo que coches y camiones tenían que aparcar como a kilómetro y medio del lugar de rodaje. La imagen de los miembros del equipo cargando el pesado material, grúas, material eléctrico, atrezzo, etc. por las dunas y contra el horizonte era en sí misma una imagen cinematográfica que recordaba a películas de selva o desierto donde los protagonistas, en fila índia, cargan con todo tipo de enseres caminando cansinos hacia un destino que nunca llega. Por si fuera poco, el viento huracanado en esta playa es bien conocido por los surfistas de toda Europa. Mirar por cámara y no toparte con alguno de ellos en el fotograma era poco menos que un milagro.

Hubo esguinces de tobillo, bronquitis, brazos escayolados, pero el equipo sobrevivió a base de biodramina y sacrificio . Buena prueba de ello es una de las anécdotas de las muchas que vivimos a lo largo del rodaje. Rodábamos cerca de la playa y nuestro microfonista para estar lo más cerca posible de la balsa se plantó con el agua hasta el cuello brazos en alto sujetando la larga pértiga por encima de su cabeza. En mitad del plano una ola le cubrió totalmente. Pértiga y micrófono quedaron suspendidos en el aire sujetos por unos brazos que emergían del mar. La palabra "¡corten!" llegó justo cuando los pulmones de Juan necesitaban ya imperiosamente aire que respirar. Cuando sacó la cabeza de debajo del agua y miró a su jefe sólo le oyó decir: "la toma ha sido perfecta".