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Charlie y la fábrica de chocolate


Cartel de Charlie y la fábrica de chocolate

La mayoría de las noches en el hogar de los Bucket, la cena es un tazón de sopa de repollo aguada que el joven Charlie comparte con mucho gusto con su madre (HELENA BONHAM CARTER), su padre (NOAH TAYLOR), sus dos abuelos y sus dos abuelas. La suya es una vieja casa diminuta, destartalada y con corrientes de aire, pero está llena de amor. Todas las noches, lo último que Charlie ve desde su ventana es la gran fábrica, y se queda dormido soñando con lo que habrá dentro.

Desde hace casi quince años, nadie ha visto entrar o salir de la fábrica a un solo trabajador, y tampoco han visto al propio Willy Wonka, y sin embargo, misteriosamente, se siguen elaborando grandes cantidades de chocolate que se envían a tiendas de todo el mundo.

Un día Willy Wonka hace un anuncio trascendental. Abrirá su famosa fábrica y revelará "todos sus secretos y su magia" a cinco afortunados niños que encuentren unos billetes dorados escondidos en el interior de cinco chocolatinas Wonka elegidas al azar.

Nada haría más feliz a la familia de Charlie que verle ganar, pero tiene muy pocas posibilidades, ya que sólo se pueden permitir comprar una chocolatina al año, para su cumpleaños.

En efecto, una a una se divulgan noticias en todo el mundo sobre los niños que encuentran los billetes dorados y la esperanza de Charlie es cada vez más débil. Primero está el glotón Augustus Gloop, que no piensa más que en meterse dulces en la boca todo el día, seguido por la mimada Veruga Salt, a la que le dan ataques si su padre no le compra todo lo que quiere. A continuación está Violeta Beauregarde, campeona en masticar chicle a la que sólo le importan los trofeos de su vitrina, y finalmente el hosco Mike Tevé, que siempre está alardeando de que es más inteligente que nadie.

Pero entonces sucede algo maravilloso. Charlie encuentra una moneda en la calle nevada y va a la tienda más cercana para comprar una Delicia Wonka de Suculento Dulce de Leche, pensando sólo en el hambre que tiene y en lo rica que estará. Ahí, bajo el envoltorio hay un destello dorado. Es el último billete. ¡Charlie va a ir a la fábrica! Su abuelo Joe (DAVID KELLY) está tan entusiasmado por la noticia que salta de la cama como si de repente fuera varios años más joven, recordando una época más feliz cuando trabajaba en la fábrica, antes de que Willy Wonka cerrara para siempre sus puertas a la ciudad. La familia decide que el abuelo Joe debería ser el que acompañe a Charlie en esta aventura irrepetible.

Una vez dentro, Charlie se queda deslumbrado por una visión sorprendente tras otra. Maravillosos y relucientes artilugios inventados por el propio Wonka giran, saltan y silban, produciendo delicias comestibles siempre nuevas y diferentes. Equipos de alegres Oompa-Loompas extraen montañas de caramelo de dulce de leche al lado de una espumosa cascada de chocolate o navegan en un barco traslúcido de caramelo hilado y con cabeza de dragón por un río de chocolate, pasando por delante de retorcidos árboles de bastones de caramelo y de hierba de azúcar mentolado comestible. Bombones de cereza y malvavisco crecen en arbustos, maduros y dulces. En otra parte, cien ardillas adiestradas sobre cien diminutos taburetes pelan frutos secos para las chocolatinas más rápidamente que cualquier máquina, y el propio Wonka pilota un imposible ascensor de cristal que se mueve vertiginosamente de lado, en diagonal y en cualquier dirección que se os ocurra por la enorme y fantástica fábrica.

El propio Willy Wonka es casi tan enigmático como sus extravagantes inventos, un anfitrión cortés pero muy poco convencional. No piensa en casi nada salvo en golosinas - excepto, de vez en cuando, cuando de repente parece estar pensando en algo que sucedió hace mucho tiempo, de lo que nos es capaz de hablar. Se dice que Wonka no ha salido de la fábrica en años. Quién es realmente y por qué ha dedicado su vida a hacer dulces es algo que Charlie sólo puede adivinar..

Entretanto, los otros niños resultan ser un grupo de malcriados, tan poseídos de sí mismos que apenas aprecian la maravilla de las creaciones de Wonka. Uno a uno, su personalidad glotona, mimada, mezquina o sabelotodo les llevan a todo tipo de problemas que les obligan a abandonar la visita antes de que haya terminado.

Cuando sólo queda el pequeño Charlie Bucket, Willy Wonka revela el secreto final, el premio más fabuloso de todos: las llaves de la propia fábrica. Largo tiempo aislado de su propia familia, Wonka cree que es hora de encontrar un heredero para su imperio de golosinas, alguien en quien pueda confiar para continuar el trabajo de su vida y por eso ideó este complicado concurso para elegir a ese niño especial.

Lo que nunca espera es que su acto de inmensa generosidad le reporte a cambio un regalo aún más valioso.

