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Sin city


Cartel de Sin city

La historia central se centra en Marv, un matón callejero de toda la vida. Cuando Marv acoge en su casa a una diosa de la belleza llamada Goldie, sólo para conservar su cadáver en la cama, peinó la ciudad para vengarse de la pérdida del único amor que había sentido en su corazón. Otra de las historias es la de Dwight, un investigador privado que se empeña una y otra vez en dejar atrás los problemas a pesar de que no consigue deshacerse de ellos. Después de que muera un policía en el casco antiguo de la ciudad, Dwight no se detiene ante nada para proteger a sus amigos entre las damas de la noche. Y finalmente, está la historia de John Hartigan - el último policía honrado de SIN CITY. Su vida profesional está a punto de terminar. En su último caso trata de salvar a una niña de 11 años de las manos del sádico hijo de un senador. . . con sorprendentes resultados.

     Título original: Sin city
     Año: 2005
     Duración: 126 min.
     Nacionalidad: EE.UU.
     Género: Acción.
     Fecha de estreno: 12/08/2005
     Calificación: Mayores de 18 años
     Distribuidora: Buena Vista Internacional.

 

Comentario

Del papel al formato digital

SIN CITY proviene de la larga tradición americana de la cultura pop del cómic. Como las despiadadas novelas policíacas y el cine negro de los 40 y 50, Miller relanzó con gran fuerza los cómics: el corazón oscuro de la ciudad. La quintaesencia de la frontera urbana americana regresaba con fuerza. Un lugar donde las discusiones siempre acababan mal, los fugitivos luchaban contra el sistema eternamente, y donde la ira y el deseo sexual dominaban los bajos fondos.

Los personajes de Miller eran como bloques de músculos, las mujeres lucían enormes curvas seductoras y la ciudad estaba formada por infinitos paseos, escaleras sinuosas, y fríos monolitos de acero. Las historias estaban repletas de duras emociones, pero también recurrían a los mitos y las tragedias clásicas para tratar los temas de la pérdida y del dolor.

El éxito de la ciudad ficticia fue increíble. Los aclamados libros de Miller recibieron el prestigioso Premio Eisner y el Premio Nacional de Ilustración. Pero si hay algo que Miller no quería hacer, eso es idear una película para Hollywood. Conocía lo bastante bien ese mundo para no querer poner en peligro su obra, una visión magníficamente elaborada que había convertido SIN CITY en un lugar irresistible.

Miller: "Al principio, no podía hacerlo. No era que las historias no se pudieran adaptar al formato de una película, sino que yo creía que la industria cinematográfica no sería capaz de trasladar las historias sin modificarlas".

Poco después, conoció a Robert Rodríguez. Miller: "Sólo tenía una idea en mente: 'Me gusta mi vida como ilustrador de cómics, y no hay por qué dejar que nadie manipule mi creación'. Y me mantuve fiel a ese principio hasta que Rodríguez empezó a perseguir a mi abogado, a mi editor y después a mí como un verdadero enloquecido hasta que. . . bueno, . . me convenció".

A Rodríguez siempre le han atraído las cosas difíciles. De hecho, el conjunto de su obra es muy variado: desde lo ultra clásico "El Mariachi" a las películas de terror "Abierto Hasta el Amanecer" pasando por el gran éxito de la saga de "Spy Kids". SIN CITY le había conquistado desde el momento en que abrió la primera página del cómic.

Rodríguez: "En la tienda de cómics, los libros de SIN CITY destacaban porque sus imágenes eran muy irreverentes y no se parecían a ninguna otra publicación. En cuanto los empecé a leer, me enganché, me encantaban las moralejas y las historias de amor que se desarrollaban en la oscura ciudad, que adquiere así un verdadero protagonismo".

El realizador era tan aficionado a los libros que quería trasladar a la pantalla de la forma más literal posible SIN CITY, la obra de Miller. Y decimos trasladarla, no adaptarla. Gracias a todos sus conocimientos sobre el cine digital, podía tomar cada uno de las viñetas de los libros de Miller -con sus gruesas líneas negras, sus siluetas precisas y sus personajes desperados perfectamente reproducidos- y convertirlas en imágenes con movimiento propio.

"Cuando leí los libros, pensé que eran fantásticos tal y como eran. Me encantaba que el diálogo no sonase como el típico diálogo de película, y que las imágenes fueran también diferentes a las que se ven en las películas. Era el guión más impredecible que había visto nunca. Quería llevar la visión de Frank a la pantalla en su forma original. No quería hacer un SIN CITY a lo Robert Rodríguez. Quería hacer el SIN CITY de Frank Miller. Sabía que con ayuda de la tecnología que conocía -la iluminación, la fotografía, los efectos visuales- podíamos hacer una película similar a los libros".

Una Prueba del Valor de la Realización

Pero no era tan fácil como parecía. Rodríguez creía que Miller no estaría muy de acuerdo... y así fue. Miller: "Estaba intrigado pero protegía mucho mi obra porque era mi creación y mi vida. Es a lo que me dedico cuando no estoy haciendo otra cosa. Siempre vuelvo a SIN CITY".

Rodríguez, empeñado en su idea, decidió realizar un proyecto diferente. Le demostró a Miller que podía convertir su cómic en una película sin que perdiera un ápice del espíritu original. Ni la belleza de su mundo en blanco y negro.

Rodríguez: "Sabía que me costaría mucho trabajo convencer a Frank porque sabía que a mí también me costaría mucho ceder una de mis creaciones. Tenía que demostrarle que el proyecto iba a salir adelante".

