• Inicio Sugerir Modificar

7 vírgenes


Cartel de 7 vírgenes

Verano en un barrio obrero y marginal de una ciudad del sur. Tano, un adolescente que cumple condena en un centro de reforma, recibe un permiso especial de 48 horas para asistir a la boda de su hermano Santacana.

Durante el tiempo que dura el permiso, Tano se reencuentra con su mejor amigo, Richi, y se lanza a vivir esas horas con el firme propósito de divertirse, de hacer todo lo que le estaba prohibido en el centro: se emborracha, se droga, roba, ama y, fundamentalmente vuelve a la vida. Se siente libre y ejerce esa libertad con toda la fuerza y el atrevimiento de la adolescencia.

Pero, a medida que transcurre su estancia fuera del centro, Tano también asiste al desmoronamiento de todos sus referentes: el barrio, la familia, el amor, la amistad, todo ha cambiado. Más allá de un permiso de 48 horas, la libertad de Tano se convierte en un viaje impuesto hacia la madurez.

     Título original: 7 vírgenes
     Año: 2005
     Duración: 86 min.
     Nacionalidad: España
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 14/10/2005
     Calificación: Mayores de 18 años
     Distribuidora: Alta Films, S.A.

 
Premios:
Goya. Mejor actor revelación 2006
Nominaciones:
Goya. Mejor película 2006
Goya. Mejor dirección 2006
Goya. Mejor interpretación masculina protagonista 2006
Goya. Mejor guión original 2006
Goya. Mejor actriz revelación 2006

Comentario

Notas del director

Mi interés inicial por la historia: La teoría de los invisibles

Creo que para la mayor parte de la gente los protagonistas de esta película no existen. Forman parte de una realidad localizada en la sección de sucesos; un accidente geográfico inexplorado y ajeno a la clase media de cualquier país. Es probable que alguna vez hayamos cruzado los límites transparentes de su territorio, pero no hemos sido capaces de descifrar su lenguaje de gorras y ciclomotores. Es más fácil darle un significado al miedo que nos hace bajar la mirada cuando coincide con la suya y seguir desconociendo ese pequeño mundo habitado por invisibles "Tanos" y "Richis".

Pero existen y son unos cuantos, yo diría que muchos. Y posiblemente esa mirada fronteriza que los hace translúcidos sea la autoafirmación de un comportamiento colectivo determinado, incluso necesario para ellos. Un rechazo no puede ser correspondido más que con otro rechazo, y si me rechazas es porque existo. Es la manifestación de los invisibles.

LOS PERSONAJES

La historia de Tano

Tano vivió con su madre hasta los doce años. Desapareció un día en Madrid dejándolo solo. Nunca más ha vuelto a verla.

Santacana, su hermano, trabaja repartiendo hielo por los bares. Cuando su madre desapareció Tano le llamó desde Madrid. Le dijo: "Hace cuatro días que no veo a mamá". Santacana fue a recogerlo en autobús. No le dejaron utilizar la furgoneta de la empresa.

Tano sabe hacer juegos de manos. Le enseñó su madre. La madre de Tano los había aprendido con un antiguo novio. Se los hacía a Tano continuamente y él durante un tiempo pensó que tras las orejas tenía caramelos y dinero. Durante mucho tiempo intentó buscarlos en el espejo, pero nunca encontró nada. Su madre, sin embargo, sólo tenía que posar suavemente la mano vacía en la oreja de su hijo y aparecía el dinero. Cuando Tano fue un poco mayor, su madre le reveló el misterio y él se hizo aún mejor mago que ella.

El mejor truco de su madre fue desaparecer dejando sólo una tortilla francesa fría bajo un plato.

Tano y Richi

Tano conoció a Richi nada más mudarse al barrio. Richi pasó en bicicleta junto a Tano y lo llamó maricón. Tano fue corriendo detrás de él hasta que lo tiró de la bici y lo "hartó de hostias". De eso se conocen. Luego Tano acompañó a Richi a su casa porque al caer de la bicicleta se hizo daño en un pie. Richi y Tano han estado juntos en clase en el mismo colegio. Son inseparables.

Las siete vírgenes

Las siete vírgenes es juego, es asomarse a una ventana donde los personajes encuentran un poco de luz; es saltar al otro lado y estar más cerca de la posibilidad del deseo. Este juego corresponde al final de la adolescencia, el último juego como tal que trasciende a una realidad ya conocida y de antemano escrita y frustrada.

El rodaje

Me había planteado hacer una película sencilla. Pocos personajes, pocas localizaciones. Algo que me permitiese centrarme en la historia por encima del trabajo mecánico propio de un rodaje. Rafael (coguionista) y yo comenzamos a escribir el guión con otro punto de partida más: la verosimilitud. Pero la historia avanzaba y la sencillez se hizo imposible. Dos días antes de comenzar el rodaje me di cuenta de la realidad: la película tenía más de setenta localizaciones, un montón de días de rodaje y un buen puñado de actores que no eran tales. Es decir, nada que ver con mis primeros planteamientos, o mejor dicho, todos mis planteamientos parecían inconciliables. Para darle verdad a la historia, actores y lugares tenían que ser lo más reales posibles. Los barrios donde rodamos son, literalmente, decorados naturales y la mayoría de los actores, provenían de un casting a gran escala realizado por los institutos de estos barrios. Unas horas antes de comenzar el trabajo, sólo tenía clara una cosa: ésta no iba a ser una película sencilla.

En cuanto a la supuesta dificultad de rodar con adolescentes, hay algo que no me gustaría pasar por alto. Es cierto que en ocasiones son terriblemente pesados, egoístas, imprevisibles y extremos en todo, pero por el contrario aportan una energía que sobrepasa con creces cualquiera de esos teóricos inconvenientes. La vitalidad que proporcionan a lo que hacen, en este caso actuar, es contagiosa. Y la energía y el desparpajo que pusieron en la película son impagables. Si hubiera jugado a la contra probablemente todo hubiera salido mal, pero hemos tenido la suerte de entendernos y creo que eso está en la película porque cuando se mueven por la pantalla es como si esa fuerza fuera capaz de traspasarla.