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El mercader de Venecia


Cartel de El mercader de Venecia

Siglo XVI: El joven noble Bassanio le ha pedido a su amigo Antonio que le preste dinero para poder embarcarse rumbo a Belmont con el propósito de pedir la mano de la bella Porcia.

Sin embargo, la fortuna de Antonio se halla comprometida en sus negocios; todos sus barcos están diseminados en distintos puertos. En esa situación, no pueden hacer gran cosa, excepto recurrir al prestamista Shylock quien está resentido con Antonio, pues éste le ha escupido en el mercado. De hecho, Shylock está perfectamente al corriente del desprecio que los cristianos sienten hacia él y todos los judíos. Pero lo que Antonio le está proponiendo tan sólo es una transacción comercial. Finalmente, el prestamista accede pero no sin antes imponer una condición. Si Antonio no devuelve el préstamo a tiempo, Shylock le arrebatará una libra de carne de su cuerpo como pago. Se trata de un pacto muy cruel, pero Antonio está convencido de que no tendrá ningún problema en la devolución y por tanto lo acepta. Más tarde, invita a Shylock a cenar con él, aquella misma noche. El judío acepta a disgusto. Lo que el prestamista no sabe es que su hija Jessica se ha enamorado del noble cristiano Lorenzo. El judío ha perdido a su criado Gobbo en favor de Bassanio, y ya no le queda compasión alguna para con los cristianos. Mientras Shylock ha salido para asistir a la cena, Lorenzo y sus amigos Bassanio y Graciano, protegidos por la oscuridad y unas máscaras, ayudan a Jessica a escabullirse sigilosamente de casa de su progenitor. La joven judía se lleva consigo el dinero de su padre para poder afrontar su nueva vida. Más tarde, Lorenzo y Jessica parten hacia Belmont y la casa de Porcia.

     Título original: The Merchant of Venice
     Año: 2004
     Duración: 138 min.
     Nacionalidad: EE.UU.
     Género: Drama. Comedia
     Fecha de estreno: 23/09/2005
     Calificación: Mayores de 13 años
     Distribuidora: Manga Films

 

Comentario

Contrariamente a lo que cabía esperar, siendo un film que a primera vista es polifacético e intrincado, el rodaje en sí mismo resultó extremadamente tranquilo. Debido al presupuesto y al reducido plan de rodaje, las localizaciones se dividieron entre los exteriores rodados en un estudio de Luxemburgo y, lo más inusual, los rodados en la propia Venecia. El productor Barry Navidi atribuye el fácil acceso a muchas de las más preciadas localizaciones de Venecia a la popularidad de Al Pacino. "Es como un dios en Italia" -ríe Navidi-. "Lo que quiero decir es que el alcalde nos dijo: '¿Quieren cerrar el Puente de Rialto? Lo cerraremos para ustedes durante seis o siete horas.' Nunca antes se había hecho esto. '¿Quieren rodar en el Palacio Ducal? Les daremos una parte de él.' Lo cual, tampoco se había hecho antes. Llegamos a cerrar el Gran Canal de vez en cuando." Navidi se entusiasma cuando se refiere a cuan cooperadores y serviciales fueron los venecianos para con el rodaje, y concluye respetuoso: "La compañía se trasladó en cuatro ocasiones por Italia, y disponíamos de un plan de trabajo y de un presupuesto muy apretados. Sin embargo, nunca nos salimos de esos límites."

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