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The soul of a man


Cartel de The soul of a man

En The Soul of a Man el director Wim Wenders nos muestra la tensión dramática entre lo sagrado y lo profano dentro del mundo del Blues, explorando la música y las vidas de tres de sus artistas preferidos: Skip James, Blind Willie Johnson y J.B. Lenoir. La película, en parte histórica en parte búsqueda personal, nos enseña como fueron estas vidas dedicadas a la música a través de una extensa ficción, de escenas de la vida actual a modo de documental y de canciones de músicos contemporáneos como Shemekia Copeland, Alvin Youngblood Hart, Garland Jeffreys, Chris Thomas King, Cassandra Wilson, Nick Cave, Los Lobos, Eagle Eye Cherry, Vernon Reid, James "Blood" Ulmer, Lou Reed, Bonnie Raitt, Marc Ribot, The Jon Spencer Blues Explosion, Lucinda Williams y T-Bone Burnett.

Wenders nos comenta: "Estas canciones son todo para mí Sentía que escondían una verdad mayor que la que reflejaba cualquier libro que hubiera leído sobre América, o cualquier película que hubiera visto. He intentado describir todo lo que me conmovió de estas canciones y esas voces como si se tratara de un poema más que de un documental."

The Soul of a Man es la primera de una serie llamada "The Blues" que consta de siete partes y que se ha emitido en la televisión americana.

     Título original: The soul of a man
     Año: 2003
     Duración: 103 min.
     Nacionalidad: Alemania, EE.UU.
     Género: Documental. Musical
     Fecha de estreno: 19/08/2005
     Distribuidora: Karma Films Spain

 

Comentario

The Soul of a Man es la historia de tres "bluesmen": Skip James, Blind Willie Johnson y J.B. Lenoir. Grabaron entre los años veinte y los sesenta y vivieron su momento de gloria, corto eso sí, a pesar de morir pobres y en el olvido. Los tres dejaron un legado que influenció a muchos músicos posteriores. Nunca se conocieron entre ellos (excepto en mi película), pero la verdad es que el hecho de ser mis preferidos no es su único vínculo.

La primera vez que oí a Skip James fue en un álbum recopilación de mediados de los años sesenta. Desde la primera nota su voz me cautivó. De inmediato supe que tenía que descubrir más cosas de este interprete. No me llevó mucho tiempo encontrar uno de sus álbumes. Cada una de las canciones que escuchaba me confirmaba mi primera impresión. Su voz era diferente a cualquier otra voz de toda la historia de blues: increíblemente melancólica y perdida, extrañamente segura de si misma. Su forma de tocar la guitarra también era diferente, además de tocar muy bien el piano. Sonaba como si el guitarrista y el pianista que habían en él se hubieran influenciado el uno al otro y se hubieran empujado hacia territorios desconocidos. Fue mi primer héroe de la música blues.

Descubrí a J.B. Lenoir en el verano de 1968, un verano muy importante para mi generación. Ese año John Mayall lanzó un álbum titulado Crusade, y en él hubo una canción en particular que me cautivó: The Death of J.B. Lenoir. La canción era muy conmovedora y personal, y expresaba un profundo sentimiento de pérdida. ¿Quién era este J.B. Lenoir? La canción de Mayall indicaba que era un gran músico que había muerto recientemente en Chicago. Así que me propuse encontrar más información sobre ese tal Lenoir. Y encontré un álbum suyo, una grabación en acústico de canciones que hablaban del sur de América. Eran canciones con mucha fuerza, muy políticas, especialmente aquellas que hablaban de la Guerra de Vietnam. Y este J.B. (así fue como le bautizaron, con estas iniciales, según encontré. Nada más) de nuevo cantaba como nunca antes había oído.

A lo largo de los años encontré más discos de él. Descubrí que había hecho música, bastante diferente, por cierto, en Chicago en los años cincuenta: guitarras eléctricas y sonido de banda. Me fui uniendo cada vez más a la figura de J.B.Lenoir. Para mi era el mejor, apartado de la época en la que vivía, verdaderamente un precursor de la música que estaba por venir.

J.B. Lenoir había permanecido oculto - lo que era todo un misterio para mí, hasta que me di cuenta que los discos que había comprado en Alemania nunca habían salido a la venta en América. Los músicos le conocían. Jimi Hendrix le conocía. Su canción más famosa, Mama Talk to Your Daughter había sido un éxito moderado en los cincuenta. Pero en realidad nadie sabía mucho sobre él. Así que cuando Marty me dio la oportunidad de seleccionar mi "mundo" dentro del blues, supe que tenía que ser sobre J.B. y sobre Skip James.

Pero necesitaba alguna manera de poder vincularlos. Me intrigaba la forma en que ambos se habían movido entre la parte terrenal y la espiritual. Esa tensión entre lo sagrado y lo profano es la línea que atraviesa toda la historia del blues. Algunos músicos habían prestado atención a esta línea de una forma muy estricta. Eso fue lo que me llevó hasta el tercero de los músicos: Blind Willie Johnson.

Blind Willie solo había cantado gospel, pero de la manera más parecida al blues que se pueda imaginar. Y además era un gran guitarrista. Pero tenía menos información de él que de los otros dos. No había ni una sola fotografía suya, solo una especie de imagen que había servido de anuncio para uno de sus discos a finales de los años veinte. Blind Willie Johnson era un absoluto misterio.