Rodríguez rodó por su cuenta unas pruebas para mostrarle a Miller cuál era su idea. Se reunieron en un bar de Manhattan y Rodríguez, emocionado, abrió su portátil y descubrió el mundo de SIN CITY en movimiento. Rodríguez: "Frank estaba alucinado. Exclamó, 'Guau, es genial' y le respondí, 'Frank, lo he sacado todo de tus cómics'".

Aunque Miller estaba bastante de acuerdo, Rodríguez tenía planeado dar un paso más para convencer al artista de que el espíritu original de su cómic estaba a salvo. Le envió a Miller el guión que había escrito. Rodríguez: "Por eso no aparezco en los créditos del guión. Me limité a redactar lo que ocurría en los libros de Frank, y luego editarlo. Transcribí tres libros de Frank en un guión: "The Hard Goodbye", "The Big Fat Kill", y "That Yellow Bastard". Sabía que lo habían intentando embaucar en otras ocasiones. Así que cambié por completo el proceso. Normalmente, es el autor quien decide correr los riesgos cuando una película se basa en una obra, pero esta vez pensé que era yo quien debía hacerlo".

Rodríguez continúa: "Por eso le dije: 'Eh, no firmemos nada todavía. Por qué no rodamos la primera escena un sábado con el reparto y unos amigos actores, (Josh Hartnett y Marley Shelton), mi compañía de efectos incorporará los efectos y yo pondré la música y los títulos de apertura. En el plazo de una semana podrás ver todo el comienzo y decidir si quieres firmar un contrato y seguir adelante. Mi idea era que si a Frank le gustaba el resultado, podríamos continuar con el resto de la película, y si no, tendría un corto para enseñárselo a sus amigos".

Sólo tardaron diez horas en rodarlo. Fue muy arriesgado, pero mereció la pena.

Hartnett: "Robert dijo que necesitaba ayuda para convencer a Frank Miller a traducir su cómic y yo le ofrecí mi colaboración. Nos lo tomamos como una especie de misión que había que cumplir. Y si funcionaba habría película. Anteriormente no había leído los libros pero cuando les eché un vistazo y comprobé que el mundo de SIN CITY era genial, supe que el mundo salvaje de Robert transmitía su espíritu. Es muy intenso. Todos los hombres son unos rufianes de mala calaña; las mujeres llevan cuero y látigos. Es como las historias negras de la vieja escuela con una visión diferente. No se ha hecho cosa igual en el cine".

Cuando por fin terminó el rodaje, Miller se quedó alucinado. Y dio su aprobación. "Me di cuenta de que Robert es una máquina creativa. Además, estaba claro que era un hombre de palabra. Y lo que es más importante, pude ver que consigue lo que se propone".

Tres Historias, Dos Directores, Una idea

Una vez que el proyecto había conquistado a Miller, Rodríguez quería que él estuviera en el centro del mismo. "La presencia de Frank en el rodaje era imprescindible para garantizar una correcta adaptación de los libros. Pero no sólo quería que estuviera como productor o creador de los cómics.

Rodríguez prosigue: "También quería que colaborase como co-director para que los actores y el equipo escucharan lo que tenía que decir y le trataran con respeto". Rodríguez decidió que compartirían las tareas de dirección, aunque esto también exigiera realizar sacrificios. Con el fin de evitar incumplir las normas de los sindicatos que establecen que sólo puede haber un director por película, Rodríguez tuvo que darse de baja de la Asociación de Directores de América para garantizar el puesto de Miller.

Rodríguez: "En aquel momento no me di cuenta de que tener dos directores iba contra las normas de la Asociación de Directores, pero yo estaba convencido de que era la única manera de garantizar que la película fuera perfecta. Frank es el único que ha estado en SIN CITY. Conoce perfectamente a los personajes y su mundo. Me dio la sensación de que había estado dirigiendo todos estos años. Él ha estado utilizando una pluma y un papel en lugar de una cámara, los actores y los focos. Frank es un narrador muy natural -enseguida se puso a trabajar al máximo nivel tecnológico posible y se adaptó a una velocidad increíble".

Y prosigue: "Respecto a mi retirada de la Asociación de Directores de América, sólo hice lo que debía. No querían que yo, un director consolidado, formara equipo con un director novel. Sus normas no lo permiten (es un tocho tan grueso como la guía telefónica). Trabajamos de forma muy positiva, y todos comprendimos que se trataba de un proyecto muy especial, por lo que a pesar de que la Asociación nos avisó de que nos retiráramos una semana antes de la producción, no estaba dispuesto a detener el proyecto. Era un proyecto que se estaba realizando correctamente. Para mí, Frank no era un director novel. Al leer sus libros, se puede comprobar que son las películas mejor escritas, fotografiadas, interpretadas y dirigidas aunque no se hayan llevado a la gran pantalla. En mi opinión, hasta ahora había estado dirigiendo sobre el papel. Al igual que una película, un cómic es una narración visual, y Frank ya conoce ese medio. La Asociación de Directores mantuvo su negativa. Así que tuve que retirarme para que la película siguiera adelante. A veces hay que incumplir las normas para hacer algo original".

Después de tomar esa decisión, Miller estaba encantado con poder seguir controlando su creación. Ahora cree que gracias a SIN CITY quizá cambie la forma de adaptar las historias de cómic en el futuro.

Miller: "Toda la producción ha sido magnífica. SIN CITY será con toda seguridad la adaptación más fiel de un cómic que se ha visto jamás en el cine. Comprendimos que todo eso que siempre dicen los directores sobre la imposiblidad de llevar un cómic a la gran pantalla -el estilo particular del diálogo, los pequeños saltos de una viñeta a otra- son aspectos que se pueden superar si se abordar de una forma nueva.

Miller prosigue: "Creo que los aficionados a los cómics se sorprenderán de lo que significa SIN CITY con respecto a todo lo anterior. No se trata de un falso realismo -es más bien la locura que provoca la fiebre".

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