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Herencia flamenca


Cartel de Herencia flamenca

El pequeño Lucas ha crecido a ritmo flamenco. Si su maestro es su propio padre y además es uno de los componentes de Ketama, no es de extrañar que el niño cante con acierto y sentimiento. Y en efecto, a sus 9 años Lucas canta maravillosamente.

Hace medio siglo, su abuelo, Juan "Habichuela", a la misma edad que tiene hoy Lucas, mangaba -pedía dinero- por los bares y tabernas para alimentar a su familia. Terminada de la guerra civil seguían corriendo también malos tiempos para los gitanos. Para ellos lo primero es la familia... y la música. Pocas familias han aportado tanto al flamenco como los Carmona. Con 17 años abandonó Juan su ciudad natal, Granada. Se estableció en Madrid donde se convirtió en uno de los guitarristas de flamenco más demandado por cantaores y cantaoras. Naturalmente, poco a poco trajo a toda su familia, empezando por su hermano Pepe, - Pepe "Habichuela", que con el tiempo tocaría con grandes del jazz como Don Cherry y grabaría con músicos hindúes como Chandru y los Boollywood Strings -, a las mujeres, que tuvieron que renunciar a su carrera de bailaoras, y a los niños. Juan padre, de gira por el mundo casi permanentemente, a penas se ocupó de sus hijos: Juan y Antonio. Su tío Pepe fue quien se puso serio con los chicos, a los que a finales de los años 70 les acechaba el delirio de las drogas en la apoteosis de las noches madrileñas.

Casi en secreto, Juan Carmona, junior, su hermano Antonio y más tarde su primo José Miguel, hijo de Pepe "Habichuela", crearon su propia música: flamenco con bajos eléctricos mezclado con elementos árabes, latinos, del jazz y del rock. 1986 daba el triunfo a una grupo llamado Ketama que irrumpió sorpresivamente en las listas de superventas con el Nuevo Flamenco. Estos jóvenes músicos españoles se convirtieron en estrellas llevando su música por todo el mundo.

Para darle clases de guitarra a Lucas tiene un poco tiempo, de esa manera el chico empezó a cantar. Su hermano mayor tiene ya su propio grupo a punto de grabar su primer disco, sus primos y primas son aún pequeños y ya les vibran las manos a ritmo flamenco.

El clan Carmona vive en Madrid. Se les encuentra en casa, en estudios de grabación, en locales flamencos, con otros músicos…, pero siempre con la guitarra en ristre. Una vez al año van a Granada, en la que todavía queda una parte de los Carmona, y casi nadie ya en las cuevas del Sacromonte. La gran fiesta de los Carmona los reune a todos en el barrio del Albaicín que tan bien conocen. Saludos efusivos, encuentros inesperados, beber, comer y mucho que contar. Las últimas generaciones muestran su orgullo y respeto al mayor de la saga: el tío Miguel, que en los años 30 tocaba por un sueldo de miseria para los señoritos por las tabernas granadinas.

Por la noche se sacan los instrumentos. Los jóvenes muestran sus avances con la guitarra, las niñas imitan el baile de sus tías, y ya entrada la noche culmina todo en una juerga familiar donde se funde la música con el baile en una euforia próxima al éxtasis. El ritmo del taconeo, de la caja, de las palmas apenas puede seguirlo el guitarrista. Hasta el abuelo Juan se deja arrastrar al baile por una de sus nietas. En esa extraordinaria noche, sólo una vez al año, todo el clan Carmona canta, baila y toca, esta vez no para el público, sino para ellos mismos.

     Título original: Herencia flamenca
     Año: 2004
     Duración: 89 min.
     Nacionalidad: España, Alemania
     Género: Documental.
     Fecha de estreno: 27/05/2005
     Distribuidora: Docfilm Distribution

 

Comentario

El primer film que hice sobre flamenco fue, también, el primer documental biográfico que se hizo con Paco de Lucía, hace 10 años. Paco me introdujo en el mundo del flamenco y en el suyo propio magistralmente. Para mí se trataba ahora, con los Carmona, de hacer un film narrativo para acercar al público de forma muy personal e íntima, a varias generaciones de una familia gitana, con la singularidad de que, por prejuicios mutuos y por la historia, la relación entre gitanos y payos no es especialmente buena. Y es ahora cuando se inicia un cambio positivo también a través de la música, y la familia Carmona aporta mucho a este proceso. Una parte importante de la preparación de la película fue conocer a la familia Carmona.

Ya desde el primer contacto me fascinó lo diferente que cada uno es, empezando por los tres Ketama, seguidos de sus padres, y cómo cada uno presenta su particular aportación al desarrollo del flamenco en las últimas décadas.

En efecto, cada uno tiene algo inconfundible y además mantienen la parte de la cultura colectiva de los gitanos. La idea original de este documental fue contar los últimos 60 años en España vista desde la perspectiva de la evolución del flamenco y ello unido a la historia de una familia gitana.

Mi primer contacto con el flamenco fue un disco que mi madre, que tocaba la guitarra, obtuvo en un club de música clásica. A princicios de los años 60 llegó el disco a casa. Era un disco que explicaba la base de los palos del flamenco: "granaina" "bulería" "sevillana",etc., el fondo de la estructura del flamenco, que es muy parecida a la música clásica, por tanto, flamenco no es folclore sino que es música clásica. Los músicos flamencos hacen lo mismo que los clásicos: toman la base de un esquema terminado -por ejemplo una "sonata"- y hacen variaciones, y en esas variaciones muestran sus características individuales: Haydn, Mozart, Bruckner, Brahms, Schubert, etc.. Y esto es lo maravilloso en la música clásica, que el oyente avezado conoce la forma básica y puede disfrutar de las variaciones individuales. En el flamenco es exactamente lo mismo. Los amantes del flamenco conocen todos los palos, que hay más de 120, por ejemplo "soleá" -con la guitarra- y cada artista compone con la base de la "soleá" su variación personal, falseta se llama, un toque inconfundible, y cuando se trata de un gran artista crea una nueva escuela.

El caso de Ketama se caracteriza por haber desarrollado algo nuevo sobre la base de su propia tradición gitana. Ketama ha contribuido a acuñar el término Nuevo Flamenco. Los más ortodoxos del flamenco pusieron el grito en el cielo, porque introducían elementos de la música pop, batería, bajo, etc. Cuando empecé a ocuparme con Ketama y otros grupos, vi claro que Ketama proviene de una antigua dinastía de gitanos cuya lucha por la vida se realizó a través la música. El abuelo era guitarrista, tocaba para ganar dinero bajo condiciones muy difíciles durante la guerra e inmediatamente después; la siguiente generación se convirtió en los primeros guitarristas profesionales en Madrid, en los tablaos de los años 60. Y esa generación educaba a sus hijos e hijas de la misma manera para que se pudieran ganarse la vida con el flamenco a partir de los 13 o 14 años .Y esa gente que tocaba en los escenarios ya escuchaba a Jimmy Hendrix o Rolling Stones y tuvo el impulso de crear algo nuevo.