     Título original: Charlie and the chocolate factory
     Año: 2005
     Duración: 115 min.
     Nacionalidad: EE.UU., Reino Unido
     Género: Fantástico.
     Fecha de estreno: 12/08/2005
     Calificación: Todos los públicos
     Distribuidora: Warner Sogefilms, S.A.

 

Comentario

Al llevar Charlie y la fábrica de chocolate a la pantalla, los productores Brad Grey y Richard Zanuck tenían una pequeña idea de en lo que se estaban metiendo. "Esto era más grande que cualquier otra cosa en la que haya participado en toda mi carrera, no sólo como productor sino también como director de estudio. Es mayor en cuanto a proyección, tamaño e imaginación", dice Zanuck, ganador de un Oscar por Paseando a Miss Daisy y galardonado en 1991 con el premio Thalberg de la Academia.

"Teníamos un libro con posibilidades, ya sólo a nivel visual, de ser absolutamente espectacular en cine y nos entusiasmaba la idea de poder producirlo a una escala que Roald habría apreciado, sin comprometer nada de la pasión que puso en él", dice Grey, actualmente director ejecutivo del grupo cinematográfico Paramount Pictures y cuatro veces ganador del prestigioso premio George Foster Peabody, así como ganador de los Emmy y los Globos de Oro por Los Soprano y nominado 17 veces a los Emmy durante su carrera como productor independiente. "Nos tomamos nuestro tiempo para acertar con el guión y reunir un equipo que tuviera la misma visión que nosotros al respecto".

Los realizadores también buscaron el apoyo y la colaboración de Felicity Dahl, la esposa de Roald y responsable de su patrimonio desde su muerte en 1990. Grey dice, "Sin su aprobación, no tendríamos película.

Dahl, productora ejecutiva en la película, reconoce la envergadura de la empresa. "Una adaptación como ésta resulta intimidante porque no creo que haya un niño en este mundo que no haya leído la historia o no la conozca. Todo niño quiere ser Charlie". Encantada con el modo en que se reunió el equipo creativo y cómo se interpretaron las imágenes originales de Roald a gran escala, lo llama "la combinación ideal: Roald Dahl, Johnny Depp y Tim Burton, absolutamente imbatible y totalmente en sincronía".

Publicada en 1964, Charlie y la fábrica de chocolate ha celebrado recientemente su 40 aniversario en las librerías. Tan querido por los niños y adultos de hoy en día como lo ha sido durante las cuatro últimas décadas, el libro ha vendido más de 13 millones de copias en todo el mundo y ha sido traducido a 32 lenguas. Su perdurable popularidad indica lo bien que el autor comprendió, apreció y se comunicó con los niños. Como comenta Grey, "Nunca habló en tono condescendiente a sus lectores ni subestimó su inteligencia".

Johnny Depp, que interpreta a Willy Wonka, aprecia especialmente, "los giros inesperados en la escritura de Dahl. Crees que va en una dirección y entonces te sorprende con otra alternativa, otra ruta, y te hace pensar. En el fondo, Charlie y la fábrica de chocolate es un gran cuento moral. Pero también hay mucha magia y diversión".

Aunque es enormemente popular entre los niños, la opinión general de los fans adultos del libro es que, sin duda ninguna, "es más que un libro infantil", dice Zanuck. "Es un viaje desenfrenado, sin duda, un reino fantástico de golosinas y diversión, pero tiene implicaciones emocionales más profundas. El personaje de Wonka, quién es y en quién se convierte al final de la historia a través de su contacto con el joven Charlie, es muy conmovedor. Es una fantasía que llega a todo el mundo".

Cuando llegó el momento de elegir a un director, Tim Burton fue la elección ideal. "Cuando observas su obra, se ve que hay una constante de inteligencia y fantasía que se adecua perfectamente a una historia como ésta", dice Grey. "Al igual que Dahl, nunca subestima la complejidad de su público. En nuestras primeras conversaciones quedó claro que Tim era un fan y quería ser lo más fiel posible al libro, lo cual estaba en sintonía con nuestro planteamiento".

"Uno de los aspectos interesantes del libro es que es muy gráfico en cuanto a atmósfera y sensibilidad, y muy concreto, pero aún así deja lugar para la interpretación", cree Burton. "Deja espacio para tu propia imaginación, lo cual, creo, es uno de los puntos fuertes de Dahl como escritor.

"Algunos adultos se olvidan de cómo era ser niño. Roald no lo hizo", continúa diciendo Burton. "Así que hay personajes que te recuerdan a gente de tu propia vida y a niños con los que fuiste a la escuela, pero al mismo tiempo evoca antiquísimos arquetipos de la mitología y los cuentos de hadas. Es una mezcla de emoción, humor y aventura que es absolutamente intemporal y creo que ésa es la razón por la que te engancha. Recuerda vívidamente cómo era tener esa edad pero también infunde a su obra una perspectiva adulta. Por eso se puede volver a leer el libro en cualquier momento y experimentar cosas diferentes, no importa la edad que se tenga".

