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Cuba libre


Cartel de Cuba libre

La historia arranca cuando un grupo de jóvenes ocupas, liderado por Chuso (Daniel Huarte) celebra el noventa cumpleaños del abuelo (José Luis López Vázquez), un anciano que vive con ellos. Huyendo de la policía, que les ha desalojado del centro que tenían ocupado, entran en la embajada de Cuba en Madrid en el momento en que Fidel Castro anuncia, a través de la televisión cubana, la celebración de las primeras elecciones democráticas en Cuba. Esto provoca un auténtico asedio a la embajada por parte de los medios de comunicación, deseosos de cubrir la noticia, y, más tarde, por parte de la policía, con el Comisario (Javier Gurruchaga) al frente, que quiere hacer salir al grupo de ocupas.

El hilo conductor de la historia es el equipo de un canal de televisión, compuesto por una unidad móvil, un productor (Enrique Villén), una periodista (Kira Miró) y un cámara. En su afán por cubrir la noticia del desalojo de los ocupas primero, y después, la del anuncio de las primeras elecciones cubanas, se ven involucrados, sin remedio, en la trama.

El equipo de televisión al intentar entrevistar al embajador cubano, Osvaldo (Caco Senante), queda atrapado dentro junto al grupo de ocupas justo cuando el comisario político de la embajada (Idelfonso Tamayo) cierra las puertas para impedir el paso a la riada de periodistas que se le echa encima. De esta forma nuestra pareja de periodista y reportero se convierten en el único medio de comunicación que puede cubrir desde dentro las dos noticias: las elecciones en Cuba y la ocupación de la embajada por parte de los ocupas, dando lugar a situaciones rocambolescas que se entrecruzan a ritmo de comedia, hasta alcanzar un final inesperado.

     Título original: Cuba libre
     Año: 2005
     Duración: 85 min.
     Nacionalidad: España
     Género: Comedia.
     Fecha de estreno: 13/01/2006
     Calificación: Mayores de 13 años

 

Comentario

¿Por qué CUBA-LIBRE?

Pues, en primer lugar porque estoy convencido de tener entre las manos una buena historia. Se trata, básicamente, de una comedia. Aunque, a diferencia de la mayoría, CUBA-LIBRE es más compleja y contiene varios niveles de lectura. Se deja ver como una película divertida, con la que puedes reírte con ganas, pero que también está llena de corrosiva ironía. En definitiva, se trata de recuperar un cierto tipo de cine coral y cercano a la farsa, tradicionalmente muy nuestro y que sirve de vía, a través de la sonrisa, para hablar de algunos temas que, tratados de otra manera, no serían fácilmente digeribles por el gran público. CUBA-LIBRE es una película diferente a las que estamos acostumbrados a ver, es original en sus planteamientos y en su resolución. Es dinámica, una situación desencadena la siguiente de forma continua y natural. Secuencia tras secuencia no dejan de suceder cosas dentro de un ritmo interno ágil e, incluso, trepidante. El tema que toca es de actualidad y lo suficientemente candente como para que pueda crear una cierta controversia que jugaría, en cualquier caso, en favor del divertimento en primer lugar y, en segundo, de una posible reflexión posterior a la salida del cine.

Las razones por las que decidí poner en marcha la película son muchas, pero quizá la más importante fue la íntima necesidad de implicarme con mi trabajo en una rebelión personal ante situaciones y hechos que implican una sutil manipulación y una pérdida casi imperceptible, pero constante, de las libertades individuales, incluida la libertad de expresión.

Y os aseguro que algo así se puede contar alejándonos del panfleto. Otro cine es posible. Un cine ameno, interesante y divertido pero que tiene poco que ver con las películas, cada vez más frecuentes, perfectamente empaquetadas pero vacías de contenido.

Para bien o para mal, CUBA-LIBRE es la película que he querido hacer y mi único mérito en todo esto, es haberlo intentado.