Con el presentimiento de que sería una gran ayuda para la película, le añadí al grupo. En un primer momento no me di cuenta, pero incluir a Blind Willie verdaderamente que cubrió las espaldas a la hora de montar la película. Se convirtió en el narrador. Puede sonar extraño porque Blind Willie murió en los años cuarenta, pero me inspiró el hecho de que Dark Was The Night hubiera sido elegida como música de fondo por la NASA para el lanzamiento del Voyager en 1977. La idea de la voz de Blind Willie junto con el sonido de su guitarra cruzando la galaxia se convirtió en la imagen trascendental que conectaba lo sagrado y lo profano. Y eventualmente, en el montaje. Me di cuenta que esta era una gran perspectiva desde la que se debía contar la película.

Quería que la música fuera el centro de la película. Por supuesto dejaría que la música de Skip, J.B. y Blind Willie hablaran por si mismas. Pero también quería rendir homenaje a la calidad de sus composiciones, encontrando músicos contemporáneos que interpretaran una o dos canciones. Esperaba que esto ayudara para hacer que mis tres héroes de blues fueran más accesibles y animara a los oyentes modernos a prestar atención a su música.

Al final grabamos diecisiete nuevas versiones. Las hicimos todas en Mini-DV, sin playback, en vivo y en directo.

Uno de los más interesantes para mí fue Beck. Nunca interpretaba el mismo tema de la misma manera dos veces. Su participación fue con dos canciones de Skip James - I´m So Glad y Cypress Grove - y cada vez que empezaba lo hacía con una guitarra diferente, con o sin armónica o con un ritmo diferente. Hizo doce variaciones distintas de I´m so Glad, así que tenía doce tomas sin ninguna forma de poder unirlas, y eso era todo un reto.

Bonnie Raitt interpretó Devil Got my Woman, y se fue por el camino difícil porque quería hacerlo en directo e intentando ser lo más fiel posible a la versión de Skip, lo que realmente le costó porque era una forma complicada y poco habitual de tocar.

Eagle-Eye Cherrie consiguió juntar a todo un grupo de magníficos músicos - dos monstruos de la guitarra, James Blood Ulmer y Vernon Reid, y el gran interprete de arpa David Barnes - para una versión de Down in Mississippi de J.B. Eagle Eye fue el único que utilizó batería, lo que le dio a la canción un toque moderno.

Sentía algo especial por las interpretaciones que Cassandra Wilson hizo. Tiene una voz muy cálida y dulce. Su banda hacía que su forma de cantar brillara con una luz especial. Interpretó tres temas, de los cuales dos aparecen en la película. Vietnam Blues es una de mis preferidas de las de J.B. Su versión era profundamente conmovedora y extrañamente contemporánea, dado que fue escrita hace cuarenta años y que trataba de una guerra que muchos ya habían olvidado. Pero cuando ella decía: "Señor Presidente, siempre habla usted de paz pero debería limpiar su casa antes de marcharse", era un claro recordatorio de nuestros días.

Lou Reed hizo dos canciones con su banda: Look Down to the Road de Skip, que se convirtió en la canción más optimista y divertida de toda la colección, y la versión del clásico See That my Grave is Kept Clean, tema final de la película.

T Bone Burnett dudó entre dos temas de los años cincuenta de J.B.: Don´t Touch my Head y Don´t Dog Your Woman, y finalmente se decidió por el último. Hizo sus arreglos para una banda que incluía tres percusionistas que tras su primera interpretación llegaron a la conclusión que nunca más tocarían igual de bien ese tema.

Shemekia Copeland interpretó God´s World de J.B. Era, con diferencia, la más joven de todos pero tenía mucha energía y mucha fuerza en su voz.

Nick Cave y yo habíamos coincidido en El Cielo sobre Berlín y había contribuido con sus canciones en cuatro de mis películas. Por supuesto, tenía que ser parte también de este proyecto. Nick y su banda tocaron I Feel so Good de una manera tan enérgica que parecía que tuviéramos que sujetar los instrumentos porque habían enloquecido.

Marc Ribot que en mi libro es uno de los grandes guitarristas contemporáneos, nos brindó dos versiones de Dark was the Night de Blind Willie Johnson, una acústica y otra eléctrica. Elegí la acústica, pero esta fue una de las elecciones más difíciles de todas las que tuve que hacer en la sala de montaje.

Lucinda Williams se atrevió con el clásico Hard Times Killing Floor Blues de Skip. Grabamos mientras estaba en un concierto en Brooklin, junto con un par de extras al final del show. Me encanta su versión minimalista del tema.

Jon Spencer Blues Explosion fue la única banda que pudimos rodar en directo, y de una sola vez. Pero la energía de estos tres hombres (no tenían bajo) le dio a Special Rider Blues una interpretación propia y a nuestro rodaje un toque más duro.

Los Lobos decidieron interpretar Voodoo Music de J.B. Realmente consiguieron llenar el pequeño escenario de Knitting Factory en Hollywood tanto con su presencia como con su forma de tocar. Estoy convencido que son una de las bandas más intensas de todo el planeta.

Alvin Youngblood Hart nos ofreció una estupenda interpretación de Illinois Blues de Skip. Es un roquero y sus grandes manos parece que aplastan literalmente la guitarra pero el sonido que de ahí surge es tierno y fluido. Y si esperamos que una voz suave mane de su boca, estamos muy equivocados.

Garland Jeffreys interpretó la última canción de Skip, Washington D.C. Hospital Blues. Cantó con toda su alma y acompañado por un coro, en honor a Skip. Se me puso la carne de gallina.

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