Burton había trabajado anteriormente con Felicity Dahl cuando produjo en 1996 la película fantástica de dibujos animados James y el melocotón gigante, adaptada de otro libro de Roald, y se sintió especialmente feliz cuando él se comprometió a dirigir Charlie y la fábrica de chocolate. Ve en él algunos reflejos de la especial "creatividad y sentido del humor" de su difunto esposo, añadiendo que, "Ojalá Roald estuviera aquí para trabajar en ella con Tim, porque juntos habrían estado geniales".

"Lo que tenemos", dice Zanuck, "es una combinación de estas dos mentes geniales. Tim se ha remitido a los detalles de la intención del autor y le ha dado su propio toque extraordinario".

En los primeros estadios de preproducción, Burton visitó el hogar de los Dahl y conoció la habitación de trabajo, desnuda y sin calefacción, en la que Roald escribió todos sus libros. Alejada del ruido y el ajetreo de la casa, era su sencillo santuario privado. Burton se quedó asombrado al darse cuenta de lo mucho que se parecían sus diseños para la destartalada casa de Charlie Bucket a esta habitación y Felicity Dahl confirmó que probablemente era la inspiración del escritor para el hogar de los Bucket. Emocionado por la experiencia, Burton dice, "Me hizo sentir como si estuviéramos en la misma onda. Era increíble lo similares que eran los dos lugares. Roald incluso utilizaba piezas de cartón enrolladas para sostener una mesa de trabajo improvisada para él. Nunca tuve la oportunidad de conocerle, pero a través de la obra siento una especie de conexión con él".

El guionista John August (Big Fish) tuvo su propia conexión especial con Roald Dahl.

"Cuando estaba en tercer curso", recuerda, "tuvimos que escribir una carta a una persona famosa. Casi todo el mundo eligió a Jimmy Carter, que era entonces el presidente, pero yo elegí a Roald Dahl porque mi libro favorito era Charlie y la fábrica de chocolate. Increíblemente, recibí una tarjeta suya desde Inglaterra. Yo tenía diez años y fue mi primer contacto con un escritor. Ésa fue una de las cosas que me animaron a convertirme en escritor. Así que, para mí fue un gran honor y una gran responsabilidad adaptar este libro para una película".

Lo que más emociona a August de la historia es que, "a pesar de que Charlie es muy pobre y no tiene mucho para comer, vive en una pequeña casa con toda la gente que quiere - su madre, su padre y sus cuatro abuelos. Eso es un regalo excepcional que cualquier niño se sentiría afortunado de tener".

Siguiendo el ejemplo tanto del libro como de los realizadores, August mantuvo el tiempo y el lugar no explícitos de la historia. "Es intemporal", afirma Grey. "No importa si transcurre hoy o hace 40 años. Un mensaje que sugiere que seas consecuente contigo mismo y con los demás, y tratar a los demás como te gustaría ser tratado - la regla de oro - nunca pasa de moda".

Burton y August añadieron un matiz al personaje de Wonka ofreciendo un atisbo de su propia niñez. En flashbacks, mientras los niños, acompañados cada uno por un padre (o en el caso de Charlie, su abuelo) recorren la fábrica, Willy revive momentos cruciales de su pasado y recuerda conversaciones con su severo padre, el doctor Wilbur Wonka, dentista del pueblo. Vemos al excesivamente protector Wonka padre prohibir a su hijo que coma dulces, e imaginamos cómo el deseo no correspondido del joven Willy por probar el chocolate dio lugar a una fascinación de por vida que se convirtió en el imperio de golosinas Wonka.

"En los casos en que el libro ofrece espacio para la posibilidad y la interpretación del lector", explica Burton, "pensamos que la película tenía que proporcionar algún tipo de contexto en el caso de la excentricidad de Wonka, ofrecer alguna posibilidad de por qué es como es sin ahondar demasiado en ello. ¿Por qué se comporta de ese modo y qué hay detrás de ello?"

Felicity Dahl está de acuerdo, comentando que "todos los libros tienen que ser alterados un poco al hacer una película. Lo importante es que las alteraciones realcen la historia en lugar de restarle valor, y creo que eso es lo que Tim ha hecho aquí. Cuando eliges a alguien como Tim para hacer una película, lo eliges por su capacidad creativa, por lo cual tienes que darle tu confianza".

Durante la visita, la inocente pregunta de Charlie sobre si Wonka recuerda o no la primera vez que probó las golosinas despierta sensaciones profundamente ocultas en el famoso chocolatero. Cuando más tarde ofrece a Charlie el mayor premio de todos - la propia fábrica con todas sus maravillas - y Charlie se niega a aceptar, si ello significa dejar atrás a su familia, eso le da que pensar a Wonka. Tal vez ha subestimado el valor de la familia. Tal vez Charlie, que siempre está un poco hambriento y vive en una casucha destartalada, tiene algo mejor que el dinero y el chocolate.

"Es un mensaje maravillosamente sencillo, en este mundo en el que la gente está siempre esforzándose por conseguir cosas materiales y éxito", dice Burton. "Hay cosas materiales y luego está lo emocional y lo espiritual. A veces las cosas más importantes son las más sencillas".

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